La familia

 

la familia Mi columna de esta semana es la que más fibra ha tocado desde que empecé en esto. En el periodismo, digo, no en el columnismo. Bruselas es una ciudad increíble en muchos aspectos, pero dura en otros. Es la ciudad del adiós, porque constantemente tienes que despedirte de tus vecinos, de tus compañeros, de tus amigos. De la familia. El tiempo, la costumbre, no ayudan demasiado.

Como sabéis, cada martes sale un texto nuevo, corto, volatil, rara vez muy meditado. Las columnas anteriores de todo 2018, en la sección Patio Global, las podéis encontrar en orden inveso de publicación aquí abajo.

26/02/19 Los 27. Llegaron a ser miles, pero hoy quedan apenas 27. La ocupación nazi de Bélgica es una de las fases más oscuras, incómodas y evitadas de la historia del país. Por lo que ocurrió, por los que murieron y por los que colaboraron. Hasta 80.000 nacionales se volcaron con los invasores, y sus esfuerzos siguen siendo bien recompensados.

19/02/19 Antitapas. Hay dos grandes juicios que se repiten sobre Bruselas: que es una ciudad gris de tiempo horrible y un lugar muy aburrido. La primera es dolorosamente cierta, la segunda increíblemente falsa.

12/02/19 Al ralentí. Decía Golda Meir que la paz en Oriente Medio llegaría cuando los árabes amasen a sus hijos más de lo que odiaban a los israelíes. Algo así se podría decir de los belgas: la paz social llegará el día en el que amen las conquistas sociales más, aunque sea sólo un poquito más, de lo que adoran las huelgas generales.

05/02/19 Jalea de arándanos. Cometieron un error. Hasta la semana pasada, los chalecos amarillos eran una cosa ya testimonial en Bélgica. Lejos del poder de convocatoria de sus colegas galos, de su violencia, de los linchamientos a la prensa y la deriva antisemita o bolivariana. Hacía mucho que no hacían ruido, ocupados ya en otras batallas, pero el sábado volvieron y cometieron un error: bloquearon la entrada del Ikea de Anderlecht.

29/01/19 Menos es más. A los belgas les gustan las cosas pequeñas. Hasta ahí, nada que objetar, yo respeto mucho las preferencias, parafilias y tradiciones. Lo que es digno de estudio, y de aplauso probablemente, es que hayan logrado convencer a millones de personas de que sus atracciones diminutas son dignas de interés. De que “menos es más”, como popularizó Mies van der Rohe.

22/01/19 Oxígeno político. Al principio pensé que era la maquetación. Luego algo me sugirió que tenía que ser la tipografía, pero tampoco. Después de un rato, de mirar también la competencia, no era capaz de encontrar el problema, aunque algo no era normal. Al final, caí en la cuenta: no había política en la portada del periódico.

15/01/19 La reconquista. En Francia, quien quería ser presidente de la República solía poner los ojos primero en la Alcaldía de París, al modo de Chirac. En España tienes que ser el jefe del partido. En Bélgica, da totalmente igual o al menos lo parece. La N-VA, el partido nacionalista (e independentista flamenco), la fuerza más votada de lejos, anunció ayer su lista de candidatos y para un observador mediterráneo resulta curioso.

08/01 Libros, brunchs y sofrología.  En 2008, en Bélgica había 4.219 librerías. En 2017, quedaban 3.095. Según los números del sindicato SIN, tres locales cierran cada semana en el país. Ojo, es una definición muy laxa de librería, casi al nivel de calificar de chocolate a la taza el brebaje líquido y sin alma que te ofrecen en las pastelerías pijas del mundo francófono. (…) Me preocupa que a este ritmo de traspasos cualquier día acabamos como en El Ejido. La cosa es que como ya tenemos una ultraderecha más que asentada, el absurdo apocalíptico que nos tendremos que inventar para intentar darle sentido a la realidad va a tener que ser más rebuscado.

2018

18/12 Territorio Moureaux. Hace unos años, uno podía sintetizar los problemas de España recurriendo a la figura de Carod-Rovira. De una forma u otra, el ex líder de ERC estaba metido en todos los charcos: la Constitución y sus límites, el problema catalán, el modelo de Estado, la Corona, las ramificaciones del terrorismo y la negociación política, etc. En Bélgica, un equivalente sería Philippe Moureaux, ex alcalde de Molenbeek y figura clave del socialismo, fallecido el pasado fin de semana.

11/12 Cultos estacionales. En Bélgica hay dos cultos estacionales: el de la barbacoa con el sol y el del abeto cuando se acercan las Navidades. Es una cuestión de Estado de verdad, ríete de la dimisión de los ministros nacionalistas flamencos. Los periódicos dedican páginas y páginas a ayudarte a escoger el modelo idóneo, los telediarios vigilan las rachas de viento por si ponen en peligro las plantaciones (o como este año, el Village de Noël de Lieja) e incluso los ministerios se tienen que remangar para hacer frente a problemas de sostenibilidad.

04/12 Zwarte Piet. Pasado mañana, en la madrugada del 5 al 6, llega Saint Nicolas (o Sinterklaas). Los niños están muy nerviosos, dejarán sus zapatos junto al árbol, junto a agua, zanahorias y un chupito de alcohol. Llevan días nerviosos gritando Hij komt, hij komt, ya viene, ya viene, y despertarán con chocolate, speculoos, mandarinas y un regalo. Después, al colegio. Corriendo. Nada más belga que una fiesta sin festivo ni tan cruel como un juguete sin tiempo para disfrutarlo.

27/11 Celdas y chalecos. Ayer en una radio rescataban las declaraciones de hace unos días del primer ministro, Charles Michel, sobre “el derecho a una información fiable”. Apuntando que no sólo no está haciendo nada para garantizarla, sino que su Gobierno ha querido que los periodistas que cubren las cumbres europeas tengan que pagar de su bolsillo el coste de parte de los controles de seguridad. Las libertades se defienden con hechos, no con tuits. Pero sobre todo, creyéndotelas de verdad.

20/11 Economía circular. A la Gare du Midi sólo se va a tres cosas: coger un tren, comprar un Kalashnikov o comer una deliciosa crepe marroquí de queso con miel los domingos por la mañana. Las tres son peligrosas pero ninguna, absolutamente ninguna de ellas, requiere dos ruedas.

13/11 Chocolate amargo. En los últimos 15 años, las exportaciones de chocolate han aumentado un 117%. Es un mercado “en expansión que suponía en 2017 2.670 millones en 2017”, según explicaba hace unos días Le Soir. El 80% de la producción, unas 600.000 toneladas, se dedica ya al resto del mundo. Ya no queda casi nada con capital de la tierra, Neuhaus y algunas menores. Por si fuera poco, mis favoritos, Pralibel, no hay forma de encontrarlos en Bruselas. Hasta hace poco los tenían en el Duty Free del aeropuerto, y puedo recordar hasta dos viajes innecesarios sólo para poder comprarlos. Pero ya ni eso. Somos liberales y todo eso, pero no sé cómo esperan que soportemos las huelgas y retrasos.

06/11 La épica del camarón. Si eres español, hay tres cosas que convierten cualquier experiencia gastronómica en Bélgica en un desafío. La primera, el agua. Después de años he aceptado tener que pagar un riñón por un plato de albóndigas y el otro por un filete, pero jamás me acostumbraré a que un litro de agua cueste nueve euros. La segunda, las salsas en el pescado. Sí, en Francia pasa lo mismo, pero el mal de muchos es parco consuelo. La tercera, una de las más serias, es el asunto de las croquetas

30/10 Laissez-faire. EL laissez-faire, sin ninguna connotación económica, llega en Bélgica a su extremo. El residente temporal sufre de hipersensibilidad y mira todos los elementos de la cultura o la idiosincrasia local con lupa y el arma cargada, pero los niveles de indiferencia y pasividad de mis vecinos sorprenden.

23/10 Cambriolages. Si dijera que en Bruselas conozco tanta gente a la que le han entrado en casa (o lo han intentado) como a la que no, exageraría, pero no demasiado. A otro compañero, recién llegado, le metimos tanto miedo en el cuerpo hace unos días con batallitas que al final cedió y corrió a hacerse un seguro. Cuando, en el papeleo, se lo denegaron por el tipo de cerradura que tiene en casa, se puso en lo peor. Que su vecina de abajo tenga cuatro cerrojos en la puerta de entrada no ayudó tampoco.

