Lecturas de Domingo

 James Risen en The Intercept: “ The Biggest Secret: My Life as a New York Times Reporter in the Shadow of the War on Terror“. La pieza más interesante que vais a leer este mes. Larguísima, pero esencial para comprender cómo funciona un periódico como The New York Times, el tipo de recursos (sobre todo tiempo) y como hay disgustos y fallos por todas partes. Una especie de memorias de un periodista muy conocido y premiado, uno de esos que hace investigación a largo plazo y que se ocupaba de temas como la CIA. Sus luchas para sacar una historia, para conseguir fuentes pero también para convencer a unos jefes que, como el país, estaban afectados e influenciados por la situación tras el 11-S. El Gobierno pedía que no se publicaran ciertos temas (en concreto, dos diferentes del autor sobr espionaje en casa y sobre Irán). Cómo pasaron meses y meses, más de un año, negociando. Él y cons us jefes y el periódico con la Administración, que pedía que no se sacara a la luz. Incluyendo en un caso uan reunión del director y el editor en el mismo despacho de George W. Bush.

Hay que leerlo en general, pero si eres periodista es casi obligatorio. Sobre el tipo de fuentes, el proceso de investigación. Los otrucos (o los engaños directamente a sus jefes) para publicarlo y llegar a portada (jugándose el puesto). Las dudas en la estructura (¡vaya estructura). Los riesgos. Fascinante y muy bien escrito. Pero con sus lagunas, claro, porque al final es la versión del propio Risen.

Uno de hace casi un año. Jane Mayer en The New Yorker: “The Reclusive Hedge-Fund Tycoon Behind the Trump Presidency“.  How Robert Mercer exploited America’s populist insurgency. Vía Pablo Mediavilla.

J. Oliver Conroy en The Guardian hace un perfil de Mark Lilla: the liberal who counts more enemies on the left than the right. The academic-turned-polemicist believes liberalism has lost its way but detractors accuse him of ‘trolling disguised as erudition’. Here he answers back.

Julie Beck en The Atlantic:How It Became Normal to Ignore Texts and Emails“. Digital messages mimic the speed of real conversation, but often what people like best is the ability to put them off. Interesane reflexión sobre cómo las herramientas que tenemos a nuestra disposición condicionan y cambian nuesra forma de entendernos. Lo sintetiza Patricia Ventura, irónicamente, en mensajes de twitter: “Preferimos la comunicación por mensajería directa porque no obliga y no nos obliga, pero ha creado un entorno en el que solo nos sentimos cómodos pidiendo pequeños fragmentos de atención a los demás con tal de que no nos reclamen demasiada de la nuestra”. (Vía Javier Salas).

Muy relacionado, en el NYT, Jesse Singal: “Social Media Is Making Us Dumber. Here’s Exhibit A“.  (Vía Eduardo Suárez). Usando el ejemplo de Steven Pinker, para el que no hacen falta presentaciones, pero acusado hace unos meses de dar algún tipo de paoyo intelectual a la extrema derecha. ¡Pinker! Por ridículo que parezca, hasta eso caló. Singal cree que es la muestra de una “disturbing, worsening tendency in social media in which tribal allegiances are replacing shared empirical understandings of the world”.

No hay nada nuevo en el argumento en sí: “It’s getting harder and harder to talk about anything controversial online without every single utterance of an opinion immediately being caricatured by opportunistic outrage-mongers, at which point everyone, afraid to be caught exposed in the skirmish that’s about to break out, rushes for the safety of their ideological battlements, where they can safely scream out their righteousness in unison”.

No es una crítica gratuita ni ludita. El punto es sencillo (y bastante evidente, si se combina con el artículo anterior): “What social media is doing is slicing the salami thinner and thinner, as it were, making it harder even for people who are otherwise in general ideological agreement to agree on basic facts about news events”.

Dea lguna forma, otro artículo también relacionado con lo anterior. Pero sólo de alguna forma. Javier Salas en El País: “Los científicos que ‘hackean’ mentes para resolver conflictos imposibles“. Sobre un grup ode investigadores que experimentan con mecanismos psicológicos usando Israel y Palestina como laboratorio natural.

El planteamiento es básico: “”La gente no cree que el cambio sea posible porque la mayoría de las veces utilizan mensajes persuasivos intuitivos en lugar de basados en evidencia y fallan repetidamente. Pero cuando utilizamos el mensaje correcto con las personas adecuadas, las cosas pueden ser efectivas”. Nada original: no vale todo para todos. Así, por ejemplo, en una pueblo israelí donde los ‘halcones’ son mayoría “la idea de la campaña era usar el pensamiento paradójico para enfriar las posiciones de los más radicales. Los mensajes, tanto por su estética como por su fondo, parecían claramente partidarios del enfoque de los halcones, el ala más dura, con soldados cuidando de niños y ancianos. Pero los lemas se pasaban de frenada, llevando hasta el absurdo el mensaje convencional”.

¿Saben eso de ponerse en el lugar del otro? Error. “Esto provoca rechazo y que se enconen los ánimos, según han mostrado, porque se tiene una idea preconcebida de que el bloque rival es malo por naturaleza —”España es irreformable”— y firme en sus convicciones hasta la locura —”los independentistas catalanes han perdido la cabeza”—. “Tomar la perspectiva del otro lado puede llevar a la idea de que el conflicto es extremadamente complicado y que no hay posibilidad de intentar resolverlo”, asegura Amit Goldenberg, investigador en Stanford. Es mejor explicar que, como se sabe, la gente puede cambiar. Que el cerebro es extraordinariamente flexible y se adapta. Que incluso los líderes más radicales han sido capaces de alcanzar acuerdos de paz”.

En The New York Times también, una charla interesantísima sobre libros: “Niall Ferguson: By the Book“. Sus favoritos como lector, como autor. Sus hábitos, lo mejor que ha encontrado recientemente, sus preferencias del pasado, lo que cambia con su mujer.

Ben Cohen en el WSJ: “A Chess Novice Challenged Magnus Carlsen. He Had One Month to Train“. La historia, bastante increíble, de Max Deutsch, un “speed learner”, un superdotado que se impone doce tareas imposibles, una al mes. Entre ellas, la de intentar derrotar al mejor jugador del mundo de ajedrez partidiendo (casi) de cero.

 Y para terminar, ficción en The New Yorker. Un cuento de Kristen Roupenian: Cat person. Una pareja, en un ciudad cualquiera, un campus cualquiera. Mensajes, complicidad, descubrimiento, flirteo. Sexo.

Hoy también escribo en el periódico: 2018, el año cero para reconstruir la Unión Europea. Si tenéis unos minutos para leerlo y otros para comentármelo, muy agradecido.

Buen domingo a todos.

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Mis libros del año

Iba a comenzar diciendo que 2017 ha sido un extraño, pero es bastante absurdo. Todos son extraños ya. Incluso si hago referencia únicamente a los libros. Lo mismo que me ocurrió el año, exactemente lo mismo, se ha repetido punto por punto y casi fecha por fecha. Como un mal chiste.

Al empezar enero, Méndez me salvó. Tras cuatro meses sin doblar una página me regaló The Secret Race: Inside the Hidden World of the Tour de France“,, las memorias de Tyler hamilton. Le di una oportunidad, forzando, en el avión de vuelta a Bruselas ya no paré. En los ocho primeros meses del año leí casi 70 libros. La carga de trabajo fue inmensa en varios momentos, pero apenas hacía otra cosa. Sacrifiqué (no es el verbo adecuado, porque no fue sacrificio real) las horas de otros hobbies, apenas encendí la televisión y sólo respeté el tiempo de hacer deporte.

Pero, igual que en 2016, algo paso al volver de verano. Bloqueo lo llamé la primera vez. No sé cómo calificarlo ahora, pero el resultado fue el mismo. En el último cuatrimestre sólo he leído dos novelas, ambas en aviones largos. Nada más. Ni ensayos, ni apenas revistas. He abandonado las Lecturas de Domingo temporalmente porque no leó un reportaje largo desde hace medio año. Y el último post del blog es de agosto.

