Europa soy yo

europa soy yo

Como muchos de ustedes sabrán ya, en Revista 5W hemos publicado recientemente un librito de conversaciones: Europa soy yo. Lo firmamos Anna Bosch y yo, aunque en realidad lo deberían firmar Agus Morales, Anna Surinyach, Marta Arias y Maribel Izcue, que se dieron el grueso de la paliza, de la edición, corrección, fotos, promoción, etc. Son ellos el alma de 5W, sin ellos (y Quim) la revista no sería lo que es hoy y cualquier elogio debe ir directo a sus oídos.

Europa soy yo se ha enviado a todos los suscriptores de Revista . Si aún no lo son pero están interesados (y eso espero), aquí tienen todos los detalles. Es una revista estupenda, un proyecto con cuatro años de vida y que depende casi por entero de las contribuciones de los lectores. Son apenas cinco euros al mes por material original, reposado y de calidad desde todos los rincones del planeta. Echen un vistazo y si tienen dudas estaré encantado de resolver las que pueda.

Si simplemente tienen curiosidad por el libro, lo pueden encontrar en librerías o encargarlo en nuestra web. Lo enviamos a cualquier lugar en el que estén.

¿Todavía indecisos? Hemos hecho una ronda de presentaciones y promoción en las últimas semanas. Les dejo algunos enlaces de artículos de periódicos o entrevistas en radio. Y un podcast nuestro. Malo será que entre todos no les convenzamos de que Europa importa y hay que acercarse un poco.

  • En El Mundo (ya, juego en casa, pero qué les voy a decir) Fátima Ruiz nos hace una reseña muy bonita. Carta de amor a Europa.
  • Europa eres tú; así que madura, asume tu responsabilidad y mejora el debate. En El Confidencial, Nacho Alarcón hace un acercamiento buenísimo al libro, a los problemas europeos y a por qué deberían prestarle mucha más atención. A la UE y a lo que hemos escrito, claro.
  • europa soy yo why
  • ¿Prefieren algo más dinámico? No hay problema, tenemos de todo. Aquí nuestro podcast. Lo pueden escuchar y descargar en todas las plataformas imaginables.
  • El sábado de la semana pasada, estuvimos en la Cadena Ser, en A Vivir, con Javier del Pino y Ramón Lobo. ” Analizamos la crisis política y de identidad que sufre Europa con Anna Bosch, corresponsal de Televisión Española y Pablo Suanzes, corresponsal de El Mundo. Además, ambos periodistas presentan el libro ‘Europa soy yo’, en el que reflexionan sobre el euroescepticismo o la pérdida de confianza en las instituciones. Y nuestra compañera Beatriz Nogal ha charlado con varios jóvenes, estudiantes de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid para conocer su interés y conocimientos en asuntos de actualidad”.
  • En Radio Nacional de España, en el 24 horas con Antonio Delgado, Más de 20 minutos sobre nuestra idea del continente, la diferencia generacional en los sentimientos hacia la Unión, la fortaleza de las instituciones y los desafíos para un experimento político que algunos quieren romper y que busca su lugar en el mundo ante gigantes.
  • Hace unas semanas, los compañeros de Cinco Continentes de RNE nos invitaron para hablar del libro y algunos de los temás de más actualidad. A pesar de los problemas inciales de Anna para conectarse, quedó muy entretenido. Mérito total de María Eulate, of course
  • Si buscan un tono más desenfdado, aquí con Ángel Carmona en Hoy empieza todo, de Radio 3. Tomando un té con pastas y hablando del dónde, el cómo, el cuándo y el por qué de todo esto.
  • Gracias a la enorme generosidad de Íñigo Alfonso, una reposada charla en profundidad en Las mañanas de RNE.
  • Y algo un poco diferente: aquí con Luis Rodríguez en Radio El Prat (en catalán y castellano): què és la Unió Europea, per què és tant complicat d’entendre el seu funcionament i qüestions d’actualitat com és l’auge del populisme i l’extrema dreta o el BREXIT.

En este post elogiaría también a Aldekoa y Ayestaran, pero creen que sus libros son mejores y que van a vender más ejemplares y les acabo de declarar la guerra editorial.

La fuerza del rencor

Mi columna de cosas belgas de esta semana, La fuerza del rencor, trata de fútbol.

Bueno, del fútbol como pretexto. Igual que cuando Francia habla de Europa siempre está hablando de Francia, cuando yo escribo estas cosas siempre hablo de las mismas.

“Ni las reglas de Competencia de la UE, ni las regulaciones financieras de Basilea ni el VAR: si quieren algo complicado, retorcido y polémico no tienen más que apuntarse a la Royale ABSSA, l’Association Belge des Sports du Samedi. Mi liga de fútbol de los sábados”.

Las columnas anteriores, y las de todo 2018, en la sección Patio Global, las podéis encontrar en orden inveso de publicación aquí abajo.

29/10/2019 Insólito. El legendario portugués que una vez admirose al ver que desde su más tierna infancia todos los niños en Francia supiesen hablar francés disfrutaría como un gorrino viendo las extrañas costumbres y reacciones de mis vecinos. Esta semana he aprendido que Bélgica era (bueno, todavía es) el único país de la Unión Europea en la que la venta de tabaco estaba prohibida a menores de 16 años, y no de 18. No es que tenga un trato diario con adolescentes, y no he notado una epidemia de adictos juveniles…

insolito

22/10/2019 Fantasmas del pasado. Cuatro cosas aprendí de niño viendo la legendaria serie Kung fu. Primero, que con temple y elegantes movimientos puedes derrotar a cualquier grupo de bandidos y borrachos. La segunda, que no se puede ser vegetariano sin intensidad espiritual. La tercera, que el camino de 1.000 kilómetros empieza siempre con un paso. Y la más importante, que con el amor y la confianza ocurre como con los jarrones chinos: si se rompen, aunque pegues todas partes con mimo, las cicatrices siempre permanecen a la vista.

fantasmas del pasado

15/10/2019 Royale Union Saint Gillioise. DIOS dio a los belgas un país plano, lluvia para el césped y recursos para que cada pueblo, cada barrio, tenga unas instalaciones deportivas alucinantes. Pero también los castigó con un fútbol (que me perdonen Courtois, Hazard o Lukaku) aburrido, soso. Y con unas administraciones inoperantes que convierten joyas naturales en infames barrizales torcidos. Qué capacidad, qué talento, para eliminar casi cualquier atisbo de imaginación, creatividad y flexibilidad, dentro y fuera del terreno.

08/10/2019 Universos paralelos. Una de las cosas más llamativas del mundo belga es la vivienda. Teniendo en cuenta que el poder adquisitivo es mucho más alto que en los países mediterráneos, que los salarios son más altos y que el coste de la vida en general lo es también notablemente, el mercado inmobiliario en cambio, sin ser barato, ofrece oportunidades que sacan los ojos de las órbitas.

31/09/2019 Sin complejos. Si tuviera que elegir una cosa belga que exportar al resto del mundo probablemente escogería su falta de complejos. Es una ironía en una sociedad que en realidad tiene tantísimos complejos cuando mira hacia Francia u Holanda. Un país que lleva al extremo el arte de burlarse de sí mismo y sus ambiciones, pero que sufre tanto cuando sus vecinos los toman por idiotas y necesita reafirmarse con cada pequeña victoria, deportiva, cultural, económica. Dicho eso, existe una característica extendida que los hace inmunes hacia convencionalismos, costumbres y críticas. Independientes y, a su manera, libres.

24/09/2019 Culos y colitas. Ya saben cuánto odio el Manneken Pis, una atracción turística cuya sobrevaloración sólo igualan Mad Max y la comida japonesa, pero no me queda más remedio que volver a hablar de ella. No es porque este fin de semana, con la celebración de una nueva edición del Folklorissimo, un festival cultural local, hayan vestido al neñu de llanisco y una de las gracias haya sido beber la sidra caliente que escancia como sólo puede hacer un niño meón. Ni por el traje bautizado “En pelotas” (literalmente un porrón de pelotas de colores) con el que Agatha Ruiz de la Prada lo decoró después. Bastante duro ha sido eso de por sí.

17/09/2019 Juegos de palabras. La semana pasada, un tipo escribió una barbaridad en internet. Ya, a mí también me sorprendió, no es algo que pase a menudo. Por eso seguramente las fuerzas del orden tuvieron que tomar rápidamente cartas en el asunto. Aguanten, el toque belga llega enseguida. Resulta que el sujeto, con pseudónimo, lanzó una diatriba en Facebook tras leer la noticia de que un Policía había muerto en acto de servicio en Lieja. “Un bon flic et un flic mort”, escribió, algo así como “Poli bueno, poli muerto”. A pesar de que el agente no había fallecido, el post se volvió viral, y ya saben, indignación, insultos, trataron de hacerle recapacitar para que borrara y todo acabó con una denuncia.

10/09/2019 Be tarta, my friend. Pensé que este momento nunca llegaría, pero ha llegado. ¿Recuerdan el anuncio de BMW con Bruce Lee? El de “Be water, my friend”. Parecía insuperable, pero no, los belgas han hecho lo imposible y han encontrado la forma de mejorarlo con una campaña antológica: “Trata a tus amigos como si fuera una tarta”. Literalmente. La campaña se titula Safety Cake y la han lanzado la asociación de Jóvenes conductores responsables de Flandes (en serio, esto existe) y Renault, con una web (www.safetycake.be) y un magnífico vídeo en tres idiomas.

3/09/2019 Montesquieu tenía razón. Lo confieso: he cambiado de idea. He pasado las últimas dos décadas de mi vida combatiendo a Montesquieu y, al final, resulta que el galo lleva razón. No en lo de la separación de poderes, que también, sino en su polémica teoría sobre el clima. Sostenía que “el carácter del espíritu y las pasiones del corazón son extremamente diferentes en los diversos climas“, y de sus escritos se deriva un determinismo (la temperatura como “el primero de todos los imperios”) muy debatido en los primeros cursos de Sociología. Uno, siempre liberal, vociferaba en las aulas, hasta que vine a Bélgica.

