David Beriain (1977- 2021), Roberto Fraile (1974-2021)

David Beriain y MAJ. Foto de Silvia Penco.

«He tenido mucha suerte en la vida. Mis padres, mi familia y mi mujer me han querido de la manera más hermosa en que se puede querer a alguien: libre. Aunque eso suponga en su caso que un día pueda haber una llamada que les diga: ‘No va a volver’. Eso es un acto de generosidad del que yo no sé si sería capaz». David Beriain

Ayer, Roberto Fraile y David Beriain fueron asesinados en Burkina Faso. He recopilado recuerdos y obutuarios de dos periodistas valientes, generosos, incansables. En un momento de descrédito insoportable, de repugnancia por todas partes, de vergüenzas constantes, honrar y recordar a los buenos es lo menos que podemos hacer.

STTL

Natalia Junquera en El País: David Beriain, el mejor periodista, mi mejor amigo. «David tenía 43 años. Roberto, 47. Murieron en acto de servicio. Al servicio de usted. Su forma de estar en el mundo era contarlo y en una profesión de egos y de firmas, entendieron siempre que su oficio consiste en compartir. A David le llenaron las vitrinas de premios, la espalda de palmaditas. Y al principio, durante y al final, la historia que más le gustaba contar y la que a mí más me gustaba escuchar era la de cómo conoció a su mujer, Rosaura».

Y de Natalia también: El sitio donde vivimos. «El exilio no es abandonar el lugar en el que has nacido, sino que te separen a la fuerza de los tuyos. Puede parecer que hay cosas más importantes en Madrid estos días, pero no piquen. Lo esencial es cuidar el sitio donde vivimos, es decir, regar todos los días a nuestros amigos, como las plantas que dan oxígeno; dejarse querer y hacerles saber lo mucho que los queremos».

Adriano Morán, amigo y socio, en la web de 93 metros: Un huracán de verdad. «Permítanme que lance un pequeño aviso o moraleja para idealistas. Todos saben que la profesión de David y Roberto es peligrosa y que por muchas precauciones que se tomen, que David las tomaba, lo peor puede pasar. Pero de lo que no se suele hablar es del sacrificio total que supone tomar el camino que tomó David. Un camino muy solitario, compartido por pocos y comprendido por menos. David lo dio todo literalmente por los demás, no solo su último aliento sino todos los de los 20 años anteriores (…) No escatimó en esfuerzos, entregó su salud y gran parte de su vida personal, sé bien lo que digo. Una entrega afortunadamente comprendida y compartida por su mujer Rosaura, una de las pocas personas que estaban a su altura».

Marias Recarte también en 93 metros: Nos vemos en Artajona. «Te quemaba la sangre y convencías a quien fuera para que te mandara sobre el terreno. Tus crónicas comenzaban a ser ya diferentes. Nunca traías un material como los demás. Buscabas la historia detrás del conflicto. La reducías a uno o dos personajes y, desde ahí, construías todo lo que pasaba de forma global. Yo disfrutaba mucho leyéndolas y pensaba que el David con el que me había criado desde la guardería estaba creciendo y crecía mucho. Cuando nos veíamos en Artajona, sin embargo, seguías igual que siempre, humilde».

Luis de Vega en El País: Roberto Fraile, última etapa en la ruta del ‘kafir’. «Roberto Fraile ha permanecido hasta el último día sin desviarse de la ruta del kafir, como él mismo definía su trabajo. Escogió esa senda, la del no creyente, el kafir en árabe, porque prefería acudir, ver y comprobar».

En Eldiario.es: Roberto Fraile, el compromiso de mostrar el horror de la guerra. «Tipos incómodos para aquellos que ejercen la ausencia de humanidad. Tipos valientes, que funcionan como el nexo cabal entre la brutalidad y la civilización. Y lo hacen a costa de todo. Roberto esquivó a la muerte en 2012 en Alepo, Siria, cuando recibió la metralla de un proyectil. Era perfectamente consciente de lo que se jugaba: «Los que estamos metidos en esto ya sabemos lo que hay».

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Vía MAJ

A. Mateos y S. Cantera en El Correo: Roberto Fraile, un cámara veterano de guerra que nunca dejó de captar las atrocidades en Siria. «Siria fue, sin duda, el país que más le marcó. En diciembre de 2012, mientras trabajaba en la ciudad de Alepo, sufrió una herida que casi le cuesta la vida. Resultó alcanzado por varios trozos de metralla en la pelvis. Fraile intentaba captar el momento en el que un joven sirio lanzaba una granada, pero un error del miliciano hizo que todo saltase por los aires. «Cuando explotó la granada me miré y vi que tenía un boquete grande justo debajo del estómago. Solo pensé en correr como un león y ponerme a salvo con el poco fuelle que me quedaba», relataba Fraile en una entrevista a la ‘Gaceta de Salamanca'».

Carlos G. Cano en la Cadena Ser: Roberto Fraile: el cámara de Salamanca que aprovechaba sus vacaciones para ser periodista de guerra. «Es una lástima que nos acordemos de esta gente solo cuando ocurren estas cosas porque gracias a tipos como él comprendemos mejor cómo funciona el mundo. No son héroes, son personas con manos, pies, cámaras y bolígrafos, con sus errores y sus limitaciones, pero me duele en el alma porque va a seguir ocurriendo. Decimos que nos importa el periodismo, pero hay editores a los que no les importa nada».

Paco Sánchez en La Voz de Galicia: David Beriain, periodista. «Alguien parafraseó el aforismo anglosajón tan recordado en ambientes periodísticos, «los hechos son sagrados y las opiniones son libres», con otro acaso más verdadero: «Las opiniones son baratas y los hechos, caros». El asesinato de David Beriain en Burkina Faso lo confirma: cualquiera puede opinar, pero para llegar a ciertos hechos hay que arriesgar hasta la vida.

Mikel Ayestaran en los diarios de Vocento: David Beriáin y Roberto Fraile: Los ojos de la guerra. «David Beriáin y Roberto Fraile, ‘el artajonés universal’ y ‘el león de Babilonia’, formaban una pareja de baile perfecta para trabajar en la línea del frente y, sobre todo, eran dos buenos tipos. Roberto, siempre pegado a su cámara y su paquete de tabaco. «¿No lo habías dejado?», le tomaba el pelo cada vez que se encendía uno. No, nunca lo dejaba. Hablaba muy poco, grababa mucho y tenía una calma inusual para desenvolverse en ambientes hostiles. Durante años combinó un tranquilo trabajo como cámara de la televisión regional en la delegación de Salamanca con su pasión por el reporterismo en primera línea y en lugares calientes. Esto le llevó a Irak en 2003, a Afganistán y a otros lugares hostiles, en aquellos días en compañía de su amigo Roberto Lozano, director vallisoletano con quien grabó películas como ‘Los ojos de la guerra’, que se estrenó en 2011. Los silencios de Roberto los llenaba David, con su fuente inagotable de anécdotas, su pasión desbordada y ese tono solemne que se le había puesto desde que se había dejado barba ‘talibán’, un auténtico talibán del periodismo nacido en Artajona.

Ramón Salaverría en Cuatro ayer.

Javier Brandoli en El Confidencial: David y Roberto: los que mueren por contar la muerte de los otros. Puede que no haya mayor muestra de valor que ir a donde uno teme ir. David intentaba quitarle mítica al oficio de los reporteros de zonas de conflicto. No era para él una cuestión de testosterona, sino de tener algunas dudas y buscar las mejores respuestas. “Si no tienes ni idea de qué vas a preguntarle al diablo, ¿para qué ir al infierno?”, decía. Y no paró de ir al infierno porque no paró nunca de tener preguntas. Y ahora, por esas crueles casualidades de la vida, dos enormes curiosos desgraciadamente han muerto y el mundo se queda huérfano de un montón de buenas dudas«.

Alberto Rojas en El Mundo: David Beriáin, el reportero que lo hizo todo. «Cuando uno prepara un viaje mira antes quién ha estado por allí para llamarle y asesorarse. David había estado en todos lados. Nadie tenía más chinchetas en el mapa. Aunque le llamaras 20 veces 20 veces te atendía. Delante de él todos los compañeros éramos niños».

Daniel Burgui Iguzkiza en Noticias de Navarra: Un maldito silencio. «Hay toda una falsa imagen creada en torno a las periodistas que se dedican a cubrir conflictos o contextos donde se sufre la violencia. Al igual que pasa a veces con los himalayistas, personas que va a las montañas más altas. Nadie va allí a morir. Se va para vivir (…)

Antonio Villareal en El Confidencial: La primera batalla del caído Beriain: sacudir el avispero en lo más remoto de Argentina. «Tuvo que ser necesario un valiente becario llegado desde Navarra para iluminar por primera vez las tinieblas que durante décadas se enhebraron en Santiago del Estero. Como las noticias llegadas desde Burkina Faso, la historia del pasante Beriain tuvo un desenlace triste en que la oscuridad ha acabado imponiéndose a su breve fogonazo. Pero la grandeza del periodismo es que hasta una historia triste puede ser inspiradora. Por todos los becarios valientes que seguirán su ejemplo, descanse en paz».

Manu de la Chica en Medium: David, el periodista bueno. «David era el mejor. No hacía ruido. Siempre estaba atento. Se volcaba en cada trabajo. Se acordaba de ti, te animaba, te respetaba. Nunca se imponía. Creía en el ser humano, porque nada del ser humano le era ajeno. No era un yonqui de la adrenalina. David quería conocer y admitía que le daba miedo cada vez que escuchaba un disparo. O cuando se sentaba delante de un sicario y se daba cuenta de que podía entenderles y ponerse en un lugar. Él quería tender puentes. Era un hombre bueno». Y la entrevista que le hicieron entonces, aquí.

Fermín Torrano en Medium también: No estaba preparado. «No sé de dónde salió, ni cómo lo sabía, pero me miró y me dijo: “Siéntate, cuéntame”. Y ahí, en los bancos de piedra de las cristaleras, me atraganté ante unos ojos que parecían estar frente a su entrevistado más importante. Mi gran idea era que se llevara a un alumno de segundo a su próximo viaje. Quería aprender. No se rio, no interrumpió a pesar de mi desorden, me explicó cómo funcionaban los seguros de Discovery Max y me dio un consejo antes de hacerme apuntar su número: “Pasa por una redacción y llámame”. Aquella vez no estaba preparado».

Marina Sardiña en France24: Morir contándolo: así trabajaban los dos periodistas españoles asesinados en Burkina Faso. «Cargar con la mochila de años de experiencia detrás de la lente, documentando las historias más inaccesibles y difíciles, no protege a los reporteros de las desgracias. Este martes, después de más de dos décadas retratando la muerte ajena a miles de kilómetros de casa, los periodistas españoles Roberto Fraile y David Beriain fueron asesinados en Burkina Faso tras un ataque de un grupo armado contra el convoy en el que viajaban».

Manuel Jabois en El País: Periodismo español es esto. «Cuando escuchen “periodismo español” hagan el esfuerzo, además de pensar en titulares manipulados, noticias tendenciosas y activismo político, de pensar en los periodistas de medios locales y nacionales que hacen guardias de horas en tribunales, hospitales, ayuntamientos o comisarías, en periodistas que investigan noticias que les pueden costar la vida en los países en los que trabajan, en reporteros de guerra que viven y mueren contando lo que nadie más puede contar para que haya justicia y verdad en el mundo. Ese es el periodismo español que se debe leer, ver y escuchar, que se debe publicitar, del que se debe presumir y que se debe pagar».