Buena parte ha sido por trabajo. La crisis catalana llegó de lleno a mi patrio trasero y durante semanas no hicimos otra cosa que refrescar twitter, perseguir sombras y escribir a destajo. No exagero y no me pasó sólo a mí ser incapaz de empezar algo.

Es curioso porque sí desconectaba, pero el cuerpo, la cabeza o el bloqueo me pedían series, películas, vídeos de Youtube, carreras por el parque y otras mil cosas, pero no leer. Incluso le fallé a R, en algo muy simple por la incapacidad, el miedo o no sé qué.

Pero en fin. Afortunadamente los primeros meses dieron para mucho. Y disfruté aún más. Esta lista no va a ser muy original porque en verano ya hablé de ellos.

9788420416786Manual para mujeres de la limpieza“, de Lucia Berlin. Seguramente el que más me ha impresionado, impactado y gustado. Brutal, desgarrador, honesto, intenso y doloroso. Relatos de una mujer fuerte, formidable, con extraordinario talento y decenas de fantasmas. Brillante, creativa, alcohólica, destructiva. Apasionada y llena de amor. Con una capacidad única para dibujarse y dibujar lo que ve. Para llegar realmente dentro en su introspección y explicarnos cómo funciona y se construye y destruye el miedo, la soledad, la pobreza, las familias, las emociones.

 

libro_1375725612El quinto en discordia“, de Robertson Davies. Extraordinaria novela. Me deslumbró. Era un poco escéptico en las primeras 100 páginas, bien escritas pero sin llevarme a ningún lado. Y, confieso, un poco más aún cuando sale el tema de los santos, un hilo narrativo muy peculiar, exigente, con el que es fácil desconectar o perderse. Pero la profundidad de los diálogos, de los discursos, de las dudas de los personajes. La increíble charla entre el santo y el demonio, y las últimas doscientas páginas en general hacen que merezca absolutamente la pena. Entiendo que es algo complicado, denso. Difícil. No es ‘mi estilo’ en realidad, pero tampoco lo era Peste y Cólera de Deville y fue lo mejor de 2016.

 

tantos diasTantos días felices“, de Laurie Colwin. Al terminarlo pensé que necesitaría escribir un libro para explicar realmente por qué me gustó tanto el libro de Colwin. No es fácil. Ni siquiera estoy muy seguro más de medio año después cuando pienso en él. O no estoy seguro de atreverme a decirlo. La  trama no tiene mucho misterio. Guido y Vincent son amigos desde niños y estudian en universidades de élite. Al principio uno quiere escribir poesía y el otro ganar el Nobel de Física. Jóvenes, ricos, guapos, despreocupados. Nada especialmente original.

La fuerza del libro está en ellas, las protagonistas y lo que representan en un mundo que cambia a toda velocidad. La editorial define a Holly como “extravagante”. A Misty, como “misántropa terrible”. Holly vuelve loco a Guido, enamorado hasta las trancas pero tradicional. ncapaz de entender que ella de golpe necesite desaparecer, alejarse de él, de su vida, e irse a Francia o a un retiro. O que ella decida cuándo tener un hijo y cómo.

Misty es la némesis. La que debería volver loco a Vincent por su carácter complicadísimo, su miedo atroz, su independencia, su potente fragilidad, su frialdad y su agresiva falta de cariño y empatía. Pero ocurre todo lo contrario. Él, alegre y optimista indestructible, lo lleva con increíble (de que no te la crees) paciencia.

El libro en realidad es una bofetada a todos los que somos Vincents y Guidos y nos guiamos por esos clichés y esas normas. Los que vemos las relaciones sólo y siempre desde su punto de vista y desde un punto de vista socialmente aceptado y aceptable. Los que nos sentimos atraidos por la novedad pero desde el primer día queremos ir modificando, modulando, amasando y acercando a nuestro molde a esos espíritus libres. Tantos días felices, de una manera brillante, a través de las relaciones de los cuatro personajes y varios secundarios (la estudiante brillante y casi autista, el tío estafador y la tía actriz) teje una red de sentimientos e ideas en defensa de la libertad, la individualidad y la falta de reglas. Contra la convención, los moldes. En favor, defensa, de cierta idea de amor. Muy alejada de Holywood, de lo romántico, de lo tradicional. A pesar de que no puede haber nada más tradicional, típico y clásico que esas dos parejas, esos cuatro personajes, esas escapadas, cenas. Porque no puede haber nada más atípico, rompedor, que los sentimientos y encajes que propone.

Hace poco, leyendo sobre Carl Schmitt, decían que tanto él como Leo Strauss usaban a otros pensadores para explicar su cosmovisión. Uno no los lee sobre Maquiavelo o Donoso Cortés para aprender sobre el italiano y el español, sino sobre Schmitt y Strauss. Al terminar, me queda la sensación de que uno no lee a Colwin para aprender sobre ella o sobre sus personajes, sino sobre nosotros mismos cuando chocamos contra ellos. Y funciona, vaya que su funciona. No he aprendido más de mismo y mis limitaciones en otro lugar.

9788433977328Años de vértigo. Cultura y cambio en Occidente. 1900-1914“, de Philipp Blom. Maravilloso. Una obra extraordinaria. Un repaso detallado, profundo, elegante y hasta hermoso de tres lustros que cambiaron el mundo. Bloom cree que el hecho decisivo en el cambio del continente no es, no fue,  la Guerra y que los factores que ayudan a entenderlo se remontan algunas décadas atrás. La tesis de cómo se puede ver la quiebra en el arte, la literatura, la ciencia, la historia y la política está muy bien hilada. La teoría sobre el auge de la violencia, el machismo y cómo la tecnología descoloca al hombre y éste responde de la peor manera. A ratos la cantidad de autores y obras citadas puede abrumar, pero no desgasta. No es un name dropping frívolo. Hay capítulos (los iniciales) por países o ciudades que sientan muy bien las bases, cada uno con sus particularidades. Uno termina las casi 550 páginas encantado y con la sensación de que comprende mucho mejor el siglo XX, el XIX y las fracturas de Europa. Nada más terminarlo compré del mismo autor Encyclopédie y La Fractura y los he traído en las vacaciones para que sean lo primero de 2018.

rites ofMuy relacionado pero con un enfoque completamente diferente, Rites of Spring: The Great War and the Birth of the Modern Age es una historia cultural de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias. Una historia que arranca en París con el impactante estreno de La consagración de la primavera y la llegada entre cientos de miles de personas de Lindbergh. Un cambio de siglo y de era. De paradigma, marco y referencias. De la llegada del soldado moderno no “solo como presagio sino como agente  mismo de la estética moderna, progenitor de la destrucción pero también encarnación del futuro”.

Eksteins, canadiense de origen letón, explica cómo cambió Europa en unos pocos años y por qué. “Un libro sobre muerte y destrucción”. Un drama en entres actos que acaba en Berlín en 1945 con bailes en el búnker de Hitler. Del arte total a la guerra total. Una tesis interesante y polémica sobre el papel de los artistas en lo que vino después con la ruptura de los moldes, de las costumbres, de la cultura burguesa. Muy recomendable.