30/07/2019 Bienvenido al sur.

bienvenido al sur

23/07/2019 Orgullo dominguero. orgullo dominguero

16/07/2019 Errores de juventud. Bélgica es un lugar donde casi todo el mundo tiene trabajo (5,5% de paro) y la negociación colectiva y la protección social garantizan salarios decentes (el mínimo es casi 1.600 y el bruto medio en torno a 3.500 para jornada completa, con más de la mitad de la población ingresando al menos 3.053). Los jóvenes no tienen las preocupaciones que atormentan a sus colegas españoles o italianos. Se van pronto de casa, se casan antes, tienen (muchos más) hijos razonablemente pronto. Estos días se ven aprendices por todas partes: bancos, supermercados, las instituciones europeas.

09/07/2019 Un ‘petit permis’. En la fina línea que separa el orden del caos, la civilización de la barbarie, las piscinas son el último bastión de la esperanza y la felicidad. Los que viven cerca del mar jamás han sido capaces de entender la dependencia emocional que se puede desarrollar con unos pocos metros cuadrados de agua y cloro. La familia resulta que tampoco entiende que se añore más una inmersión que a ellos. Históricamente, los que vivían en el norte del continente no entendían este idioma de depuradoras y filtros. Pero no sé si por el cambio climático o la imposición del sentido común, las cosas están cambiando.

02/07/2019 Manía persecutoria. A partir de marzo, BPost, el servicio postal belga, sólo repartirá correo no urgente dos veces por semana. Los lunes y los miércoles, en concreto. No sufran: periódicos, paquetes y “avisos de defunciones” (no me lo invento) seguirán llegando cada día. Pero el ordinario, como la recogida de basuras, se dosifica.

25/06/2019 ‘Commuting‘. Hay cosas complicadas cuando uno vive en Bruselas. Comprar pescado dos veces por semana sin pedir un crédito. Encontrar una calle sin obras. O aguantar la risa cuando los medios advierten de la canícula, la insoportable ola de calor con temperaturas de 27 grados (no exagero). Pero si hay algo verdaderamente difícil viviendo aquí es conocer belgas. Sabemos que están, porque los escuchamos a veces paseando por los parques, en los bares y en las tiendas y algún veterano dice que son sus amigos. Pero conocer, lo que se dice conocer bien, no a menudo.

18/06/2019 Bruegel en Marolles. Bruselas es un paraíso para los aficionados a los murales. Se puede cruzar la ciudad de norte a sur y este a oeste saltando de fachada en fachada. Hay varios tours de turismo alternativo, y los lectores de comics no se cansan de venir a buscar por las paredes de la capital belga a Tintín, de onmipresente Hergé, a Ric Hochet (de Tibet); a Albertito (de Chaland) o las aventuras de De Blake y Mortimer, salidas de la mano de Edgar P. Jacobs. Por no hablar de clásicos como los Pitufos, Spirou o Lucky Luke. Pero si el panorama antes era rico, ahora lo es todavía más.

11/06/2019 El mejor trabajo del mundo. Woody Allen quería reencarnarse en las yemas de los dedos de Warren Beatty. La mayoría de los aficionados al fútbol del planeta pactarían con el diablo por hacerlo en los pies de Leo Messi o Cristiano Ronaldo. Yo, en cambio, vendería el alma de todos mis lectores a cambio de reencarnarme en las papilas gustativas de Daniel Vaughn, el periodista que sin duda alguna tiene el mejor trabajo del mundo: editor de Barbacoas del Texas Monthly.

04/06/2019 Fritland. Zanel Laci y su familia llegaron a Bélgica a mediados de los 70 cargados de ambiciones. Refugiados albaneses que, considerando como la mayoría (y equivocándose como tantos) Bruselas como mero lugar de paso, se encerraron en sí mismos esperando para dar el salto. Pasó el tiempo y cuando comprendieron que aquello no era camino sino destino, compraron un local en las proximidades de la Bolsa y lo convirtieron en Fritland, una de las friteries más famosas de la ciudad, al nivel de Antoine o Eugène.

28/05/2019 Arcoiris en Borgoña. Sospecho que lo que van a leer es producto de la falta de sol, vitamina C y sueño tras la resaca electoral, pero lo voy a escribir igualmente: hay un elemento de la cultura política belga que tenemos que incorporar urgentemente. Ya, qué me van a contar, decir esto el día en que la prensa titula Dos Bélgicas o Domingo negro, tsunami político, país desarticulado no parece muy inteligente, pero debemos importar el uso de colores y banderas para hablar de coaliciones.

21/05/2019 El retorno del rey. El domingo Bélgica celebra elecciones. Es una cita importantísima porque lo único más complicado que aprender a sacar la basura en el país es formar Gobierno. En 2011 estuvieron 541 días sin ponerse de acuerdo en las coaliciones. Pese a ello, o quizás precisamente por ello, crecimiento, desempleo y las cuentas públicas registraron mejores marcas que la media de la eurozona. En 2014 fue todo un récord, apenas cuatro meses y medio, aunque con poca fe la llamaron “coalición kamikaze”. La de 2019 pinta complicada, pero en realidad, da absolutamente igual.

14/05/2019 Un país en la mochila” Dos de las cosas más llamativas de Bélgica son que no hay chabolas y que los pueblos no son lo que nosotros entendemos por pueblos. Lo primero no choca porque no se ve. No te das cuenta de la diferencia hasta que llevas un tiempo viviendo por aquí y un día, en otro país, caes del guindo. Hay pobres, y una cantidad brutal de personas sin hogar, pero no hay chabolas, viviendas destartaladas. Ni, prácticamente, bloques inmensos que alojan a cientos de familias. Las diferencias, salvajes, están por dentro, pero por fuera las casas de ricos, pobres y clases medias (al menos en las ciudades) son increíblemente parecidas”.

07/05/2019 Sostiene De Wever. “Bélgica se evapora. No es una consecuencia climática, ya nos gustaría. Es una cuestión filosófica, sociológica. Lo dice Bart De Wever, el líder de la N-VA flamenca, en su último libro, titulado Sobre la identidad. Su tesis, no muy original, es que Bélgica no existe. Hay “apenas algunos indicadores simbólicos” de la belgitude, como “el chocolate, los mejillones con patatas, el Atomium, los Diablos Rojos y la casa real”. Pero poco más”.

30/04/2019 Acto de servicio .”Una de mis fotos favoritas, y la que más ha circulado estos años en mi Whatsapp, es la de un agente de policía, impecable con su gorra, en medio de una protesta. De fondo se ven coches patrulla, antidisturbios, algún cámara de televisión, pero el protagonista es el hombre que, con un bote a presión en su mano derecha, trata de echar de la zona a un manifestante. Se palpa el movimiento, la acción, el intento del joven de esquivar el chorro que le golpea. Y se ve, por encima de todo, el imperial gofre a medio comer en la mano izquierda del impasible agente. Qué manos, qué fuerza. Como diría el difunto R. Lee Ermey en La chaqueta metálica, “una da tiros y la otra consuela”.

23/04/2019 Huevos y gallinas.  “El otro día, volviendo a casa, vi algo muy sospechoso. Un grupo de críos, inquietantemente silenciosos y concentrados, registraban una zona de arbustos en el Parque del Cincuentenario. Rastreaban de forma coordinada, sin levantar la cabeza del suelo. Uno, prematuro cascarrabias, pensó en drogas o pokemon, pero como sus seis años de media sugerían que era algo excesivo para lo primero, y no estamos en 2016 para lo segundo, quedé en observación. Era todo mucho más inocente, tradicional y sano: cazaban huevos de pascua“.

16/04/2019 Buenos y malos. “Hace unos meses, un ladrón abrió mi coche. Revolvió la guantera pero no sé llevó gran cosa, apenas una bolsa de deporte con ropa de deporte sin valor. Tuve bastante suerte: si en lugar de ser un ladrón hubiera sido la policía, el coste hubiera sido mucho más alto. Resulta que buenos y malos tienen una afición común: pasean por las aceras dándole a la cerradura. Si los primeros en encontrar un coche sin pestillo son los amigos de lo ajeno, arrasan con lo que pueden. Si se adelantan los agentes, la multa que te llega es de 58 euros”.

09/0472019 La capital. “Bruselas no tiene quien le escriba. De Londres, París o Roma lo sabemos todo porque hay películas que las inmortalizan, extraordinarias novelas, fotos legendarias. Pero de Bruselas no. Hasta las grandes plumas, como Amélie Nothomb, se han convertido en estrellas describiendo locuras distantes y exóticas. Es comprensible que sin el glamour de sus vecinas Bruselas no inspire derroches estéticos, pero es curioso que la ciudad de la OTAN y las instituciones europeas, con espías chinos y rusos por todas partes y cientos de diplomáticos, no dé siquiera para thrillers”.

02/04/2019 Manual de resistencia. “Antes de mudarse, el gran error que comete todo español es pensar que cruzar los Pirineos es llegar a Europa. Mentira, Europa no existe. Esa fantasía pseudo-orteguiana en la que el sur es el problema y el norte la solución, en la que políticos y servicios públicos son mejores en función de la latitud, cualquier vecino habla seis idiomas y todo procedimiento administrativo se hace en dos clicks ha hecho más daño que la nocilla blanca, la colifor y Amelie juntas”.

26/03/19 Caídos por la patria. Tras una larga carrera llena de victorias, fama y reconocimiento, Armando, como otras leyendas del deporte, va a dar el salto a China. Allí tiene admiradores y un millonario que ha pagado los 1.252.000 euros de su cláusula de rescisión. Es una historia razonablemente habitual, salvo por un pequeño detalle: Armando es una paloma.

19/03/19 Pavé. Cada mes de marzo Bélgica se parte en dos. En ese momento, los extranjeros empiezan a mirar al cielo con cara de súplica mientras que los locales miran al suelo en busca de gloria. Primavera, aquí, quiere decir clásicas. Quiere decir Flecha Valona, Lieja-Bastón-Lieja, Gante-Wevelgem. Quiere decir, épica, sufrimiento, dolor y agujetas. Quiere decir pavé.

