Cuestión de Estado

Hoy escribo mi columna semanal sobre el sol, parques y una revelación importante. Cuestión de Estado. Lleva su tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final, con paciencia, uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

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Ya sabréis que cada martes sale un texto nuevo, de corte más bien costumbrista, a veces con humor. Las columnas anteriores, una a la semana en la sección Patio Global, las tenéis aquí.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune

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Ensueños que fracasan

Hoy escribo mi columna semanal en el periódico sobre la idea de identidad nacional y sobre Bélgica. Con las preguntas todavía vigentes de St. John de Crèvecur 250 años después y la poesía de Maeterlinck de fondo. Se titula Ensueños que fracasan.

Las columnas anteriores, una a la semana en la sección Patio Global, las tenéis aquí.

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01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

‘Frittes’ y dominatrix

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“Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

Frittes y dominatrix, mi columna de esta semana en El Mundo sobre salir a comer fuera en Bélgica.

Las anteriores, de la sección Patio Global, las podéis leer pinchando aquí.

El resurgir europeo de Puigdemont

Hace unas semanas Puigdemont ya no era candidato y sufría importantes presiones para que dejara de ser incluso diputado. Hoy, tras pasar 12 días en prisión, está en Berlín. Está lejos de su nuevo hogar y se enfrenta a la posibilidad de ser extraditado a España. Pero también ha llevado su causa al cuarto sistema judicial europeo. Ha logrado una victoria, ya veremos si pírrica. Y abierto más dudas en el continente.

En el periódico de hoy escribo sobre El resurgir europeo de Puigdemont y sobre cómo lo ven algunos en las instituciones europeas y las embajadas. Sigue habiendo apoyo a España, y se apela al imperio de la ley. Pero no sólo. Nadie comprende que no haya una vía política. A pesar de lo ocurrido.

El artículo completo, aquí.

El silencio cómplice de Europa

“Hizo falta un extraño golpe de Estado y una reacción salvaje al mismo tiempo para que la UE reaccionara ante Turquía. Hizo falta que el Gobierno de Varsovia hiciera todo lo que estuvo en su mano para cargarse la independencia del poder judicial para que la UE reaccionara. Pero aunque Viktor Orban ha normalizado un discurso anti-inmigración y anti musulmán, ha guiado una cruzada contra medios, ONG y universidades y desafiado de todas las formas imaginables a sus socios, la UE, aún, no ha reaccionado”.

Orban ha vuelto a ganar las elecciones. En el periódico de hoy analizo El silencio cómplice de Europa ante la deriva de quien hace un cuarto de siglo encarnaba las esperanzas liberales tras la caída del comunismo. Que su partido (a diferencia del Ley y Justicia polaco) forme parte del Partido Popular Europeo, explica mucho.

Artículo completo, aquí.

Lecturas de Domingo

Rukmini Callimachi en The New York Times: “The ISIS Files, When terrorists Run The City Hall”. Thousands of internal documents that help explain how the Islamic State stayed in power so long. On five trips to battle-scarred Iraq, journalists  scoured old Islamic State offices, gathering thousands of files abandoned by the militants as their ‘caliphate’ crumbled. La conclusión, o al menos una de ellas, es notable: “The documents and interviews with dozens of people who lived under their rule show that the group at times offered better services and proved itself more capable than the government it had replaced”. Y llamativa: “More surprisingly, the documents provide further evidence that the tax revenue the Islamic State earned far outstripped income from oil sales. It was daily commerce and agriculture — not petroleum — that powered the economy of the caliphate”.

Amos Harel y Aluf Benn en Haaretz: “No Longer a Secret: How Israel Destroyed Syria’s Nuclear Reactor“.  It was one of the Israeli army’s most successful operations, but was censored for over a decade. Now, a Haaretz investigation goes behind the scenes of the 2007 strike on ‘The Cube,’ shortly before it became an active nuclear reactor: From the intelligence failures and American foot-dragging, to the arguments at the top levels and the threats of a total war with Syria.

Asaf Ronel en Haaretz: “Orgies, Blackmail and anti-Semitism: Inside the Islamic Cult Whose Leader Is Embraced by Israeli Figures” . He has a harem of scantily clad ‘kittens,’ claims the U.K. ‘deep state’ brought Hitler to power and is accused of sex slavery. What draws Israeli politicians and rabbis to Turkish cult leader Adnan Oktar?