Marc Marginedas en El Periódico: Beriain, un periodista sin barreras psicológicas ni techos de cristal. «Los reporteros conocemos, trabajamos y trabamos amistad a lo largo de nuestra vida profesional con un buen número de colegas. Con muchos colaboramos, compartimos datos y experiencias, investigamos temas, hacemos entrevistas… Pero hay una pequeña parte de ellos que dejan en nosotros una huella intensa y duradera, quedándonos con la sensación de que, además de camaradería y buenos momentos, a su lado hemos aprendido cosas y maneras de hacer que ignorábamos hasta el momento. En mi personal y subjetiva taxonomía, David Beriain pertenecía a ese segundo grupo de periodistas a los que un buen día, por alguna razón, tomé como referencia. Y ahí se ha quedado desde entonces»:

María Ramírez en Eldiario.es: David Beriain, el reportero trotamundos que se ponía en la piel de los demás. «“Si no tienes ni idea de qué vas a preguntarle al diablo, ¿para qué ir al infierno? Nuestra ocupación no es solo guerra. En cualquier situación de riesgo tenemos que dar con la solución de una ecuación con dos incógnitas: el riesgo y las consecuencias. Tú tienes que minimizar el riesgo y maximizar el resultado. Si consigo contar la historia sin ningún riesgo pero con toda la solución, soy el mejor. Mi trabajo no es correr riesgos”, decía en la entrevista de Nuestro Tiempo«.

Juan Andrés Muñoz en CNN en español: El mundo necesita gente como David Beriain. «Cuando David te escuchaba, te clavaba la mirada de tal manera que difuminaba el entorno, desnudaba tu alma y el mundo se limitaba a la conversación que estabas teniendo con él, como si ambos fuéramos las dos únicas personas en este planeta».

Noemí Petronacci en WebsCoruña: Un réquiem por David Beriain, un réquiem por la prensa de verdad. «Tenía una gran calidez al tratar con la gente y que estaba lleno de una energía envidiable. Era un gran observador testigo imparcial como pocos, relataba los hechos con claridad y sin adjetivaciones, sin juzgar, sin opinar para cerrar su relato.

Alexis Vicente, en el Diario Vasco, publica una entrevista inédita que le hizo hace unos meses. «Hay que ser consciente de que te puede costar la vida. De hecho, a compañeros mucho mejores, mucho más experimentados, les ha tocado. Este trabajo no es un asunto de cojones. De quien tiene más huevos para ir. No. No es una cuestión de locura. Consiste en resolver una ecuación, en una incógnita tienes los riesgos y en otra los resultados. El mejor día de mi trabajo es cuando consigo muchos resultados con casi ningún riesgo. El riesgo no es algo positivo. Es algo con lo que hay que vivir. El reportaje no tiene más mérito porque asumas muchísimo más riesgo. Las historias no son mejores porque corras más peligros. No me gusta el riesgo, aunque vivo con él».

Carlos Marañón en 20 Minutos: Un reportero como los de las películas. «David Beriain era un hombre directo, sin ínfulas ni artificios. Logró lo más difícil: ser extraordinario con armas muy sencillas. Navarro a conciencia, te contaba cómo había entrado en un Irak en guerra atravesando Siria en el doble fondo de un camión exactamente igual que te contaba cómo había ido a ayudar a su padre en el campo o que el último gol de Osasuna. Jamás se dio importancia, nunca se puso por delante de lo que contaba. La curiosidad, las ganas de aprender, su pasión por el relato de la realidad, su ilusión por alumbrar el camino a los estudiantes en sus visitas a las facultades, su compromiso con las historias de los más necesitados, su terquedad para meterse en líos a pesar de lo que sufría su madre cada vez que planeaba una nueva aventura». 

David Álvarez en Medium: Perder a David Beriain. «David no encontraba estas cosas porque fuera más valiente y así pudiera llegar al lugar donde crecen como campos de trigo. Tampoco porque tuviera más suerte. Era mejor. El mejor de todos nosotros. Y también más valiente, claro, quizá porque se exigía más cuando se cruzaba con una historia. Pero el arrojo, tan llamativo, no me parece el rasgo esencial de alguien que puede hacer llorar a un sicario y reír a mis hijos».

Rafa Cores en Medium: Querida Angelines. «De aquella no quería ser jefe, ni seguridad laboral, ni ninguno de esos objetivos que la mayoría nos ponemos. Él quería que le dejaran ir a los sitios y le publicaran sus historias. Por eso se fue a ADN, donde empezó a utilizar la cámara de vídeo y se dio cuenta del poder de las imágenes. Los medios tradicionales se le quedaron pequeños. El País Semanal le llamaba para un reportaje de portada sobre la producción de cocaína en Perú -lo que para muchos sería un gran éxito profesional- y él lo tomaba como preproducción de una historia mucho mayor».

Bostjan Videmsek en La Marea: Homenaje a mi mejor amigo, David Beriain. «David era el mejor periodista que he conocido jamás. Mi amigo era la persona más valiente que he conocido. Estaba lleno de pasión, de vitalidad, de humanismo, de lealtad, energía, sueños, alma, sensibilidad, ética, amor. Y de experiencia. David tenía al menos cuatro vidas intensas. Y al mismo tiempo, era el más joven. Permanecía siendo el más joven. Y siempre estuvo a mi lado. Como un maestro, como una inspiración, como un motor. Era mi voz interna, una voz interna mucho más valiente que yo. ¿Qué es la amistad si no eternidad?».

Roberto Saviano en Il Corriere della Sera: Ciao David, reporter gentile: il tuo coraggio ci mancherà. «David Beriain era uno di qui giornalisti che considerano la distanza una premessa di menzogna. Solo se stai vicino alle cose, se ne senti l’alito e ci affondi la suola delle scarpe puoi provare a trovare la strada della verità. David credeva in una semplice regola, lavorare per portare alle persone ciò che altrimenti non vedrebbero. Si fa il reporter per questo per nessun’altra ragione». [David era uno de esos periodistas que creen que la distancia es el preludio de la mentira. Sólo si estás cerca de las cosas, si sientes el aliento y desgastas el suelo de las zapatillas pueden intentar encontrar el camino de la verdad. David creía en una regla sencilla: trabajar para llebar a las personas lo que de otra manera no podría ver. Uno es reportero para esto y para nada más»].

En Radio Euskadi, un pequeño homenaje a Beriain y Fraile: Hay que hablar menos de ellos y escucharles más.

Aquí, enlances a los documentales en abierto de Beriain.

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Vía @fcomunav

Malabarismos europeos

Charles Michel, Erdogan y Úrsula Von der Leyen posan en el encuentro entre Turquía y la Unión Europea.

En 1826, el joven Benjamin Disraeli escribió en Vivian Grey, su primera novela, que «el hombre no es una criatura de las circunstancias, sino que las circunstancias son criaturas del hombre». Creía, entonces, que somos agentes libres y que «el hombre es más poderoso que la materia». Disraeli, evidentemente, nunca conoció a un presidente del Consejo Europeo.

En julio de 2019 los líderes europeos escogieron a Von der Leyen y a Michel no por sus virtudes, por sus méritos, por lo mucho que podían aportar, sino más bien por lo que no eran. La alemana y el belga no eran pesos pesados, no tenían un conocimiento en profundidad del funcionamiento de Bruselas (más allá de sus participaciones como ministros o líderes, que no siendo poco, no es suficiente), no tenían una idea muy clara de Europa, no tenían ningún plan a corto, medio o largo plazo. No se les conocía o conoce cosmovisión. No eran Jean-Claude Juncker y Donald Tusk, grandes veteranos, más guerreros e independientes. No eran líderes, sino gestores, y precisamente por eso fueron escogidos.

Charles Michel, el traspié del gran malabarista de la UE. En el periódico, un retrato político institucional del presidente del Consejo Europeo tras la crisis provocada por el llamado ‘sofagate’ de Turquía. Michel Como experto en su país sabe que en la política de cierto es tan importante resolver trifulcas como saber generarlas en el momento y el lugar apropiado. No tiene carisma, auctoritas y a duras penas potestas. Pero sí dotes de malabarista y equilibrista, un ego importante, una fe ilimitada en su talento como equilibrista para manejar coaliciones y grupos imposibles y ambición, mucha ambición, pero de la que sus colegas del Consejo Europeo pueden llegar a tolerar, pues busca anotarse tantos personales, profesionales, no dirigir al continente ni fijar la política de la Unión.

La vacuna Sputnik V contra el coronavirus.

La UE y Sputnik: entre la presión y la unidad. El otro día analicé en el periódico el vendaval provocado (sic) por la voluntad alemana de comprar vacunas rusas si reciben la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento. Trato de explicar la urgencia germana, los recelos de muchos países, las dudas de las instituciones y si esto supone un terremoto o es, simplemente, el día a día comunitario.

La UE tiene muchos problemas, pero uno de los peores es el de las expectativas. Los ciudadanos, probablemente sin saberlo, tienen expectativas federalistas. Quieren que la UE actúe, responda y en la práctica sea como EEUU o Reino Unido. Y no lo somos ni podemos hacerlo. Los europeos cargan contra la Unión, las instituciones, contra la falta de coherencia, de unanimidad, de vacunas porque creen que Europa falla, que no está a la altura. Pero los europeos nos movemos en el tablero global con reglas diferentes, según principios diferentes y, en muchas cosas, no con una mano atada a la espalda, sino con 27 manos atadas. Nos flagelamos porque Estados Unidos y Reino Unido vacunan más y más deprisa, pero al mismo tiempo se genera una enorme indignación y hay división de opiniones cuando desde Bruselas se propone utilizar sus mismos métodos, que son calificados como nacionalismo de vacunas (…) Si la Unión Europea hubiera hecho como Reino Unido los números serían muy diferentes. Si la Unión Europea hubiera prohibido desde el principio las exportaciones de vacunas tendríamos ahora mismo 60 o 70 millones más de vacunas administradas a nuestros ciudadanos, más que EEUU. Los europeos tienen todo el derecho del mundo a protestar, a indignarse, a reclamar mejores resultados y eficiencia, pero también tienen que asumir que las decisiones, todas ellas, tienen consecuencias. Si no se juegan con las mismas reglas y no se dispone de los mismos mecanismos los resultados difícilmente pueden ser los mismos.

El viernes estuve en la Mesa de Análisis de Teo León Gross en Canal Sur hablando de ambos temas. Si les interesa, a partir del minuto 20 lo pueden ver entero en este enlace. Es un lujo inmenso que el programa permita respuestas largas y elaboradas para temas muy complejos. La concisión no es precisamente mi mejor virtud.

Y la semana pasada también, un tema con una infografía muy espectacular:

Las reglas fiscales de la UE y la catedral de Ávila... ¿Se han vuelto ineficaces tras tantas reformas?
Las reglas fiscales de la UE y la catedral de Ávila… ¿Se han vuelto ineficaces tras tantas reformas?

Las reglas fiscales europeas son como la Catedral de Ávila: «la estructura original es aún reconocible, pero todos los añadidos posteriores hacen que sea dificilísimo percibir la consistencia del conjunto». Empezaron, en Maastricht (1992) y con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (1997), como algo «sencillo y uniforme», buscando la elegancia que los matemáticos quieren demostrar teoremas, pero con el paso del tiempo se fueron complicando. Era básico tener pocas ideas y valores de referencia indiscutibles, el 3% de déficit y el 60% de deuda, para generar credibilidad y compromiso, pero pronto se vio que el marco «era demasiado estricto, lo que llevó a violaciones generalizadas, y por eso se tocaron». En 2005, 2011, 2013 y 2015, nada menos, permitiendo matices, «contingencias para reflejar las realidades macro» de tantos socios diferentes. El resultado, por desgracia, no satisface a nadie. Es un engendro que no cumple su función, genera confusión, malestar, disputas, fricción. No hay ni rastro de armonía. Por eso, pandemia mediante, la UE debe afrontar una de sus tareas más importantes: cambiar las reglas o, quizás incluso, erradicarlas para siempre.

Con dos papers interesantes y la opinión del secretario del Tesoro, Carlos San Basilio.