A InvencionLa invención de la naturaleza. El nuevo mundo de Alexander von Humboldt“, de Andrea Wulf. Magnífico, aunque algo desigual. La primera mitad es buenísima. El relato del viaje de Humboldt por América es excepcional, interesantísimo. Bien contado, enormemente documentado. Un ritmo perfecto que me recordaba pasajes de mi (favorita) Hacia los confines del mundo. Luego se vuelve algo más lento, un tanto disperso y menos sorprendente, seguramente porque ya conocemos mejor al protagonista y sus extravagancias. Un muy buen relato sobre la vida cultural del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, de esa especie de Mundo de Ayer con científicos (naturalistas) viajando libre y constantemente, colaborando entre ellos. Con la capacidad de residir en París con sueldo oficial, incluso estando en guerra los países.

on tyrannyOn Tyranny. Twenty Lessons from the Twentieth Century!”, de Timothy Snyder. Un panfleto corto, intenso, nacido de la rabia y la preocupación Un ensayo magnífico que no pretende ser historia. Snyder, uno de los historiadores más exitosos de la última década, no tiene miedo de remangarse. Y sus lecciones son para hacerse un tatuaje. Lecciones esenciales para sobrevivir en el siglo XXI, o mejor dicho, para que las libertades que conocemos y disfrutamos resistan las potentes amenazas a las que se enfrentan. Es un texto con Trump de fondo, pero no sólo. “Son las instituciones las que nos ayudan a preservar la decencia. Ellas necesitan nuestra ayuda también. No hables de “nuestras instituciones” si no estás dispuesto a hacer que sean tuyas actuando en su nombre. No se protegen solas. Caerán una detrás no otras si no las defendemos desde el principio. Escoge una, una que te preocupe. Un tribunal, un periódico, una ley. un insidcato y ponte a su lado”. Si algo nos enseña el aprendizaje del pasado es que la línea entre el orden y el caos es muy fina. Que el colapso ocurre mucho más rápido de lo que podríamos pensar. Que hay un efecto dominó. Y que el mal no se desvanece. Hay que hacerle frente. Cada día.

a UndoingThe Undoing Project. A Friendship That Changed Our Minds“, de Michael Lewis. Casi todo lo que toca Lewis es o se convierte en oro. La historia de una amistad que cambió nuestras mentes, o la forma que tenemos de entenderla. La de dos psicólogos israelíes, Daniel Kahneman y Amos Tversky, que no podían ser más diferentes y desiguales. Dos pensadores y experimentadores que, de la mano, levantaron una disciplina. Lewis sabe cómo contar una historia, cómo mantener la atención y la tensión. Cómo moverse entre el pasado y el presente, incluso si uno de los dos protagonista murió hace mucho tiempo. No es mi libro favorito del autor, pero está a la altura. Y terminas sabiendo muchísimas cosas que antes desconocías, que no sabías que tenías que saber.

just kids

Just Kids“, de Patti Smith. No sabía nada, absolutamente nada, de Patti Smith ni podía atribuirle ningún hit. Mi desconocimiento (y en realidad desinterés) en la música en general es muy amplio y de la cultura contemporánea (en todo lo que se refiere a artes plásticas, cine y canciones) lo desconozco casi todo. Pero ella me ha fascinado y el libro me gustó muchísimo. Espontánea, desbordante, creativa, explosiva. Una conexión única, especial, irrepetible con una persona de la que tampoco había oído hablar nunca antes. Una de esas sobre las que lees y ves películas y crees que realmente no existen y son sólo fantasías deformadas. Qué bien que encontrara su camino.

 

EAL24156Piscinas vacías“, de Laura Ferrero. Un libro estupendo. Íntimo, delicado, profundo. También doloroso a ratos Historias y relato breves, sobre el amor y la distancia. Muchas formas diferentes de analizar, explicar y sentir lo que separa, lo que nos separa. Lo que se ha ido y no queremos soltar. Lo que no sabemos que perdimos ni cuándo o cómo. Un ensayo en muchas partes sobre nuestras debilidades como seres humanos, como parejas. Un análisis descarnado pero tremendamente respetuoso de las relaciones. Con el que aprendes mucho de lo que te rodea. Con el que aprendí mucho de mí mismo, de una forma extraña, íntima. Iba enfrentando cada historia a la mía, comparando y descartando. Y me hizo mucho bien.

mejor la ausencia

Mejor la ausencia“, de Edurne Portela. El último  libro que he leído este año. No sé muy bien cómo definirlo. Los protagonistas son completamente normales. Anormalmente normales. No empatizo con ninguno y sólo me interesa realmente desde un punto de vistra antropolígo la madre. Pero es un texto espléndido. Admito que la parte final no me llegó; lo hubiera dejado en la década anterior. Pero es una gran novela.

Jordi Gracia, en su reseña, decía que l óptica escogida por Portela es que “todo salía de casa, y no de un país marciano; estaba en la calle, en los comedores alborotados y sobre todo silenciosos, en las habitaciones de los chicos que se llenan de golpe de nueva música y nuevos carteles en los ochenta, en bares y tabernas, en labores profesionales enigmáticas y delictivas, en huidas autoprotectoras y egoístas, en derivas personales incontroladas y desesperadas con conflictos que estallan por donde menos se espera”. Como en la vida real, con problemas reales, factores condicionantes, víctimas y verdugos, culpables e inocentes. corruptores y corruptores. Personas ante todo cobardes, débiles, atadas o a aplastadas por el qué dirán, las consecuencias, el ego. Personas malas por todas partes, en el día a día, en el trato cercano. Y le sale muy bien.

Esto lleva, inevitablemente, a Patria. Me gustó mucho. Entiendo las críticas, los fallos, las falquezas del libro. Nunca antes había usado la expresión “técnicamente no es una gran novela”, y no sé siquiera si sé lo que quiere y lo que quiero decir, pero por ahí van los tiros. La construcción de los personajes es manifiestamente mejorable, parte de la trama y mucho del final. Pero esto no es un blog de crítica literaria. Patria es un magnífico libro que ha tenido un éxito merecido. Aramburu ha puesto por escrito lo que durante décadas he leído, visto, olido y sentido. Sobre lo sucedido en el País Vasco.

No me engaño en absoluto. Patria cuenta lo que siempre he creído que era el día a día en un pueblo como Rentería. Mi cabeza, satisfecha, asiente cada capítulo diciendo “era así”, a pesar de no poder decirlo en primera persona. Y nada de lo que he leído hasta ahora me ha hecho cambiar de opinión.

Otros buenos amigos han hecho sus listas.

Ramón González Ferriz

Lara Hermoso

Agus Morales

Revista 5W

Muy feliz 2018 a todos.

Tinta fresca: tantos días felices

No estoy al día, pero casi. Con el post anterior y éste, ya sólo me queda uno largo con todo lo que me traje para las vacaciones.

En la oscuridad. Diez meses secuestrado por Al Qaeda en Siria“, de Antonio Pampliega. Es la historia de un error. Un simple error de cálculo, el fiarse de quien no debería. De no hacer caso a tu instinto, a tu miedo avisando. Las ganas de entrar que se imponen. Tres periodistas y 10 meses de cautiverio. Un relato en primera persona, sin alardes literarios ni muchas pretensiones. Muy directo, muy cercano. La impotencia y el miedo en palabras sencillas. Un diario del arrepentimiento y de las lecciones aprendidas.

Homenaje a Cataluña“, de George Orwell. Aunque devoré 1984 y Animar farm es una de las obras maestras del siglo XX, nunca había leído Homenaje a Cataluña. Es fantástico en su sencillez. Orwell es uno de los  indispensables, que convierten en oro casi todo lo que tocan.

La matanza de Rechnitz. Historia de mi familia“, de Sacha Batthyani. No me gustó casi nada. No es desde luego lo que esperaba y casi diría que lo que me (nos vendieron). Se presenta como la historia de su familia, la del descendiente de la condesa Margit von Thyssen y su marido, quienes en la noche del 24 al 25 de marzo de 1945, cuando la Guerra estaba ya perdida, organizando una orgía de sangre en su castillo, matando a decenas de judíos. El autor descubre el hecho siendo adulto y periodista, y empieza una investigación. O eso creemos al principio. En realidad emprende un viaje interior, una puesta por escrito de sus visitas al psicoanalista. De la matanza en sí, poco. Quedé bastante decepcionado. Arrancar del hecho y convertirlo en una meditación me parece más que digno y más que interesante. Pero el resultado me resultó muy pobre.

Arthur Koestler, nuestro hombre en España“, de Jorge Freire. Más que interesante, y eso que Koestler queda muy mal retratado. Decir que es la historia de nuestro hombre en España es quizás exagerar un poco. En España estuvo poco y mal. Es una instantánea de Koestler en general, alguien que sale mucho mejor parado en las manos de Judt, por ejemplo. Freire le hace un traje, pero con justicia. Un complemento necesario para una figura clave en esas décadas del siglo XX.