Jonathan Izard en The Guardian: “‘I had become a killer‘: how I learned to live again, after running a man over”, un texto maravillosamente escrito desde el dolor y el remordimiento más profundo. Un accidente, apenas un instante en una larga vida, y cómo todo cambia para siempre. La depresión, el miedo, y cómo los ánimos llegan de los lugares más inesperados.

Thomeas Meaney en The New Yorker: “A Celebrity Philosopher Explains the Populist Insurgency“. Peter Sloterdijk has spent decades railing against the pieties of liberal democracy. Now his ideas seem prophetic.

Joan Acocella en The New Yorker: “Queen of Crime“.  How Agatha Christie created the modern murder mystery.

Susan Goldberg en National Geographic: “For Decades, Our Coverage Was Racist. To Rise Above Our Past, We Must Acknowledge It“.  We asked a preeminent historian to investigate our coverage of people of color in the U.S. and abroad. Here’s what he found. Vía Luis Faci.

Andrew Anthony en The Guardian: Six former foreign secretaries on Brexit, Britain… and Boris.

Eric Alder en The Kansas City Star: “Hundreds of Missouri’s 15-year-old brides may have married their rapists“. Un mayor de 21 años no puede tener relaciones sexuales con una menor de 17. Es violación. Salvo que estén casados. Y por eso cientos de parejas van cada año a Missouri a firmar los papeles. Vía Droblo.

María Hernández en El Mundo: “Las últimas raquetistas“. Entre 1917 y 1980, decenas de mujeres del País Vasco y de fuera de la región coparon los frontones de todo el país jugando a la pelota con raquetas de madera. Eran las raquetistas, las primeras mujeres federadas en un deporte en España. Se cree que pudieron ser muchas, cientos incluso, pero apenas quedan algunas con vida. Emili Gómez y Rosa Soroa son dos de ellas, dos de las últimas raquetistas y testigos de aquella época que sí existió.

Reeves Widerlman en NY Magazine: “Gray Hat“.  Marcus Hutchins stopped one of the most dangerous cyberattacks ever. Then the FBI arrested him. Does a hacker hero always have to have a past?

Henry Foy en Financial Times: “Russia’s $55bn pipeline gamble on China’s demand for gas“.  In temperatures below -40°C in Russia’s far eastern wilderness, Gazprom is building a $55bn project to pump gas to China – the country’s most ambitious energy project since the fall of the USSR.

Buen domingo a todos.

Patio global

El pasado 23 de enero, El Mundo arrancó una nueva sección llamada Patio Global. En ella, los corresponsales del diario en Moscú, Bruselas, Washington, Asia, París y Londres escribimos cada semana una breve columna, de poco más de 300 palabras, somo nuestro país o zona de residencia. La idea es hacer algo alejado de la noticia diaria, de la política o la economía diaria y pura. Buscando cosas curiosas, costumbristas, llamativas que acerquen (o alejen) al lector.

Llevamos ya 11 con la de hoy. Como es posible que se acaben perdiendo en el mar de enlaces diarios, iré recogiéndolas en el blog y actualizando este post (o a veces republicándolo si queda muy viejo) para tenerlas más o menos ordenadas.

Me voy todavía costumbrado al formato, peo estoy razonablemente contento de cómo están quedando. Quizás no reflejan lo que es Bélgica, pero sí son algunas pinceladas que pueden ayudar a darle forma en la distancia.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselas interioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

Lecturas de Domingo

Hoy nos vamos a Nigeria, la Antártida, a Niger. A Israel. A New jersey y Ohio. A los suburbios de Washington DC. Y a Moscú. Historias de fraudes, guerras, soldados, estafadores y mucha NBA. Enjoy.

– Trabajo en equipo de varios periodistas del NYT: “An Endless War’: Why 4 U.S. Soldiers Died in a Remote African Desert”.  More than 16 years after 9/11 spurred a broad fight against terrorism, some Americans say it’s time to look at how the country is deploying its forces. Reporting from the desert of Niger to a small town in Georgia, The New York Times reconstructed how four American soldiers lost their lives — and why they were in Africa to begin with.