16/10 El paraíso de Milgram. Por todo el planeta los gobiernos apuran las obras públicas con la intención de inaugurar rotondas, carreteras o edificios justo antes de unas elecciones. Torturan a sus ciudadanos durante meses con trabajos multimillonarios infernales, al estilo Gallardón, para liberar la presión en el momento justo y conseguir el voto. En Bélgica ocurre al revés.

09/10 Maldito animal inflacionario. Hacer la compra en Bélgica es muy caro. La pescadería más cercana se asemeja más al mercado de diamantes de Amberes que a la de mi barrio de toda la vida. Sospecho que los vecinos de enfrente no han pedido la hipoteca para la casa, sino para el detergente y los pañales de su crío.

02/10 267 horas de penuria. Con mucha vergüenza, pesar y terribles remordimientos, la semana pasada puse la calefacción de casa. Fueron apenas 15 minutos y sólo en el salón, pero la encendí. Dolió al ver las fotos de amigos y familia en la playa y terrazas a 35 grados. Dolió a mi ego que presume de poco friolero. Pero más dolerá en mayo, cuando llegue el ajuste anual de la factura.

25/09 Crímenes de lesa olesidad. “Es un drama, una tragedia. Los telediarios abren con ello, mis compañeros de equipo no hablan de otra cosa y se puede ver la preocupación en los ojos llorosos de la gente. Es probable que nunca antes un pueblo haya mirado al cielo con tanto desconcierto, al suelo con tanto dolor y a los escépticos del calentamiento global con tanta furia como el belga en las últimas semanas. Al menos, en los atolones de Kiribati llevan años avisando de que el agua sube. Al menos, en las Carolinas evacuaron por el huracán Florence. Pero a los belgas nadie nos dijo que la ausencia de lluvias de los últimos meses iba a tener una consecuencia indeseada tan brutal: las frites, las patatas fritas que son casi el único símbolo de unidad nacional, van a ser esta temporada más pequeñas”

18/09 Tinder de proximidad. “Los barrios belgas tienen una vida riquísima y los contactos son mucho más habituales de lo que uno podía imaginar. Por cultura, por tradición, por su apego a lo local en contraste a una complicada relación a nivel federal. Para tener controlados a quienes viven cerca…”.

11/09 Bruegel y la ‘fonction publique’. “El 2019 se cumplirán 450 años de la muerte del flamenco y están en marcha los preparativos para el Año Brueghel. Entre los fastos previstos destaca la inauguración de una gran Maison. Sólo hay un problema: no abrirá sus puertas por “complicaciones administrativas”.

04/09 Adiós a las armas. “Desde el 1 de septiembre, los militares han empezado a retirarse de las estaciones de tren y de metro y los lugares más emblemáticos de la capital. Será algo gradual, y su presencia seguirá muy viva en “lugares estratégicos”, como las sedes de los organismos europeos, embajadas y las principales instituciones judías, pues no nos engañemos, no hay lugar seguro en todo el mundo para los judíos y mucho menos en Bélgica. Pero parece que se van”.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune”.

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Lecturas de domingo

Brian J. Boeck en Longreads: Stalin’s Scheherazade. An opportunistic literary caper became a lifelong con — with no possibility of escape. La vida de Mikhail Sholokhov.

Christopher Bing y Joel Schectman en Reuters:Project Raven: Inside the UAE’s secret hacking team of American mercenaries Ex-NSA operatives reveal how they helped spy on targets for the Arab monarchy — dissidents, rival leaders and journalists.

En la BBC: “‘The bed that saved me from the Taliban‘. La increíble supervivencia de un piloto griego al asalto y matanza del Hilton de Kabul.

Lluis Miquel Hurtado en El Mundo: “Gabriel, el vengador cristiano del Estado Islámico“.

En el FT: Eric Hobsbawm: the Marxist intellectual who altered history“.

Megha Moha en la BBC: “The secret language of lesbian love. The wives, mothers and friends who hide their sexuality“. La BBC ha hablado durante meses con mujeres que no pueden decir ni vivir lo que sienten. Sobre su vida, sus secretos y su forma de comunicarse.

Amy Chozik en The New York Times: “You Know the Lorena Bobbitt Story. But Not All of It“. In the 1990s, she was the topic of tabloid headlines and comedy skits. Now, as a documentary series takes on the story, she opens up about how that one night changed her life.

Daniel Victor en The New York Times: “World’s Loneliest Duck’ Dies on Tiny Pacific Island That Loved Him“.

Buen domingo a todos.

 

Un euro y medio

IMG_1130.PNGHoy, desde París, escribe Iñaki Gil en el periódico sobre los medios franceses. “Noticias hay muchas y usted puede leerlas gratis en muchas partes. Pero si usted quiere mis exclusivas, mis grandes reportajes, mis opiniones… tiene que pagarlo. Esa es la filosofía que comparte la prensa francesa de calidad. Y que cada día avalan más ciudadanos. Tres cabeceras, dos títulos señeros de la era del papel (Le Monde y Le Figaro) y un medio nativo (Mediapart) superan los 100.000 abonados digitales. Le Monde, faro de la izquierda y vespertino en los kioscos físicos, ha alcanzado los 180.000 abonados y Le Figaro, matutino conservador, superó la cota de los 100.000 en noviembre, según datos de OJD. Entre ambos el más exitoso de los nativos con 140.000 abonados“.

Hay mucho debate sobre los medios de comunicación, modelos de negocio, ingresos, publicidad, muros de pagos, cobro, contenido de calidad. Qué les voy a contar. Hemos cometido errores, muchos y devastadores, ya lo saben. Ya lo sabemos. Podemos debatirlos todos, me encontrarán en el lado más autocrítico y no en el más optimista de cara al futuro.

La mayoría de los que me leen, de los que leen, ya no compra periódicos en papel. Miran la web, las páginas web, muchas. Algunos, pocos, están abonados a ediciones digitales. Conozco todos los argumentos y no voy a tratar de convencerles de nada. Un periódico como el mío cuesta 1,50 en kioskos. Infinitamente menos en suscripción, impresa o no.

Hoy, un día cualquiera, tiene 60 páginas impresas de contenido. Por ejemplo

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Y la opinión, claro

Gistau, Arcadi, Muller, Redondo, Raúl del Pozo, Moyano.

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Hay decenas de artículos, analisis, crónicas (políticas, deportivas, sociales), infografías, un diseño muy trabajado, fotografías de primer nivel. Un periódico es un increíble esfuerzo diario que va mucho más allá de un título desafortunado, de una barbaridad viralizada. No es ninguna justificación, me disgustan, escandalizan o indignan cosas como a todos. No deberían estar, y explican y quizás justifican las fugas de lectores. Pero una parte no es el todo. Y si sólo les llegan fragmentos que otros han seleccionado, si sólo les llega lo peor, si sólo escogen una instantánea al azar o dejan que sean algoritmos los que escojan sus lecturas, no lo apreciarán en su justa medida.

Para mí, leer un periódico es disfrutar una columna, aprender con una crónica, informarme con noticias y contextualizar con un análisis. Pero es también leer algo que me cabrea y me incomoda, que me revuelve por dentro. Leer aquello con lo que no comulgo, que rompe mi círculo. Es leer también a quien defiende lo contrario, lo que me parece indefendible. Porque el mundo no soy yo y mis circunstancias.

Podemos debatir de todo lo que quieran, sobre si lo dan gratis aquí o en otro sitio, lo mismo o parecido. Sobre los artículos que ofenden, sobre los errores, las frivolidades, el clickbait, el amarillismo, la reiteración, las declaraciones. Los columnistas desatados. El fomato, los enlaces, la velocidad, las erratas. Sobre si nos merecemos un margen de confianza o no. Sobre redactores cuestionables, por decir algo amable, y si lo bueno compensa a lo malo. Sobre líneas editoriales. Lo que gusten. Pero si me preguntan a mí, suscrito a más de media docena de publicaciones, les diría que esto sí vale 1,5€. En papel o en web. Y esto es el primer paso. Si no logramos un acuerdo en lo más básico, el resto nos va a dar igual.