Tantos días felices“, de Laurie Colwin.Al terminarlo pensé que necesitaría escribir un libro para explicar realmente por qué me gustó tanto el libro de Colwin. No es fácil. Ni siquiera estoy muy seguro ahora mismo. O no estoy seguro de atreverme a decirlo. La  trama no tiene mucho misterio. Guido y Vincent son amigos desde niños, estudian en Cambridge. Al principio uno quiere escribir poesía y el otro ganar el Nobel de Física. Jóvenes, ricos, guapos, despreocupados. La fuerza del libro está en ellas, las protagonistas, y lo que representan en un mundo que cambia a toda velocidad. La editorial define a Holly como “extravagante”. A Misty, como “misántropa terrible”. La idea es que Holly vuelve loco a Guido, incapaz de entender que ella de golpe necesite desaparecer e irse a Francia, a un returo o tener un hijo cuando y cómo decida.

Misty es la némesis. La que debería volver loco a Vincent por su carácter complicadísimo, su miedo, su independencia, su potente fragilidad, su frialdad y su agresiva falta de cariño. Pero ocurre todo lo contrario. Él, alegre y optimista indestructible, lo lleva con increíble (de que no te la crees) paciencia.

El libro en realidad es una bofetada a todos los que somos Vincents y Guidos y nos guiamos por esos clichés y esas normas. Los que vemos las relaciones sólo y siempre desde su punto de vista y desde un punto de vista socialmente aceptado y aceptable. Los que nos sentimos atraidos por la novedad pero desde el primer día queremos ir modificando, modulando, amasando y acercando a nuestro molde a esos espíritus libres. Tantos días felices, de una manera brillante, a través de las relaciones de los cuatro personajes y varios secundarios (la estudiante brillante y casi autista, el tío estafador y la tía actriz) teje una red de sentimientos e ideas en defensa de la libertad, la individualidad y la falta de reglas. Contra la convención, los moldes. En favor, defensa, de cierta idea de amor. Muy alejada de Holywood, de lo romántico, de lo tradicional. A pesar de que no puede haber nada más tradicional, típico y clásico que esas dos parejas, esos cuatro personajes, esas escapadas, cenas. Porque no puede haber nada más atípico, rompedor, que los sentimientos y encajes que propone.

Hace poco, leyendo sobre Carl Schmitt, decían que tanto él como Leo Strauss usaban a otros pensadores para explicar su cosmovisión. Uno no los lee sobre Maquiavelo o Donoso Cortés para aprender sobre el italiano y el español, sino sobre Schmitt y Strauss. Al terminar, me queda la sensación de que uno no lee a Colwin para aprender sobre ella o sobre sus personajes, sino sobre nosotros mismos cuando chocamos contra ellos.

10 ingobernables. Historias de trasgresión y rebeldía“, de June Fernández. Más que interesante. La idea, los personajes y la forma, personal de en primera persona, de contarlo. Cualquiera que siga con regularidad a June (y deberíais hacerlo) sabe cómo se mueve. En el libro escoge con mucho acierto a sus ingobernables, los que no salen en nuestros ensayos y periódicos, pero que ‘tienen historias’ tremendas. Lo que tenemos al lado y no vemos o no queremos ver. Lo que nos resulta violento aceptaro a veces simplemente reconocer. Las trasgresiones que salen carísimas y tratamos de obviar por lo que dicen de nosotros.

Tinta fresca veraniega

Llevo mucho retraso. Este año me apetece mucho más leer que escribir. Y aunque realmente estos posts no llevan mucho esfuerzo me cuesta arrancar fuerzas para ponerme. Si hay psicoanalistas en la sala estaré encantado de escuchar teorías de por qué el año pasado pasé cuatro meses sin abrir un libro y ahora ocurre lo contrario.

Anyway, en 2017 estoy teniendo bastante suerte. O me estáis recomendando mucho mejor o escucho con mucho más criterio. Pero estoy disfrutando y hay pocas decepciones.

“Más allá de la contienda“, de Romain Rolland. Como dice Silvia Broome, no todo es ni puede ser Zweig. Rolland fue pacifista cuando era el peor pecado posible. Un canto a la paz, a la hermandad, a Europa. Un intento desesperado de apelar a la razón y la hermandad, de pueblos intelectuales, cuando estalló la Gran Guerra. Rolland parece naive, blando. Peleando a caballo contra tanques. valiente desde Suiza. Escribiendo y rogando a amigos y enemigos. Mediador incansable ante insultos y desprecios. Un digno tipo ideal weberiano del mundo de ayer que se apagaba. Me resulta lejano, decimonónico. Empatizo, pero no me identifico. Sé que está con los buenos. Y comprendo, triste, por qué perdieron contra el irrefrenable torrente del joven siglo XX

Are we smart enough to know how smart animals are?“, de Frans De Wall. La respuesta a su pregunta es que sí, pero con matices. De Wall sabe escribir, pero éste no es su mejor libro. Un repaso centrado claro está en primates, su especialidad, a los animales, su inteligencia y nuestras limitaciones. Un ensayo para explicar qué sabemos y sobre todo qué somos capaces de medir y cómo. Didáctico, pero algo lento y repetitivo. Se aprenden cosas, hay montones de anécdotas, ejemplos y menciones deshuesadas de papers científicos. Pero no me acabó de enganchar.

Euforia“, de Lily King. Muy, muy bueno. Una novela  sobre “los egos y deseos de un trío de antropólogos en la jungla de Nueva Guinea”. Una mirada cínica, como la de Nigel Barley, con humor, amores incontrolables y un intento casi paródico de hacer ciencia en Papua. Recreación libre pero estupenda de la vida de Margaret Mead. Más que recomendable.

The smartest kids in the world. And how they got that way“, de Amanda Ripley. Profesores, profesores, profesores. No es cuestión de mucho más dinero, ni instalaciones, ni de imiitar sistemas como el de la loca e insoportable presión coreana. Libertad, flexibilidad y lucha contra el aburrimiento son las recetas que Ripley, tras un año de viajes por el mundo y análisis de diferentes sistemas educativos recomienda. Libro muy ameno y didáctico. No sé si tiene razón o si lo que ella destaca es lo más importante. Ni siquiera si es suficiente. Pero parece bastante sensato.

Camino a Trinidad“, de José Andrés Rojo. Admito que cuando se lo cogí a Rojo en la Feria del Libro no me esperaba algo así. Pero me gustó. Sus años de juventud y su vuelta a la Bolivia en la que creció. Una historia muy personal, de amigos y familares cercanos de alguien desorientado y sin necesidad de camuflarlo o adornarlo.

La partida inmortal. Una historia del ajedrez“, de David Shenk. No especialmente bueno. Ni el autor domina el campo  ni  logra historias especialmente interesantes. Hay algunos pasajes más interesantes, pero sin pena ni gloria.No lo recomendaría.

El balcón en invierno“, de Luis Landero. Fantástico. Precioso relato de infancia y juventud, de la relación familiar, de la tensión con el padre al que luego añora. Recuerdos profundos y sentidos de los años de crecimiento de un  niño en una casa donde no hay un solo libro. En una familia que sale del pueblo y llega a la ciudad para ganarse la vida. Y de un chaval que descubre en las palabras su razón de ser. No había leído nunca nada de Landero, pese a la insistencia de Lara. Ahora no me queda más remedio que comprar todo lo demás.

Democracy without nations. The fate of self-government in Europe“, Un ensayo más que interesante de Pierre Manent que me recomendó Juancla de Ramón. Es muy cortito y la  parte más interesante es la primera. Un escepticismo muy claro pero incisivo sobre la UE, o más bien sobre un futuro con estructuras supranacionales. Manent, conservador, defiende que el Estado nación es la estructura que  mejor ha funcionado tras todo tipo de experimentos. Y advierte: pensar que dejarlo atrás es muestra de progreso es un error y es peligroso. Denso y no especialmente accesible. La segunda parte,  más teológica, es mucho más complicada.