– Esto tenéis que leerlo con calma. David Grann en The New Yorker: “The White Darkness“. A solitary journey across Antarctica

– Brutal esto de Ronen Bergman en The New York Times Magazine: “How Arafat Eluded Israel’s Assassination Machine“.  The nation’s security forces tried for decades to kill the P.L.O. leader. Now, former officials tell the story of how they failed — and how far they almost went to succeed.

 

Rachel Monroe cuenta un historión en The Atlantic: “The Perfect Man Who Wasn’t“. For years he used fake identities to charm women out of hundreds of thousands of dollars. Then his victims banded together to take him down. Vía Droblo.

– Un tipo que vive en medio de la nada en Ohio y hace todo lo humanamente posible por no saber nada. Lo cuenta Sam Dolnick en The New York Times: “The Man Who Knew Too Little“.  The most ignorant man in America knows that Donald Trump is president — but that’s about it. Living a liberal fantasy is complicated.

Andre Rice en The Guardian:  “The fight for the right to be a Muslim in America“.A bitter legal row over a mosque in an affluent New Jersey town shows the new face of Islamophobia in the age of Trump.

–  Inside Atomwaffen As It Celebrates a Member for Allegedly Killing a Gay Jewish College Student ProPublica obtained the chat logs of Atomwaffen, a notorious white supremacist group. When Samuel Woodward was charged with killing 19-year-old Blaze Bernstein last month in California, other Atomwaffen members cheered the death, concerned only that the group’s cover might have been blown.

Tim McDonnel en Bloomberg.  “How Nigerians Beat Bitcoin Scams“. Un fraude de 2015 se llevó por delante el dinero de más de tres millones de nigerianos incautos. Pero también preparó a muchos para lo que vendría después. The country’s embrace of the cryptocurrency has led to some old-school precautions against fraud.

Shaun Walker deja Moscú tras una década de corresponsal para The Guardian. Y escribe un ensayo de despedida.  “Putin’s quest for lost glory. “As our correspondent prepares to leave Russia, he argues that the Russian leader’s rule has been dedicated to restoring pride lost in the collapse of the Soviet Union”.

– Una reseña de John Gray, con saña, en The New Statesman: “Unenlightened thinking: Steven Pinker’s embarrassing new book is a feeble sermon for rattled liberals“.  To think of this book as any kind of scholarly exercise is a category mistake. The purpose of Pinker’s laborious work is to reassure liberals that they are on “the right side of history”.

– En The Players Tribune, Steve Francis sobre Steve Francis como sólo podría Steve Francis: “I got a Story to tell“, De una esquina vendiendo droga a la NBA.

Andrew Sharp en Sport Illustrated: “Coming to America“. Every year more than 100 players travel across continents to play in the NBA. What did that experience look like 30 years ago? Who helps players navigate the adjustment? How has it changed over the years? And how has it changed the NBA?

 

Muy buen domingo a todos.

Lecturas de Domingo

 James Risen en The Intercept: “ The Biggest Secret: My Life as a New York Times Reporter in the Shadow of the War on Terror“. La pieza más interesante que vais a leer este mes. Larguísima, pero esencial para comprender cómo funciona un periódico como The New York Times, el tipo de recursos (sobre todo tiempo) y como hay disgustos y fallos por todas partes. Una especie de memorias de un periodista muy conocido y premiado, uno de esos que hace investigación a largo plazo y que se ocupaba de temas como la CIA. Sus luchas para sacar una historia, para conseguir fuentes pero también para convencer a unos jefes que, como el país, estaban afectados e influenciados por la situación tras el 11-S. El Gobierno pedía que no se publicaran ciertos temas (en concreto, dos diferentes del autor sobr espionaje en casa y sobre Irán). Cómo pasaron meses y meses, más de un año, negociando. Él y cons us jefes y el periódico con la Administración, que pedía que no se sacara a la luz. Incluyendo en un caso uan reunión del director y el editor en el mismo despacho de George W. Bush.