El efecto Bruselas

El año pasado, la profesora Anne Bradford publicó The Brussels Effect: How the European Union Rules the World, un ensayo en el que sostiene que la UE, como superpotencia regulatoria, ha logrado y logra imponer sus estándares por todo el planeta. No es poder duro, no es el poder blando tradicional pero es un poder importante.

Hace unos días hablé con ella y con Alex Stubb, ahora profesor en el Instituto Universitario de Florencia, pero antes de eso primer ministro, ministro de Exteriores, de Economía y de Asuntos Europeos de Finlandia. Además de ex eurodiputado y miembro de la Comisión Europea con Prodi. La conversación (en inglés) for parte de la serie recién creada de Agenda Pública Conversations.

Podéis escuchar el podcast aquí o en Spotify.

Y podéis leer la transcripción de la charla, en español, aquí.

Los lunes perdidos

«En Bélgica, el primer lunes tras el primer domingo después del Driekoningen, la Epifanía, es el Verloren Maandag, el Lunes Perdido. De todas sus curiosas tradiciones y celebraciones es, probablemente, con la que más me identifico. Aunque sólo sea por el hecho de que hasta en estas cosas rompen siempre las reglas, pues un año de cada siete, cuando Reyes cae el domingo, el jolgorio se pasa al primer lunes. ¿Lo entienden? Da igual, ellos tampoco».

Los lunes perdidos. Mi segunda columna de cosas belgas de 2021. Las anteriores (desde 2018) las podéis encontrar todas, en orden inverno de publicación, aquí abajo.

05-01-2021 Caraduras reales. «Hay gente que en Año Nuevo hace largas listas y propósitos, pero yo, al arrancar cada curso, sólo hago una cosa: pensar en el príncipe Laurent y jurar que, pase lo que pase, no acabaré como él. El hermano pequeño del Rey de los Belgas es mi personaje favorito, aunque eso quiere decir en realidad una combinación de indignación, sorpresa perpetua, risa, pena y amor-odio.

EN 2020

29-12-2020 La ruta de la felicidad. «No sé si fue el mayor disgusto de mi vida, pero lo recuerdo como el mayor disgusto de mi vida belga. Ocurrió el fatídico día en que pedí una taza de chocolate caliente en una muy fría soirée culturelle, antes de un concierto en el Bozar. Era un sitio mono cerca del Sablón, al poco de llegar, y la bofetada todavía me duele. En el país de los Marcolini y Godiva, de los bombones de oro y maravillosas tartas, no saben hacer chocolate caliente«.

22-12-2020 Renglones torcidos en el alma oscura. «Sostiene Yeats que la vida es como un viaje por una escalera de caracol, pues a medida que envejecemos vamos cubriendo el terreno ya cubierto, pero desde un poquito más arriba. Al madurar, al acercarnos al final, miramos atrás, que es abajo, y «medimos el progreso por el número de lugares en los que estuvimos, pero ya no estamos». El irlandés, sin saberlo, escribió la imagen perfecta de una escalera belga».

15-12-2020 El oxígeno de la edad moderna. «Vecindad, identidad, pertenencia, distancia son conceptos más relativos que absolutos. No descubro la pólvora, pero nada funciona mejor para que alguien de Madrid abra los ojos que vivir un tiempo en el centro de Europa. No es como cruzar a Biarritz o Perpiñán a ver películas no censuradas, lo sé, pero las fronteras tienen un significado muy diferente cuando cambias de nación conduciendo poco más de una hora en línea recta en cualquier dirección desde tu cocina».

08-12-2020 La gran ilusión. «¿Saben eso de que se puede engañar a unas pocas personas durante mucho tiempo o a un montón de gente un poco, pero no a todos todo el tiempo? Ay. En Bruselas llevamos décadas haciendo pensar a millones de crédulos que los asuntos comunitarios son infumables, que la ciudad es muy aburrida, gris, que nunca pasa nada y que llueve todo el tiempo. Y ha colado, porque aprendimos, de los ilusionistas más legendarios. Somos herederos de Étienne-Gaspard Robert, Robertson, el padre belga de la fantasmagoría, y sabemos que la mejor forma de esconder un tesoro es exponerlo a plena vista entre infinitas distracciones. Por eso colocamos el mejor secreto de los últimos 50 años en el corazón mismo del continente, ante sus ojos y con varios miles de periodistas hablando todo el día sobre él. Y siguen sin verlo».

01-12-2020 No en mi nombre, no en mi casa. «Nada bueno ha salido nunca de Saint-Gilles. Ya, lo sé: hordas de modernos, hipsters y bienintencionados se me van a echar encima, hablarán del orgullo de su barrio, del mestizaje, de la tradición, del calor humano frente al frío de las zonas residenciales, del alma viva frente al aburrimiento del barrio europeo. Del color y los olores frente a la homogeneidad, de los bares, pero no. Es una zona tan sobrevalorada de la capital que hasta la famosa Union Saint-Gilloise, santificada por los inmigrantes con pasta, juega en Forest».

24-11-2020 Honra sin buque. «Un belga es alguien dispuesto a morir para demostrar que tenía prioridad. La perfecta definición -de mi amigo Luis- explica bien el carácter de un pueblo, una contumacia mayor que la de los cátaros y, sobre todo, el estrés permanente al ponerse al volante en este país».

17-11-2020 Manjar de dioses, pecado de hombres. «Cometieron un error. La lógica de negocio es aplastante, pero qué error. Hay países unidos por la historia, países unidos por una bandera o un idioma, los hay unidos por una amenaza, pero cuando lo único que puede mantener cohesionado a un país (acéptenme esta hipérbole) es una galleta, lo mejor que pueden hacer los caros asesores de marketing, los directivos creativos y los presidentes más modernos es cerrar el pico y escuchar».

10-11-2020 Entre el viento, la arena y las estrellas. «Hay dos habilidades en la vida que admiro por encima de todo: la fuerza sobrehumana necesaria para no dormirse viendo Blade Runner y la capacidad de saber dónde están los puntos cardinales. Siempre que algún amigo norteamericano identifica la salida norte de una boca de metro le miro con los ojos que debió de poner el hijo de la primera persona que domesticó el fuego. Ambas cualidades resultan francamente útiles en Bélgica: la primera, para seguir los debates nacionales y las cumbres de cinco días con sus noches. La segunda, porque para llegar a algunos sitios hace falta un sentido de la orientación que ni los Navy Seal. La NASA hace pruebas en los suelos del río Tinto (Huelva) para saber cómo es la vida en Marte y estoy seguro de que prueba los navegadores de sus sondas por los campos de Flandes«.

03-11-2020 Fantasmas y fantoches. «Bélgica está llena de fantasmas. No me refiero a los del pasado colonial, porque ya saben que aunque muertos y torturados los hubo por cientos de miles, esa parte de la Historia está todavía encadenada como los espíritus de los dibujos animados. Ni siquiera hablo de los infinitos fantoches, más que fantasmas, que llenan los europasillos, con tantos funcionarios de élite, diplomáticos, lobistas y periodistas estrellita pagados de sí mismos».

27-10-2020 Momentos estelares. «La vida se vive de mil maneras diferentes, se siente de un millón de formas simultáneas, pero se define en apenas unos cuantos instantes. Momentos clave, episodios que sintetizan experiencias muchísimo más grandes y complejas. Intentar resumir así mi vida belga es un ejercicio frívolo, pero si cierro los ojos y pienso rápido, lo que viene a la mente son siempre las tres mismas lecciones. Anécdotas que marcan con moralejas que perduran.

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20-10-2020 El monstruo de la razón. «Todo inicia y acaba en el Palacio de Justicia. Es el alfa y el omega. No se comprende esta Bruselas sin la historia del Palacio, y creo no es posible entender un edificio de hace un siglo sin (sonreír ante) el país de hoy. Creo que ni libros, ni sociólogos ni psiquiatras: todo lo que hace falta para explicar quiénes son, de dónde vienen, está en esos 25.000 infames metros cuadrados».

13-10-2020 Pulsiones, almas y banderas. «Las megaurbes tienen barrios con distintivos geográficos o étnicos, tipo Chinatown o Little Italy, pero en Bruselas eso nos parece poco. Tenemos, claro, como la petite Anatolie o el congoleño, Matongé. Y barrios que podrían estar en Rabat o Argel. Pero además, la ciudad ofrece a residentes y visitantes dos vías únicas para conocer la idiosincrasia, misterios y matices de la vida política, cultural o deportiva del resto del planeta. La primera es decorar el Manneken Pis. A los españoles nos gusta muchísimo esto, da juego, y por eso lo hemos visto a lo largo de los años con los colores de equipos de fútbol, regiones y hasta de Rociero. Ayer, unas decenas de personas lo pudieron disfrutar recién vestido para homenajear a los muchos profesionales sanitarios que fallecieron este año combatiendo el Covid».

06-10-2020 Identidad. «A finales de los 90 hice un largo Interrail por Europa. Tengo una batería de recuerdos difusos y unas cuantas impresiones pseudo- sociológicas de post adolescencia muy bien grabadas: los franceses eran unos snobs; los luxemburgueses, unos estirados cuya Policía soltaba a los perros para echar a críos de estaciones vacías y frías. Países Bajos, una revelación, el primer lugar donde aprendí el concepto de laissez-faire viendo a grupos de neonazis, jipis e inmigrantes compartir las plazas en armónica indiferencia y paz. Y Bruselas, un antro feo, desagradable, digna capital de un pueblo sin alma. El paso del tiempo ha confirmado prácticamente todos los juicios y prejuicios, salvo el de los belgas».

29-09-2020 Heroínas sin capa. «Hay ratas. Esto no es como el metro de Barcelona o las calles de Nueva York, pero no nos engañemos: las hay. Lo habitual son los ratoncitos, y cuando digo habitual no es una forma de hablar, pero en un país que se caracteriza por dejar las bolsas de basura en la calle durante horas y horas (sin cubos) tampoco se puede esperar algo diferente. La pasada Navidad hubo crisis importante porque en la Grand Place campaban a sus anchas muchas más que siempre, y con los mercadillos y las luces el espectáculo cada noche era repugnante. Y es posible que en los próximos días vuelvan las alarmas, porque con las lluvias, y hay muchas, se inundan las alcantarillas y los roedores salen a la superficie».

22-09-2020 La sonrisa de nuestro apocalipsis. «Empezó como un comentario suelto, una anécdota que circuló entre algún conocido. Después, la historia empezó a repetirse, poco a poco primero pero cada vez con más frecuencia. Lo que era insólito empezaba a volverse norma. Recuerdo cuándo fui consciente, la caída del caballo a finales de junio, a medio camino entre la bella Dinant y Bruselas. Una braserie clásica, sin lujos ni pretensiones, en la que el camarero, sacando todo su pobre español, no sólo ofreció un licor, sino que invitó a los cafés. Les parecerá nimio, pero nunca, jamás, había ocurrido algo remotamente similar. A nadie. Durante unos minutos el grupo barajó muy seriamente la opción de llamar a un juez de los Record Guinness o comprar una placa conmemorativa».

15-09-2020 Odios atávicos. «A lo largo de mi vida (belga) he visto todo tipos de odios. El de la gente sensata hacia las endivias con cosas, el irracional al delicioso atún con melocotón. El odio nacionalista por cuestión de lengua o comunidad nacional. El odio ancestral que crece con las fronteras. Incluso el odio futbolístico, absurdo siempre pero aún más sabiendo que en verdad a nadie le importa lo que pasa en los partidos aquí. Pero hay pocos odios más genuinos y pujantes que el que se profesan ciclistas y conductores».