Los 162 días de Varoufakis

adults in the room

En el otro blog, el del periódico, publico hoy un larguísimo artículo/reseña/crítica/análisis sobre Adults in the room, el libro de memorias de Yanis Varoufakis sobre sus cinco meses y poco como ministro de Finanzas de Grecia.

Leí el libro hace unas semanas y escribí una pieza rápida para el diario sobre un aspecto concreto del mismo. Pero me quedé con ganas de sacar algo más en profundidad. Es un libro bastante recomendable… si hace dos años estuviste obsesionado con la crisis griega y la negociación que casi parte el euro. Si no lo viviste o seguiste muy de cerca el texto te puede resultar un tanto lejano. Es cierto que, sobre todo el inicio, puede ser disfrutado de forma casi independiente, como una crítica al eurosistema y a años de rescates que han contribuido a dejar un país muy tocado. Pero llega un momento en el que se centra en viajes, Eurogrupos concretos, reuniones, discusiones internas o las relaciones de fuerza con cargos poco conocidos de la Eurozona.

Yo lo disfruté bastante, al tiempo que me tiraba de los pelos. Es la visión ‘oficial’ de quien protagonizó todo. Con nombres, apellidos, muchas acusaciones y sonrojantes confesiones. Es evidente que el Varoufakis economista y escritor es muy bueno. Se esté o no de acuerdo con él y su cosmovisión, es capaz de hacer un análisis muy completo del pasado e identifica algunos de los principales problemas de los diferentes programas de ayuda puestos en marcha desde 2010 y de las trampas de deuda que se han levantado mientras la UE construía sus defensas anticrisis.  Resulta evidente también que el Varoufakis político no tenía las mismas armas, la misma capacidad y la misma visión.

Es cierto que desde el principio su tarea era casi imposible. Le contrataron para lograr un buen acuerdo para su país, que se quedaba sin dinero y tenía que poner fin al Segundo Programa de Rescate, negociado y aprobado por sus antecesores. Tenía que satisfacer las inflexibles demandas de dos decenas de gobiernos y tres instituciones, preocupadas por la posibilidad de que el discurso y el programa de un Ejecutivo de izquierdas como el de Syriza fuera imitado en otras partes del continente, y en particular España e Italia.Estaban decididos a imponerse, a aplicar una receta política, casi independientemente de lo que el sentido común económico les pudiera decir.

Y debía lograrlo Varoufakis, además, con la presión de millones de votantes que acababan de destrozar el histórico bipartidismo y pedían, exigían, un cambio absoluto, un giro de 180 grados en las políticas económicas y sociales.

Era un desafío titánico y el ministro, el Gobierno de Tsipras, calcularon mal sus fuerzas, su arsenal y la voluntad de sus acreedores y/o socios. Y pasó lo que pasó. Varoufakis no logró ese acuerdo mejor y al final de su mandato el país estaba aislado, quebrado y marcado. Los adultos nunca entraron en la sala. Pero también es cierto que los políticos, los del otro bando, nunca salieron.

Lecturas de verano

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Las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina. El mundo se divide en dos categorías: los que aprovechan la playa y/o la montaña para desconectar de todo  y del todo y prefieren novelas y lecturas más o menos ligeras y los que lo vemos al revés.

Durante todo el año tenemos (tengo) menos tiempo libre, muchas obligaciones y estrés. Sacar entre semana tiempo para libros muy largos, ensayos, tochos en otros idiomas es complicado. A mí, personalmente, me cuesta más. Y suelo agradecer novelas, artículos, ficción, libros cortos para última hora de la noche o primera de la mañana.

En cambio, en verano es cuando dispongo, al menos en teoría, de más tiempo. Horas y horas de playa, o de viajes. Sin teléfono móvil y, con suerte, ninguna conexión a internet si estoy lo suficientemente lejos. Tiempo para poder concentrarme de verdad en algo más exigente, que requiera dedicación, esfuerzo, atención total, notas, investigación paralela. No sé me ocurre mejor lugar que la playa o la piscina para sumergirme en las obras más densas. Y para eso las reservo.

Este 2017 he leído mucho más que los años pasados. A estas alturas, prácticamente lo mismo que en todo 2016. En la sección de Qué leo del blog tenéis siempre, de forma actualizada, en qué ando y qué he mirado más recientemente. Si no tenéis muy claro qué comprar para el verano, aquí van algunas ideas.

Primero, cuatro ensayos:

9788433977328Años de vértigo. Cultura y cambio en Occidente. 1900-1914“, de Philipp Blom. Maravilloso. Una obra extraordinaria. Un repaso detallado, profundo, elegante y hasta hermoso de tres lustros que cambiaron el mundo. Bloom cree que el hecho decisivo en el cambio del continente no es, no fue,  la Guerra y que los factores que ayudan a entenderlo se remontan algunas décadas atrás. La tesis de cómo se puede ver la quiebra en el arte, la literatura, la ciencia, la historia y la política está muy bien hilada. La teoría sobre el auge de la violencia, el machismo y cómo la tecnología descoloca al hombre y éste responde de la peor manera. A ratos la cantidad de autores y obras citadas puede abrumar, pero no desgasta. No es un name dropping frívolo. Hay capítulos (los iniciales) por países o ciudades que sientan muy bien las bases, cada uno con sus particularidades. Uno termina las casi 550 páginas encantado y con la sensación de que comprende mucho mejor el siglo XX, el XIX y las fracturas de Europa. Nada más terminarlo compré del mismo autor Encyclopédie y La Fractura.

A InvencionLa invención de la naturaleza. El nuevo mundo de Alexander von Humboldt“, de Andrea Wulf. Magnífico, aunque algo desigual. La primera mitad es buenísima. El relato del viaje de Humboldt por América es excepcional, interesantísimo. Bien contado, enormemente documentado. Un ritmo perfecto que me recordaba pasajes de mi (favorita) Hacia los confines del mundo. Luego se vuelve algo más lento, un tanto disperso y menos sorprendente, seguramente porque ya conocemos mejor al protagonista y sus extravagancias. Un muy buen relato sobre la vida cultural del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, de esa especie de Mundo de Ayer con científicos (naturalistas) viajando libre y constantemente, colaborando entre ellos. Con la capacidad de residir en París con sueldo oficial, incluso estando en guerra los países.

a UndoingThe Undoing Project. A Friendship That Changed Our Minds“, de Michael Lewis. Casi todo lo que toca Lewis es o se convierte en oro. La historia de una amistad que cambió nuestras mentes, o la forma que tenemos de entenderla. La de dos psicólogos israelíes, Daniel Kahneman y Amos Tversky, que no podían ser más diferentes y desiguales. Dos pensadores y experimentadores que, de la mano, levantaron una disciplina. Lewis sabe cómo contar una historia, cómo mantener la atención y la tensión. Cómo moverse entre el pasado y el presente, incluso si uno de los dos protagonista murió hace mucho tiempo. No es mi libro favorito del autor, pero está a la altura. Y terminas sabiendo muchísimas cosas que antes desconocías, que no sabías que tenías que saber.

51idSm4KvzL._SY344_BO1,204,203,200_Hillbilly Elegy. A Memoir of a Family and Culture in Crisis“, de J. D. Vance. Uno de los libros del último año. Del que se ha escrito muchísimo ya. Es una mezcla de memorias, recuerdos y ensayo. El testimonio de primera mano de un hillbilly boy, un chaval de pueblo, de una zona deprimida y deprimente, que pese a todo logra salir adelante. Es un libro que ayuda a entender ciertas partes de EEUU que han acabado votando por Trump, pero que realmente no explica ni pretende del todo decir por qué lo hicieron. Una tierra orgullosa, pobre, violenta, alcohólica. Una zona sin trabajo, educación ni aspiraciones. De familias desestructuradas y autodestructivas. Una gente que se cree heredera de esa legendaria tradición individualista y anti-estatista, pero que depende de las ayudas públicas para intentar salir adelante. Una historia personal muy bien contada, que se lee con ganas, sin moralian y mucha autocrítica. Más que recomendables.