Menos es más

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Menos es más. Mi columna costumbrista de esta semana se centra en el tamaño, que sí importa. Por razones difíciles de explicar o de entender, los monumentos en bélgica, los que atraen muchos visitantes, son pequeños. Muy pequeños. Quizás, me apuntan dos vecinos, porque “el Atomium representa a un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces” y tienen que compensarlo. A saber. Pero yo no dejo de sorprenderme.

Como sabéis, cada martes sale un texto de corte ligero sobre mi país de acogida. Mañana hará justo un año de la primera, nada menos. Las columnas anteriores de todo 2018, en la sección Patio Global, las podéis encontrar en orden inveso de publicación aquí abajo.

22/01 Oxígeno político. Al principio pensé que era la maquetación. Luego algo me sugirió que tenía que ser la tipografía, pero tampoco. Después de un rato, de mirar también la competencia, no era capaz de encontrar el problema, aunque algo no era normal. Al final, caí en la cuenta: no había política en la portada del periódico.

15/01 La reconquista. En Francia, quien quería ser presidente de la República solía poner los ojos primero en la Alcaldía de París, al modo de Chirac. En España tienes que ser el jefe del partido. En Bélgica, da totalmente igual o al menos lo parece. La N-VA, el partido nacionalista (e independentista flamenco), la fuerza más votada de lejos, anunció ayer su lista de candidatos y para un observador mediterráneo resulta curioso.

08/01 Libros, brunchs y sofrología.  En 2008, en Bélgica había 4.219 librerías. En 2017, quedaban 3.095. Según los números del sindicato SIN, tres locales cierran cada semana en el país. Ojo, es una definición muy laxa de librería, casi al nivel de calificar de chocolate a la taza el brebaje líquido y sin alma que te ofrecen en las pastelerías pijas del mundo francófono. (…) Me preocupa que a este ritmo de traspasos cualquier día acabamos como en El Ejido. La cosa es que como ya tenemos una ultraderecha más que asentada, el absurdo apocalíptico que nos tendremos que inventar para intentar darle sentido a la realidad va a tener que ser más rebuscado.

18/12 Territorio Moureaux. Hace unos años, uno podía sintetizar los problemas de España recurriendo a la figura de Carod-Rovira. De una forma u otra, el ex líder de ERC estaba metido en todos los charcos: la Constitución y sus límites, el problema catalán, el modelo de Estado, la Corona, las ramificaciones del terrorismo y la negociación política, etc. En Bélgica, un equivalente sería Philippe Moureaux, ex alcalde de Molenbeek y figura clave del socialismo, fallecido el pasado fin de semana.

11/12 Cultos estacionales. En Bélgica hay dos cultos estacionales: el de la barbacoa con el sol y el del abeto cuando se acercan las Navidades. Es una cuestión de Estado de verdad, ríete de la dimisión de los ministros nacionalistas flamencos. Los periódicos dedican páginas y páginas a ayudarte a escoger el modelo idóneo, los telediarios vigilan las rachas de viento por si ponen en peligro las plantaciones (o como este año, el Village de Noël de Lieja) e incluso los ministerios se tienen que remangar para hacer frente a problemas de sostenibilidad.

04/12 Zwarte Piet. Pasado mañana, en la madrugada del 5 al 6, llega Saint Nicolas (o Sinterklaas). Los niños están muy nerviosos, dejarán sus zapatos junto al árbol, junto a agua, zanahorias y un chupito de alcohol. Llevan días nerviosos gritando Hij komt, hij komt, ya viene, ya viene, y despertarán con chocolate, speculoos, mandarinas y un regalo. Después, al colegio. Corriendo. Nada más belga que una fiesta sin festivo ni tan cruel como un juguete sin tiempo para disfrutarlo.

27/11 Celdas y chalecos. Ayer en una radio rescataban las declaraciones de hace unos días del primer ministro, Charles Michel, sobre “el derecho a una información fiable”. Apuntando que no sólo no está haciendo nada para garantizarla, sino que su Gobierno ha querido que los periodistas que cubren las cumbres europeas tengan que pagar de su bolsillo el coste de parte de los controles de seguridad. Las libertades se defienden con hechos, no con tuits. Pero sobre todo, creyéndotelas de verdad.

20/11 Economía circular. A la Gare du Midi sólo se va a tres cosas: coger un tren, comprar un Kalashnikov o comer una deliciosa crepe marroquí de queso con miel los domingos por la mañana. Las tres son peligrosas pero ninguna, absolutamente ninguna de ellas, requiere dos ruedas.

13/11 Chocolate amargo. En los últimos 15 años, las exportaciones de chocolate han aumentado un 117%. Es un mercado “en expansión que suponía en 2017 2.670 millones en 2017”, según explicaba hace unos días Le Soir. El 80% de la producción, unas 600.000 toneladas, se dedica ya al resto del mundo. Ya no queda casi nada con capital de la tierra, Neuhaus y algunas menores. Por si fuera poco, mis favoritos, Pralibel, no hay forma de encontrarlos en Bruselas. Hasta hace poco los tenían en el Duty Free del aeropuerto, y puedo recordar hasta dos viajes innecesarios sólo para poder comprarlos. Pero ya ni eso. Somos liberales y todo eso, pero no sé cómo esperan que soportemos las huelgas y retrasos.

06/11 La épica del camarón. Si eres español, hay tres cosas que convierten cualquier experiencia gastronómica en Bélgica en un desafío. La primera, el agua. Después de años he aceptado tener que pagar un riñón por un plato de albóndigas y el otro por un filete, pero jamás me acostumbraré a que un litro de agua cueste nueve euros. La segunda, las salsas en el pescado. Sí, en Francia pasa lo mismo, pero el mal de muchos es parco consuelo. La tercera, una de las más serias, es el asunto de las croquetas

30/10 Laissez-faire. EL laissez-faire, sin ninguna connotación económica, llega en Bélgica a su extremo. El residente temporal sufre de hipersensibilidad y mira todos los elementos de la cultura o la idiosincrasia local con lupa y el arma cargada, pero los niveles de indiferencia y pasividad de mis vecinos sorprenden.

23/10 Cambriolages. Si dijera que en Bruselas conozco tanta gente a la que le han entrado en casa (o lo han intentado) como a la que no, exageraría, pero no demasiado. A otro compañero, recién llegado, le metimos tanto miedo en el cuerpo hace unos días con batallitas que al final cedió y corrió a hacerse un seguro. Cuando, en el papeleo, se lo denegaron por el tipo de cerradura que tiene en casa, se puso en lo peor. Que su vecina de abajo tenga cuatro cerrojos en la puerta de entrada no ayudó tampoco.

16/10 El paraíso de Milgram. Por todo el planeta los gobiernos apuran las obras públicas con la intención de inaugurar rotondas, carreteras o edificios justo antes de unas elecciones. Torturan a sus ciudadanos durante meses con trabajos multimillonarios infernales, al estilo Gallardón, para liberar la presión en el momento justo y conseguir el voto. En Bélgica ocurre al revés.

09/10 Maldito animal inflacionario. Hacer la compra en Bélgica es muy caro. La pescadería más cercana se asemeja más al mercado de diamantes de Amberes que a la de mi barrio de toda la vida. Sospecho que los vecinos de enfrente no han pedido la hipoteca para la casa, sino para el detergente y los pañales de su crío.

02/10 267 horas de penuria. Con mucha vergüenza, pesar y terribles remordimientos, la semana pasada puse la calefacción de casa. Fueron apenas 15 minutos y sólo en el salón, pero la encendí. Dolió al ver las fotos de amigos y familia en la playa y terrazas a 35 grados. Dolió a mi ego que presume de poco friolero. Pero más dolerá en mayo, cuando llegue el ajuste anual de la factura.

25/09 Crímenes de lesa olesidad. “Es un drama, una tragedia. Los telediarios abren con ello, mis compañeros de equipo no hablan de otra cosa y se puede ver la preocupación en los ojos llorosos de la gente. Es probable que nunca antes un pueblo haya mirado al cielo con tanto desconcierto, al suelo con tanto dolor y a los escépticos del calentamiento global con tanta furia como el belga en las últimas semanas. Al menos, en los atolones de Kiribati llevan años avisando de que el agua sube. Al menos, en las Carolinas evacuaron por el huracán Florence. Pero a los belgas nadie nos dijo que la ausencia de lluvias de los últimos meses iba a tener una consecuencia indeseada tan brutal: las frites, las patatas fritas que son casi el único símbolo de unidad nacional, van a ser esta temporada más pequeñas”

18/09 Tinder de proximidad. “Los barrios belgas tienen una vida riquísima y los contactos son mucho más habituales de lo que uno podía imaginar. Por cultura, por tradición, por su apego a lo local en contraste a una complicada relación a nivel federal. Para tener controlados a quienes viven cerca…”.