08-09-2020 Ciudad sin ley. «Hay cada vez más persecuciones, tiros y heridos. Noticias que hablan de explosiones y lanzamientos de granadas en las calles. La Policía encontró hace unas semanas una cámara usada por bandas criminales para torturar a sus rivales. Los laboratorios de metanfetamina se cuentan por decenas y los cargamentos incautados de cocaína, por toneladas. La mafia se han infiltrado en los puertos, entre los estibadores y las autoridades. El alcalde, siempre en campaña, ha prometido mano dura y ha lanzado NightWatch, la operación más grande en 20 años. «Ellos se adaptan, nosotros lo haremos también», aseguró en el anuncio de la compra e inminente despliegue del BearCat, un vehículo armado, blindado y temible propio de zonas de guerra. No es Baltimore, no es The Wire, sino la vida (nocturna) en la agradable y hasta aburrida Amberes».

01-09-2020 Dinastía. «Ustedes conocen los grandes apellidos de la política griega: los Karamanlis, los Mitsotakis, los míticos Papandreou. Qué decir de los Kennedy, Bush o Clinton en EEUU. Pero si quieren un ejemplo de cortijo dinástico, ojo a la poco sexy Bélgica. El caso reciente más claro es el de los Michel. El hoy presidente del Consejo Europeo y primer ministro la pasada legislatura, Charles, es hijo de Louis, ex ministro de Exterior y Comisario Europeo. Su predecesor en ambos puestos, Herman Van Rompuy, tiene a su hermana Tine y su hijo Eric en el negocio. Están los De Clercq (Mathias, Yannick, Willy). Oaquellos De Bethune/Cauwelaert de Weyls. No podemos olvidar a los famosos Moureaux y cónyuges, emperadores de Molenbeek. Por no hablar de sagas en ciernes como los Mathot, Ducarme o Reynders, etc. En 2016, casi el 20% de los diputados federales tenían un pariente con escaño en su CV».

28-07-2020 Ostende, 1936. «Ocupa una estancia en el tercer piso de una casa en el bulevar, frente al mar. Un mar abierto, oscuro, frío. En pie, frente al cristal, la misma perspectiva que tendrán los héroes del desembarco. No hay dónde esconderse, protegerse. Es sólo el hombre frente a su destino. Arriba le espera sin prisa Lotte, secretaria, confidente, amante. Abajo, en el bistró, le aguarda Roth. Pobre, inseguro, débil, formidable. Luego se unirán Müzenberg, Kesten, Irmgard Keun, Toller, Koestler. Y hablarán de España, de la guerra que empieza y no terminará en los Pirineos. Del futuro que se escapa. Del naufragio inminente. Del mundo de ayer.

21-07-2020 Asaltar los cielos, vivir en la tierra. «Dónde si no es aquí sería posible que tras un millón de días de interinidad, en medio de una súpercumbre europea de cuatro días, de una pandemia mortífera, de rebrotes, de broncas fronterizas con Luxemburgo y con la primera ministra en funciones triunfando, los principales partidos (de espectros opuestos y de dos comunidades nacionales y lingüísticas rivales) lleguen a un principio de entendimiento para intentar formar Gobierno».

14-07-2020 ‘État des lieux’. «n el Infierno, Dante popularizó la mítica ley del contrapaso, del latín contra y patior, sufrir lo contrario. Los que se dejaron llevar en vida por la gula están condenados en su obra a sufrir el hambre más atroz toda la eternidad. A los pusilánimes, avispas y gusanos castigan sus cuerpos desnudos. Pródigos y avaros, como Sísifo, arrastran pesadas rocas sin pausa. Y aquellos que, como Francesca y Paolo, sometieron la razón a la tentación, vagan sin destino arrastrados por los vientos más terribles. Aquí nos pasa algo parecido. Dios, que como he argumentado otras veces, es belga y vengativo, valga la redundancia, ofrece a los incautos ofertas inmobiliarias únicas, pisos increíbles, casas que en otros lugares no existen. Pero les castiga, en la salida, con el más brutal contrapaso, la peor de las torturas: el État des lieux«.

07-07-2020 La conga. «El Consejo de Seguridad Nacional belga ha tomado una de las decisiones más esperadas, polémicas y divisivas de los últimos años. Se reunía para ir actualizando algunas de las medidas de desconfinamiento. Ver qué actividades se pueden volver a practicar, qué aforos máximos están permitidos. Lo normal. Pero de fondo, y muy discretamente, yacía uno de esos debates existenciales, una de esas cuestiones que toda sociedad abierta, libre y democrática debe afrontar en algún momento: qué música puede sonar en un banquete nupcial«.

30-06-2020 Y aún me preguntan por qué. «Una señora en su patinete por el Ring, la gran circunvalación de Bruselas. El Ring, que tiene 12 velocidades diferentes en su raro trazado y sin razón aparante. El (enorme) tipo en dirección contraria con otro (diminuto) trotinette increpando a quien casi lo mata por mi barrio. La ministra que cogió un avión para ir desde Bruselas a Amberes para apoyar al sector aéreo el otro día. La alegría por Saint Boniface peatonal mientras los coches se apilan en el pulmón del Cincuentenario. Lo del distanciamiento social medido en tamaños de animales. Los memes del servicio público de transportes mostrando tranvías con los looks de Stromae. La música de Stromae en calles desiertas del centro».

23-06-2020 La lógica de la razón. «Grandes filósofos, ensayistas, sociólogos, psicólogos y gurús de todo tipo se preguntan cómo afectarán la pandemia y los confinamientos a nuestras sociedades. Si lo cambiará todo y nos cambiará a todos o si será una gota en un océano de historia. Hay optimistas y pesimistas en todos los sentidos, desde el insufrible saldremos mejores al recurrente estamos condenados. Esta incertidumbre genera ansiedad, pero en realidad es un debate vacío: cualquiera que mire a Bélgica sabe muy bien la respuesta».

16-06-2020 El muro de las leyendas. «Hay muros, como el de Berlín, que desnudan la línea entre libertad y opresión. Hay otros, sagrados como el de las Lamentaciones, que forjan en los siglos la identidad de todo un pueblo. Hay murallas que sellan los confines de imperios, desde Britania a China. Y luego ya está el Muur. Épico, formidable. Muur-Kapelmuur, el temible Muro de Geraardsbergen, que no es pared sino cuesta, y que tiene todo lo anterior: separa a leyendas y mortales, es sagrado como nada en Flandes, divisivo como si fuera fruto del Pentateuco y que ha coronado emperadores desde 1950: Fiorenzo Magni, Achiel Buysse, Eric Leman, Fabian Cancellara, Tom Boonen o Johan Museeuw, los que han logrado imponerse tres veces en De Ronde, la Vuelta a Flandes».

09-06-2020 Nsala. «Se llamaba Boali, tenía cinco años y le cortaron las manos y los pies. Una de las fotografías más desgarradoras de la historia muestra a su padre, Nsala, roto para siempre. Mira, ido, lo único que le queda de su pequeña, de su familia. La imagen la tomó Alice Seeley Harris, misionera que a principios del siglo XX documentó y peleó para que el mundo conociera las atrocidades del Rey Leopoldo II y la Compañía Anglo-Belga del Caucho en el Estado Libre del Congo. Nsala no había logrado el objetivo diario exigido, y el castigo fue automático».

02-06-2020 Jardineros de sueños. «Hemos visto todo tipo de escenas en Bélgica. El alcalde pillado en plena rave con sus vecinos en la fase dura del confinamiento. Los tres policías borrachos y de barbacoa en el puesto fronterizo que vigilaban. El tipo que se ha recorrido Bruselas con un invernadero en la cabeza a modo de mascarilla. Pero quizás la imagen más icónica sea la del Mercedes negro que circula por Flandes con matrícula Covid-19«.

26-05-2020 Todos los rayos del crepúsculo. “La semana pasada di dos paseos increíbles en bicicleta por los bosques y parques que rodean Bruselas. A todo el que diga que La Capital es una ciudad fea, gris y que no hay nada divertido que hacer en ella le voy a grapar al cuerpo un mapa de las infinitas rutas y senderos a tiro de piedra y una foto de árboles, estanques y rincones imposible. El único ‘Síndrome de Stendhal’ que he sentido con la naturaleza desde que estuve en Noruega ha sido aquí. Sin vértigo o confusión, temblores o palpitaciones, pero con parte de ese dolor profundo que se experimenta a veces al ver, al vivir, las cosas más bellas. O más bien al pensar, al constatar al más puro estilo Cuartango, la esencia de lo efímero, la velocidad con la que pasa el tiempo y lo increíblemente estúpido que fuiste al dejar pasar la oportunidad. Tantas oportunidades, cuando la felicidad está al alcance de tu mano, del pedal. Porque nada vuelve”.

Todos los rayos del crepusculo

19-05-2020 Huelga emocional. “El pasado jueves, un dron fue interceptado tras hacer varios viajes a la prisión de Forest. No cerca ni sobre la prisión, sino a la misma. Llevando, claro, un cargamento de drogas. Mi frase favorita de 2020 la encontré en La Libre Belgique: La entrega de drogas por drones no es infrecuente en Bélgica. Con absoluta normalidad”.

Huelga emocional

12-05-2020 Yincanas sociales. “Algo intuitivo y práctico. Ha habido mucho cachondeo, dentro y fuera del país. Esto es la esencia de la belgitude, ese talento intraducible para parchear la realidad y encajarla a martillazos donde haga falta. Prefieren y preferirán siempre una yincana loca a una rigidez centralizada, y hay que quererlos pese o seguramente por ello”.

Yincanas sociales

07-05-2020 El bosque de los jacintos. “Es un lugar especial, en donde durante unos pocos días al año, entre abril y mayo, se produce el mayor espectáculo de luz y de color imaginable. Un festival de morados con la eclosión de los jazmines más hermosos y poderosos, los bluebell por la forma acampanada y torcida de su flor. Se despliega de golpe una alfombra infinita de púrpuras, azules y finalmente grises, cuando crecen las hojas y se apaga la luz, a las faldas de los abedules, las hayas y las inmensas sequoias”.

El bosque de los jacintos

28-04-2020 Ubi patatas, ibi patria. “Belgapom, la asociación nacional del ramo (y miembro de Europatat, la mejor de todas las asociaciones europeas de cualquier tipo y colaboradora de Cipotato, The International Potato Center) ha hecho un llamamiento que ha tenido más eco y respuesta que los del Gobierno: coman patatas al menos dos veces por semana. Preferiblemente fritas, para poder vaciar las cámaras congeladoras saturadas, pero en cualquier formato. Con restaurantes cerrados, festivales de música y eventos deportivos prohibidos, los hogares son la última esperanza. A esta generación nos ha sido encomendada la tarea más dura: quedarnos en casa, jugar a la consola  y saturarnos de grasas. No vamos a fallar, estaremos a la altura”.

Ubi patatas ibi patria

21-04-2020 Agua fría, agua negra. “Es probable que si menciono localidades como De Panne, Blankenberg, De Haan, Zeebrugge, Knokke o Koksijde no suene ninguna campana. No son Amberes o Brujas. No tienen monumentos ni fama. Sin embargo, en los próximos meses es de esperar que haya desplazamientos masivos y sin ningún precedente hacia todas ellas. Tienen tres cosas en común: están en Flandes, las recomiendan las guías y todas tienen playa. En nuestro mundo postcoronavirus, con viajes limitados y sospechas ilimitadas, los pueblos cercanos con mar van a ser el destino de millones de belgas desesperados y acostumbrados al litoral mediterráneo”.

Agua fria agua negra

14-04-2020 La lengua del alma. “Tenía el patriarca la convicción secreta de que la honestidad, una básica y brusca, era la mejor manera de desafiar los estragos del tiempo. Maeterlinck, la gran voz belga de la primera mitad del siglo XX, defendía que “la vida verdadera, la única que deja alguna huella, no está hecha sino de silencio”. Sostiene Alain Corbin siguiendo sus pasos que “la lengua del alma es el silencio”. Y creía Jacques de Decker, y así lo dejó escrito como despedida, que la vida es precisamente “un pequeño fragmento, una página sigilosa en el gran libro salido de la pluma de Dios”.