12/03/19 Reír y llorar. Esa combinación y ese contraste son para mí Bélgica. Dos lados que coexisten pero nunca llegan a juntarse. Ríen y lloran, a veces por lo mismo, a veces juntos incluso, pero se alejan paso a paso sin que puedan o sepan evitarlo. Con más indiferencia que rechazo. Donde nadie parece pensar mucho ni en el pasado ni en el futuro y se limitan a vivir, como pueden, el presente.

5/03/19 La familia. París es la ciudad del amor. Venecia, la de los canales. Oslo, la de los atracos a mano armada en cualquier bar, cafetería o restaurante. Y Bruselas, ay Bruselas, es la ciudad del adiós. Dicen que todos los caminos llevan a Roma, pero es mentira, todos desembocan aquí (..) No es fácil asumir que estás, o eres, lugar de paso. Aquí, donde primero lloras abrumado y luego pides más. Donde creces (personal y profesionalmente) como en ningún otro lugar, por el ambiente, por el nivel, por la camaradería y la competición. Donde aprendes, te enamoras y te vacías. Las estancias son temporales, lo sabes desde el primer instante, pero aun así o quizás por eso mismo, la sensación de pertenencia, de tribu, de familia, es más fuerte. Como Gran Hermano pero sin edredones y con Cumbres hasta el amanecer. Nunca quise venir, no lo cambiaría por nada.

26/02/19 Los 27. Llegaron a ser miles, pero hoy quedan apenas 27. La ocupación nazi de Bélgica es una de las fases más oscuras, incómodas y evitadas de la historia del país. Por lo que ocurrió, por los que murieron y por los que colaboraron. Hasta 80.000 nacionales se volcaron con los invasores, y sus esfuerzos siguen siendo bien recompensados.

19/02/19 Antitapas. Hay dos grandes juicios que se repiten sobre Bruselas: que es una ciudad gris de tiempo horrible y un lugar muy aburrido. La primera es dolorosamente cierta, la segunda increíblemente falsa.

12/02/19 Al ralentí. Decía Golda Meir que la paz en Oriente Medio llegaría cuando los árabes amasen a sus hijos más de lo que odiaban a los israelíes. Algo así se podría decir de los belgas: la paz social llegará el día en el que amen las conquistas sociales más, aunque sea sólo un poquito más, de lo que adoran las huelgas generales.

05/02/19 Jalea de arándanos. Cometieron un error. Hasta la semana pasada, los chalecos amarillos eran una cosa ya testimonial en Bélgica. Lejos del poder de convocatoria de sus colegas galos, de su violencia, de los linchamientos a la prensa y la deriva antisemita o bolivariana. Hacía mucho que no hacían ruido, ocupados ya en otras batallas, pero el sábado volvieron y cometieron un error: bloquearon la entrada del Ikea de Anderlecht.

29/01/19 Menos es más. A los belgas les gustan las cosas pequeñas. Hasta ahí, nada que objetar, yo respeto mucho las preferencias, parafilias y tradiciones. Lo que es digno de estudio, y de aplauso probablemente, es que hayan logrado convencer a millones de personas de que sus atracciones diminutas son dignas de interés. De que “menos es más”, como popularizó Mies van der Rohe.

22/01/19 Oxígeno político. Al principio pensé que era la maquetación. Luego algo me sugirió que tenía que ser la tipografía, pero tampoco. Después de un rato, de mirar también la competencia, no era capaz de encontrar el problema, aunque algo no era normal. Al final, caí en la cuenta: no había política en la portada del periódico.

15/01/19 La reconquista. En Francia, quien quería ser presidente de la República solía poner los ojos primero en la Alcaldía de París, al modo de Chirac. En España tienes que ser el jefe del partido. En Bélgica, da totalmente igual o al menos lo parece. La N-VA, el partido nacionalista (e independentista flamenco), la fuerza más votada de lejos, anunció ayer su lista de candidatos y para un observador mediterráneo resulta curioso.

08/01 Libros, brunchs y sofrología.  En 2008, en Bélgica había 4.219 librerías. En 2017, quedaban 3.095. Según los números del sindicato SIN, tres locales cierran cada semana en el país. Ojo, es una definición muy laxa de librería, casi al nivel de calificar de chocolate a la taza el brebaje líquido y sin alma que te ofrecen en las pastelerías pijas del mundo francófono. (…) Me preocupa que a este ritmo de traspasos cualquier día acabamos como en El Ejido. La cosa es que como ya tenemos una ultraderecha más que asentada, el absurdo apocalíptico que nos tendremos que inventar para intentar darle sentido a la realidad va a tener que ser más rebuscado.

Las columnas de 2018 se pueden leer por ejemplo aquí.

Lecturas de Domingo

Espectacular trabajo de Brian M. Rosenthal en The New York Times: “They Were Conned’: How Reckless Loans Devastated a Generation of Taxi Drivers“. Un trabajo de meses y meses de investigación, 450 entrevistas, crear una base de cada licencia vendida desde 1995 y la revisión de miles de transacciones y doscumentos con las licencias de taxis en la ciudad. Yos préstamos imposibles que se asociaban a las operaciones. 30.000 dólares que se convertían en una deuda de 1,7 millones.

Amanda Petrusich en The New Yorker tras cinco meses de búsqueda: “The Jewish Trumpeter Who Entertained Nazis to Survive the Holocaust“. La historia de Eric Vogel, desde Dachau al olimpo del jazz.

Ashley Fetter en The Atlantic: “The Children of the Children of Columbine“. Twenty years after the shooting at Columbine High School, some survivors—now parents themselves—are figuring out how to talk to their kids about lockdown drills.

Emma Green también en The Atlantic: “The Impossible Future of Christians in the Middle East“. An ancient faith is disappearing from the lands in which it first took root. At stake is not just a religious community, but the fate of pluralism in the region.

Nathan Vardi en Forbes: “Richer Than Oprah: How The Nation’s Wealthiest African-American Conquered Tech And Wall Street“. Un fantástico perfil de Robert Smith, el multimillonario que la semana pasada se hizo famoso en todo el mundo al anunciar, en la ceremonia de graduación de una universidad, que asumiría los préstamos universitarios de toda esa promoción, despejando su futuro. Es de hace un año, pero perfectamente válido.

Thomas Powers en The New York Review of Books: “The Fog of Ambition“, sobre  Our Man: Richard Holbrooke and the End of the American Century, el libro de George Packer que acaba de salir. La semana pasada, entre las lecturas recomendas, estaba un ensayo del propio Packer en Foreign Affairs sobre Holbrooke.

Alex Barker en Financial Times: “European elections: is the party over for the centre-right?“. Buenísimo análisis sobre el Partido Popular Europeo, su dominio las últimas dos décadas en el continente y la estrategia que mantienen desde una famosísima cena, en marzo de 1998, en el Kanzlerbungalow de Bonn,  presidida por Helmut Kohl.

En la CBC canadiese, entrevista al general que intentó impedir el genocidio ruandé. ‘My soul is still in Rwanda‘: 25 years after the genocide, Roméo Dallaire still grapples with guilt. Estaba sobre el terreno, vio venir la masacre, pidió que le dejaran intervenir, y una y otra vez le dijeron que no. Los Black Hwwks derribados en Somalia estaban muy frescos y Clinton dio órdenes de no hacer nada en ningún lado. “El mundo no podría lidiar con 450 cascos azules” Nunca lo superó. Tras 20 años de terapia y cuatro intentos de suicidio, sabe que el dolor le acompañará siempre.

Kirsten Weir en Nautilus: “Can You Die From a Broken Heart?“. What happens to our bodies when the bonds of love are breached.

Esto de Adrian Daub hace un par de años en Longreads: “Here at the End of All Things”. On losing oneself in the geography of fantasy worlds, from Middle Earth to Westeros.

Buen domingo a todos.

El retorno del rey

El retorno del rey

Mi columna de esta semana, El retorno del rey, sobre el hijo de refugiados que estos días ha desplazado de las portadas la campaña electoral para las elecciones del domingo. Un joven que vuelve a casa para hacer historia, reunnciando al dinero y la gloria. deportiva. El gran capital, Vincent Kompany.

Las columnas anteriores, y las de todo 2018, en la sección Patio Global, las podéis encontrar en orden inveso de publicación aquí abajo.

14/05/2019 Un país en la mochila” Dos de las cosas más llamativas de Bélgica son que no hay chabolas y que los pueblos no son lo que nosotros entendemos por pueblos. Lo primero no choca porque no se ve. No te das cuenta de la diferencia hasta que llevas un tiempo viviendo por aquí y un día, en otro país, caes del guindo. Hay pobres, y una cantidad brutal de personas sin hogar, pero no hay chabolas, viviendas destartaladas. Ni, prácticamente, bloques inmensos que alojan a cientos de familias. Las diferencias, salvajes, están por dentro, pero por fuera las casas de ricos, pobres y clases medias (al menos en las ciudades) son increíblemente parecidas”.

07/05/2019 Sostiene De Wever. “Bélgica se evapora. No es una consecuencia climática, ya nos gustaría. Es una cuestión filosófica, sociológica. Lo dice Bart De Wever, el líder de la N-VA flamenca, en su último libro, titulado Sobre la identidad. Su tesis, no muy original, es que Bélgica no existe. Hay “apenas algunos indicadores simbólicos” de la belgitude, como “el chocolate, los mejillones con patatas, el Atomium, los Diablos Rojos y la casa real”. Pero poco más”.

30/04/2019 Acto de servicio .”Una de mis fotos favoritas, y la que más ha circulado estos años en mi Whatsapp, es la de un agente de policía, impecable con su gorra, en medio de una protesta. De fondo se ven coches patrulla, antidisturbios, algún cámara de televisión, pero el protagonista es el hombre que, con un bote a presión en su mano derecha, trata de echar de la zona a un manifestante. Se palpa el movimiento, la acción, el intento del joven de esquivar el chorro que le golpea. Y se ve, por encima de todo, el imperial gofre a medio comer en la mano izquierda del impasible agente. Qué manos, qué fuerza. Como diría el difunto R. Lee Ermey en La chaqueta metálica, “una da tiros y la otra consuela”.