11/09 Bruegel y la ‘fonction publique’. “El 2019 se cumplirán 450 años de la muerte del flamenco y están en marcha los preparativos para el Año Brueghel. Entre los fastos previstos destaca la inauguración de una gran Maison. Sólo hay un problema: no abrirá sus puertas por “complicaciones administrativas”.

04/09 Adiós a las armas. “Desde el 1 de septiembre, los militares han empezado a retirarse de las estaciones de tren y de metro y los lugares más emblemáticos de la capital. Será algo gradual, y su presencia seguirá muy viva en “lugares estratégicos”, como las sedes de los organismos europeos, embajadas y las principales instituciones judías, pues no nos engañemos, no hay lugar seguro en todo el mundo para los judíos y mucho menos en Bélgica. Pero parece que se van”.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune”.

Mis libros de 2018

Termino 2018 con más libros leídos (aquí están casi todos) que en 2017, con más series vistas y probablemente con más deporte en mis piernas, pero una sensación amarga de no haber aprovechado, disfrutado y aprendido como podía. Como (creo) quería.

Ha sido un año de cambios, de salidas, de tristes despedidas y ausencias. De cierta sensación de vacío emocional y personal. Con, una vez más, un inexplicable blackout, en el trimestre después del verano, en el que soy prácticamente incapaz de tocar un libro y girar una página, ni de ficción ni de ensayo. Ya me pasó en 2016 y 2017. Al princio buscaba y tenía teorías, pero he acabado por dejarlo correr. Si es así, que así sea.

La literatura siempre ha sido una forma de conversación. No busco provocación, no busco proezas estilísticas, ni me cuelan ya trampas y falsas dicotomías morales o estéticas. Me gusta escuchar. Los desnudos totales, la cirugía a corazón abierto, y eso, claro, no es fácil. Tenemos miedos, inseguridades, traumas, complejos, fantasmas. Nos cuesta decir lo que pensamos, lo que sentimos, lo que queremos. Lo que nos gusta y lo que nos repugna, lo que nos excita y lo que nos atrae, sobre todo si se sale de la norma.  Los libros llenan en buena parte ese vacío, esa añoranza y esa necesidad.

Hoy, más que nunca, me llaman los silencios, la impotencia, la cobardía (la emocional, no la física). En lo que he léido y en lo que me encantaría saber escribir. Lo veo con un prisma mucho más definido y me pregunto, mientras leo, por qué no fui capaz de actuar de otra forma cuando estaba claro que podía. Qué es lo que me frenó o lo que me empujó a hacer el idiota. El frágil equilibrio entre necesidades, aspiraciones y exigencias. Do ut des.

En los años pasados descubrí, a menudo por las malas o malísimas, que soy mucho más flexible de lo que pensaba y que eso está bien. Que la asimetría es perfectamente llevadera y acaba más veces en la tranquilidad y la felicidad que en desastre. Pero también he constatado  que puedo serlo muchísimo más. Que la generosidad, como la vida, no implica ni debe implicar reciprocidad. Y que si lo aceptas y dejas de chocar contra una idea predeterminada de la lógica, serás, seré, más feliz.

Miro atrás y aunque ha sido un año un tanto triste y algo más solitario de lo habitual, acabo razonablemente bien. Más fuerte, más maduro y mucho más libre de prejuicios, axiomas y dogmatismo. He librado demasiadas batallas y aunque no sé si puedo decir que haya ganado, tengo muy claro que no he perdido.

Para Wilde, era “abrumadoramente triste que el talento dure más que la belleza”. No puedo discrepar más. En 2018 he encontrado talento desbordante , mucho más que belleza, y eso me ha hecho muy feliz.

Aquí os dejo mis favoritos de los últimos meses.Ensayo y ficción sin un orden ni criterio especial más allá de los dos primeros.

Muy feliz 2019 a todos y gracias por estar siempre ahí.

 

calle este oesteCalles Este-Oeste, de Philippe Sands. Extraordinario. Uno de los mejores libros que he léido en los últimos tiempos. Cuatro historias familiares y tres grandes investigaciones paralelas: la de los abuelos del autor, la del jerarca nazi Hans Frank, la de Hersch Lauterpacht y la de Rafael Lemkin. Un repasto exhaustivo, minucioso, a la insportable destrucción del siglo XX a través de casos cercanos, personales .Cómo de una pequeña facultad de leyes en Polonia salieron dos rivales que cambiaron para siempre el Derecho Internacional. Un talento narrador inmenso combinado con una precisión quirúrgica, un trabajo de historiador y cronista con una desbordante pasión en primera persona. Y todo alrededor de la ciudad de Lemberg, Lviv, Lvov, Lwòw, sus secretos y sus desgracias.

la primera manoLa primera mano que sostuvo la mía, de Maggie O’Farrell. Qué barbaridad de libro. Una novela perfecta, conmovedora. Qué talento para mirar, describir, contar. Para penetrar en sus personajes. Para el detalle, para los sulencios. Para comprender los resortes del pensamiento y el miedo. Para sentir la vida como soledad, como falta de control. Una dolorosa radiografía de un alejamiento imparable entres seres que se aman y de cómo las relacione se pudren centímetro a centímetro. Y qué ganas de llorar. Me había gustado ‘Tiene que ser aquí”, pero éste es muy superior. Mi obra de ficción favorita este 2018.

con rabbiaCon rabbia, de Lorenza Mazzetti. Hay rabia, mucha rabia, en casi cada página de este libro. Tiene cincuenta años y una vigencia increíble y poderosa. Penny es adolescente y vive, aprende y crece en un entorno que no entiende, no soporta y la asfixia. Es explosiva, pura, intensa, inteligente, incontrolable. Y arrastra una pena, una rabia y una furia absoluta hacia un mundo que permitió el exterminio de su familia en el Holocausto. Hacia los adultos. Hacia la sociedad que convierte a las niñas en inferiores a los niños. Hacia la religión. La pecatería. Rabia ante el machismo, la hipocresía de sus referentes. Y miedo, mucho miedo por todas partes a perder el control, a salir de la seguridad de la infancia. Hay muchísima frustración, dolor, pasión, ganas de rebelión. Y literatura de primer nivel.

celeste ngTodo lo que no conté, de Celeste Ng. Todo lo que no conté es una novela dolorosa. Qué triste, y qué bueno. Cada vez me llegan más las historias sobre distancias inapreciables, los códigos rotos, las conversaciones imposibles. Sobre todo lo que (nos) pasa y somos incapaces de decir y de ver. De cómo asistimos en primera fila a la caída de nuestras vidas pero nuestros fantasmas, nuestros miedos , nuestro orgullo, nos impiden reaccionar. Lo simple convertido en un muro que crece día a día. Celeste Ng tiene un talento desbordante para transmitirlo a todos los niveles. Entre el matrimonio, entre padres e hijos, entre hermanos, entre amigos, entre vecinos, entre razas y hasta entre aparentes enemigos. Todos ellos, en algún momento, son capaces de detectar increíblres sutilezas en la vida, el comportamiento y el caracter de sus seres más cercanos. Pero son incapaces de ver lo que tienen delante, de pensar con claridad, de evitar cometer los errores más estúpidos y graves. Son, sobre todo, incapaces de decir y de aceptar la verdad.

sing unburiedSing, unburied, sing, de Jesmyn Ward. Buenísimo. Espectacular ejercicio. Bellísimo en la tristeza, demoledor en la crónica. Siglos de humillaciones, derrotas y fracaso en la piel de los protagonistas. Raza, división y pobreza en un país herido. Un talento descomunal para relatar la degradación, la impotencia (o más incluso, la derrota interiorizada hasta el punto no de saber que existe siquiera el derecho a luchar o protestar). El dolor de la abuela, la entereza del abuelo, la inteligencia de los hijos. La rabia por la madre y el padre, tan deprimentes e incapaces de asumir las consecuencias de sus actos. Drogas, cárcel, Mississippi. Brillantísima.