Hay que leerlo en general, pero si eres periodista es casi obligatorio. Sobre el tipo de fuentes, el proceso de investigación. Los otrucos (o los engaños directamente a sus jefes) para publicarlo y llegar a portada (jugándose el puesto). Las dudas en la estructura (¡vaya estructura). Los riesgos. Fascinante y muy bien escrito. Pero con sus lagunas, claro, porque al final es la versión del propio Risen.

Uno de hace casi un año. Jane Mayer en The New Yorker: “The Reclusive Hedge-Fund Tycoon Behind the Trump Presidency“.  How Robert Mercer exploited America’s populist insurgency. Vía Pablo Mediavilla.

J. Oliver Conroy en The Guardian hace un perfil de Mark Lilla: the liberal who counts more enemies on the left than the right. The academic-turned-polemicist believes liberalism has lost its way but detractors accuse him of ‘trolling disguised as erudition’. Here he answers back.

Julie Beck en The Atlantic:How It Became Normal to Ignore Texts and Emails“. Digital messages mimic the speed of real conversation, but often what people like best is the ability to put them off. Interesane reflexión sobre cómo las herramientas que tenemos a nuestra disposición condicionan y cambian nuesra forma de entendernos. Lo sintetiza Patricia Ventura, irónicamente, en mensajes de twitter: “Preferimos la comunicación por mensajería directa porque no obliga y no nos obliga, pero ha creado un entorno en el que solo nos sentimos cómodos pidiendo pequeños fragmentos de atención a los demás con tal de que no nos reclamen demasiada de la nuestra”. (Vía Javier Salas).

Muy relacionado, en el NYT, Jesse Singal: “Social Media Is Making Us Dumber. Here’s Exhibit A“.  (Vía Eduardo Suárez). Usando el ejemplo de Steven Pinker, para el que no hacen falta presentaciones, pero acusado hace unos meses de dar algún tipo de paoyo intelectual a la extrema derecha. ¡Pinker! Por ridículo que parezca, hasta eso caló. Singal cree que es la muestra de una “disturbing, worsening tendency in social media in which tribal allegiances are replacing shared empirical understandings of the world”.

No hay nada nuevo en el argumento en sí: “It’s getting harder and harder to talk about anything controversial online without every single utterance of an opinion immediately being caricatured by opportunistic outrage-mongers, at which point everyone, afraid to be caught exposed in the skirmish that’s about to break out, rushes for the safety of their ideological battlements, where they can safely scream out their righteousness in unison”.

No es una crítica gratuita ni ludita. El punto es sencillo (y bastante evidente, si se combina con el artículo anterior): “What social media is doing is slicing the salami thinner and thinner, as it were, making it harder even for people who are otherwise in general ideological agreement to agree on basic facts about news events”.

Dea lguna forma, otro artículo también relacionado con lo anterior. Pero sólo de alguna forma. Javier Salas en El País: “Los científicos que ‘hackean’ mentes para resolver conflictos imposibles“. Sobre un grup ode investigadores que experimentan con mecanismos psicológicos usando Israel y Palestina como laboratorio natural.

El planteamiento es básico: “”La gente no cree que el cambio sea posible porque la mayoría de las veces utilizan mensajes persuasivos intuitivos en lugar de basados en evidencia y fallan repetidamente. Pero cuando utilizamos el mensaje correcto con las personas adecuadas, las cosas pueden ser efectivas”. Nada original: no vale todo para todos. Así, por ejemplo, en una pueblo israelí donde los ‘halcones’ son mayoría “la idea de la campaña era usar el pensamiento paradójico para enfriar las posiciones de los más radicales. Los mensajes, tanto por su estética como por su fondo, parecían claramente partidarios del enfoque de los halcones, el ala más dura, con soldados cuidando de niños y ancianos. Pero los lemas se pasaban de frenada, llevando hasta el absurdo el mensaje convencional”.

¿Saben eso de ponerse en el lugar del otro? Error. “Esto provoca rechazo y que se enconen los ánimos, según han mostrado, porque se tiene una idea preconcebida de que el bloque rival es malo por naturaleza —”España es irreformable”— y firme en sus convicciones hasta la locura —”los independentistas catalanes han perdido la cabeza”—. “Tomar la perspectiva del otro lado puede llevar a la idea de que el conflicto es extremadamente complicado y que no hay posibilidad de intentar resolverlo”, asegura Amit Goldenberg, investigador en Stanford. Es mejor explicar que, como se sabe, la gente puede cambiar. Que el cerebro es extraordinariamente flexible y se adapta. Que incluso los líderes más radicales han sido capaces de alcanzar acuerdos de paz”.