23/04/2019 Huevos y gallinas.  “El otro día, volviendo a casa, vi algo muy sospechoso. Un grupo de críos, inquietantemente silenciosos y concentrados, registraban una zona de arbustos en el Parque del Cincuentenario. Rastreaban de forma coordinada, sin levantar la cabeza del suelo. Uno, prematuro cascarrabias, pensó en drogas o pokemon, pero como sus seis años de media sugerían que era algo excesivo para lo primero, y no estamos en 2016 para lo segundo, quedé en observación. Era todo mucho más inocente, tradicional y sano: cazaban huevos de pascua“.

16/04/2019 Buenos y malos. “Hace unos meses, un ladrón abrió mi coche. Revolvió la guantera pero no sé llevó gran cosa, apenas una bolsa de deporte con ropa de deporte sin valor. Tuve bastante suerte: si en lugar de ser un ladrón hubiera sido la policía, el coste hubiera sido mucho más alto. Resulta que buenos y malos tienen una afición común: pasean por las aceras dándole a la cerradura. Si los primeros en encontrar un coche sin pestillo son los amigos de lo ajeno, arrasan con lo que pueden. Si se adelantan los agentes, la multa que te llega es de 58 euros”.

09/0472019 La capital. “Bruselas no tiene quien le escriba. De Londres, París o Roma lo sabemos todo porque hay películas que las inmortalizan, extraordinarias novelas, fotos legendarias. Pero de Bruselas no. Hasta las grandes plumas, como Amélie Nothomb, se han convertido en estrellas describiendo locuras distantes y exóticas. Es comprensible que sin el glamour de sus vecinas Bruselas no inspire derroches estéticos, pero es curioso que la ciudad de la OTAN y las instituciones europeas, con espías chinos y rusos por todas partes y cientos de diplomáticos, no dé siquiera para thrillers”.

02/04/2019 Manual de resistencia. “Antes de mudarse, el gran error que comete todo español es pensar que cruzar los Pirineos es llegar a Europa. Mentira, Europa no existe. Esa fantasía pseudo-orteguiana en la que el sur es el problema y el norte la solución, en la que políticos y servicios públicos son mejores en función de la latitud, cualquier vecino habla seis idiomas y todo procedimiento administrativo se hace en dos clicks ha hecho más daño que la nocilla blanca, la colifor y Amelie juntas”.

26/03/19 Caídos por la patria. Tras una larga carrera llena de victorias, fama y reconocimiento, Armando, como otras leyendas del deporte, va a dar el salto a China. Allí tiene admiradores y un millonario que ha pagado los 1.252.000 euros de su cláusula de rescisión. Es una historia razonablemente habitual, salvo por un pequeño detalle: Armando es una paloma.

19/03/19 Pavé. Cada mes de marzo Bélgica se parte en dos. En ese momento, los extranjeros empiezan a mirar al cielo con cara de súplica mientras que los locales miran al suelo en busca de gloria. Primavera, aquí, quiere decir clásicas. Quiere decir Flecha Valona, Lieja-Bastón-Lieja, Gante-Wevelgem. Quiere decir, épica, sufrimiento, dolor y agujetas. Quiere decir pavé.

12/03/19 Reír y llorar. Esa combinación y ese contraste son para mí Bélgica. Dos lados que coexisten pero nunca llegan a juntarse. Ríen y lloran, a veces por lo mismo, a veces juntos incluso, pero se alejan paso a paso sin que puedan o sepan evitarlo. Con más indiferencia que rechazo. Donde nadie parece pensar mucho ni en el pasado ni en el futuro y se limitan a vivir, como pueden, el presente.

5/03/19 La familia. París es la ciudad del amor. Venecia, la de los canales. Oslo, la de los atracos a mano armada en cualquier bar, cafetería o restaurante. Y Bruselas, ay Bruselas, es la ciudad del adiós. Dicen que todos los caminos llevan a Roma, pero es mentira, todos desembocan aquí (..) No es fácil asumir que estás, o eres, lugar de paso. Aquí, donde primero lloras abrumado y luego pides más. Donde creces (personal y profesionalmente) como en ningún otro lugar, por el ambiente, por el nivel, por la camaradería y la competición. Donde aprendes, te enamoras y te vacías. Las estancias son temporales, lo sabes desde el primer instante, pero aun así o quizás por eso mismo, la sensación de pertenencia, de tribu, de familia, es más fuerte. Como Gran Hermano pero sin edredones y con Cumbres hasta el amanecer. Nunca quise venir, no lo cambiaría por nada.

26/02/19 Los 27. Llegaron a ser miles, pero hoy quedan apenas 27. La ocupación nazi de Bélgica es una de las fases más oscuras, incómodas y evitadas de la historia del país. Por lo que ocurrió, por los que murieron y por los que colaboraron. Hasta 80.000 nacionales se volcaron con los invasores, y sus esfuerzos siguen siendo bien recompensados.

19/02/19 Antitapas. Hay dos grandes juicios que se repiten sobre Bruselas: que es una ciudad gris de tiempo horrible y un lugar muy aburrido. La primera es dolorosamente cierta, la segunda increíblemente falsa.

12/02/19 Al ralentí. Decía Golda Meir que la paz en Oriente Medio llegaría cuando los árabes amasen a sus hijos más de lo que odiaban a los israelíes. Algo así se podría decir de los belgas: la paz social llegará el día en el que amen las conquistas sociales más, aunque sea sólo un poquito más, de lo que adoran las huelgas generales.

05/02/19 Jalea de arándanos. Cometieron un error. Hasta la semana pasada, los chalecos amarillos eran una cosa ya testimonial en Bélgica. Lejos del poder de convocatoria de sus colegas galos, de su violencia, de los linchamientos a la prensa y la deriva antisemita o bolivariana. Hacía mucho que no hacían ruido, ocupados ya en otras batallas, pero el sábado volvieron y cometieron un error: bloquearon la entrada del Ikea de Anderlecht.

29/01/19 Menos es más. A los belgas les gustan las cosas pequeñas. Hasta ahí, nada que objetar, yo respeto mucho las preferencias, parafilias y tradiciones. Lo que es digno de estudio, y de aplauso probablemente, es que hayan logrado convencer a millones de personas de que sus atracciones diminutas son dignas de interés. De que “menos es más”, como popularizó Mies van der Rohe.

22/01/19 Oxígeno político. Al principio pensé que era la maquetación. Luego algo me sugirió que tenía que ser la tipografía, pero tampoco. Después de un rato, de mirar también la competencia, no era capaz de encontrar el problema, aunque algo no era normal. Al final, caí en la cuenta: no había política en la portada del periódico.

15/01/19 La reconquista. En Francia, quien quería ser presidente de la República solía poner los ojos primero en la Alcaldía de París, al modo de Chirac. En España tienes que ser el jefe del partido. En Bélgica, da totalmente igual o al menos lo parece. La N-VA, el partido nacionalista (e independentista flamenco), la fuerza más votada de lejos, anunció ayer su lista de candidatos y para un observador mediterráneo resulta curioso.

08/01 Libros, brunchs y sofrología.  En 2008, en Bélgica había 4.219 librerías. En 2017, quedaban 3.095. Según los números del sindicato SIN, tres locales cierran cada semana en el país. Ojo, es una definición muy laxa de librería, casi al nivel de calificar de chocolate a la taza el brebaje líquido y sin alma que te ofrecen en las pastelerías pijas del mundo francófono. (…) Me preocupa que a este ritmo de traspasos cualquier día acabamos como en El Ejido. La cosa es que como ya tenemos una ultraderecha más que asentada, el absurdo apocalíptico que nos tendremos que inventar para intentar darle sentido a la realidad va a tener que ser más rebuscado.

Las columnas de 2018 se pueden leer por ejemplo aquí.

Lecturas de Domingo

Rény Pál Dániel en Tdlr 444: “The Rise and Fall of the Man Who Created Viktor Orbán’s System“. La historia de Lajos Simicska.

Timothy Snyder en Politico: “Europe’s dangerous creation myth“.  In Western Europe, nationalism isn’t conservative — it’s radical. Interesantísimo el ensayo corto de Snyder sobre el papel del estado-nación, el mito de las lecciones sobre la guerra y la paz y cómo los procesos de desaparición de los imperios tras la WWII coincide no por casualiad con el origen de la UE. Y como, precisamente por eso, Reino Unido como Estado-nación no puede (re)surgir tras el Brexit. ” Should Brexit take place, today’s Brexiteers will be tomorrow’s agents of foreign empire. Some of them already are”.

Cass Mude en The Guardian: “Why copying the populist right isn’t going to save the left“. Social democratic parties have been losing ground for more than two decades – but pandering to rightwing anxieties about immigration is not the solution.

Daniel Verdú en El País: “La Dolce Vita que nunca existió“. Paolo di Paolo, leyenda de la fotografía que solo ejerció durante 16 años, expone a sus 93 años un relato desmitificado e íntimo de la Italia del ‘boom’ económico

Susan B. Glaser en The New Yorker: “War Games: Trump, Bolton, and the Alleged March to Fight Iran“.  The President has blown up the old way of American foreign-policymaking, which makes the risk of a miscalculation higher than ever. Vía Daniel Iriarte.

Buenísimo George Packer en Foreign Affairs: “The Longest Wars. Richard Holbrooke and the Decline of American Power“.

Emilio Lamo de Espinosa en Elcano: “A propósito de la posverdad: Marx, Nietzsche y la deriva idealista de la izquierda política“.

David A. Bell en Dissent Magazine: “Daniel Bell at 100“. Un recuerdo biográfico y personal de un hijo sobre su padre. De un historiador sobre un sociólogo que “never quite reconciled the Jewish conservative and the Yiddish radical within him”. La definición que Bell, autor de obras célebres como Las contradicciones culturales del capitalismo”, es una de mis favoritas de siempre: “”a socialist in economics, a liberal in politics, and a conservative in culture”. Vía Ricardo Dudda.

La mirada de Daniel Capó en su blog sobre John Lukacs: “Retrato de un reaccionario“.