krastevAfter Europe, de Ivan Krastev. Krastev es ahora mismo el analista más interesante para intentar comprender Europa y sus problemas. El profesor búlgaro ha logrado una combinación casi perfecta entre la historia y presente. Con una crítica feroz, algunas recetas y una capacidad extraordinaria de simplificar lo complejo y ver lo infinitamente complicado en lo que aparentemente es obvio. Escribí esto inspirado en sus ideas y el material del libro lo he usado en muchas charlas y tertulias. Leed todo lo que os caiga en las  manos, antes de que pierda en toque.

future humanityThe Future oh Humanity, de Michio Kaku. Fantástico libro. Ameno, profundo, completo, bien escrito. Uno de los que más he disfrutado los últimos meses sin duda. Un repaso extraordinario a lo que podemos y no podemos hacer todavía partiendo de una premisa muy simple: el futuro de la humanidad no está en la tierra. Vemos el desarrollo de cohetes, de naves, de ascensores. El ¡terraforming’ de Marte, la luna o asteroides. Viajes interestelares, la inmortalidad, inteligencia articifical, nanotecnología. Kaku tiene un don para la narración y para guiar a profanos en un campo de ciencia avanzada. Más que recomendado a  todo tipo de lectores curiosos.

la fractura blomLa fractura, de Philip Blom. Las primeras 30 páginas son un ensayo casi perfecto sobre el periodo de entreguerras. Qué bueno es Blom. Un estilo y un conocimiento inmenso para conocer la época, las fuentes, los hechos, los vínculos. Para relacionar la música y el arte con al teconología y la política, al guerra con la danza, la psicológica de masas con las figuras individuales. No me gustó tanto como Años de Vértigo, serguramente porque éste peca de ambicioso. Apunta a “Occidente”, que es Europa y EEUU básicamente, sin tocar Australia, o Canadá, sin menciones a América Latina. Y abarca tanto que algunas partes quedan cojas o menos atadas que sus obras anteriores. Pero se disfruta mucho.

Lady LLady L., de Romain Gary. Es un extremista del alma”, dicen de uno de los protagonistas. Lady L es un libro (estupendo) sobre contradicciones, nihilismo, pasión. Sobre libertad y la esclavitud de su misma idea. Entre la independencia y la sumisión. Me encanta Gary y cómo esconde la profundidad tras la frivolidad. Nos habla de los “Soñadores de lo absoluto que toman su nobleza y la exquisita cualidad de sus sentimientos por doctrina sociológica (..) lanzan sus bombas como Víctor Hugo sus destellos poéticos”. Gary mezcla, pervierte, el anarquismo emocional con la flema más británica posible. Y une lo imposible a través de la devoción, una y otra vez. “Después de casi 40 años, la amaba con una constancia tal que a veces le parecía que no iba a morirse jamás, simplemente porque no podía imaginar que el cariño que tenía por ella pudiera tener un fin”

vertigoVértigo, de Joanna Walsh. Íntimo, cuidado, quirúrgico. Un desnudo valiente, total en algunos instantes, del corazón y la mente. Las desmonta pieza a pieza, deconstruye desde el final hasta el principio el pensamiento, su pensamiento, por boca de muchas mujeres, de ella misma muchas veces y en diferentes lugares y épocas. Es un libro muy especial, en la forma de escribir, pero sobre todo de mirar, enfocar y diseccionar. Hay una profundidad asombrosa en su percepción y una ingenuidad delicada en sus pasos y su indecisión. Es incisiva y vulnerable. Quiere dar pasos, pero cada uno de ellos le quita el aliento, literalmente, y le da vértigo. Y el resultado, prístino, es terriblemente triste y pesimista.

El-ojo-del-observador-Laura-Snyder_cubierta-editorial-Acantilado-600x920El ojo del observador. Johannes Vermeer, Antoni van Leeuwenhoek y la reinvención de la mirada, de Laura J. Snyder.  El libro de Snyder es una investigación finísima, quirúrgica. Miles de detalles del día a día sobre vestuario, inventario, costumbres, cuentas, comidas. sobre la época y sobre sus protagonistas. Está claro que es un ensayo mucho más sobre Leeuwenhoek que sobre Vermeer. La pasión con la que habla del científico, su conocimiento absoluto, es fascinante y contagiosa. A Vermeer lo conoce y lo disfruta menos. Entiendo la técnica, pero no le fascina el artista. Sin embargo, y a pesar de eso, la forma en la que escribe y aprendes sobre la mirada, la importancia de querer ver y de creer para ver es extraordinaria. Más que recomendable.

hombre felizMuerte de un hombre feliz, de Giorgio Fontana. Giacomo Colnaghi es  fiscal antiterrorista en el Milán de principios de los 80, los años de plomo. Viene de abajo y cree y quiere creer que aunque la suya no es una socidad totalmente justa, ni buena, ni perfecta, es abierta y democrática. Que hay oportunidades si trabajas. Que las hay, si eliges. Le atormenta no ser capaz de entender a los críos que deciden matar por sus ideas. Es un hombre solitario, austero, adicto al trabajo. Y atormentado (en su acepción más laxa) por el padre partisano al que nunca llegó a conocer. Como él, quiere hacer lo correcto, lo que debe, a pesar de los riesgos. Es creyente, conservador en sus principios pero abierto en sus actitudes. Tímido, introvertido, incapaz de expresar la mayoría de sus sentimientos, sufre cuando se da cuenta de que la debilidad de su hijo le irrita más de lo que le despierta compasión. Necesita hablar y aunque no logra explicarlo, como la mayoría de nosotros, cree que se salvará siendo escuchado. Y mira al mundo, sin saberlo, siguiendo los versos de Dylan Thomas:

And all your deed and words / Y todos tus actos y tus palabras
Each trueth, each lie / Cada verdad, cada mentira
Die in injuring love / Mueren en el amor que no juzga.

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Cada vez más amigos se van apuntando a hacer listas anuales. Aquí os dejo las que he visto.

Lara Hermoso

Ramón González Ferriz

Jorge San Miguel

Aloma Rodríguez (a su manera).

Manu de la Chica

Ariane Aumaitre

Nuria Val

 

 

La épica del camarón

La épica del camarón, mi columna de esta semana sobre costumbrismo belga,manjares, atracos y caballos. No forzosamente en ese orden.

La epica del camaron

 

Como sabéis, cada martes sale un texto de corte más bien costumbrista y ligero sobre mi país de acogida. Las columnas anteriores, en la sección Patio Global, las tenéis aquí.

30/10 Laissez-faire. EL laissez-faire, sin ninguna connotación económica, llega en Bélgica a su extremo. El residente temporal sufre de hipersensibilidad y mira todos los elementos de la cultura o la idiosincrasia local con lupa y el arma cargada, pero los niveles de indiferencia y pasividad de mis vecinos sorprenden.

23/10 Cambriolages. Si dijera que en Bruselas conozco tanta gente a la que le han entrado en casa (o lo han intentado) como a la que no, exageraría, pero no demasiado. A otro compañero, recién llegado, le metimos tanto miedo en el cuerpo hace unos días con batallitas que al final cedió y corrió a hacerse un seguro. Cuando, en el papeleo, se lo denegaron por el tipo de cerradura que tiene en casa, se puso en lo peor. Que su vecina de abajo tenga cuatro cerrojos en la puerta de entrada no ayudó tampoco.

16/10 El paraíso de Milgram. Por todo el planeta los gobiernos apuran las obras públicas con la intención de inaugurar rotondas, carreteras o edificios justo antes de unas elecciones. Torturan a sus ciudadanos durante meses con trabajos multimillonarios infernales, al estilo Gallardón, para liberar la presión en el momento justo y conseguir el voto. En Bélgica ocurre al revés.

09/10 Maldito animal inflacionario. Hacer la compra en Bélgica es muy caro. La pescadería más cercana se asemeja más al mercado de diamantes de Amberes que a la de mi barrio de toda la vida. Sospecho que los vecinos de enfrente no han pedido la hipoteca para la casa, sino para el detergente y los pañales de su crío.