En The New York Times también, una charla interesantísima sobre libros: “Niall Ferguson: By the Book“. Sus favoritos como lector, como autor. Sus hábitos, lo mejor que ha encontrado recientemente, sus preferencias del pasado, lo que cambia con su mujer.

Ben Cohen en el WSJ: “A Chess Novice Challenged Magnus Carlsen. He Had One Month to Train“. La historia, bastante increíble, de Max Deutsch, un “speed learner”, un superdotado que se impone doce tareas imposibles, una al mes. Entre ellas, la de intentar derrotar al mejor jugador del mundo de ajedrez partidiendo (casi) de cero.

 Y para terminar, ficción en The New Yorker. Un cuento de Kristen Roupenian: Cat person. Una pareja, en un ciudad cualquiera, un campus cualquiera. Mensajes, complicidad, descubrimiento, flirteo. Sexo.

Hoy también escribo en el periódico: 2018, el año cero para reconstruir la Unión Europea. Si tenéis unos minutos para leerlo y otros para comentármelo, muy agradecido.

Buen domingo a todos.

Mis libros del año

Iba a comenzar diciendo que 2017 ha sido un extraño, pero es bastante absurdo. Todos son extraños ya. Incluso si hago referencia únicamente a los libros. Lo mismo que me ocurrió el año, exactemente lo mismo, se ha repetido punto por punto y casi fecha por fecha. Como un mal chiste.

Al empezar enero, Méndez me salvó. Tras cuatro meses sin doblar una página me regaló The Secret Race: Inside the Hidden World of the Tour de France“,, las memorias de Tyler hamilton. Le di una oportunidad, forzando, en el avión de vuelta a Bruselas ya no paré. En los ocho primeros meses del año leí casi 70 libros. La carga de trabajo fue inmensa en varios momentos, pero apenas hacía otra cosa. Sacrifiqué (no es el verbo adecuado, porque no fue sacrificio real) las horas de otros hobbies, apenas encendí la televisión y sólo respeté el tiempo de hacer deporte.

Pero, igual que en 2016, algo paso al volver de verano. Bloqueo lo llamé la primera vez. No sé cómo calificarlo ahora, pero el resultado fue el mismo. En el último cuatrimestre sólo he leído dos novelas, ambas en aviones largos. Nada más. Ni ensayos, ni apenas revistas. He abandonado las Lecturas de Domingo temporalmente porque no leó un reportaje largo desde hace medio año. Y el último post del blog es de agosto.

Buena parte ha sido por trabajo. La crisis catalana llegó de lleno a mi patrio trasero y durante semanas no hicimos otra cosa que refrescar twitter, perseguir sombras y escribir a destajo. No exagero y no me pasó sólo a mí ser incapaz de empezar algo.

Es curioso porque sí desconectaba, pero el cuerpo, la cabeza o el bloqueo me pedían series, películas, vídeos de Youtube, carreras por el parque y otras mil cosas, pero no leer. Incluso le fallé a R, en algo muy simple por la incapacidad, el miedo o no sé qué.

Pero en fin. Afortunadamente los primeros meses dieron para mucho. Y disfruté aún más. Esta lista no va a ser muy original porque en verano ya hablé de ellos.

9788420416786Manual para mujeres de la limpieza“, de Lucia Berlin. Seguramente el que más me ha impresionado, impactado y gustado. Brutal, desgarrador, honesto, intenso y doloroso. Relatos de una mujer fuerte, formidable, con extraordinario talento y decenas de fantasmas. Brillante, creativa, alcohólica, destructiva. Apasionada y llena de amor. Con una capacidad única para dibujarse y dibujar lo que ve. Para llegar realmente dentro en su introspección y explicarnos cómo funciona y se construye y destruye el miedo, la soledad, la pobreza, las familias, las emociones.