La lengua del alma

07-04-2020 Renglones torcidos. “Esta es una historia de éxito. De la lucha contra un entorno hostil, el clima adverso y el ruido. Una historia de superación, de adaptación y de esperanza. Un milagro urbano que inspira cuando más frío hace. De cómo lo imposible ocurre cada día a nuestro alrededor. Es, les aviso ya, una historia de loros”.

renglones torcidos

31-03-2020 Aire puro. “La retirada del hombre le ha devuelto la iniciativa a la naturaleza. Sin coches, camiones, sin atascos, compradores y vendedores, el cantar de los pájaros llega más nítido que nunca en las grandes urbes. Los animales salvajes se aventuran hasta las arterias principales. En Bruselas era posible ver de noche, salidos de la nada, pequeños zorros. Pero ahora se mueven con aún más libertad y desparpajo. Los cielos están despejados, el aire limpio. La sensación de fuerza, de total comunión con el entorno, es algo increíble, único. Una experiencia extraordinaria y reconfortante en mitad de la pandemia. Hasta que llega el olor a mierda y se te incrusta en el cerebro. Literalmente”.

Aire puro

24-03-2020 El rincón de los patriotas. “El rincón más extraordinario y representativo de Bélgica no está en la Grand Place o en los museos del Sablón. No es un Palacio Real o una sede comunitaria en el Barrio europeo. No está en el pavé de Flandes, las playas de Ostende o las llanuras de las Ardenas. No está a los pies de los macizos de Dinant ni en los puentes sobre el Mosa de Namur. Ni en las murallas del castillo de Bouillon o las calles de fantasía de Brujas. El rincón más extraordinario es un pequeño hexágono, con lados de apenas cuatro o cinco metros, en el Carrefour de l’Europe, la explanada circular frente a la entrada principal de la Gare Central de la capital”.

el rincond e los patriotas

17-03-2020 La textura del tiempo. “Hay cierta sorna en el hecho de que Bruselas sea la ciudad de la velocidad cuando la UE y Bélgica están siempre al ralentí. Aquí nos movemos deprisa, muy deprisa, siempre acelerando y acelerados, haciendo mucho ruido. Los artistas tienen a veces horror vacui. Nosotros, en cambio, una especie de difuso horror silentii, miedo del y al silencio de la inmovilidad. Uno atroz, colectivo y contagioso. Silencio como sinónimo de parálisis, de fracaso. Pero sobre todo, de distancia. No son las cuatro paredes y el blancor opresivo. No es la falta de aire o de luz. No es la oxidación de músculos y del carácter. Es el silencio repentino, la bofetada que te hace consciente de la distancia con los tuyos. De la soledad”.

La textura del tiempo

10-03-2020 Raíces podridas. “Bruselas es un sitio hostil para las mujeres. Insultos, acoso, escupitajos, agresiones sexuales. Es casi imposible encontrar a una amiga que lleve tiempo suficiente por aquí y no haya tenido sustos. Sola o en grupo. Desagradables en el mejor de los casos, de mucho miedo en otros. Hay un machismo y una cultura de acoso totalmente extendida, que se palpa en las calles, en eventos sociales y en el transporte, público o privado. Con total impunidad y complicidad. Es desproporcionado entre los jóvenes de origen magrebí, árabe o turco, pero no sólo”.

raices podridas

03-03-30 La Grande Colère. “Cuesta darse cuenta porque la fachada de laissez faire y pasotismo tiene el grosor de un muro románico, pero prestando atención uno se da cuenta de que Bélgica es el país de los cabreados. Estamos siempre enfadados. Por el clima, por el tráfico, por el Gobierno, por no tener Gobierno, por los impuestos, por las obras, por la burocracia, los precios. Están enfadados los obreros, los camareros, los propietarios, los profesores, los padres. Se puede cruzar el país saltando de indignación en indignación genuina. Por o a pesar de la aparente displicencia, los parches y la genial capacidad de apañarse”.

la grande colere

25-02-2020 Carnaval. “En 2019, el carnaval de Aalst, en Flandes Oriental, generó titulares en todo el mundo. Acostumbrados a burlarse de primeros ministros, deportistas o de esa alcaldesa a la que pillaron en furor amoroso en el Palacio Real de Olite, y que se disfrazó de torre ella misma el año siguiente, vecinos y organizadores desoyeron las acusaciones de banalización y flirteo con el antisemitismo. Unos cuantos judíos de largas narices, bolsas de dinero y rodeados de ratas eran parte del espíritu canalla de la fiesta”.

Carnaval

18-02-2020 Descanso eterno. “Morirse es una cosa muy seria. Tanto, que los belgas hacen con la muerte lo más consecuente que se puede hacer tras una vida crujiéndote: meterle un impuesto. Y, además, uno que varía de comuna en comuna y que mete el dedo en las injusticias fiscales habituales. Si tienes a bien irte en paz en tu casa es una cosa más barata. Si en cambio decides hacerlo en una cama del hospital…”.

Descanso eterno

11-02-2020 La gran mentira: “Decía Jean-François Revel que la primera de las fuerzas que mueven el mundo es la mentira, y nunca se dijo una verdad mayor. Hay muchos tipos de mentiras, pero entre las peores probablemente estén, en orden creciente, la nocilla blanca, el jazz y sostener que uno entiende el sistema político belga”.

la gran mentira

04-02-2020 Reñideros. “Los belgas son gente paciente, perseverante, indiferentes al paso del tiempo. Las peleas de gallos están prohibidas desde 1929, hace casi un siglo, y sin embargo la afición sigue muy viva. Los animales se matan en realidad en Francia, donde una exención similar a la de las corridas de toros permite combates en el Norte y Pas-de-Calais. Algo parecido a lo que ocurre en Andalucía o Canarias. La cuestión es muy sensible aquí, porque históricamente ha sido uno de los lugares con más tradición y estructura. Y ha sobrevivido. La legislación es dura desde 1986, y cualquier pelea puede acabar con condena por maltrato animal, incluyendo a los espectadores. Las multas son altísimas, pero vecinos y periodistas constatan que las autoridades locales y los veterinarios miran para otro lado”.

Reñiederos

28-01-2020 Truhanes y vitriolos. “Yo, como Vicente Huidobro, “nada amo tanto como lo imprevisto”, y si una gitana en Budapest me leyera el porvenir en las líneas de la mano, me echaría vitriolo para borrarlas. En un mundo estandarizado, reglado, previsible, y qué les voy a decir desde Bruselas, todo lo que se sale de lo normal, por esperpéntico que sea, proporciona luz. Dos belgas, de lo más peculiares, han contribuido en las últimas semanas a ello”.

truhanes y vitriolo

21-01-2020 Chanson triste. La canción belga está muriendo. Admito que la frase es exagerada, pero da la sensación de que cada pocas semanas perdemos a una de las grandes voces del país. Eso o los algoritmos creen que tengo unas filias extrañas. Remontándonos apenas un par de años hacia atrás, es una cascada de disgustos. Art Sullivan, Marc Morgan, Paul Severs. Pero también la mítica Maurane (Claudine Luypaerts), Tim Visterin, Johan Stollz, Mario Guccio, el cantante de Machiavel. Incluso la joven Celine Lechanteur”.

chanson triste

14-01-2020 Una buena conciencia. “Hay tres momentos que sintetizan y condensan el dolor de la vuelta al trabajo después de Navidades en Bélgica. La puñalada nada más poner un pie fuera del avión y ver el gris por todas partes tras diez días de sol y luz en España. La puñalada que llega con el torrente infinito y culpable de emails de unas instituciones desconectadas y unos partidos sobreexcitados. Y, sobre todo, el cementerio urbano de abetos abandonados. Calles y calles teñidas de verde pálido y marrón seco. Sin luces, adornos, vida ni esperanza”.

Una buena conciencia

07-01-2020 Los dados de Dios. “En la noche de San Silvestre, un hombre fue apuñalado en la estación de Beekkant. En Charleroi un tiroteo dejó dos heridos. En Lieja, 60 personas montaron barricadas y se enfrentaron con la Policía usando piedras, y petardos. Coches y motos ardieron en lugares tan dispares y distantes como Molenbeek y Woluwe Saint-Lambert. Y cerca de 200 personas fueron detenidas. No empezaba una guerra, no era una protesta, sino Fin de Año. Hay países en los que se comen uvas, otros en los que maltratan lentejas. En Bélgica, el cambio de año se celebra con el resonar de las trompetas de apocalipsis”.

Los dados de dios

Y las de 2018 y 2019

Mis libros de 2020

Qué les voy a contar de 2020. Empecé leyendo mucho y bien, pero durante tres o cuatro meses fui incapaz de abrir una página. NI una. Ni siquiera el recurso habitual de Wodehouse sirvió para desatascar. No fue como en años anteriores, como quizás recuerden, sino por el estrés, la obsesión, la presión de la actualidad, las noticias del virus, la angustia. Por esa polarización, de la vida política y social, de mis amigos, de mis conocidos, de todos. Por esa necesidad de destrozar la batería del teléfono en infinitos gestos inútiles en busca no sé de qué. Y por una cantidad de trabajo inasumible al inicio de la pandemia.

Ha sido un curso montaña rusa para mí, en lo profesional y sobre todo en lo personal, en lo sentimental. Uno de los años más duros, sino el que más. Uno en el que la distancia respecto a la familia, la preocupación por la salud, el miedo a no volver a ver, no han sido el factor principal. Tampoco el no salir de casa, trabajar en el salón etc, que para alguien acostumbrado a trabajar solo y en su mesa del comedor no ha sido tan extraño o sufrido. Pero ha sido exigente, jodido, en aspectos y niveles a los que nunca me había tenido que enfrentar. Hay cosas de las que presumía desde hace décadas y por desgracia, ya no puedo.

Todo eso, inevitablemente, repercute en los libros que he leído (para mal) y he comprado (para bien). No sé muy buen explicar de qué forma, el algortimo mental, pero sé que ha afectado. Afortundamente, en verano me descomprimí un poco. Pasé mucho tiempo solo, pero pude relajarme con ficción y no ficción. No ha sido un año memorable para mi lectura, ni en cantidad ni en calidad, pero hay unas cuantas joyas que hubiera lamentado muchísimo perderme y que me han alegrado, desgarrado y fascinado.

No están los infinititos títulos de cocina (tampoco en la lista de todos los libros leídos en 2020, que como siempre pueden ver aquí), porque son más bien de consulta. Sí están en ella las biografías o autobiografía de algunos cocineros.

El otro día, la buena gente de El Washington Post, el blog en español del diario norteamericano, nos preguntaron a Marc Basset, a la mexicana Denise Dresser, la colombiana Ana Cristina Restrepo, el peruano Renato Cisneros y a un servidor nuestros títulos favoritos. Y esto es lo que salió (verán una diferencia respecto al post, pero porque aquello estaba pensado para un público americano, en toda su extensión, que sabe menos de la UE).

Espero que los próximos 12 meses sean mucho mejores para todos, puedan ser felices y leer todo lo que quieran.