En Conversations With Tyler (Cowen), Karl Ove Knausgård on Literary Freedom. Una fantástica charla. Se puede leer, pero recomiendo vivamente el Podcast. El Knausgård que habla no lo hace con la voz que yo tenía en mi cabeza tras leerlo.

Anatxu Zabalbeascoa entrevista a Mary Karr en El País Semanal: “¿Cuándo perdió el miedo? Cuando decidí que estaba dispuesta a parecer tonta para evitar ser estúpida“. Vía Lara Hermoso.

Ángeles Escrivá en El Mundo: “Es él. Lo tenemos”. La guardia civil de 23 años que cazó a ‘Josu Ternera‘”.

Cristina Jolonch entrevista en La Vanguardia al cocinero Paco Morales: “La belleza de mis platos es un reflejo de mi inseguridad”. Una conversación interesantísima con cubos y cubos de autocrítica y perspectiva. Vía la imprescindible Causas y Azares.

Muy bueno domingo a todos.

Manual de resistencia

Manual de resistencia

Mi columna de esta semana, Manual de resistencia, recopila varias de las obsesiones y fobias que he ido desglosando en el último año y pico. Servicios públicos, trato al cliente/ciudadano, horarios, y la colifor, claro, siempre la colifor.

Como sabéis, cada martes sale un texto nuevo, corto, descriptivo y a menudo con una burla que no oculta el cariño que hay detrás. Las columnas anteriores, y las de todo 2018, en la sección Patio Global, las podéis encontrar en orden inveso de publicación aquí abajo.

26/03/19 Caídos por la patria. Tras una larga carrera llena de victorias, fama y reconocimiento, Armando, como otras leyendas del deporte, va a dar el salto a China. Allí tiene admiradores y un millonario que ha pagado los 1.252.000 euros de su cláusula de rescisión. Es una historia razonablemente habitual, salvo por un pequeño detalle: Armando es una paloma.

19/03/19 Pavé. Cada mes de marzo Bélgica se parte en dos. En ese momento, los extranjeros empiezan a mirar al cielo con cara de súplica mientras que los locales miran al suelo en busca de gloria. Primavera, aquí, quiere decir clásicas. Quiere decir Flecha Valona, Lieja-Bastón-Lieja, Gante-Wevelgem. Quiere decir, épica, sufrimiento, dolor y agujetas. Quiere decir pavé.

12/03/19 Reír y llorar. Esa combinación y ese contraste son para mí Bélgica. Dos lados que coexisten pero nunca llegan a juntarse. Ríen y lloran, a veces por lo mismo, a veces juntos incluso, pero se alejan paso a paso sin que puedan o sepan evitarlo. Con más indiferencia que rechazo. Donde nadie parece pensar mucho ni en el pasado ni en el futuro y se limitan a vivir, como pueden, el presente.

5/03/19 La familia. París es la ciudad del amor. Venecia, la de los canales. Oslo, la de los atracos a mano armada en cualquier bar, cafetería o restaurante. Y Bruselas, ay Bruselas, es la ciudad del adiós. Dicen que todos los caminos llevan a Roma, pero es mentira, todos desembocan aquí (..) No es fácil asumir que estás, o eres, lugar de paso. Aquí, donde primero lloras abrumado y luego pides más. Donde creces (personal y profesionalmente) como en ningún otro lugar, por el ambiente, por el nivel, por la camaradería y la competición. Donde aprendes, te enamoras y te vacías. Las estancias son temporales, lo sabes desde el primer instante, pero aun así o quizás por eso mismo, la sensación de pertenencia, de tribu, de familia, es más fuerte. Como Gran Hermano pero sin edredones y con Cumbres hasta el amanecer. Nunca quise venir, no lo cambiaría por nada.

26/02/19 Los 27. Llegaron a ser miles, pero hoy quedan apenas 27. La ocupación nazi de Bélgica es una de las fases más oscuras, incómodas y evitadas de la historia del país. Por lo que ocurrió, por los que murieron y por los que colaboraron. Hasta 80.000 nacionales se volcaron con los invasores, y sus esfuerzos siguen siendo bien recompensados.

19/02/19 Antitapas. Hay dos grandes juicios que se repiten sobre Bruselas: que es una ciudad gris de tiempo horrible y un lugar muy aburrido. La primera es dolorosamente cierta, la segunda increíblemente falsa.

12/02/19 Al ralentí. Decía Golda Meir que la paz en Oriente Medio llegaría cuando los árabes amasen a sus hijos más de lo que odiaban a los israelíes. Algo así se podría decir de los belgas: la paz social llegará el día en el que amen las conquistas sociales más, aunque sea sólo un poquito más, de lo que adoran las huelgas generales.

05/02/19 Jalea de arándanos. Cometieron un error. Hasta la semana pasada, los chalecos amarillos eran una cosa ya testimonial en Bélgica. Lejos del poder de convocatoria de sus colegas galos, de su violencia, de los linchamientos a la prensa y la deriva antisemita o bolivariana. Hacía mucho que no hacían ruido, ocupados ya en otras batallas, pero el sábado volvieron y cometieron un error: bloquearon la entrada del Ikea de Anderlecht.

29/01/19 Menos es más. A los belgas les gustan las cosas pequeñas. Hasta ahí, nada que objetar, yo respeto mucho las preferencias, parafilias y tradiciones. Lo que es digno de estudio, y de aplauso probablemente, es que hayan logrado convencer a millones de personas de que sus atracciones diminutas son dignas de interés. De que “menos es más”, como popularizó Mies van der Rohe.

22/01/19 Oxígeno político. Al principio pensé que era la maquetación. Luego algo me sugirió que tenía que ser la tipografía, pero tampoco. Después de un rato, de mirar también la competencia, no era capaz de encontrar el problema, aunque algo no era normal. Al final, caí en la cuenta: no había política en la portada del periódico.

15/01/19 La reconquista. En Francia, quien quería ser presidente de la República solía poner los ojos primero en la Alcaldía de París, al modo de Chirac. En España tienes que ser el jefe del partido. En Bélgica, da totalmente igual o al menos lo parece. La N-VA, el partido nacionalista (e independentista flamenco), la fuerza más votada de lejos, anunció ayer su lista de candidatos y para un observador mediterráneo resulta curioso.

08/01 Libros, brunchs y sofrología.  En 2008, en Bélgica había 4.219 librerías. En 2017, quedaban 3.095. Según los números del sindicato SIN, tres locales cierran cada semana en el país. Ojo, es una definición muy laxa de librería, casi al nivel de calificar de chocolate a la taza el brebaje líquido y sin alma que te ofrecen en las pastelerías pijas del mundo francófono. (…) Me preocupa que a este ritmo de traspasos cualquier día acabamos como en El Ejido. La cosa es que como ya tenemos una ultraderecha más que asentada, el absurdo apocalíptico que nos tendremos que inventar para intentar darle sentido a la realidad va a tener que ser más rebuscado.

2018

18/12 Territorio Moureaux. Hace unos años, uno podía sintetizar los problemas de España recurriendo a la figura de Carod-Rovira. De una forma u otra, el ex líder de ERC estaba metido en todos los charcos: la Constitución y sus límites, el problema catalán, el modelo de Estado, la Corona, las ramificaciones del terrorismo y la negociación política, etc. En Bélgica, un equivalente sería Philippe Moureaux, ex alcalde de Molenbeek y figura clave del socialismo, fallecido el pasado fin de semana.

11/12 Cultos estacionales. En Bélgica hay dos cultos estacionales: el de la barbacoa con el sol y el del abeto cuando se acercan las Navidades. Es una cuestión de Estado de verdad, ríete de la dimisión de los ministros nacionalistas flamencos. Los periódicos dedican páginas y páginas a ayudarte a escoger el modelo idóneo, los telediarios vigilan las rachas de viento por si ponen en peligro las plantaciones (o como este año, el Village de Noël de Lieja) e incluso los ministerios se tienen que remangar para hacer frente a problemas de sostenibilidad.

04/12 Zwarte Piet. Pasado mañana, en la madrugada del 5 al 6, llega Saint Nicolas (o Sinterklaas). Los niños están muy nerviosos, dejarán sus zapatos junto al árbol, junto a agua, zanahorias y un chupito de alcohol. Llevan días nerviosos gritando Hij komt, hij komt, ya viene, ya viene, y despertarán con chocolate, speculoos, mandarinas y un regalo. Después, al colegio. Corriendo. Nada más belga que una fiesta sin festivo ni tan cruel como un juguete sin tiempo para disfrutarlo.

27/11 Celdas y chalecos. Ayer en una radio rescataban las declaraciones de hace unos días del primer ministro, Charles Michel, sobre “el derecho a una información fiable”. Apuntando que no sólo no está haciendo nada para garantizarla, sino que su Gobierno ha querido que los periodistas que cubren las cumbres europeas tengan que pagar de su bolsillo el coste de parte de los controles de seguridad. Las libertades se defienden con hechos, no con tuits. Pero sobre todo, creyéndotelas de verdad.

20/11 Economía circular. A la Gare du Midi sólo se va a tres cosas: coger un tren, comprar un Kalashnikov o comer una deliciosa crepe marroquí de queso con miel los domingos por la mañana. Las tres son peligrosas pero ninguna, absolutamente ninguna de ellas, requiere dos ruedas.

13/11 Chocolate amargo. En los últimos 15 años, las exportaciones de chocolate han aumentado un 117%. Es un mercado “en expansión que suponía en 2017 2.670 millones en 2017”, según explicaba hace unos días Le Soir. El 80% de la producción, unas 600.000 toneladas, se dedica ya al resto del mundo. Ya no queda casi nada con capital de la tierra, Neuhaus y algunas menores. Por si fuera poco, mis favoritos, Pralibel, no hay forma de encontrarlos en Bruselas. Hasta hace poco los tenían en el Duty Free del aeropuerto, y puedo recordar hasta dos viajes innecesarios sólo para poder comprarlos. Pero ya ni eso. Somos liberales y todo eso, pero no sé cómo esperan que soportemos las huelgas y retrasos.