 

libro_1375725612El quinto en discordia“, de Robertson Davies. Extraordinaria novela. Me deslumbró. Era un poco escéptico en las primeras 100 páginas, bien escritas pero sin llevarme a ningún lado. Y, confieso, un poco más aún cuando sale el tema de los santos, un hilo narrativo muy peculiar, exigente, con el que es fácil desconectar o perderse. Pero la profundidad de los diálogos, de los discursos, de las dudas de los personajes. La increíble charla entre el santo y el demonio, y las últimas doscientas páginas en general hacen que merezca absolutamente la pena. Entiendo que es algo complicado, denso. Difícil. No es ‘mi estilo’ en realidad, pero tampoco lo era Peste y Cólera de Deville y fue lo mejor de 2016.

 

tantos diasTantos días felices“, de Laurie Colwin. Al terminarlo pensé que necesitaría escribir un libro para explicar realmente por qué me gustó tanto el libro de Colwin. No es fácil. Ni siquiera estoy muy seguro más de medio año después cuando pienso en él. O no estoy seguro de atreverme a decirlo. La  trama no tiene mucho misterio. Guido y Vincent son amigos desde niños y estudian en universidades de élite. Al principio uno quiere escribir poesía y el otro ganar el Nobel de Física. Jóvenes, ricos, guapos, despreocupados. Nada especialmente original.

La fuerza del libro está en ellas, las protagonistas y lo que representan en un mundo que cambia a toda velocidad. La editorial define a Holly como “extravagante”. A Misty, como “misántropa terrible”. Holly vuelve loco a Guido, enamorado hasta las trancas pero tradicional. ncapaz de entender que ella de golpe necesite desaparecer, alejarse de él, de su vida, e irse a Francia o a un retiro. O que ella decida cuándo tener un hijo y cómo.

Misty es la némesis. La que debería volver loco a Vincent por su carácter complicadísimo, su miedo atroz, su independencia, su potente fragilidad, su frialdad y su agresiva falta de cariño y empatía. Pero ocurre todo lo contrario. Él, alegre y optimista indestructible, lo lleva con increíble (de que no te la crees) paciencia.

El libro en realidad es una bofetada a todos los que somos Vincents y Guidos y nos guiamos por esos clichés y esas normas. Los que vemos las relaciones sólo y siempre desde su punto de vista y desde un punto de vista socialmente aceptado y aceptable. Los que nos sentimos atraidos por la novedad pero desde el primer día queremos ir modificando, modulando, amasando y acercando a nuestro molde a esos espíritus libres. Tantos días felices, de una manera brillante, a través de las relaciones de los cuatro personajes y varios secundarios (la estudiante brillante y casi autista, el tío estafador y la tía actriz) teje una red de sentimientos e ideas en defensa de la libertad, la individualidad y la falta de reglas. Contra la convención, los moldes. En favor, defensa, de cierta idea de amor. Muy alejada de Holywood, de lo romántico, de lo tradicional. A pesar de que no puede haber nada más tradicional, típico y clásico que esas dos parejas, esos cuatro personajes, esas escapadas, cenas. Porque no puede haber nada más atípico, rompedor, que los sentimientos y encajes que propone.

Hace poco, leyendo sobre Carl Schmitt, decían que tanto él como Leo Strauss usaban a otros pensadores para explicar su cosmovisión. Uno no los lee sobre Maquiavelo o Donoso Cortés para aprender sobre el italiano y el español, sino sobre Schmitt y Strauss. Al terminar, me queda la sensación de que uno no lee a Colwin para aprender sobre ella o sobre sus personajes, sino sobre nosotros mismos cuando chocamos contra ellos. Y funciona, vaya que su funciona. No he aprendido más de mismo y mis limitaciones en otro lugar.