Y para los que prefieren otros registros: 

 

9788420416786Manual para mujeres de la limpieza“, de Lucia Berlin. Uno de los libros que más me ha impresionado este año, sino el que más. Brutal, desgarrador, honesto, intenso y doloroso. Relatos de una mujer fuerte, formidable, con extraordinario talento y decenas de fantasmas. Brillante, creativa, alcohólica, destructiva. Apasionada y llena de amor. Con una capacidad única para dibujarse y dibujar lo que ve. Para llegar realmente dentro en su introspección y explicarnos cómo funciona y se construye y destruye el miedo, la soledad, la pobreza, las familias, las emociones. Lo compré, tras leer muchas referencias, pensando que era una autora española, contemporánea, y novelista. Ahora, una obra obligatoria y de las pocas que voy a releer, quizás este mismo curso.

EAL24156Piscinas vacías“, de Laura Ferrero. Un libro estupendo. Íntimo, delicado, profundo. También doloroso a ratos Historias y relato breves, sobre el amor y la distancia. Muchas formas diferentes de analizar, explicar y sentir lo que separa, lo que nos separa. Lo que se ha ido y no queremos soltar. Lo que no sabemos que perdimos ni cuándo o cómo. Un ensayo en muchas partes sobre nuestras debilidades como seres humanos, como parejas. Un análisis descarnado pero tremendamente respetuoso de las relaciones. Con el que aprendes mucho de lo que te rodea. Con el que aprendí mucho de mí mismo, de una forma extraña. De una forma similar a lo que enseña Laurie Cowlin en Tantos días felices. Había leído muchas cosas de Laura antes, pero la selección es magnífica. No me cansaré de recomendarlo

libro_1375725612El quinto en discordia“, de Robertson Davies. Extraordinaria novela. Me ha encantado. Era un poco escéptico en las primeras 100 páginas, bien escritas pero sin llevarme a ningún lado. Y, confieso, un poco más aún cuando sale el tema de los santos, un hilo narrativo muy peculiar, exigente, con el que es fácil desconectar o perderse. Pero la profundidad de los diálogos, de los discursos, de las dudas de los personajes. La increíble charla entre el santo y el demonio, y las últimas doscientas páginas en general hacen que merezca absolutamente la pena.

 

Si no os convence, aquí dejo también una lista de lo que me he ido guardando para el verano y de compras recientes. De todo lo que pongo no sé qué leeré ni si están bien o no. Siempre lo decido, de forma anárquica, en el último momento. La noche antes de irme de vacaciones. No sé cuándo me iré, ni a dónde. Si llevaré maleta o macuto. Si serán vacaciones tranquilas o más de movimiento. No suele afectar demasiado a la selección, pero cuenta porque todos los tengo en papel. Los que ahora enumero están esperando en la estantería y pueden entrar en la short list o quedarse esperando una década. Sin remordimiento alguno.

coverOutlandish Knight. The Byzantine Live of Steven Runciman, de Minoo Dinshaw. 770 páginas. Tengo muchísimas expectativas. Un historiador ya superado en casi todo lo que dejó escrito, pero fascinante. Un viajero de esa escuela británica que ya no existe, puro mundo de ayer. De cuanto algunos niños privilegiados crecían leyendo latín y griego, y aprendían lo necesario para recitar poesía clásica mientras escalan montañas. Ricos que sabían desenvolverse en árabe, turco, persa, hebreo, siríaco o armenio.

 

 

9788498928693No puedo tener más ganas de leer La transformación del mundo. Una historia global del siglo XX, de Jürgen Osterhammel. La obra que Merkel leyó en una reciente convalencia y la ayudó a forjarse su idea de Europa. Son 1.600 páginas (300 de ellas de notas y bibliografía).

 

 

 

 

holy6-small_trans_NvBQzQNjv4Bqt7IguZHdH7qaGxUNDfObBYBtmxQTJGnfeHxzJXnTDPcThe Holy Roman Empire. A Thousand Years of Europe’s History, de Peter H Wilson. Es mi definición exacta de lectura de verano. Hace un par de años, de mochilero por Camboya, disfruté Iron Kingdom: The Rise and Downfall of Prussia, 1600-1947, de Christopher Clark. Y ésto es un complemento perfecto. Un trabajo de 1.000 páginas de un autor sobre el que leí hace tiempo una historia de la Guerra de los 30 años.

 

 

 

Homo_DeusDe Homo Deus. A brief story of Tomorrow, de Yuval Noah Harari, no creo que haga falta decir mucho. Ha sido uno de los éxitos de los últimos meses por todo el mundo. Sapiens no me gustó especialmente, no hubo nada que me cautivara o que me sorprendiera. Pero tanto ruido por un ensayo ha despertado mi curiosidad.

 

 
51P1ZAO1R+L._SX338_BO1,204,203,200_Rites of Spring. The Great War and the Birth of the Modern Age, de Modris Ekstein. Sobre el efecto de las trincheras en la psicología de toda Europa. De la urgencia por construir a la urgencia por destruir, una historia cultural con muy buena pinta.

 

 

 

 

41z7z1Yb0IL._SX336_BO1,204,203,200_The Human Advantage: A New Understanding of How Our Brain Became Remarkable, de Suzana Herculano-Hounzel, profesora de Anatomía Comparada en el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Federal de Río de Janeiro. Un ensayo sobre el cerebro humano. Algo gigantesco, siete veces mayor de lo que debería. Un consumidor tremendo de la energía del cuerpo. La profesora sostiene que sin embargo no es algo excepcional, único. No es el tamaño sino el número de neuronas del córtex cerebral lo que importa. Y que, en buena medida, es gracias a que hace 1.500 millones de años nuestros ancestros empezaron a cocinar. Leí un artículo sobre el método (‘sopas de cerebros’) que había desarrollado para contar neuronas. Y claro.

k10438The Shape of the New. Four Big Ideas que how they made the Modern World, de Scott L. Montgomery y Daniel Chirot. Un repaso a las ideas de la Ilustración (libertad, igualdad, evolución y democracia) a través del tiempo y de figuras como Adam Smith, Jefferson, Hamilton, Darwin o Karl Marx). Pintaza.

 

 

 

51OP8nkwouL._SX326_BO1,204,203,200_The Vanquished. Why the First World War Failed to End, 1917-1923, de Robert Gerwarth. Partiendo de la tesis provocadora de Ernest Jünger de que la guerra no es el final, sino el principio de la violencia, Gerwarth analizar lo que ocurrió a partir del 11 de noviembre de 1918. Muchos países celebran todavía ese día, pero en los imperios que desaparecieron las pesadillas no terminaron. Un análisis del “verdadero legado” de la Gran Guerra.

 

 

Maquetación 1El poder de las ideas. Ensayos escogidos, de Isaiah Berlin. Qué les voy a contar. Para mí, Berlin es como un episodio antiguo de los Simpson: nunca me canso. Da igual de qué forma los escojan, editen o traduzcan. Siempre acabo volviendo.

 

 

 

 

9788498796292Carl Schmitt. Pensador español, de Miguel Saralegui. Schmitt no me atrae e interesa como Junger, pero está claro que es un referente. Partamos de Donoso Cortés, Francisco de Vitoria o Truyol i Serra, en algún momento hay que pararse en él para comprender la historia de las ideas y las reflexiones sobre la guerra, la paz, la justicia y el derecho.

Tinta fresca

Estas semanas están siendo bastante productivas. Para trabajar, escribir y leer en realidad, poco más. Pero estoy escogiendo mejor o teniendo más suerte con los libros.

¿Qué he estado leyendo?