06/11 La épica del camarón. Si eres español, hay tres cosas que convierten cualquier experiencia gastronómica en Bélgica en un desafío. La primera, el agua. Después de años he aceptado tener que pagar un riñón por un plato de albóndigas y el otro por un filete, pero jamás me acostumbraré a que un litro de agua cueste nueve euros. La segunda, las salsas en el pescado. Sí, en Francia pasa lo mismo, pero el mal de muchos es parco consuelo. La tercera, una de las más serias, es el asunto de las croquetas

30/10 Laissez-faire. EL laissez-faire, sin ninguna connotación económica, llega en Bélgica a su extremo. El residente temporal sufre de hipersensibilidad y mira todos los elementos de la cultura o la idiosincrasia local con lupa y el arma cargada, pero los niveles de indiferencia y pasividad de mis vecinos sorprenden.

23/10 Cambriolages. Si dijera que en Bruselas conozco tanta gente a la que le han entrado en casa (o lo han intentado) como a la que no, exageraría, pero no demasiado. A otro compañero, recién llegado, le metimos tanto miedo en el cuerpo hace unos días con batallitas que al final cedió y corrió a hacerse un seguro. Cuando, en el papeleo, se lo denegaron por el tipo de cerradura que tiene en casa, se puso en lo peor. Que su vecina de abajo tenga cuatro cerrojos en la puerta de entrada no ayudó tampoco.

16/10 El paraíso de Milgram. Por todo el planeta los gobiernos apuran las obras públicas con la intención de inaugurar rotondas, carreteras o edificios justo antes de unas elecciones. Torturan a sus ciudadanos durante meses con trabajos multimillonarios infernales, al estilo Gallardón, para liberar la presión en el momento justo y conseguir el voto. En Bélgica ocurre al revés.

09/10 Maldito animal inflacionario. Hacer la compra en Bélgica es muy caro. La pescadería más cercana se asemeja más al mercado de diamantes de Amberes que a la de mi barrio de toda la vida. Sospecho que los vecinos de enfrente no han pedido la hipoteca para la casa, sino para el detergente y los pañales de su crío.

02/10 267 horas de penuria. Con mucha vergüenza, pesar y terribles remordimientos, la semana pasada puse la calefacción de casa. Fueron apenas 15 minutos y sólo en el salón, pero la encendí. Dolió al ver las fotos de amigos y familia en la playa y terrazas a 35 grados. Dolió a mi ego que presume de poco friolero. Pero más dolerá en mayo, cuando llegue el ajuste anual de la factura.

25/09 Crímenes de lesa olesidad. “Es un drama, una tragedia. Los telediarios abren con ello, mis compañeros de equipo no hablan de otra cosa y se puede ver la preocupación en los ojos llorosos de la gente. Es probable que nunca antes un pueblo haya mirado al cielo con tanto desconcierto, al suelo con tanto dolor y a los escépticos del calentamiento global con tanta furia como el belga en las últimas semanas. Al menos, en los atolones de Kiribati llevan años avisando de que el agua sube. Al menos, en las Carolinas evacuaron por el huracán Florence. Pero a los belgas nadie nos dijo que la ausencia de lluvias de los últimos meses iba a tener una consecuencia indeseada tan brutal: las frites, las patatas fritas que son casi el único símbolo de unidad nacional, van a ser esta temporada más pequeñas”

18/09 Tinder de proximidad. “Los barrios belgas tienen una vida riquísima y los contactos son mucho más habituales de lo que uno podía imaginar. Por cultura, por tradición, por su apego a lo local en contraste a una complicada relación a nivel federal. Para tener controlados a quienes viven cerca…”.

11/09 Bruegel y la ‘fonction publique’. “El 2019 se cumplirán 450 años de la muerte del flamenco y están en marcha los preparativos para el Año Brueghel. Entre los fastos previstos destaca la inauguración de una gran Maison. Sólo hay un problema: no abrirá sus puertas por “complicaciones administrativas”.

04/09 Adiós a las armas. “Desde el 1 de septiembre, los militares han empezado a retirarse de las estaciones de tren y de metro y los lugares más emblemáticos de la capital. Será algo gradual, y su presencia seguirá muy viva en “lugares estratégicos”, como las sedes de los organismos europeos, embajadas y las principales instituciones judías, pues no nos engañemos, no hay lugar seguro en todo el mundo para los judíos y mucho menos en Bélgica. Pero parece que se van”.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune”.

La familia

 

la familia Mi columna de esta semana es la que más fibra ha tocado desde que empecé en esto. En el periodismo, digo, no en el columnismo. Bruselas es una ciudad increíble en muchos aspectos, pero dura en otros. Es la ciudad del adiós, porque constantemente tienes que despedirte de tus vecinos, de tus compañeros, de tus amigos. De la familia. El tiempo, la costumbre, no ayudan demasiado.

Como sabéis, cada martes sale un texto nuevo, corto, volatil, rara vez muy meditado. Las columnas anteriores de todo 2018, en la sección Patio Global, las podéis encontrar en orden inveso de publicación aquí abajo.

26/02/19 Los 27. Llegaron a ser miles, pero hoy quedan apenas 27. La ocupación nazi de Bélgica es una de las fases más oscuras, incómodas y evitadas de la historia del país. Por lo que ocurrió, por los que murieron y por los que colaboraron. Hasta 80.000 nacionales se volcaron con los invasores, y sus esfuerzos siguen siendo bien recompensados.

19/02/19 Antitapas. Hay dos grandes juicios que se repiten sobre Bruselas: que es una ciudad gris de tiempo horrible y un lugar muy aburrido. La primera es dolorosamente cierta, la segunda increíblemente falsa.

12/02/19 Al ralentí. Decía Golda Meir que la paz en Oriente Medio llegaría cuando los árabes amasen a sus hijos más de lo que odiaban a los israelíes. Algo así se podría decir de los belgas: la paz social llegará el día en el que amen las conquistas sociales más, aunque sea sólo un poquito más, de lo que adoran las huelgas generales.

05/02/19 Jalea de arándanos. Cometieron un error. Hasta la semana pasada, los chalecos amarillos eran una cosa ya testimonial en Bélgica. Lejos del poder de convocatoria de sus colegas galos, de su violencia, de los linchamientos a la prensa y la deriva antisemita o bolivariana. Hacía mucho que no hacían ruido, ocupados ya en otras batallas, pero el sábado volvieron y cometieron un error: bloquearon la entrada del Ikea de Anderlecht.

29/01/19 Menos es más. A los belgas les gustan las cosas pequeñas. Hasta ahí, nada que objetar, yo respeto mucho las preferencias, parafilias y tradiciones. Lo que es digno de estudio, y de aplauso probablemente, es que hayan logrado convencer a millones de personas de que sus atracciones diminutas son dignas de interés. De que “menos es más”, como popularizó Mies van der Rohe.

22/01/19 Oxígeno político. Al principio pensé que era la maquetación. Luego algo me sugirió que tenía que ser la tipografía, pero tampoco. Después de un rato, de mirar también la competencia, no era capaz de encontrar el problema, aunque algo no era normal. Al final, caí en la cuenta: no había política en la portada del periódico.

15/01/19 La reconquista. En Francia, quien quería ser presidente de la República solía poner los ojos primero en la Alcaldía de París, al modo de Chirac. En España tienes que ser el jefe del partido. En Bélgica, da totalmente igual o al menos lo parece. La N-VA, el partido nacionalista (e independentista flamenco), la fuerza más votada de lejos, anunció ayer su lista de candidatos y para un observador mediterráneo resulta curioso.

08/01 Libros, brunchs y sofrología.  En 2008, en Bélgica había 4.219 librerías. En 2017, quedaban 3.095. Según los números del sindicato SIN, tres locales cierran cada semana en el país. Ojo, es una definición muy laxa de librería, casi al nivel de calificar de chocolate a la taza el brebaje líquido y sin alma que te ofrecen en las pastelerías pijas del mundo francófono. (…) Me preocupa que a este ritmo de traspasos cualquier día acabamos como en El Ejido. La cosa es que como ya tenemos una ultraderecha más que asentada, el absurdo apocalíptico que nos tendremos que inventar para intentar darle sentido a la realidad va a tener que ser más rebuscado.

2018

18/12 Territorio Moureaux. Hace unos años, uno podía sintetizar los problemas de España recurriendo a la figura de Carod-Rovira. De una forma u otra, el ex líder de ERC estaba metido en todos los charcos: la Constitución y sus límites, el problema catalán, el modelo de Estado, la Corona, las ramificaciones del terrorismo y la negociación política, etc. En Bélgica, un equivalente sería Philippe Moureaux, ex alcalde de Molenbeek y figura clave del socialismo, fallecido el pasado fin de semana.

11/12 Cultos estacionales. En Bélgica hay dos cultos estacionales: el de la barbacoa con el sol y el del abeto cuando se acercan las Navidades. Es una cuestión de Estado de verdad, ríete de la dimisión de los ministros nacionalistas flamencos. Los periódicos dedican páginas y páginas a ayudarte a escoger el modelo idóneo, los telediarios vigilan las rachas de viento por si ponen en peligro las plantaciones (o como este año, el Village de Noël de Lieja) e incluso los ministerios se tienen que remangar para hacer frente a problemas de sostenibilidad.

04/12 Zwarte Piet. Pasado mañana, en la madrugada del 5 al 6, llega Saint Nicolas (o Sinterklaas). Los niños están muy nerviosos, dejarán sus zapatos junto al árbol, junto a agua, zanahorias y un chupito de alcohol. Llevan días nerviosos gritando Hij komt, hij komt, ya viene, ya viene, y despertarán con chocolate, speculoos, mandarinas y un regalo. Después, al colegio. Corriendo. Nada más belga que una fiesta sin festivo ni tan cruel como un juguete sin tiempo para disfrutarlo.

27/11 Celdas y chalecos. Ayer en una radio rescataban las declaraciones de hace unos días del primer ministro, Charles Michel, sobre “el derecho a una información fiable”. Apuntando que no sólo no está haciendo nada para garantizarla, sino que su Gobierno ha querido que los periodistas que cubren las cumbres europeas tengan que pagar de su bolsillo el coste de parte de los controles de seguridad. Las libertades se defienden con hechos, no con tuits. Pero sobre todo, creyéndotelas de verdad.