02/10 267 horas de penuria. Con mucha vergüenza, pesar y terribles remordimientos, la semana pasada puse la calefacción de casa. Fueron apenas 15 minutos y sólo en el salón, pero la encendí. Dolió al ver las fotos de amigos y familia en la playa y terrazas a 35 grados. Dolió a mi ego que presume de poco friolero. Pero más dolerá en mayo, cuando llegue el ajuste anual de la factura.

25/09 Crímenes de lesa olesidad. “Es un drama, una tragedia. Los telediarios abren con ello, mis compañeros de equipo no hablan de otra cosa y se puede ver la preocupación en los ojos llorosos de la gente. Es probable que nunca antes un pueblo haya mirado al cielo con tanto desconcierto, al suelo con tanto dolor y a los escépticos del calentamiento global con tanta furia como el belga en las últimas semanas. Al menos, en los atolones de Kiribati llevan años avisando de que el agua sube. Al menos, en las Carolinas evacuaron por el huracán Florence. Pero a los belgas nadie nos dijo que la ausencia de lluvias de los últimos meses iba a tener una consecuencia indeseada tan brutal: las frites, las patatas fritas que son casi el único símbolo de unidad nacional, van a ser esta temporada más pequeñas”

18/09 Tinder de proximidad. “Los barrios belgas tienen una vida riquísima y los contactos son mucho más habituales de lo que uno podía imaginar. Por cultura, por tradición, por su apego a lo local en contraste a una complicada relación a nivel federal. Para tener controlados a quienes viven cerca…”.

11/09 Bruegel y la ‘fonction publique’. “El 2019 se cumplirán 450 años de la muerte del flamenco y están en marcha los preparativos para el Año Brueghel. Entre los fastos previstos destaca la inauguración de una gran Maison. Sólo hay un problema: no abrirá sus puertas por “complicaciones administrativas”.

04/09 Adiós a las armas. “Desde el 1 de septiembre, los militares han empezado a retirarse de las estaciones de tren y de metro y los lugares más emblemáticos de la capital. Será algo gradual, y su presencia seguirá muy viva en “lugares estratégicos”, como las sedes de los organismos europeos, embajadas y las principales instituciones judías, pues no nos engañemos, no hay lugar seguro en todo el mundo para los judíos y mucho menos en Bélgica. Pero parece que se van”.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune”.

Crímenes de lesa oleosidad

Crímenes de lesa olesidad, mi columna de esta semana en el periódico.

“Es un drama, una tragedia. Los telediarios abren con ello, mis compañeros de equipo no hablan de otra cosa y se puede ver la preocupación en los ojos llorosos de la gente. Es probable que nunca antes un pueblo haya mirado al cielo con tanto desconcierto, al suelo con tanto dolor y a los escépticos del calentamiento global con tanta furia como el belga en las últimas semanas. Al menos, en los atolones de Kiribati llevan años avisando de que el agua sube. Al menos, en las Carolinas evacuaron por el huracán Florence. Pero a los belgas nadie nos dijo que la ausencia de lluvias de los últimos meses iba a tener una consecuencia indeseada tan brutal: las frites, las patatas fritas que son casi el único símbolo de unidad nacional, van a ser esta temporada más pequeñas”.

crimenes de oleosidad

Como sabéis, cada martes sale un texto de corte más bien costumbrista y ligero sobre mi país de acogida. Las columnas anteriores, una a la semana en la sección Patio Global, las tenéis aquí.

18/09 Tinder de proximidad. “Los barrios belgas tienen una vida riquísima y los contactos son mucho más habituales de lo que uno podía imaginar. Por cultura, por tradición, por su apego a lo local en contraste a una complicada relación a nivel federal. Para tener controlados a quienes viven cerca…”.

11/09 Bruegel y la ‘fonction publique’. “El 2019 se cumplirán 450 años de la muerte del flamenco y están en marcha los preparativos para el Año Brueghel. Entre los fastos previstos destaca la inauguración de una gran Maison. Sólo hay un problema: no abrirá sus puertas por “complicaciones administrativas”.

04/09 Adiós a las armas. “Desde el 1 de septiembre, los militares han empezado a retirarse de las estaciones de tren y de metro y los lugares más emblemáticos de la capital. Será algo gradual, y su presencia seguirá muy viva en “lugares estratégicos”, como las sedes de los organismos europeos, embajadas y las principales instituciones judías, pues no nos engañemos, no hay lugar seguro en todo el mundo para los judíos y mucho menos en Bélgica. Pero parece que se van”.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune”.

Tinder de proximidad

“El estigma dice que los belgas son individualistas, independientes, algo ariscos y distantes en las relaciones personales. Es verdad que algo hay, pero también que en los barrios tienen una vida riquísima y los contactos son mucho más habituales de lo que uno podía imaginar. Se organizan reuniones de vecinos, brocantes (esos adictivos mercadillos para limpiar los trasteros) o fiestas de hermanamiento para los habitantes de una calle cualquiera. Por cultura, por tradición, por su apego a lo local en contraste a una complicada relación a nivel federal. Para tener controlados a quienes viven cerca…”.

Tinder de proximidad

Tinder de proximidad, mi contribución semanal desde Bruselas sobre el carácter y las costumbres locales. Y muy locales.

Como bien sabéis, cada martes el periódico me publica un texto de corte más bien costumbrista y ligero sobre mi país de acogida. Las columnas anteriores, una a la semana en la sección Patio Global, las tenéis aquí.

11/09 Bruegel y la ‘fonction publique’. “El 2019 se cumplirán 450 años de la muerte del flamenco y están en marcha los preparativos para el Año Brueghel. Entre los fastos previstos destaca la inauguración de una gran Maison. Sólo hay un problema: no abrirá sus puertas por “complicaciones administrativas”.

04/09 Adiós a las armas. “Desde el 1 de septiembre, los militares han empezado a retirarse de las estaciones de tren y de metro y los lugares más emblemáticos de la capital. Será algo gradual, y su presencia seguirá muy viva en “lugares estratégicos”, como las sedes de los organismos europeos, embajadas y las principales instituciones judías, pues no nos engañemos, no hay lugar seguro en todo el mundo para los judíos y mucho menos en Bélgica. Pero parece que se van”.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune”.

Lecturas de Domingo

Lara Moreno en Letras Libres escibre sobre Anna Ajmátova. Anna de todas las Rusias. “Ajmátova agigantó su vida política, literaria y amorosa entrelazada con el pulso de la historia misma. Lo personal, lo político y lo místico. Así, su grandeza es la de un héroe trágico que lucha contra un destino con solo el arma de su expresión. Ajmátova se subió a la torre, con los huesos ya cansados, para observar las ruinas de su siglo XX. Resistió y penó y envejeció: vio morir a sus amigos a golpe del régimen, fusilaron a su primer marido, su hijo fue encarcelado y recluido en campos de trabajo, fue censurada, sobrevivió a la pobreza. Amó entre todo este gentío y esta sangre. Escribió. Como dice García Valdés: “Un poeta, un poeta no pertenece a su tiempo, pone nombre a su tiempo”.

Buenísimo el reportaje de Daniel Verdú en El País Semanal desde el sur de Italia. Territorio ‘Ndrangheta: la multinacional del crimen. ”

—¿Qué buscas?

—Busco sangre y honor.

Así se inicia un diálogo de unos 20 minutos para entrar en una organización basada originalmente en dos estratos —sociedad mayor y menor—, en el secreto y en las estrictas jerarquías. Desde ese momento, si es necesario, el nuevo picciotto, el estadio más bajo, matará a su familia a fin de proteger a la ‘Ndrangheta. Cuando jura hay una vela encendida y una figurita de san Miguel Arcángel, protector de la mafia calabresa. El aspirante, pariente de otro miembro, se clava una aguja en un dedo y cada una de las gotas cae sobre la figura que se va quemando. El resto del clan, sentado en herradura, escucha que el nuevo arderá como la estatuilla si traiciona a su nueva familia. Siempre es así. Centenares de sumarios documentan ya una liturgia de la que todavía se desconoce la mayoría de detalles”.