Muy feliz Año Nuevo.

un caballero en moscuUn caballero en Moscú, de Amor Towles. Es, sin duda alguna, mi libro favorito de 2020, a mucha distancia de todos los demás. Es una maravilla, una auténtica maravilla. Un libro que me ha sorprendido, fascinado, divertido y emocionado. Una de las novelas más bonitas, completas y redondas que he leído en muchísimo tiempo. Una que parece sacada de otra época, de los mejores maestros rusos de un siglo antes. Y qué personaje eterno ha creado Towles.  El conde Alexandr Ilich Rostov es juzgado en 1922 por un comité revolucionario. Como no saben qué hacer con él, porque es noble pero al mismo tiempo ha publicado en el pasado textos revolucionaros, deciden perdonarle la vida y condenarle a un arresto domiciliario perpetuo. En el lujoso hotel Metrpole de Moscú, que es donde reside. La novela son décadas de la vida del conde, la evolución del país. Aventuras en un edificio. Con una sensibilidad, una belleza, una ternura y un humor espectaculares. Desde la primera página, los primeros párrafos, hasta el final logra mantener el ritmo y la ironía. Qué dominio sobre todo del tiempo, de la narración, parando el reloj sin aburrir nunca. No es un best seller, pero debería serlo.

the europeansThe Europeans, de Orlando Figes. Figes, con sus extrañas sombras personales, es un historiador increíble y un narrador dotadísimo. Tiene un don y sabe exprimirlo como nadie. The Europeans es la historia de una idea, la de la cultura europea, en un siglo agitado y tumultuoso. Desglosa la identidad, la cultura, las carreteras del continente a través de la vida y obra del escritor Ivan Turgenev, la cantante Pauline Viardot y su marido, el abogado y empresario Paul Viardot. De España a Rusia pasando por todos y cada uno de los países. Es ameno, profundo, detallado, muy cercano, humano. Te mete en las cocinas, en los salones, en los dormitorios. En teatros y palacios, en hoteles y balnearios para mostrar un continente vivo, en constante movimiento, cambio y tensión. Es un ensayo con una documentación extraordinaria, pero que se lee, literalmente, con una novela.

amnesicosLos amnésicos. Historia de una familia europea, de Géraldine Schwarz. Está francamente bien. Una prosa sobria, sin ninguna estridencia ni pretensión. Una mezcla de biografía y reportaje casi periodístico. Un ensayo sobre memoria, reconocimiento, culpa y la amnesia, colectiva e individual. Empezando por su propia casa. Es una autora franco-alemana hablando de la colaboración de sus abuelos con los nazis. Que no eran fanáticos, ni fueron criminales, sino personas aparentemente arrastradas por la corriente de la historia pero cómplices también de lo que ocurrió. En alemán tienen la palabra Mitläufer [simpatizante, compañero de viaje].No es la banalidad del mal de Arendt, pero sí el relato de quienes como dice ella por ofuscación, por indiferencia, por apatía, por conformismo o por oportunismo, se convierte en cómplice de prácticas e ideas criminales.

our manNuestro hombre: Richard Holbrooke y el fin del siglo americano, de George Packer. Periodista y escritor, Packer es seguramente el mejor narrador de su generación. Ha publicado la biografía de Richard Holbrooke, diplomático clave para entender la historia de EEUU desde los años 60, pero ha escrito, en realidad,una biografía del país y su política exterior. Ha descrito, paso a paso, el auge y caída de una idea y un sueño convertido en pesadilla. El declive de esa aspiración democrático-liberal de llevar la democracia y los Derechos Humanos por el mundo, aunque eso supusiera cargarse cualquier democracia y destrozar cualquier resquicio de Derechos Humanos en continentes enteros.  Holbrooke es esencial para entender Vietnam, para entender los Balcanes, el camino que lleva a Irak y Afganistán. Para entender cómo funcionan las rotaciones en el departamento de Estado. Para entender cómo la brillantez no sirve de nada a veces y, de hecho, puede ser perjudicial. Y no es casualidad que uno de los secundarios fundamentales en los capítulos iniciales sea David Halberstam. Para entender los beneficios y las consecuencias del ego, la ambición, la iniciativa, la decepción, la frustración. Cómo la labor de hormiga de unas pocas personas puede afectar a millones en la otra punta del mundo. Cómo hay muchas cosas mucho más chapuceras, improvisadas y aleatorias de lo que podríamos y querríamos imaginar .

 

en e ljardin del ogroEn el jardín del ogro, de Leila Slimani. Uno de los primeros del curso y me gustó mucho, en especial la primera parte. La disección de ese agujero insoportable que devora y consume y que la protagonista, impotente, trata de arrancarse con violencia. Qué capacidad tien la autora de describir lo más difícil, lo que no se ve ni se toca. Una ninfomanía destructiva, sin idealizar, frivolizar, sin dar respiro. Aborda el destrozo y los mecanismos psicológicos, no la parte erótica. Y tiene una de esas frases demoledoras que recuerdas años después: «los hombres me sacaron de la infancia». Es la otra cara del mal de ‘Canción dulce’. Aunque aquella novela es mejor, más redonda y madura, se nota la misma semilla, el mismo estilo, una angustia parecida. Este libro es anterior y quizás algo menos pulido, por ponerle alguna queja.

 

 

Jardineros de sueños

Hemos visto todo tipo de escenas en Bélgica. El alcalde pillado en plena rave con sus vecinos en la fase dura del confinamiento. Los tres policías borrachos y de barbacoa en el puesto fronterizo que vigilaban. El tipo que se ha recorrido Bruselas con un invernadero en la cabeza a modo de mascarilla. Pero quizás la imagen más icónica sea la del Mercedes negro que circula por Flandes con matrícula Covid-19«.

Jardineros de sueños, mi columna semanal de cosas belgas, sobre oportunidades y facilidades generacionales. Las que aquí hay, la que los míos nunca han tenido.

Las columnas anteriores de este años las tenéis a continuación en orden inverso de publicación. Y las de los años anteriores, al final del post.

ANTES EN 2020

26-05-2020 Todos los rayos del crepúsculo. «La semana pasada di dos paseos increíbles en bicicleta por los bosques y parques que rodean Bruselas. A todo el que diga que La Capital es una ciudad fea, gris y que no hay nada divertido que hacer en ella le voy a grapar al cuerpo un mapa de las infinitas rutas y senderos a tiro de piedra y una foto de árboles, estanques y rincones imposible. El único ‘Síndrome de Stendhal’ que he sentido con la naturaleza desde que estuve en Noruega ha sido aquí. Sin vértigo o confusión, temblores o palpitaciones, pero con parte de ese dolor profundo que se experimenta a veces al ver, al vivir, las cosas más bellas. O más bien al pensar, al constatar al más puro estilo Cuartango, la esencia de lo efímero, la velocidad con la que pasa el tiempo y lo increíblemente estúpido que fuiste al dejar pasar la oportunidad. Tantas oportunidades, cuando la felicidad está al alcance de tu mano, del pedal. Porque nada vuelve».

Todos los rayos del crepusculo

19-05-2020 Huelga emocional. «El pasado jueves, un dron fue interceptado tras hacer varios viajes a la prisión de Forest. No cerca ni sobre la prisión, sino a la misma. Llevando, claro, un cargamento de drogas. Mi frase favorita de 2020 la encontré en La Libre Belgique: La entrega de drogas por drones no es infrecuente en Bélgica. Con absoluta normalidad».

Huelga emocional

12-05-2020 Yincanas sociales. «Algo intuitivo y práctico. Ha habido mucho cachondeo, dentro y fuera del país. Esto es la esencia de la belgitude, ese talento intraducible para parchear la realidad y encajarla a martillazos donde haga falta. Prefieren y preferirán siempre una yincana loca a una rigidez centralizada, y hay que quererlos pese o seguramente por ello».

Yincanas sociales

07-05-2020 El bosque de los jacintos. «Es un lugar especial, en donde durante unos pocos días al año, entre abril y mayo, se produce el mayor espectáculo de luz y de color imaginable. Un festival de morados con la eclosión de los jazmines más hermosos y poderosos, los bluebell por la forma acampanada y torcida de su flor. Se despliega de golpe una alfombra infinita de púrpuras, azules y finalmente grises, cuando crecen las hojas y se apaga la luz, a las faldas de los abedules, las hayas y las inmensas sequoias».

El bosque de los jacintos

28-04-2020 Ubi patatas, ibi patria. «Belgapom, la asociación nacional del ramo (y miembro de Europatat, la mejor de todas las asociaciones europeas de cualquier tipo y colaboradora de Cipotato, The International Potato Center) ha hecho un llamamiento que ha tenido más eco y respuesta que los del Gobierno: coman patatas al menos dos veces por semana. Preferiblemente fritas, para poder vaciar las cámaras congeladoras saturadas, pero en cualquier formato. Con restaurantes cerrados, festivales de música y eventos deportivos prohibidos, los hogares son la última esperanza. A esta generación nos ha sido encomendada la tarea más dura: quedarnos en casa, jugar a la consola  y saturarnos de grasas. No vamos a fallar, estaremos a la altura».

Ubi patatas ibi patria

21-04-2020 Agua fría, agua negra. «Es probable que si menciono localidades como De Panne, Blankenberg, De Haan, Zeebrugge, Knokke o Koksijde no suene ninguna campana. No son Amberes o Brujas. No tienen monumentos ni fama. Sin embargo, en los próximos meses es de esperar que haya desplazamientos masivos y sin ningún precedente hacia todas ellas. Tienen tres cosas en común: están en Flandes, las recomiendan las guías y todas tienen playa. En nuestro mundo postcoronavirus, con viajes limitados y sospechas ilimitadas, los pueblos cercanos con mar van a ser el destino de millones de belgas desesperados y acostumbrados al litoral mediterráneo».

Agua fria agua negra

14-04-2020 La lengua del alma. «Tenía el patriarca la convicción secreta de que la honestidad, una básica y brusca, era la mejor manera de desafiar los estragos del tiempo. Maeterlinck, la gran voz belga de la primera mitad del siglo XX, defendía que «la vida verdadera, la única que deja alguna huella, no está hecha sino de silencio». Sostiene Alain Corbin siguiendo sus pasos que «la lengua del alma es el silencio». Y creía Jacques de Decker, y así lo dejó escrito como despedida, que la vida es precisamente «un pequeño fragmento, una página sigilosa en el gran libro salido de la pluma de Dios».

La lengua del alma

07-04-2020 Renglones torcidos. «Esta es una historia de éxito. De la lucha contra un entorno hostil, el clima adverso y el ruido. Una historia de superación, de adaptación y de esperanza. Un milagro urbano que inspira cuando más frío hace. De cómo lo imposible ocurre cada día a nuestro alrededor. Es, les aviso ya, una historia de loros».

renglones torcidos

31-03-2020 Aire puro. «La retirada del hombre le ha devuelto la iniciativa a la naturaleza. Sin coches, camiones, sin atascos, compradores y vendedores, el cantar de los pájaros llega más nítido que nunca en las grandes urbes. Los animales salvajes se aventuran hasta las arterias principales. En Bruselas era posible ver de noche, salidos de la nada, pequeños zorros. Pero ahora se mueven con aún más libertad y desparpajo. Los cielos están despejados, el aire limpio. La sensación de fuerza, de total comunión con el entorno, es algo increíble, único. Una experiencia extraordinaria y reconfortante en mitad de la pandemia. Hasta que llega el olor a mierda y se te incrusta en el cerebro. Literalmente».

Aire puro

24-03-2020 El rincón de los patriotas. «El rincón más extraordinario y representativo de Bélgica no está en la Grand Place o en los museos del Sablón. No es un Palacio Real o una sede comunitaria en el Barrio europeo. No está en el pavé de Flandes, las playas de Ostende o las llanuras de las Ardenas. No está a los pies de los macizos de Dinant ni en los puentes sobre el Mosa de Namur. Ni en las murallas del castillo de Bouillon o las calles de fantasía de Brujas. El rincón más extraordinario es un pequeño hexágono, con lados de apenas cuatro o cinco metros, en el Carrefour de l’Europe, la explanada circular frente a la entrada principal de la Gare Central de la capital».

el rincond e los patriotas

17-03-2020 La textura del tiempo. «Hay cierta sorna en el hecho de que Bruselas sea la ciudad de la velocidad cuando la UE y Bélgica están siempre al ralentí. Aquí nos movemos deprisa, muy deprisa, siempre acelerando y acelerados, haciendo mucho ruido. Los artistas tienen a veces horror vacui. Nosotros, en cambio, una especie de difuso horror silentii, miedo del y al silencio de la inmovilidad. Uno atroz, colectivo y contagioso. Silencio como sinónimo de parálisis, de fracaso. Pero sobre todo, de distancia. No son las cuatro paredes y el blancor opresivo. No es la falta de aire o de luz. No es la oxidación de músculos y del carácter. Es el silencio repentino, la bofetada que te hace consciente de la distancia con los tuyos. De la soledad».