9788433977328Años de vértigo. Cultura y cambio en Occidente. 1900-1914“, de Philipp Blom. Maravilloso. Una obra extraordinaria. Un repaso detallado, profundo, elegante y hasta hermoso de tres lustros que cambiaron el mundo. Bloom cree que el hecho decisivo en el cambio del continente no es, no fue,  la Guerra y que los factores que ayudan a entenderlo se remontan algunas décadas atrás. La tesis de cómo se puede ver la quiebra en el arte, la literatura, la ciencia, la historia y la política está muy bien hilada. La teoría sobre el auge de la violencia, el machismo y cómo la tecnología descoloca al hombre y éste responde de la peor manera. A ratos la cantidad de autores y obras citadas puede abrumar, pero no desgasta. No es un name dropping frívolo. Hay capítulos (los iniciales) por países o ciudades que sientan muy bien las bases, cada uno con sus particularidades. Uno termina las casi 550 páginas encantado y con la sensación de que comprende mucho mejor el siglo XX, el XIX y las fracturas de Europa. Nada más terminarlo compré del mismo autor Encyclopédie y La Fractura y los he traído en las vacaciones para que sean lo primero de 2018.

rites ofMuy relacionado pero con un enfoque completamente diferente, Rites of Spring: The Great War and the Birth of the Modern Age es una historia cultural de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias. Una historia que arranca en París con el impactante estreno de La consagración de la primavera y la llegada entre cientos de miles de personas de Lindbergh. Un cambio de siglo y de era. De paradigma, marco y referencias. De la llegada del soldado moderno no “solo como presagio sino como agente  mismo de la estética moderna, progenitor de la destrucción pero también encarnación del futuro”.

Eksteins, canadiense de origen letón, explica cómo cambió Europa en unos pocos años y por qué. “Un libro sobre muerte y destrucción”. Un drama en entres actos que acaba en Berlín en 1945 con bailes en el búnker de Hitler. Del arte total a la guerra total. Una tesis interesante y polémica sobre el papel de los artistas en lo que vino después con la ruptura de los moldes, de las costumbres, de la cultura burguesa. Muy recomendable.

A InvencionLa invención de la naturaleza. El nuevo mundo de Alexander von Humboldt“, de Andrea Wulf. Magnífico, aunque algo desigual. La primera mitad es buenísima. El relato del viaje de Humboldt por América es excepcional, interesantísimo. Bien contado, enormemente documentado. Un ritmo perfecto que me recordaba pasajes de mi (favorita) Hacia los confines del mundo. Luego se vuelve algo más lento, un tanto disperso y menos sorprendente, seguramente porque ya conocemos mejor al protagonista y sus extravagancias. Un muy buen relato sobre la vida cultural del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, de esa especie de Mundo de Ayer con científicos (naturalistas) viajando libre y constantemente, colaborando entre ellos. Con la capacidad de residir en París con sueldo oficial, incluso estando en guerra los países.

on tyrannyOn Tyranny. Twenty Lessons from the Twentieth Century!”, de Timothy Snyder. Un panfleto corto, intenso, nacido de la rabia y la preocupación Un ensayo magnífico que no pretende ser historia. Snyder, uno de los historiadores más exitosos de la última década, no tiene miedo de remangarse. Y sus lecciones son para hacerse un tatuaje. Lecciones esenciales para sobrevivir en el siglo XXI, o mejor dicho, para que las libertades que conocemos y disfrutamos resistan las potentes amenazas a las que se enfrentan. Es un texto con Trump de fondo, pero no sólo. “Son las instituciones las que nos ayudan a preservar la decencia. Ellas necesitan nuestra ayuda también. No hables de “nuestras instituciones” si no estás dispuesto a hacer que sean tuyas actuando en su nombre. No se protegen solas. Caerán una detrás no otras si no las defendemos desde el principio. Escoge una, una que te preocupe. Un tribunal, un periódico, una ley. un insidcato y ponte a su lado”. Si algo nos enseña el aprendizaje del pasado es que la línea entre el orden y el caos es muy fina. Que el colapso ocurre mucho más rápido de lo que podríamos pensar. Que hay un efecto dominó. Y que el mal no se desvanece. Hay que hacerle frente. Cada día.

a UndoingThe Undoing Project. A Friendship That Changed Our Minds“, de Michael Lewis. Casi todo lo que toca Lewis es o se convierte en oro. La historia de una amistad que cambió nuestras mentes, o la forma que tenemos de entenderla. La de dos psicólogos israelíes, Daniel Kahneman y Amos Tversky, que no podían ser más diferentes y desiguales. Dos pensadores y experimentadores que, de la mano, levantaron una disciplina. Lewis sabe cómo contar una historia, cómo mantener la atención y la tensión. Cómo moverse entre el pasado y el presente, incluso si uno de los dos protagonista murió hace mucho tiempo. No es mi libro favorito del autor, pero está a la altura. Y terminas sabiendo muchísimas cosas que antes desconocías, que no sabías que tenías que saber.