Analía Plaza, en Vanity Fair, cuenta una fascinante Breve historia de Sáenz de Oiza, el arquetecto que pidió perdón por crear Torres Blancas. ” Entre junio y agosto de 1990, Madrid sacó a trescientas doce familias de un poblado chabolista de Vallecas para realojarlas en un enorme edificio curvado a los pies de la M-30. Las viviendas suscitaron tantas quejas que cuando al arquitecto se le ocurrió visitarlas casi se le echan encima. Sus ocupantes insistían en que los pisos no sólo eran pequeños, sino amorfos. La ventana de la cocina se abría sobre los fuegos (“cocina tú aquí”) y en el dormitorio principal apenas cabía una cama de 1,35 (“¿y cómo voy a comprar una cama más pequeña para mí y mi mujer?). El arquitecto sacó entonces un metro. A punto de perder la paciencia, le dijo al inquilino que no debía haber comprado la cama sin conocer el tamaño del cuarto. Y remató echándole una bronca tan escueta como memorable. “Deja la casa y hazte arquitecto. ¡A ver si lo haces mejor tú!”.

Kwame Anthony Appiah en Literary Hub sobre Amo Afer:  On the Kidnapped African Boy Who Became a German Philosopher, el filósofo negro que burló la esclavitud. Vía Jorge Freire.

Hannah Ellis-Petersen, en The Guardian: The dark secret of Thailand’s child brides. Underage Muslim girls are regularly forced into marriage with Malaysian men, and the government turns a blind eye.

John Horgan, de forma divertidísima, rescata en Scientific American una entrevista con uno de los pensadores más influyentes del siglo pasado. Que no queda en muy buen lugar. The Paradox of Karl Popper. The great philosopher, renowned for his ferocious attacks on scientific and political dogmatism, could be quite dogmatic. Vía Ricardo Dudda.

Historión de Sarah Spain, en ESPN: Runs in the Family. Kansas City Chiefs running backs coach Deland McCullough went searching for his biological parents. He found them where he never would have expected. Via J. Mencía.

Margaret Coker en The New York Times cuenta la vida del capitán Harith Al-Sudani y su familia: The Iraqi Spy Who Infiltrated ISIS. “A 36-year-old former computer tech, he was, agency officials said, perhaps Iraq’s greatest spy, one of a few in the world to have infiltrated the upper reaches of the Islamic State. But now, on this last day of 2016, as he cruised along the four-lane crosstown highway toward his assigned target, the markets of Baghdad al Jdeidah, he had a nagging suspicion that his cover had been blown. Every day he remained embedded with the Islamic State was another day he risked his life. Today he had been caught in a small lie, the second in a matter of months”. Vía Andrés Mourenza.

En Literary Hub también, una charla con Anthony Beevor sobre su trabajo, su experiencia en los archivos rusos, la mirada del historiador, etc.  “How Does a Historian of War Sustain Any Faith in Humanity?“.

Andrea Aguilar, en El País, entrevista a la historiadora Margaret MacMillan: “La clave de un buen líder es saber dar marcha atrás“. Dice cosas como que “Nos fijamos en el pasado buscando luces de guía, y la historia lo que hace es ayudar a hacerte preguntas”. Que “depositamos mucha fe en la historia porque no respetamos otro tipo de autoridad. En la mayoría de países, ya no nos fiamos de las Iglesias ni de nuestros líderes políticos, y parece que pensamos que la historia es un juez imparcial”. O “Nunca me interesó mucho la corriente posmodernista. Decir que absolutamente toda evidencia es sospechosa porque siempre es, hasta cierto punto, una construcción y que no hay una verdad te puede llevar a una ruta peligrosa, y de hecho así ocurrió. Una de las corrientes actuales más interesantes es la llamada historia de las emociones. Hoy también se hacen análisis muy detallados de discursos que generan debates interminables. Y yo creo que se puede analizar lo que alguien dijo, pero también es importante mirar lo que hizo, cómo vivía, cómo ­funcionaba la sociedad, cómo era la economía. La política no se puede pasar por alto, importa porque afecta a la vida de la gente común. Hay sitio para muchos tipos de historia”. Ví Beatriz Hoya.

Y Jorge Benitez, en El Mundo, habla con Niall Ferguson: El Papa Francisco podría ser a la Iglesia lo que Gorbachov fue a la URSS.  En la que dice cosas como que “Si los soldados ingleses que estaban acorralados en las playas hubieran tenido smartphones para recibir órdenes por WhatsApp, habría sido un desastre. La jerarquía a veces es necesaria, hay que combinarla con las redes”. O “Sin Facebook y Twitter Trump no sería presidente y tampoco habría Brexit. Esta herramienta no se utilizó plenamente hasta estos años. Se usó a gran escala la publicidad política en estas plataformas por los lados ganadores, mientras que el establishment se quedó parado infravalorando esa nueva arma”.

Y para terminar, Cass Sustein en The New York Review of Book: It can happen here. “Some depictions of Hitler’s rise are more intimate and personal. They focus less on well-known leaders, significant events, state propaganda, murders, and war, and more on the details of individual lives. They help explain how people can not only participate in dreadful things but also stand by quietly and live fairly ordinary days in the midst of them. They offer lessons for people who now live with genuine horrors, and also for those to whom horrors may never come but who live in nations where democratic practices and norms are under severe pressure. Vía Adolfo Gª Nombela.

Buen domingo a todos.

 

 

 

Dioses y ovejas

Hoy escribo mi columna semanal de asuntos belgas sobre algo muy serio: el sentido del humor. Algo así, inevitablemente, tiene que incluir a funcionarios, ovejas y cabras. Comienza así: “Bélgica ha contratado a 85 ovejas y 15 cabras para hacerse cargo de su red de ferrocarriles“. Lo que es bastante injusto, pero…

zootropo

Y luego, viendo esto, decidme que no…

Ya sabréis que cada martes sale un texto nuevo, de corte más bien costumbrista, a veces con humor. Las columnas anteriores, una a la semana en la sección Patio Global, las tenéis aquí.

17/07 Protones y ‘bitcoines’. Los belgas tienen una relación curiosa con los pagos. Muchos de los servicios domésticos más básicos (agua, luz, teléfono) no funcionan por domiciliación. Se puede, pero lo habitual es que envíen el recibo por carta y hagas una transferencia con referencias estructuradas. El médico, o si alquilas algo, parecido.

10/07 Tous ensemble!  Para Brel, ay Brel, Bélgica era un páramo “donde las minorías pelean en nombre de dos culturas que no existen”. Este julio, sin embargo, el rojo y el negro sí se abrazan, las gargantas saltan en el fuego de un antiguo volcán gritando como nunca “tous ensemble”, todos juntos, y el corazón de los amantes se abrasa feliz. Ne me quitte pas. No todavía.

03/07 Square Lumumba. Todos los países tienen problemas para abordar de forma valiente y honesta su pasado colonial. Bélgica los tiene siquiera para mencionarlo. El país está lleno de vestigios del rey Leopoldo II, de su legado, pero cuesta mucho encontrar elementos que recuerden sus crímenes.

26/06 El mamut copernicano. “Necesitamos un giro copernicano, pero tenemos al mando sólo a un tendero”. Si le preguntasen a cualquiera de mis amigos belgas les diría que la frase es aplicable a cualquier alcalde o diputado, al jefe de Policía, al entrenador de su equipo o al jefe de Gobierno. Y, si me apuran, y con bastante más razón, al Rey, no conocido por sus agilidad mental. Pero el entrecomillado pertenece a Thierry Marchandise, magistrado con más de cuatro décadas de carrera y juez de paz a sus 71 años. Y hablaba de su ministro de Justicia, Koen Geens, quizás la persona que ha sobrevivido a más razonables peticiones de dimisión en Europa desde los años de Javier Clemente.

19/06 Catapultas y broncantes. No hace falta un navegador Tor ni entrar a las zonas más oscuras de la Dark Web. No es necesario jugarse la vida en descampado a las afueras de Grozni ni contactar con los aprendices de mafiosos de Siem Reap, donde una vez me ofrecieron disparar a una vaca con un lanzacohetes. Si uno necesita algo realmente extravagante basta con darse una vuelta por las páginas web belgas de intercambio y venta objetos de segunda mano.

12/06 Cuestión de Estado. Lleva un tiempo y muchos equívocos de novato, pero al final uno acaba descubriendo que no es ni la lengua, ni la religión, ni la ideología: la argamasa que mantiene unida a la sociedad belga es el olor a carne recién hecha.