Nothing is true and everything is possible. The Surreal Heart of the New Russia“, de Peter Pomeranzev. Un libro raro para un país rarísimo. Una mezcla de diario, memorias, reflexiones, ensayo, Historia, cotilleo y entretenimiento.  Pomeranzev, británico de padres exiliados rusos, pasa una década en Moscú haciendo sobre todo de productor en televisión. Este libro es la historia de los últimos 15 años. Putin no sale nombrado, es siempre el Presidente. El autor escoge a todo tipo de personajes secundarios (mafiosos convertidos en actores, top models, pandilleros, oligarcas, millonarios, artistas enloquecidos, otros periodistas) para hablar de toda la sociedad. De sectas, gurús, sicarios, políticos, empresarios. De la televisión y el Kremlin, de Rusia Today. De manipulación y propaganda. La Rusia que (en cierto modo parece amar) le desgasta y acaba ganando. Un país corrupto en el que nadie puede ni va a poder parar la ola nacionalista y ultra. En el que tienes que saber a quién sobornar y cuándo para no acabar en prisión (o para salir de ella) por guerras internas entre servicios secretos. En el que puedes acabar muerto en cualquier momento. Un país orgulloso al que durante demasiado tiempo hemos ignorado y que más nos vale empezar a estudiar bien.

Tiene que ser aquí“, de Maggie O’Farrell. Novela y Asteoride. La probabilidad de que esa combinación acabe en éxito es altísima. Me ha gustado mucho. La historia, los personajes, la estructura, el ritmo. Se lee de un tirón. Tiene algunas partes extrañas y difíciles de sostener (estamos en el siglo XXI), algunas escenas inexplicables (el psicólogo escolar) y sus cosas. Pero más que recomendable.

Yo, Bill Murray“, de Marta Jiménez. Un libro realmente peculiar. No es lo que esperaba y, en realidad, not my cup of tea. Es un texto totalmente dedicado a Murray, un personaje que seguramente lo merece. No conocía muchas de las anécdotas y hasta qué punto es estrambótico. Hay tres o cuatro momentos hilarantes, como cuando explica que para paliar lo desastre que es organizándose  un estudio le obliga a contratar a un asistente que le siga la pista y haga de intermediario. Y él  encuentra a una mujer sordomuda que sólo se puede comunicar con lenguaje de signos y a la que, claro, nadie entiende. El problema es que es un libro un tanto caótico, desordenado y cuya finalidad y estructural exacta no acabo de comprender. Y la llucva de títulos, muchas veces en dos idiomas, me agotó un poco.

Adults in the room:My Battle With Europe’s Deep Establishment“, de Yanis Varoufakis, Me ha gustado. Lo leí en un día y lo disfruté. Tengo escrita una reseña de 4.000 palabras a la que a ver cómo doy salida. Pero no tengo muy claro que sea una obra útil o realmente entretenida para quien (tuvo la suerte de) no siguió la crisis griega de 2015 día a día ni conoce bien a los protagonistas y sus matices.  Está sin duda bien escrito, pero en su intento de defensa Varoufakis se acaba hundiendo. No creo que sea un intento de autocrítica, sino todo lo contrario. Y por alguna razón que se me escapa, siendo un homber tan inteligente, no parece darse cuenta de en qué lugar le deja esta crónica.

¿Dónde vamos a bailar esta noche“, de Javier Aznar. Javier es un buen amigo. Es su primer libro, pero en absoluto sus primeras líneas. Cualquier que haya seguido estos años su blog encontrará en ¿Dónde vamos a bailar esta noche? ese mismo espíritu. Fresco, divertido, ligero (en un buen sentido). Sin pretensiones ni aparente profundidad. El estilo de alguien feliz, sin problemas, que mira y disecciona su mundo, uno ajeno para muchos de nosotros, con gracia y mucha más mala uva de lo que su espíritu bonachón da a entender. Lo que viene a la cabeza, instintivamente, es Gatsby, Fitzgerald y Salinger. Y él juega con eso. Con Nueva York, terrazas, azoteas, fiestas, enamoramientos diarios, bodas, chicas increíbles por todas partes, dinero (nunca mencionado), paseos iniciáticos, música y todo tipo de bebidas alcohólicas. Mezclado con un punto juvenil, con amigos en calzoncillos jugando a la Play y partidos de fútbol, en el patio del colegio o el Bernabéu. Pero, a rato, yo imaginaba a Javi, más bien, como una mezcla de Jeeves y Bertie Wooster del siglo XXI. Sin trenes ni tías graciosas. A él lo que le gustan son las fiesta, pero yo pagaría por una deriva más propia del Club de los Zánganos con té y enredos. (Y por borrar dos o tres los capítulos, sobre todo el del runner).

Años de vértigo. Cultura y cambio en Occidente. 1900-1914“, de Philipp Blom. Maravilloso. Una obra extraordinaria. Un repaso detallado, profundo, elegante y hasta hermoso de tres lustros que cambiaron el mundo. Bloom cree que el hecho decisivo no es la Guerra y que los factores que ayudan a entenderlo se remontan algunas décadas atrás. La tesis de cómo se puede ver la quiebra en el arte, la literatura, la ciencia, la historia y la política está muy bien hilada. La teoría sobre el auge de la violencia, el machismo y cómo la tecnología descoloca al hombre y éste responde de la peor manera. A ratos la cantidad de autores y obras citadas puede abrumar, pero no desgasta. No es un name dropping frívolo. Hay capítulos (los iniciales) por países o ciudades que sientan muy bien las bases, cada uno con sus particularidades. Uno termina las casi 550 páginas encantado y con la sensación de que comprende mucho mejor el siglo XX, el XIX y las fracturas de Europa.

L’Historie de la Belgique. Des origines à 1830, pour les nuls“, de Fred Stevens y Axel Tixhon.  Bastante flojo. Quería una vista rápida y sencilla, pero historiográficamente no tiene valor y didácticamente es un pestiño. Sucesión agotadora de nombres, reyes, batallas y sucesiones sin especial cuidado ni buena prosa. A ratos se acuerdan de que son historiadores y meten, como un pegote, algunas páginas de contexto, cultura, etc. No es lo que esperaba.

 

Macron y Europa

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En el periódico de hoy escribo sobre el (posible, potencial) impacto de la victoria de Macron para la UE. ‘La remontada de Europa, lo titulo. “Con matices, condiciones y reparos, quizás sin poner mucho de su parte, pero esta vez Europa gana. Y ya era hora”.

Os dejo otros análisis de varios compañeros de Bruselas ( o no), siempre con el ojo puesto en la UE.

En El Confidencial, María Tejero arranca su pieza con la misma idea de remontada (así, en español, es como lo definió el domingo por la noche el portavoz de Juncker.  La victoria de Macron da esperanzas a los partidarios de relanzar Europa.

Miquel Roig, en Expansión, con algo más de escepticismo: Bruselas celebra a Macron… pero solo gana tiempo. Ya con el ojo puesto en los 11 millones de franceses que se han decantado por Le Pen y que “2022 está a la vuelta de la esquina. Y para entonces, el Frente Nacional, y tal vez Le Pen, seguirán estando ahí para capitalizar cualquier decepción”.

Beatriz Navarro en La Vanguardia:  Europa confía en que Macron ayude a pasar página y revitalizar la Unión.

David Carretta en Il Foglio: L‘Ue è più timida dei neoeuropeisti entusiasti organizzati e in marcia– L’elezione di Macron all’Eliseo vista da Bruxelles è la rimonta inattesa e insperata dei globalisti e degli internazionalisti

En El País, Xavier Vidal Folch:  ¿La muerte de Europa? El soberanismo ha quedado desmochado en Francia. A manos del europeísmo: de un “europeísta radical”. Y J. I. Torreblanca:  Además de ganar, Macron tiene que triunfar.

Andrés Ortega en el blog del Real Instituto Elcano: Macron, soberanista europeo.