La textura del tiempo

10-03-2020 Raíces podridas. «Bruselas es un sitio hostil para las mujeres. Insultos, acoso, escupitajos, agresiones sexuales. Es casi imposible encontrar a una amiga que lleve tiempo suficiente por aquí y no haya tenido sustos. Sola o en grupo. Desagradables en el mejor de los casos, de mucho miedo en otros. Hay un machismo y una cultura de acoso totalmente extendida, que se palpa en las calles, en eventos sociales y en el transporte, público o privado. Con total impunidad y complicidad. Es desproporcionado entre los jóvenes de origen magrebí, árabe o turco, pero no sólo».

raices podridas

03-03-30 La Grande Colère. «Cuesta darse cuenta porque la fachada de laissez faire y pasotismo tiene el grosor de un muro románico, pero prestando atención uno se da cuenta de que Bélgica es el país de los cabreados. Estamos siempre enfadados. Por el clima, por el tráfico, por el Gobierno, por no tener Gobierno, por los impuestos, por las obras, por la burocracia, los precios. Están enfadados los obreros, los camareros, los propietarios, los profesores, los padres. Se puede cruzar el país saltando de indignación en indignación genuina. Por o a pesar de la aparente displicencia, los parches y la genial capacidad de apañarse».

la grande colere

 

25-02-2020 Carnaval. «En 2019, el carnaval de Aalst, en Flandes Oriental, generó titulares en todo el mundo. Acostumbrados a burlarse de primeros ministros, deportistas o de esa alcaldesa a la que pillaron en furor amoroso en el Palacio Real de Olite, y que se disfrazó de torre ella misma el año siguiente, vecinos y organizadores desoyeron las acusaciones de banalización y flirteo con el antisemitismo. Unos cuantos judíos de largas narices, bolsas de dinero y rodeados de ratas eran parte del espíritu canalla de la fiesta».

Carnaval

18-02-2020 Descanso eterno. «Morirse es una cosa muy seria. Tanto, que los belgas hacen con la muerte lo más consecuente que se puede hacer tras una vida crujiéndote: meterle un impuesto. Y, además, uno que varía de comuna en comuna y que mete el dedo en las injusticias fiscales habituales. Si tienes a bien irte en paz en tu casa es una cosa más barata. Si en cambio decides hacerlo en una cama del hospital…».

Descanso eterno

11-02-2020 La gran mentira: “Decía Jean-François Revel que la primera de las fuerzas que mueven el mundo es la mentira, y nunca se dijo una verdad mayor. Hay muchos tipos de mentiras, pero entre las peores probablemente estén, en orden creciente, la nocilla blanca, el jazz y sostener que uno entiende el sistema político belga”.

la gran mentira

04-02-2020 Reñideros. “Los belgas son gente paciente, perseverante, indiferentes al paso del tiempo. Las peleas de gallos están prohibidas desde 1929, hace casi un siglo, y sin embargo la afición sigue muy viva. Los animales se matan en realidad en Francia, donde una exención similar a la de las corridas de toros permite combates en el Norte y Pas-de-Calais. Algo parecido a lo que ocurre en Andalucía o Canarias. La cuestión es muy sensible aquí, porque históricamente ha sido uno de los lugares con más tradición y estructura. Y ha sobrevivido. La legislación es dura desde 1986, y cualquier pelea puede acabar con condena por maltrato animal, incluyendo a los espectadores. Las multas son altísimas, pero vecinos y periodistas constatan que las autoridades locales y los veterinarios miran para otro lado”.

Reñiederos

28-01-2020 Truhanes y vitriolos. “Yo, como Vicente Huidobro, “nada amo tanto como lo imprevisto”, y si una gitana en Budapest me leyera el porvenir en las líneas de la mano, me echaría vitriolo para borrarlas. En un mundo estandarizado, reglado, previsible, y qué les voy a decir desde Bruselas, todo lo que se sale de lo normal, por esperpéntico que sea, proporciona luz. Dos belgas, de lo más peculiares, han contribuido en las últimas semanas a ello”.

truhanes y vitriolo

21-01-2020 Chanson triste. La canción belga está muriendo. Admito que la frase es exagerada, pero da la sensación de que cada pocas semanas perdemos a una de las grandes voces del país. Eso o los algoritmos creen que tengo unas filias extrañas. Remontándonos apenas un par de años hacia atrás, es una cascada de disgustos. Art Sullivan, Marc Morgan, Paul Severs. Pero también la mítica Maurane (Claudine Luypaerts), Tim Visterin, Johan Stollz, Mario Guccio, el cantante de Machiavel. Incluso la joven Celine Lechanteur”.

chanson triste

14-01-2020 Una buena conciencia. “Hay tres momentos que sintetizan y condensan el dolor de la vuelta al trabajo después de Navidades en Bélgica. La puñalada nada más poner un pie fuera del avión y ver el gris por todas partes tras diez días de sol y luz en España. La puñalada que llega con el torrente infinito y culpable de emails de unas instituciones desconectadas y unos partidos sobreexcitados. Y, sobre todo, el cementerio urbano de abetos abandonados. Calles y calles teñidas de verde pálido y marrón seco. Sin luces, adornos, vida ni esperanza”.

Una buena conciencia

07-01-2020 Los dados de Dios. “En la noche de San Silvestre, un hombre fue apuñalado en la estación de Beekkant. En Charleroi un tiroteo dejó dos heridos. En Lieja, 60 personas montaron barricadas y se enfrentaron con la Policía usando piedras, y petardos. Coches y motos ardieron en lugares tan dispares y distantes como Molenbeek y Woluwe Saint-Lambert. Y cerca de 200 personas fueron detenidas. No empezaba una guerra, no era una protesta, sino Fin de Año. Hay países en los que se comen uvas, otros en los que maltratan lentejas. En Bélgica, el cambio de año se celebra con el resonar de las trompetas de apocalipsis”.

Los dados de dios

Y las de 2018 y 2019.

Testigos de la pandemia

foto testigo

Desde hace unas semanas, en el periódico tenemos una serie casi diaria de piezas largas, de una página entera cada una, tratando de contar la pandemia, sus efectos y particularidades desde todos los rincones del planeta. Las firman, las firmamos, los corresponsales y colaboradores habituales.

La foto con la que ilustro el post no es pura frivolidad (tendrían que ver la que no quisieron usar). En todas las maquetas, en papel y en web, hay siempre una imagen que acompaña desde nuestro escritorio. Es verdad que para los que juntamos líneas desde lejos el entorno no cambia demasiado estas semanas, pero así quizás les os podamos acercar un poco nuestro pequeño mundo distante.

Hoy he publicado yo la 16ª entrega: Bélgica ante el coronavirus: un ejemplo de seriedad en la tierra del caos.  El país que se consideró un «estado fallido» tras los atentados de 2016 afronta la emergencia con sentido común y patriotismo tranquilo. Esperábamos lo peor, pero no ha sido así. Hasta se ha logrado formar Gobierno después de año y medio en funciones. Pero tampoco se confían mis vecinos: no ha pasado, pero podría haber ocurrido lo peor. Y aún puede pasar.

Sostengo que:

«El carácter nacional, más allá de tópicos, sin duda ayuda. Mis vecinos están acostumbrados a moverse en el caos, en un sistema de normas y leyes en el que todo lo importante es flexible y lo menor, rígido. Donde nunca acabas de saber quién tiene las competencias de qué cosa y tienes que acabar buscándote la vida por tu cuenta. Donde el castigo, la amenaza, la sanción, no son la forma de convencer a nadie, pero la presión social puede ser fortísima.

Con ese bagaje,  saben relativizar, separar lo realmente grave de lo accesorio y adaptarse con increíble naturalidad a condiciones adversas. Una cosa es frivolizar en lo corriente, otra en lo extraordinario. Hay aprovechados, inconscientes, egoístas, pero están resultando ser una minoría y, por ahora, poco ruidosa. Que se sepa. En general, se respetan las reglas, pero no las están sacralizando. Fuerzan los márgenes y los que hacen cumplir la ley, lo toleran sin estridencias. Se quejan sin parar, gritan, pero encajan como el mejor boxeador«.

El texto es Premium, de pago. Si os interesa, como los 15 anteriores y todas las grandes entrevistas y reportajes y columnas de opinion, por menos de 50 euros al año podéis tener acceso a todo el contenido de pago del diario.

Diría que es un regalo, pero la connotación no me hace feliz. Hacer un periódico es algo muy caro, y tener corresponsales, carísimo. Cuatro euros al mes por medio centenar de páginas diarias, el doble los domingos, y montones de revistas y suplementos, no es un regalo, es otra cosa. Pero sin duda una cosa barata.

Si queréis ver los testigos anteriores, os los enlazo:

1)  Xavier Colás desde Moscú: Diario de un apestado.

2) Lluís Miquel Hurtado desde Teherán: Año 1398 en Irán, sorteando la cuarentena en pleno Año Nuevo.

3) Carlos Fresneda desde Londres: La extraña normalidad de la isla que reniega de Europa.

4) Carmen Valero desde Berlín: Coronavirus teutón: del «Alemania no es Italia» a vaciarse las ciudades.

5) Iñaki Gil desde París: Cuando uno comprende lo bueno que es vivir.

6) Joan Royo Gual desde Río de Janeiro: Los brasileños, atónitos con la parsimonia de Bolsonaro ante el coronavirus.

7) Sebastián Fest desde Buenos Aires: Los argentinos resisten las ganas de darse un beso.

8) Francisco Carrión desde El Cairo: Egipto, mentiras, silencio y estoicismo frente al coronavirus.

9) Pablo Scarpellini desde Los Ángeles: La plaga que acabó con el tráfico.

10) Sal Emergui desde Tel Aviv: Israel, estado de emergencia sin guerra.

11) Emilio López-Romero desde Nueva York: Retrato de una ciudad paralizada de miedo.

12) Imane Rachidi desde La Haya: La apuesta holandesa: cuarentena inteligente.

13) Salud Hernández-Mora desde Bogotá: Colombia: un pueblo incrédulo y una salud precaria.

14)  Gina Montaner desde Miami: Adiós a la eterna primavera en Florida.

15) Asier Vera desde Guatemala: Del «váyanse a la playa» al toque de queda.

 

La ‘eurobeatería’ y sus consecuencias

eurobeateria y euroescepticismo

Este domingo, en EL MUNDO, he publicado un Gran Angular, un texto muy largo sobre las débiles bases del europeísmo español. Lo podéis encontrar, en la versión Premium, aquí: España: del europeísmo naif a la amenaza euroescéptica.

Una versión no tan completa, pero casi, en un link de Orbyt.

Encantado de discutir sobre el tema si quieren comentarlo.

La tesis principal es que tenemos un europeísmo claro, comprometido y genuino, pero tan indiscutible como indiscutido. Es ingenuo, inocente y hasta «beato, como le gusta destacar a Josep Borrell . Y es un problema. Nunca ha habido en nuestro país fuerzas o discursos eurófobos, pero no hay ninguna razón para que no pueda haberlo. La austeridad, el ‘caso Puigdemont’ o la pasividad ante otras crisis pueden incubarlos. La falta de debate, críticas y conocimiento sobre la UE han tejido un sentimiento europeísta amplio pero débil que puede quebrarse ante un ‘shock’ potente

«La idea europea alcanza entre nosotros carácter de mito salvador”, decía el ex ministro Fernando Morán, fallecido hace unos días, y sigue siendo válido. Porque ‘Spain is not different’.

Europa ha sido la solución a muchos problemas, pero no a todos. Es también fuente de crisis, de decepciones, de fracasos, y no hay nada malo en reconocerlo, explicarlo y contextualizarlo. Pero nos da miedo. O nos parece impensable. Seguimos viendo la Unión en términos simples, distantes. Fuente de Fondos de Cohesión, ayuda a la agricultura, pagadores de obras públicas. Y esperamos muchísimo de ella, como que solucione todo lo que a nivel doméstico falla. Y por eso cuando hay decepciones, sobrerreaccionamos.