just kids

Just Kids“, de Patti Smith. No sabía nada, absolutamente nada, de Patti Smith ni podía atribuirle ningún hit. Mi desconocimiento (y en realidad desinterés) en la música en general es muy amplio y de la cultura contemporánea (en todo lo que se refiere a artes plásticas, cine y canciones) lo desconozco casi todo. Pero ella me ha fascinado y el libro me gustó muchísimo. Espontánea, desbordante, creativa, explosiva. Una conexión única, especial, irrepetible con una persona de la que tampoco había oído hablar nunca antes. Una de esas sobre las que lees y ves películas y crees que realmente no existen y son sólo fantasías deformadas. Qué bien que encontrara su camino.

 

EAL24156Piscinas vacías“, de Laura Ferrero. Un libro estupendo. Íntimo, delicado, profundo. También doloroso a ratos Historias y relato breves, sobre el amor y la distancia. Muchas formas diferentes de analizar, explicar y sentir lo que separa, lo que nos separa. Lo que se ha ido y no queremos soltar. Lo que no sabemos que perdimos ni cuándo o cómo. Un ensayo en muchas partes sobre nuestras debilidades como seres humanos, como parejas. Un análisis descarnado pero tremendamente respetuoso de las relaciones. Con el que aprendes mucho de lo que te rodea. Con el que aprendí mucho de mí mismo, de una forma extraña, íntima. Iba enfrentando cada historia a la mía, comparando y descartando. Y me hizo mucho bien.

mejor la ausencia

Mejor la ausencia“, de Edurne Portela. El último  libro que he leído este año. No sé muy bien cómo definirlo. Los protagonistas son completamente normales. Anormalmente normales. No empatizo con ninguno y sólo me interesa realmente desde un punto de vistra antropolígo la madre. Pero es un texto espléndido. Admito que la parte final no me llegó; lo hubiera dejado en la década anterior. Pero es una gran novela.

Jordi Gracia, en su reseña, decía que l óptica escogida por Portela es que “todo salía de casa, y no de un país marciano; estaba en la calle, en los comedores alborotados y sobre todo silenciosos, en las habitaciones de los chicos que se llenan de golpe de nueva música y nuevos carteles en los ochenta, en bares y tabernas, en labores profesionales enigmáticas y delictivas, en huidas autoprotectoras y egoístas, en derivas personales incontroladas y desesperadas con conflictos que estallan por donde menos se espera”. Como en la vida real, con problemas reales, factores condicionantes, víctimas y verdugos, culpables e inocentes. corruptores y corruptores. Personas ante todo cobardes, débiles, atadas o a aplastadas por el qué dirán, las consecuencias, el ego. Personas malas por todas partes, en el día a día, en el trato cercano. Y le sale muy bien.

Esto lleva, inevitablemente, a Patria. Me gustó mucho. Entiendo las críticas, los fallos, las falquezas del libro. Nunca antes había usado la expresión “técnicamente no es una gran novela”, y no sé siquiera si sé lo que quiere y lo que quiero decir, pero por ahí van los tiros. La construcción de los personajes es manifiestamente mejorable, parte de la trama y mucho del final. Pero esto no es un blog de crítica literaria. Patria es un magnífico libro que ha tenido un éxito merecido. Aramburu ha puesto por escrito lo que durante décadas he leído, visto, olido y sentido. Sobre lo sucedido en el País Vasco.

No me engaño en absoluto. Patria cuenta lo que siempre he creído que era el día a día en un pueblo como Rentería. Mi cabeza, satisfecha, asiente cada capítulo diciendo “era así”, a pesar de no poder decirlo en primera persona. Y nada de lo que he leído hasta ahora me ha hecho cambiar de opinión.

Otros buenos amigos han hecho sus listas.

Ramón González Ferriz

Lara Hermoso

Agus Morales

Revista 5W

Muy feliz 2018 a todos.