José María de Areilza en El Correo: Macron entra en escena (europea)

Dídac Gutiérrez Peris en Política Exterior:  La doctrina Macron. “El gran riesgo con cualquier presidente francés es que, una vez electo, tenga la tentación de utilizar ese bagaje histórico para descuidar el multilateralismo y el espíritu comunitario. Con Reino Unido enfangado en su Brexit, Francia será a partir de mañana la única potencia en el Consejo de Seguridad comprometida con el multilateralismo regional. Será el freno frente a una dupla –EEUU y Rusia– que se empeña en violar la legalidad internacional en los próximos cinco años. En ese sentido, la pregunta para Macron es saber si puede al mismo tiempo tener la paciencia suficiente de priorizar la construcción europea como dice, o si se decanta por priorizar su propia doctrina internacional para la República Francesa en su individualidad. Existe una tercera opción, nunca antes asumida por ningún presidente francés, que consiste en tomar el riesgo de liderar y apropiarse de la Unión. Impossible n’est pas français, como decía Bonaparte.

En Le Monde, Cécile Ducourtieux  A Bruxelles, le soulagement après l’élection d’Emmanuel Macron.

Maïa de la Baume y Quentin Ariès en Politico:  Emmanuel Macron won’t mean business as usual in Brussels.

Duncan Robinson en FTWhat does Macron mean for the EU?

Faisal Islam en Sky:  What the Emmanuel Macron presidency will mean for Brexit.

Iré actualizando el post según vaya leyendo más análisis. Cualquier recomendación es bienvenida.

Páginas frescas

¿Qué he estado leyendo?

– “El quinto en discordia“, de Robertson Davies. Extraordinaria novela. Me ha encantado. Era un poco escéptico en las primeras 100 páginas, bien escritas pero sin llevarme a ningún lado. Y, confieso, un poco más aún cuando sale el tema de los santos. Pero la profundidad de los discursos, de las dudas de los personales. La increíble charla entre el santo y el demonio, y las últimas doscientas páginas hacen que merezca absolutamente la pena.

– “The Return“, de Hisham Matar. Un estupendo regalo de María. Lo tenía localizado como uno de los libros favoritos del año pasado del NYT y por un ejército de referencias y reseñas positivas. Pero psa. La historia de un escritor libio criado en Egipto y Londres. Hijo de un ‘opositor’ a Gadafi que desapareció tras ser secuestrado por los servicios secretos. Es el intento de autoexpiación de un hijo que nunca lo ha superado y que tras la caída del dictador intenta encontrarlo. La historia familiar es el marco, el miedo del hijo y su dolor, el fondo. Pero se me hizo un tanto repetitivo y no muy original (el ángulo sentimental y expresivo). No me ha llegado, pese a que lo tiene todo aparentemente para conseguirlo.

– “Le mal européen“, de Guy Verhofstadt. Correcto, sin más. Las ideas de Verhofstad, ex primer ministro liberal de Bélgica jefe de filas de Alde en el Parlamento Europeo, una detrás de otra. Una buena guía para quien no lo conozca o siga de cerca la voz más conocida del federalismo. Bien explicadas, sin épica. Estoy, en la mayoría de las cosas, en su equipo.

– “En el vientre de la yijad. El testimonio de las madres de yijadistas“, de Alexandra Gil. Muy recomendable. Alexandra, periodista española en París, cuenta ocho historias de madres (y padre) de yijadistas franceses y belgas, hombres y mujeres, que dejaron su casa, su familia, y se fueron casi de un día para otro a Siria e Irak. Hay tres historias (la primera, segunda y cuarta) que son dolorosísimas y están maravillosamente escritas. Un reflejo en las palabras de las madres del dolor más profundo, que no desaparece y no lo hará.  Una de ellas la había leído (en parte) en el excelente reportaje publicado en El Español. Aquí, mucho más material. De lectura muy agradable y agradecida.

– “Lesser beasts. A Snout-to-Tall history of the Humble Pig“, de Mark Essig. Una especie de historia e historial cultural del cerdo. Un ensayo original y diferente a lo que estoy acostumbrado. Que pone historia y adjetivos a uno de los animales más (injustamente) denostados y perseguidos. Un animal inteligente, noble, todoterreno. Un gran compañero y colaborador del humano. Soy menos entusiasta que Thiago, que me lo recomendó, pero se aprenden cosas, se lee rápido y no tiene demasiadas pretensiones ni moralina, lo que se agradece.

– “Imperiofobia y leyenda negra. Roma, Rusia, EEUU y el imperio español“, de María Elvira Roca Barea. Empecé con ganas y acabé razonablemente enfadado. He leído muchas cosas sobre leyenda negra, libros que la autora usa cita y a menudo critica. NO me van a encontrar nunca en el vagón de los relativistas ni entre los defensores de la versión whig de la historia. Tampoco en el de la autora. Arranca con espíritu crítico pero poco a poco se van colando las manías, los enemigos, los pet hates de Roca Barea. A ratos, más que una denuncia de la “imperiofobia” y del uso de la leyenda negra por parte de británicos, holandeses o italianos, se convierte en un intento agresivo y forzado de defender las tesis opuestas. Las bondades del catolicismo, de España y su imperio frente a protestantes, ingleses y la izquierda en general (sobre todo Chomsky, que aparece más veces de lo que uno podría imaginar).

– “La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de proximidad“, de Josep María Esquirol. No es un ensayo para mí. Algunas (pocas) ideas que me interesaran, una prosa demasiado espesa y dispersa. Saltos continuos y sin un mapa para orientarme. Línea fina entre la filosofía, la autoayuda y la parodia intelectual. Pese a todo, lo acabé y tomé algunas notas interesantes.

La invención de la naturaleza. El nuevo mundo de Alexander von Humboldt“, de Andrea Wulf. Magnífico, aunque algo desigual. La primera mitad es buenísima. El relato del viaje de Humboldt por América es excepcional, interesantísimo. Bien contado, enormemente documentado. Un ritmo perfecto que me recordaba pasajes de mi (favorita) Hacia los confines del mundo. Luego se vuelve algo más lento, un tanto disperso y menos sorprendente, seguramente porque ya conocemos mejor al protagonista y sus extravagancias. Un muy buen relato sobre la vida cultural del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, de esa especie de Mundo de Ayer con científicos (naturalistas) viajando libre y constantemente, colaborando entre ellos. Con la capacidad de residir en París con sueldo oficial, incluso estando en guerra los países. Lean, lean.

L’illuminato, Vita e morte di Marco Pannella e i radicali“, de Giovanni Negri. Correcto, pero adecuado sólo para quienes estén muy interesados y ya bastante familiarizados con Pannella. Hagiográfico, escrito por un amigo cercano y miembro de los radicales también.

Lecturas de Domingo

Joseph Goldstein en el NYT: La rehabilitazión de un neonazi. Aquí en inglés, y recomiendo encarecidamente hacerlo en inglés, la versión española…

Domenico Quirico en La Stampa:“Sono diventato jihadista nelle carceri italiane. Ecco come ci reclutano”. Vía Marco Emergi.

Linda Rodríguez MCRobbie en The Guardian: “Total recall: the people who never forget“. An extremely rare condition may transform our understanding of memory. Vía Mariangela Paone.

Lauren Larson en GQ: “The Man Who Cleans Up After Plane Crashes“. Vía Droblo

Ross Andersen en The Atlantic: “Welcome to Pleistocene Park“. In Arctic Siberia, Russian scientists are trying to stave off catastrophic climate change—by resurrecting an Ice Age biome complete with lab-grown woolly mammoths

David Epstein en ProPublica: “The DIY Scientist, the Olympian, and the Mutated Gene“: How a woman whose muscles disappeared discovered she shared a disease with a muscle-bound Olympic medalist.

Amy Ellis Nutt en The Washington Post: “Truth and transgender at age 70“. A couple’s journey through gender-affirmation surgery.

Alex Finley en Politico: “How the CIA Forgot the Art of Spying“. With the war on terror came a new, more militarized way of gathering intelligence. But now, America needs the kind of spooks who can work the cocktail party circuit—more James Bond, less Jason Bourne.

Julian B. Gewirts en The American Scholar: “Milton Friedman’s Misadventures in China” The stubborn advocate of free markets tangles with the ideologues of a state-run economy

Justin Heckert en GQ: “How the World’s Heaviest Man Lost It All“.

Buen domingo a todos