20/11 Economía circular. A la Gare du Midi sólo se va a tres cosas: coger un tren, comprar un Kalashnikov o comer una deliciosa crepe marroquí de queso con miel los domingos por la mañana. Las tres son peligrosas pero ninguna, absolutamente ninguna de ellas, requiere dos ruedas.

13/11 Chocolate amargo. En los últimos 15 años, las exportaciones de chocolate han aumentado un 117%. Es un mercado “en expansión que suponía en 2017 2.670 millones en 2017”, según explicaba hace unos días Le Soir. El 80% de la producción, unas 600.000 toneladas, se dedica ya al resto del mundo. Ya no queda casi nada con capital de la tierra, Neuhaus y algunas menores. Por si fuera poco, mis favoritos, Pralibel, no hay forma de encontrarlos en Bruselas. Hasta hace poco los tenían en el Duty Free del aeropuerto, y puedo recordar hasta dos viajes innecesarios sólo para poder comprarlos. Pero ya ni eso. Somos liberales y todo eso, pero no sé cómo esperan que soportemos las huelgas y retrasos.

06/11 La épica del camarón. Si eres español, hay tres cosas que convierten cualquier experiencia gastronómica en Bélgica en un desafío. La primera, el agua. Después de años he aceptado tener que pagar un riñón por un plato de albóndigas y el otro por un filete, pero jamás me acostumbraré a que un litro de agua cueste nueve euros. La segunda, las salsas en el pescado. Sí, en Francia pasa lo mismo, pero el mal de muchos es parco consuelo. La tercera, una de las más serias, es el asunto de las croquetas

30/10 Laissez-faire. EL laissez-faire, sin ninguna connotación económica, llega en Bélgica a su extremo. El residente temporal sufre de hipersensibilidad y mira todos los elementos de la cultura o la idiosincrasia local con lupa y el arma cargada, pero los niveles de indiferencia y pasividad de mis vecinos sorprenden.

23/10 Cambriolages. Si dijera que en Bruselas conozco tanta gente a la que le han entrado en casa (o lo han intentado) como a la que no, exageraría, pero no demasiado. A otro compañero, recién llegado, le metimos tanto miedo en el cuerpo hace unos días con batallitas que al final cedió y corrió a hacerse un seguro. Cuando, en el papeleo, se lo denegaron por el tipo de cerradura que tiene en casa, se puso en lo peor. Que su vecina de abajo tenga cuatro cerrojos en la puerta de entrada no ayudó tampoco.

16/10 El paraíso de Milgram. Por todo el planeta los gobiernos apuran las obras públicas con la intención de inaugurar rotondas, carreteras o edificios justo antes de unas elecciones. Torturan a sus ciudadanos durante meses con trabajos multimillonarios infernales, al estilo Gallardón, para liberar la presión en el momento justo y conseguir el voto. En Bélgica ocurre al revés.

09/10 Maldito animal inflacionario. Hacer la compra en Bélgica es muy caro. La pescadería más cercana se asemeja más al mercado de diamantes de Amberes que a la de mi barrio de toda la vida. Sospecho que los vecinos de enfrente no han pedido la hipoteca para la casa, sino para el detergente y los pañales de su crío.

02/10 267 horas de penuria. Con mucha vergüenza, pesar y terribles remordimientos, la semana pasada puse la calefacción de casa. Fueron apenas 15 minutos y sólo en el salón, pero la encendí. Dolió al ver las fotos de amigos y familia en la playa y terrazas a 35 grados. Dolió a mi ego que presume de poco friolero. Pero más dolerá en mayo, cuando llegue el ajuste anual de la factura.

25/09 Crímenes de lesa olesidad. “Es un drama, una tragedia. Los telediarios abren con ello, mis compañeros de equipo no hablan de otra cosa y se puede ver la preocupación en los ojos llorosos de la gente. Es probable que nunca antes un pueblo haya mirado al cielo con tanto desconcierto, al suelo con tanto dolor y a los escépticos del calentamiento global con tanta furia como el belga en las últimas semanas. Al menos, en los atolones de Kiribati llevan años avisando de que el agua sube. Al menos, en las Carolinas evacuaron por el huracán Florence. Pero a los belgas nadie nos dijo que la ausencia de lluvias de los últimos meses iba a tener una consecuencia indeseada tan brutal: las frites, las patatas fritas que son casi el único símbolo de unidad nacional, van a ser esta temporada más pequeñas”

18/09 Tinder de proximidad. “Los barrios belgas tienen una vida riquísima y los contactos son mucho más habituales de lo que uno podía imaginar. Por cultura, por tradición, por su apego a lo local en contraste a una complicada relación a nivel federal. Para tener controlados a quienes viven cerca…”.

11/09 Bruegel y la ‘fonction publique’. “El 2019 se cumplirán 450 años de la muerte del flamenco y están en marcha los preparativos para el Año Brueghel. Entre los fastos previstos destaca la inauguración de una gran Maison. Sólo hay un problema: no abrirá sus puertas por “complicaciones administrativas”.

04/09 Adiós a las armas. “Desde el 1 de septiembre, los militares han empezado a retirarse de las estaciones de tren y de metro y los lugares más emblemáticos de la capital. Será algo gradual, y su presencia seguirá muy viva en “lugares estratégicos”, como las sedes de los organismos europeos, embajadas y las principales instituciones judías, pues no nos engañemos, no hay lugar seguro en todo el mundo para los judíos y mucho menos en Bélgica. Pero parece que se van”.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune”.

Lecturas de domingo

Brian J. Boeck en Longreads: Stalin’s Scheherazade. An opportunistic literary caper became a lifelong con — with no possibility of escape. La vida de Mikhail Sholokhov.

Christopher Bing y Joel Schectman en Reuters:Project Raven: Inside the UAE’s secret hacking team of American mercenaries Ex-NSA operatives reveal how they helped spy on targets for the Arab monarchy — dissidents, rival leaders and journalists.

En la BBC: “‘The bed that saved me from the Taliban‘. La increíble supervivencia de un piloto griego al asalto y matanza del Hilton de Kabul.

Lluis Miquel Hurtado en El Mundo: “Gabriel, el vengador cristiano del Estado Islámico“.

En el FT: Eric Hobsbawm: the Marxist intellectual who altered history“.

Megha Moha en la BBC: “The secret language of lesbian love. The wives, mothers and friends who hide their sexuality“. La BBC ha hablado durante meses con mujeres que no pueden decir ni vivir lo que sienten. Sobre su vida, sus secretos y su forma de comunicarse.

Amy Chozik en The New York Times: “You Know the Lorena Bobbitt Story. But Not All of It“. In the 1990s, she was the topic of tabloid headlines and comedy skits. Now, as a documentary series takes on the story, she opens up about how that one night changed her life.

Daniel Victor en The New York Times: “World’s Loneliest Duck’ Dies on Tiny Pacific Island That Loved Him“.

Buen domingo a todos.

 

Un euro y medio

IMG_1130.PNGHoy, desde París, escribe Iñaki Gil en el periódico sobre los medios franceses. “Noticias hay muchas y usted puede leerlas gratis en muchas partes. Pero si usted quiere mis exclusivas, mis grandes reportajes, mis opiniones… tiene que pagarlo. Esa es la filosofía que comparte la prensa francesa de calidad. Y que cada día avalan más ciudadanos. Tres cabeceras, dos títulos señeros de la era del papel (Le Monde y Le Figaro) y un medio nativo (Mediapart) superan los 100.000 abonados digitales. Le Monde, faro de la izquierda y vespertino en los kioscos físicos, ha alcanzado los 180.000 abonados y Le Figaro, matutino conservador, superó la cota de los 100.000 en noviembre, según datos de OJD. Entre ambos el más exitoso de los nativos con 140.000 abonados“.

Hay mucho debate sobre los medios de comunicación, modelos de negocio, ingresos, publicidad, muros de pagos, cobro, contenido de calidad. Qué les voy a contar. Hemos cometido errores, muchos y devastadores, ya lo saben. Ya lo sabemos. Podemos debatirlos todos, me encontrarán en el lado más autocrítico y no en el más optimista de cara al futuro.

La mayoría de los que me leen, de los que leen, ya no compra periódicos en papel. Miran la web, las páginas web, muchas. Algunos, pocos, están abonados a ediciones digitales. Conozco todos los argumentos y no voy a tratar de convencerles de nada. Un periódico como el mío cuesta 1,50 en kioskos. Infinitamente menos en suscripción, impresa o no.

Hoy, un día cualquiera, tiene 60 páginas impresas de contenido. Por ejemplo

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Y la opinión, claro

Gistau, Arcadi, Muller, Redondo, Raúl del Pozo, Moyano.

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Hay decenas de artículos, analisis, crónicas (políticas, deportivas, sociales), infografías, un diseño muy trabajado, fotografías de primer nivel. Un periódico es un increíble esfuerzo diario que va mucho más allá de un título desafortunado, de una barbaridad viralizada. No es ninguna justificación, me disgustan, escandalizan o indignan cosas como a todos. No deberían estar, y explican y quizás justifican las fugas de lectores. Pero una parte no es el todo. Y si sólo les llegan fragmentos que otros han seleccionado, si sólo les llega lo peor, si sólo escogen una instantánea al azar o dejan que sean algoritmos los que escojan sus lecturas, no lo apreciarán en su justa medida.

Para mí, leer un periódico es disfrutar una columna, aprender con una crónica, informarme con noticias y contextualizar con un análisis. Pero es también leer algo que me cabrea y me incomoda, que me revuelve por dentro. Leer aquello con lo que no comulgo, que rompe mi círculo. Es leer también a quien defiende lo contrario, lo que me parece indefendible. Porque el mundo no soy yo y mis circunstancias.