En nuestro país no hay antieuropeísmo pero no hay ninguna razón para pensar que no vaya a haberlo. Spain is not different. No hay inoculacion, milagro. No ha pasado, pero puede llegar y no hay bases sólidas para frenarlo porque no hay debate, posición crítica, grises.

europeismo

Ante otra deriva del Procés o la euroorden de Puigdemont, una nueva recesión, o cuando disminuyan los Fondos de Cohesión o el presupuesto para la PAC. Si Europa ha sido principalmente para los españoles una fuente de dinero y bienestar y los euros dejan de llegar, ¿qué es Europa entonces?

La ausencia de un debate profundo, maduro y crítico sobre la UE, la construcción, las instituciones, las ambiciones, es sangrante. En nuestro entorno, la discusión existe. A veces en términos razonables y otras muchas no, pero los ciudadanos conocen posturas que aquí ignoramos.

Igualmente, al no haber debate, se mete en un mismo saco a todos los que tienen opiniones que se alejan de la convención, equiparando a partidos o voces extremistas con quienes simplemente aspiran a menos integración o añoran los tiempos del mercado único y poco más. Decía esta semana Pedro Sánchez en Bruselas que los autodenominados Frugales nórdicos presentaban la pelea Presupuestaria de la UE asociando las políticas antiguas (PAC o Cohesión) como algo malo y las nuevas (cambio climático, innovación) como buenas. Aquí hacemos algo muy similar y peligroso con la visión de la UE, dando por hecho que la única vía aceptable es una Unión cada vez más fuerte y marginando y despreciando posiciones escépticas sobre el ritmo o el destino. Como si sólo hubiera un europeismo bueno. Y eso empuja al que discrepa hacia el extremo y lo arrincona.

La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, cogió el asunto por los cuernos esta semana en el Congreso: “No somos eurobeatos, somos euroconvencidos», afirmó. A ver si esto lo tomamos en serio. Si no, como dicen varios expertos en el artículo, el primer partido que politice la UE se puede llevar un premio inesperado.

Stuart Mill, Wendell Holmes y la perpetua tentación del dogma

08-18-17 Free Speech

¿Debe ser delito la apología de los totalitarismos? Lean a Gargarella en El País:  «¿Por qué es inaceptable penalizar el negacionismo? Es inútil: el que piensa distinto va a seguir pensando distinto por más que se le imponga una pena. Es peligroso: hay riesgo de que la herramienta de la sanción penal se use para empezar a cazar opositores. Es contraproducente: si a alguien se le impide pensar o explicitar ciertas ideas a través de la amenaza de la fuerza, tenderá a reafirmarse, y otras personas pueden empezar a encontrar esas ideas atractivas. Es injusto: las personas tienen el derecho a pensar lo que quieran; lo que hay que hacer es tratar de persuadirlas. Es jurídicamente indebido: los problemas sociales y morales no merecen atacarse a través del derecho penal, que debe ser un último recurso ante casos extremos. Es instrumentalmente errado: el Estado tiene a mano medios más promisorios y menos costosos en términos de violencia (políticas de la memoria, por ejemplo). Y, sobre todo, el imperecedero argumento “escalonado” de J. S. Mill: no somos infalibles; ellos pueden tener una porción de la verdad; y aún si equivocados por completo, necesitamos su desafío para no sostener lo que decimos como un dogma«.

La opinión de Stuart Mill se puede rescartar de On Liberty (disponible aquí en PDF en inglés).  Escribía, en 1859, que «The assumption that we are infallible can we justify the suppression of opinions we think false. Ages are as fallible as individuals, every age having held many opinions which subsequent ages have deemed not only false but absurd».

JSM Infalible 1

Ramón González Ferriz coincide en su columna de El Confidencial: Exaltar a un dictador o hacer un chiste de mal gusto sin ir a la cárcel debería ser posible. «Las bromas de mal gusto pueden producir repulsa o sentimientos de ofensa. La exaltación de un dictador es un insulto deliberado a todas sus víctimas. Pero me temo que deberíamos soportar esas cosas sin reprimirlas penalmente. No lo digo con gusto: soy consciente que si proliferaran ambas prácticas, nuestra sociedad sería mucho peor. Entiendo también otros peligros: vivimos en un tiempo en el que muchos quieren apurar al máximo sus derechos. Si saben que pueden bromear sobre una víctima del terrorismo, o celebrar a Franco para hacer rabiar a los progres, lo harán con frivolidad y con el único objetivo de producir daño. A pesar de eso, debemos correr el riesgo. Las leyes mordaza son un error. Decirle a la gente que no puede decir en público que es partidaria de Franco, también».

Daniel Gascón en El País también: El peligro de prohibir. «Y, sobre todo, cuando prohíbes una opinión porque te parece peligrosa para la democracia ya has empezado tú mismo a degradar la democracia. No hace falta que vengan los enemigos reales o imaginarios: has adelantado su trabajo. El franquismo no es ya una amenaza para nuestra democracia. Pero sí puede serlo la pulsión antipluralista, que está bien repartida por el espectro político».

Antonio Maestre en Eldiario.es: El delito de apología del franquismo sin nuestro Historikerstreit, un error histórico de cálculo y memoria. Desde una tesis diferente y que, según él, no parte de una visión naif de la libertad de expresión (que le critica a Gascón), y resucitando el famoso debate de Nolte y Habermas.  «Antes de que pensemos en medidas como la instauración del reproche penal es preciso iniciar un debate académico profundo sobre la memoria de nuestro país en el que participen las instituciones de forma activa con medidas concretas de educación y restitución. Alemania, durante su Historikerstreit, construyó el gran Monumento del Holocausto en Berlín. Tenemos la oportunidad de replicarlo en Cuelgamuros con medidas que no sean un insulto a la inteligencia como cambiar una orden monástica por otra, como pretende el Gobierno. Existe el modo, aunque sea más lento. Un país que todavía no ha acuñado su propia verdad histórica y no ha construido su identidad colectiva hacia su pasado más dramático yerra de manera radical penalizando una cosmovisión particular privilegiando una interpretación colectiva inconclusa de un periodo dramático de nuestra historia».

María Ramírez en Eldiario.es: Primera enmienda. «Es tentador legislar contra los gritos más abominables y desinformados, pero a menudo las soluciones están en otro lado. El Estado debe intervenir para proteger a las personas concretas contra el daño físico y psicológico y la línea no siempre está clara. Para lo demás suele valer con cruzarse de acera, mirar hacia otra ventana, bloquear al gritón en Twitter y sobre todo no prestarle ningún altavoz».

the great dissentSiempre ayuda recordar a Oliver Wendell Holmes y sus opiniones sobre la primera enmienda en muchos casos famosos. En 1919, en Abrams vs United States, emitió un voto particular legendario, que algunos consideran The Most Powerful Dissent in American History. Hay unos párrafos sobre el mercado libre de las ideas (inspirado en la Aeropagitica de MIlton) que deberían estar a disposición en parlamentos, facultades de periodismo y tribunales:

“Persecution for the expression of opinions seems to me perfectly logical. If you have no doubt of your premises or your power and want a certain result with all your heart you naturally express your wishes in law and sweep away all opposition. To allow opposition by speech seems to indicate that you think the speech impotent, as when a man says that he has squared the circle, or that you do not care whole heartedly for the result, or that you doubt either your power or your premises. But when men have realized that time has upset many fighting faiths, they may come to believe even more than they believe the very foundations of their own conduct that the ultimate good desired is better reached by free trade in ideas-that the best test of truth is the power of the thought to get itself accepted in the competition of the market, and that truth is the only ground upon which their wishes safely can be carried out. That at any rate is the theory of our Constitution.

It is an experiment, as all life is an experiment. Every year if not every day we have to wager our salvation upon some prophecy based upon imperfect knowledge. While that experiment is part of our system I think that we should be eternally vigilant against attempts to check the expression of opinions that we loathe and believe to be fraught with death, unless they so imminently threaten immediate interference with the lawful and pressing purposes of the law that an immediate check is required to save the country. I wholly disagree with the argument of the Government that the First Amendment left the common law as to seditious libel in force. History seems to me against the notion. I had conceived that the United States through many years had shown its repentance for the Sedition Act of 1798 (Act July 14, 1798, c. 73, 1 Stat. 596), by repaying fines that it imposed. Only the emergency that makes it immediately dangerous to leave the correction of evil counsels to time warrants [250 U.S. 616, 631] making any exception to the sweeping command, ‘Congress shall make no law abridging the freedom of speech.’ Of course I am speaking only of expressions of opinion and exhortations, which were all that were uttered here, but I regret that I cannot put into more impressive words my belief that in their conviction upon this indictment the defendants were deprived of their rights under the Constitution of the United States”.

 

 

Silencio en la sala

– En el Eurogrupo, el comisario Gentiloni y Francia presentaron un papel sobre la necesidad de un estímulo fiscal para prevenir una larga época de estancamiento. La respuesta fue eolcuente: silencio obsoluto. Lo cuentan en Bloomberg: Calls for Euro-Area Fiscal Stimulus Met With Silence, Literally.

– Quizás en la próxima reunión le puedan echar un vistazo al paper de Matthias Matthijs y Silvia Merler de inspiración hirshmaniana: Mind the Gap: Southern Exit, Northern Voice and Changing Loyalties since the Euro Crisis: «We observe a rather puzzling North–South divergence in identity among the young and a widening skills gap overall. We argue that the Euro crisis triggered dynamics of southern exit (through surging South–North migration), northern voice (based on EU adoption of policies preferred in the North) and shifting national versus European loyalties, which may have consequences for the changing nature of European identity research.

Penny Goldberg, economista jefe del Banco Mundial, ha dimitido tras apenas 15 meses en el puesto. Sus superiores le impidieron publicar una investigación interna que muestra correlación entre la ayuda internacional a economías en desarrollo (incluyendo la de su propia institución) y un salto notable en sus depósitos en paraísos fiscales en el extranjero. The World Bank loses another chief economist. SIempre es importante recordan en estas ocasiones a William Easterly. Conté su historia hace casi una década en el periódico: La carga del hombre blanco.

Y dos entrevistas de mucho interés:

La primera, a Mario Monti en Politico, sobre por qué sería un «suicidio» minar las normas de competencia en la UE (como quieren Francia, Alemania, Italia o Polonia, que presionan estos días como nunca a Vestager): Don’t blame Brussels: Mario Monti weighs into clash over EU champions.

La segunda, la de Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, a Die Welt. Sobre cómo quiere combatir los «malentendidos» y la mala fama de la institución en Alemania, en especial la de idea de que se está «expropiando a los ahorradores». Dedica buena parte a eso en las respuestas, pero también se muestra en contra por ejemplo de la tasa a las transacciones financieras (This measure is mainly politically motivated. From a economic point of view, I see it rather critically. However, the plan is on such a small scale that it will not really change the financial world). Y crítica con la concentración de deuda soberana en los bancos (del mismo país).

Su estilo es directo, muy refrescante. Y tiene recados para todos.

Los políticos: «Instead of constantly complaining to the ECB about low interest rates, it would be better to ask politicians to implement measures that would push up long-term growth. The ECB is the wrong addressee of such complaints»

Las entidades: «Banks themselves are primarily responsible for their weak profitability. Many banks were not very cost-efficient even before the financial crisis. They need now to consider what they can do to make themselves more efficient and remain competitive, whether that is through mergers or other means».

Un poquito a los medios alemanes: «I’m not so sure about this notion of alienation that the media likes to project. If you look at survey results, the euro is incredibly popular in Germany and has higher approval ratings than elsewhere in the euro area. Interestingly, trust in the ECB as an institution is also above the euro area average in Germany».