05/ 06 Nainggolan. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez ni Puigdemont. El español que está en boca de todos los belgas es catalán, muy polémico y se ve sometido al juicio de la opinión pública cada día, pero nada tiene que ver con la política. Roberto Martínez, seleccionador nacional, dio ayer la convocatoria para el Mundial de fútbol. Y aunque la ausencia de Radja Nainggolan, centrocampista de la Roma, ya había sido anunciada, muchos no querían creérselo.

29/05 Tabúes. Crear un programa de televisión con éxito arrollador de audiencia no es frecuente, pero tampoco raro. Lograr, además, el aplauso de la crítica, es más insólito. Pero hacerlo arriesgando mucho, rompiendo corsés y mezclando sensibilidad y humor es casi un milagro. Y es lo que ha logrado el flamenco Philppe Geubel con Taboe.

22/05 Kilos de política. Para Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para Foucault la política era en realidad la guerra librada por otros medios. Para flamencos y valones, todo es política y todo es guerra, y los medios importan poco si sirven para machacar al adversario.

15-05 Dogmas y compases. Cada lunes a primera hora, puntual e infalible, llega a nuestro buzón el e-mail de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español. Nuestro porque un buen día los corresponsales en Bruselas empezamos a recibirlo sin aviso previo. Bien pensado, no es de extrañar. La capital belga tiene una conexión antigua, profunda y a menudo también mitificada con la masonería. Y si nos ocupamos de Europa, de Puigdemont y hasta de escándalos de arbitraje en rugby, por qué no de pirámides y escuadras.

08/05 Ensueños que fracasan. En el siglo XXI se puede (sobre)vivir sin una identidad nacional definida y fuerte. Pero eso no disuelve los miedos y los complejos, no impide los debates constantes ni difumina la necesidad de pertenencia por otras vías a medio hacer. Escribió Maeterlinck, arrítmico y simbolista, que “lo que es razonable no es verdaderamente sabio; y lo que es sabio no es casi nunca razonable a los ojos de una razón demasiado fría”. Releyendo su obra hoy queda claro que tratar de definir qué supone ser belga no es quizá ni sabio ni razonable, sino más bien “sueño de hombres cansados/ Aun ensueños que fracasan”.

01/05  Grúas de la memoria.  Los Cigrang son los más famosos, pero ni de lejos los únicos belgas interesados en nuestras playas. En 2017, cada día, once de ellos compraron una casa en España. Casi 4.000 apartamentos y villas, sobre todo en las islas y la costa mediterránea, claro. Después de británicos, alemanes y franceses, son los más activos, algo llamativo teniendo en cuenta que son apenas 11 millones, pero lógico si uno ha intentado irse a bañar a Ostende o Knokke.

24/04 Belgian solutions.  Tuberías que bloquean puertas, escaleras a ninguna parte, carriles que se cruzan sin sentido y terminan estampándose en muros. Grúas a las que les ponen el cepo, vigas en mitad de la acera, señales de tráfico contradictorias, bicicletas encadenadas a conos sueltos. La capacidad de los belgas para las chapuzas y para improvisar remedios absurdos es infinita.

17/04 Cizallas y pistolas. El 69% de los flamencos tienen miedo en Bruselas (y sólo uno de cada cinco se siente seguro). El 44% de los valones y el 40% de los residentes en la ciudad, vengan de donde vengan, también. La (mala) fama de Molenbeek, de Anderlecht, de ciertas zonas junto a la Gare du Midi y la Gare du Nord no ayudan, ni el flagrante racismo, pero hay mucho más. Nueve de cada diez mujeres han sufrido acoso por las calles. El mes pasado, a tres personas muy cercanas les robaron el teléfono (en un bar, en un supermercado, durante un partido de fútbol). No conozco a nadie a quien no le hayan quitado una bicicleta o lo hayan intentado, y cada día al aparcarla busco en vano al que partió mi candado con una cizalla a las puertas de la Comisión Europea.

10/04 Frittes y dominatrix,  “Ni El Grito de Munch, ni la Medusa de Caravaggio ni el Saturno devorador de Goya: la cara más desencajada de la historia la tuve delante, apenas a un metro de distancia, en Bruselas. Fue a mediados de 2015, en la cafetería de la Comisión Europea, cuando una banda de irresponsables intentó pedir tres cafés. Al mismo tiempo. Dos con leche y uno solo”.

03/04 – La brújula perdida. Sobre la ruptura del contrato social y la quiebra en la confianza en las instituciones y el sistema en las últimas dos décadas. Y una razón para el optimismo

27/03 La policía de la basura.  Mi reflexión costumbrista de hoy sobre el cuerpo de élite que inspecciona bolsas y sanciona a quien recicla mal o saca los restos el día equivocado. Salvo a mis vecinos, a los que nunca pillan ensuciando mi pobre calle

20/03 El yodo de Reagan. Sabrían qué hacer en caso de accidente nuclear? Si la respuesta es no, es probable que no sean belgas. Si creen que sí, seguramente lo sean pero estén equivocados

13/03 Fútbol a capela. Sobre aficionados deportivos, identidad nacional y por qué nunca más debería escribir de deportes. “La gente va a los campos a disfrutar, a desahogarse, a relajarse, a olvidar, a odiar, pero no a buscar ni facilitar equilibrios. Por eso los cánticos belgas eran fríos, sosos, sin alma. Y por eso el animador se dejaba la vida en la megafonía”.

06/03 Pascal en Meiser. Los belgas aceptaron hace tiempo que en algo tan serio y peligroso la lógica es irrelevante (algún día hablaré de la prioridad a la derecha) y fingir coherencia, una pérdida de tiempo.

01/03 Celdas contra el frío. Algunos alcaldes belgas han ordenado a la Policía arrestar a los sin techo que no quiersn ir por las buenas a n albergue. ¿Buena idea o puro oportunismo político y una gran campaña electoral gratuita? Si dependiera de ustedes, ¿qué harían? ¿Limitarían las libertades individuales por ‘el bien’ de los ciudadanos? Esto no es exactamente una columna de Patio Global. Es una pieza que llamamos La mirada del corresponsal, mucho más larga, pero encaja perfectamente aquí.

27/02 La libertad de los monstruos. “La sociedad es civil, pero sólo de vez en cuando. Porque aceptar que hasta los monstruos, y sobre todo los monstruos, tienen derechos, no casa bien con las entrañas. Porque Bélgica no ha perdonado ni se ha perdonado aún”.

20/02 Mezuzot y vigilias. “Hay un grave problema y mirar para otro lado durante años, porque van a por otros, ya sabemos lo bien que fue en Molenbeek·.

13/02 Hablamos diamante. “Amberes es desde hace cinco siglos el centro neurálgico del comercio mundial, con más de 1.500 joyerías donde antaño los talleres de alfarería imitaban la mayólica italiana. En un barrio de solo un kilómetro, bajo la mirada de 2.500 cámaras y de expertos flamencos, judíos, libaneses, armenios, jainistas y rusos se compra y vende el 40% del diamante industrial, en torno al 85% del diamante en bruto y el 50% del pulido de todo el mundo”.

06/02 La vida de Bo. “Los flamencos tienen mala prensa. Los que escriben y hablan sobre Bélgica para el exterior viven (casi) siempre en Bruselas, leen francés y sólo salen de la capital para enseñar Brujas a las visitas o para peregrinar a las guaridas de Puigdemont”.

30/01 Europa no existe.  “Una mayor renta, unos impuestos y salarios más altos, una productividad disparada no llevan de la mano el bienestar, la eficiencia y las soluciones con que todo currito patrio sueña, al igual que una carrera no basta para tener un buen trabajo. Al descubrirlo, maduras. Al aceptarlo, creces, pero algo muere para siempre por dentro”.

23/01 La Forma A-38.  “Cuando uno lleva el tiempo suficiente en Bruselasinterioriza que hay dos, y sólo dos, verdades absolutas sobre la lengua de Molière. La primera, que la frase más hermosa y esperada en una llamada no es Je t’aime, sino il ne s’agit pas d’un acte terroriste. La segunda, y contraria, es una palabra que hace estremecerse a adultos curtidos, provoca ansiedad, privación de sueño y genera las historias más increíbles y divertidas: commune