Podemos debatir de todo lo que quieran, sobre si lo dan gratis aquí o en otro sitio, lo mismo o parecido. Sobre los artículos que ofenden, sobre los errores, las frivolidades, el clickbait, el amarillismo, la reiteración, las declaraciones. Los columnistas desatados. El fomato, los enlaces, la velocidad, las erratas. Sobre si nos merecemos un margen de confianza o no. Sobre redactores cuestionables, por decir algo amable, y si lo bueno compensa a lo malo. Sobre líneas editoriales. Lo que gusten. Pero si me preguntan a mí, suscrito a más de media docena de publicaciones, les diría que esto sí vale 1,5€. En papel o en web. Y esto es el primer paso. Si no logramos un acuerdo en lo más básico, el resto nos va a dar igual.

Menos es más

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Menos es más. Mi columna costumbrista de esta semana se centra en el tamaño, que sí importa. Por razones difíciles de explicar o de entender, los monumentos en bélgica, los que atraen muchos visitantes, son pequeños. Muy pequeños. Quizás, me apuntan dos vecinos, porque “el Atomium representa a un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces” y tienen que compensarlo. A saber. Pero yo no dejo de sorprenderme.

Como sabéis, cada martes sale un texto de corte ligero sobre mi país de acogida. Mañana hará justo un año de la primera, nada menos. Las columnas anteriores de todo 2018, en la sección Patio Global, las podéis encontrar en orden inveso de publicación aquí abajo.

22/01 Oxígeno político. Al principio pensé que era la maquetación. Luego algo me sugirió que tenía que ser la tipografía, pero tampoco. Después de un rato, de mirar también la competencia, no era capaz de encontrar el problema, aunque algo no era normal. Al final, caí en la cuenta: no había política en la portada del periódico.

15/01 La reconquista. En Francia, quien quería ser presidente de la República solía poner los ojos primero en la Alcaldía de París, al modo de Chirac. En España tienes que ser el jefe del partido. En Bélgica, da totalmente igual o al menos lo parece. La N-VA, el partido nacionalista (e independentista flamenco), la fuerza más votada de lejos, anunció ayer su lista de candidatos y para un observador mediterráneo resulta curioso.

08/01 Libros, brunchs y sofrología.  En 2008, en Bélgica había 4.219 librerías. En 2017, quedaban 3.095. Según los números del sindicato SIN, tres locales cierran cada semana en el país. Ojo, es una definición muy laxa de librería, casi al nivel de calificar de chocolate a la taza el brebaje líquido y sin alma que te ofrecen en las pastelerías pijas del mundo francófono. (…) Me preocupa que a este ritmo de traspasos cualquier día acabamos como en El Ejido. La cosa es que como ya tenemos una ultraderecha más que asentada, el absurdo apocalíptico que nos tendremos que inventar para intentar darle sentido a la realidad va a tener que ser más rebuscado.

18/12 Territorio Moureaux. Hace unos años, uno podía sintetizar los problemas de España recurriendo a la figura de Carod-Rovira. De una forma u otra, el ex líder de ERC estaba metido en todos los charcos: la Constitución y sus límites, el problema catalán, el modelo de Estado, la Corona, las ramificaciones del terrorismo y la negociación política, etc. En Bélgica, un equivalente sería Philippe Moureaux, ex alcalde de Molenbeek y figura clave del socialismo, fallecido el pasado fin de semana.

11/12 Cultos estacionales. En Bélgica hay dos cultos estacionales: el de la barbacoa con el sol y el del abeto cuando se acercan las Navidades. Es una cuestión de Estado de verdad, ríete de la dimisión de los ministros nacionalistas flamencos. Los periódicos dedican páginas y páginas a ayudarte a escoger el modelo idóneo, los telediarios vigilan las rachas de viento por si ponen en peligro las plantaciones (o como este año, el Village de Noël de Lieja) e incluso los ministerios se tienen que remangar para hacer frente a problemas de sostenibilidad.

04/12 Zwarte Piet. Pasado mañana, en la madrugada del 5 al 6, llega Saint Nicolas (o Sinterklaas). Los niños están muy nerviosos, dejarán sus zapatos junto al árbol, junto a agua, zanahorias y un chupito de alcohol. Llevan días nerviosos gritando Hij komt, hij komt, ya viene, ya viene, y despertarán con chocolate, speculoos, mandarinas y un regalo. Después, al colegio. Corriendo. Nada más belga que una fiesta sin festivo ni tan cruel como un juguete sin tiempo para disfrutarlo.

27/11 Celdas y chalecos. Ayer en una radio rescataban las declaraciones de hace unos días del primer ministro, Charles Michel, sobre “el derecho a una información fiable”. Apuntando que no sólo no está haciendo nada para garantizarla, sino que su Gobierno ha querido que los periodistas que cubren las cumbres europeas tengan que pagar de su bolsillo el coste de parte de los controles de seguridad. Las libertades se defienden con hechos, no con tuits. Pero sobre todo, creyéndotelas de verdad.

20/11 Economía circular. A la Gare du Midi sólo se va a tres cosas: coger un tren, comprar un Kalashnikov o comer una deliciosa crepe marroquí de queso con miel los domingos por la mañana. Las tres son peligrosas pero ninguna, absolutamente ninguna de ellas, requiere dos ruedas.

13/11 Chocolate amargo. En los últimos 15 años, las exportaciones de chocolate han aumentado un 117%. Es un mercado “en expansión que suponía en 2017 2.670 millones en 2017”, según explicaba hace unos días Le Soir. El 80% de la producción, unas 600.000 toneladas, se dedica ya al resto del mundo. Ya no queda casi nada con capital de la tierra, Neuhaus y algunas menores. Por si fuera poco, mis favoritos, Pralibel, no hay forma de encontrarlos en Bruselas. Hasta hace poco los tenían en el Duty Free del aeropuerto, y puedo recordar hasta dos viajes innecesarios sólo para poder comprarlos. Pero ya ni eso. Somos liberales y todo eso, pero no sé cómo esperan que soportemos las huelgas y retrasos.

06/11 La épica del camarón. Si eres español, hay tres cosas que convierten cualquier experiencia gastronómica en Bélgica en un desafío. La primera, el agua. Después de años he aceptado tener que pagar un riñón por un plato de albóndigas y el otro por un filete, pero jamás me acostumbraré a que un litro de agua cueste nueve euros. La segunda, las salsas en el pescado. Sí, en Francia pasa lo mismo, pero el mal de muchos es parco consuelo. La tercera, una de las más serias, es el asunto de las croquetas

30/10 Laissez-faire. EL laissez-faire, sin ninguna connotación económica, llega en Bélgica a su extremo. El residente temporal sufre de hipersensibilidad y mira todos los elementos de la cultura o la idiosincrasia local con lupa y el arma cargada, pero los niveles de indiferencia y pasividad de mis vecinos sorprenden.

23/10 Cambriolages. Si dijera que en Bruselas conozco tanta gente a la que le han entrado en casa (o lo han intentado) como a la que no, exageraría, pero no demasiado. A otro compañero, recién llegado, le metimos tanto miedo en el cuerpo hace unos días con batallitas que al final cedió y corrió a hacerse un seguro. Cuando, en el papeleo, se lo denegaron por el tipo de cerradura que tiene en casa, se puso en lo peor. Que su vecina de abajo tenga cuatro cerrojos en la puerta de entrada no ayudó tampoco.

16/10 El paraíso de Milgram. Por todo el planeta los gobiernos apuran las obras públicas con la intención de inaugurar rotondas, carreteras o edificios justo antes de unas elecciones. Torturan a sus ciudadanos durante meses con trabajos multimillonarios infernales, al estilo Gallardón, para liberar la presión en el momento justo y conseguir el voto. En Bélgica ocurre al revés.

09/10 Maldito animal inflacionario. Hacer la compra en Bélgica es muy caro. La pescadería más cercana se asemeja más al mercado de diamantes de Amberes que a la de mi barrio de toda la vida. Sospecho que los vecinos de enfrente no han pedido la hipoteca para la casa, sino para el detergente y los pañales de su crío.

02/10 267 horas de penuria. Con mucha vergüenza, pesar y terribles remordimientos, la semana pasada puse la calefacción de casa. Fueron apenas 15 minutos y sólo en el salón, pero la encendí. Dolió al ver las fotos de amigos y familia en la playa y terrazas a 35 grados. Dolió a mi ego que presume de poco friolero. Pero más dolerá en mayo, cuando llegue el ajuste anual de la factura.

25/09 Crímenes de lesa olesidad. “Es un drama, una tragedia. Los telediarios abren con ello, mis compañeros de equipo no hablan de otra cosa y se puede ver la preocupación en los ojos llorosos de la gente. Es probable que nunca antes un pueblo haya mirado al cielo con tanto desconcierto, al suelo con tanto dolor y a los escépticos del calentamiento global con tanta furia como el belga en las últimas semanas. Al menos, en los atolones de Kiribati llevan años avisando de que el agua sube. Al menos, en las Carolinas evacuaron por el huracán Florence. Pero a los belgas nadie nos dijo que la ausencia de lluvias de los últimos meses iba a tener una consecuencia indeseada tan brutal: las frites, las patatas fritas que son casi el único símbolo de unidad nacional, van a ser esta temporada más pequeñas”

18/09 Tinder de proximidad. “Los barrios belgas tienen una vida riquísima y los contactos son mucho más habituales de lo que uno podía imaginar. Por cultura, por tradición, por su apego a lo local en contraste a una complicada relación a nivel federal. Para tener controlados a quienes viven cerca…”.

11/09 Bruegel y la ‘fonction publique’. “El 2019 se cumplirán 450 años de la muerte del flamenco y están en marcha los preparativos para el Año Brueghel. Entre los fastos previstos destaca la inauguración de una gran Maison. Sólo hay un problema: no abrirá sus puertas por “complicaciones administrativas”.

04/09 Adiós a las armas. “Desde el 1 de septiembre, los militares han empezado a retirarse de las estaciones de tren y de metro y los lugares más emblemáticos de la capital. Será algo gradual, y su presencia seguirá muy viva en “lugares estratégicos”, como las sedes de los organismos europeos, embajadas y las principales instituciones judías, pues no nos engañemos, no hay lugar seguro en todo el mundo para los judíos y mucho menos en Bélgica. Pero parece que se van”.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune”.