Tinta fresca

Estas semanas están siendo bastante productivas. Para trabajar, escribir y leer en realidad, poco más. Pero estoy escogiendo mejor o teniendo más suerte con los libros.

¿Qué he estado leyendo?

Nothing is true and everything is possible. The Surreal Heart of the New Russia“, de Peter Pomeranzev. Un libro raro para un país rarísimo. Una mezcla de diario, memorias, reflexiones, ensayo, Historia, cotilleo y entretenimiento.  Pomeranzev, británico de padres exiliados rusos, pasa una década en Moscú haciendo sobre todo de productor en televisión. Este libro es la historia de los últimos 15 años. Putin no sale nombrado, es siempre el Presidente. El autor escoge a todo tipo de personajes secundarios (mafiosos convertidos en actores, top models, pandilleros, oligarcas, millonarios, artistas enloquecidos, otros periodistas) para hablar de toda la sociedad. De sectas, gurús, sicarios, políticos, empresarios. De la televisión y el Kremlin, de Rusia Today. De manipulación y propaganda. La Rusia que (en cierto modo parece amar) le desgasta y acaba ganando. Un país corrupto en el que nadie puede ni va a poder parar la ola nacionalista y ultra. En el que tienes que saber a quién sobornar y cuándo para no acabar en prisión (o para salir de ella) por guerras internas entre servicios secretos. En el que puedes acabar muerto en cualquier momento. Un país orgulloso al que durante demasiado tiempo hemos ignorado y que más nos vale empezar a estudiar bien.

Tiene que ser aquí“, de Maggie O’Farrell. Novela y Asteoride. La probabilidad de que esa combinación acabe en éxito es altísima. Me ha gustado mucho. La historia, los personajes, la estructura, el ritmo. Se lee de un tirón. Tiene algunas partes extrañas y difíciles de sostener (estamos en el siglo XXI), algunas escenas inexplicables (el psicólogo escolar) y sus cosas. Pero más que recomendable.

Yo, Bill Murray“, de Marta Jiménez. Un libro realmente peculiar. No es lo que esperaba y, en realidad, not my cup of tea. Es un texto totalmente dedicado a Murray, un personaje que seguramente lo merece. No conocía muchas de las anécdotas y hasta qué punto es estrambótico. Hay tres o cuatro momentos hilarantes, como cuando explica que para paliar lo desastre que es organizándose  un estudio le obliga a contratar a un asistente que le siga la pista y haga de intermediario. Y él  encuentra a una mujer sordomuda que sólo se puede comunicar con lenguaje de signos y a la que, claro, nadie entiende. El problema es que es un libro un tanto caótico, desordenado y cuya finalidad y estructural exacta no acabo de comprender. Y la llucva de títulos, muchas veces en dos idiomas, me agotó un poco.

Adults in the room:My Battle With Europe’s Deep Establishment“, de Yanis Varoufakis, Me ha gustado. Lo leí en un día y lo disfruté. Tengo escrita una reseña de 4.000 palabras a la que a ver cómo doy salida. Pero no tengo muy claro que sea una obra útil o realmente entretenida para quien (tuvo la suerte de) no siguió la crisis griega de 2015 día a día ni conoce bien a los protagonistas y sus matices.  Está sin duda bien escrito, pero en su intento de defensa Varoufakis se acaba hundiendo. No creo que sea un intento de autocrítica, sino todo lo contrario. Y por alguna razón que se me escapa, siendo un homber tan inteligente, no parece darse cuenta de en qué lugar le deja esta crónica.

¿Dónde vamos a bailar esta noche“, de Javier Aznar. Javier es un buen amigo. Es su primer libro, pero en absoluto sus primeras líneas. Cualquier que haya seguido estos años su blog encontrará en ¿Dónde vamos a bailar esta noche? ese mismo espíritu. Fresco, divertido, ligero (en un buen sentido). Sin pretensiones ni aparente profundidad. El estilo de alguien feliz, sin problemas, que mira y disecciona su mundo, uno ajeno para muchos de nosotros, con gracia y mucha más mala uva de lo que su espíritu bonachón da a entender. Lo que viene a la cabeza, instintivamente, es Gatsby, Fitzgerald y Salinger. Y él juega con eso. Con Nueva York, terrazas, azoteas, fiestas, enamoramientos diarios, bodas, chicas increíbles por todas partes, dinero (nunca mencionado), paseos iniciáticos, música y todo tipo de bebidas alcohólicas. Mezclado con un punto juvenil, con amigos en calzoncillos jugando a la Play y partidos de fútbol, en el patio del colegio o el Bernabéu. Pero, a rato, yo imaginaba a Javi, más bien, como una mezcla de Jeeves y Bertie Wooster del siglo XXI. Sin trenes ni tías graciosas. A él lo que le gustan son las fiesta, pero yo pagaría por una deriva más propia del Club de los Zánganos con té y enredos. (Y por borrar dos o tres los capítulos, sobre todo el del runner).

Años de vértigo. Cultura y cambio en Occidente. 1900-1914“, de Philipp Blom. Maravilloso. Una obra extraordinaria. Un repaso detallado, profundo, elegante y hasta hermoso de tres lustros que cambiaron el mundo. Bloom cree que el hecho decisivo no es la Guerra y que los factores que ayudan a entenderlo se remontan algunas décadas atrás. La tesis de cómo se puede ver la quiebra en el arte, la literatura, la ciencia, la historia y la política está muy bien hilada. La teoría sobre el auge de la violencia, el machismo y cómo la tecnología descoloca al hombre y éste responde de la peor manera. A ratos la cantidad de autores y obras citadas puede abrumar, pero no desgasta. No es un name dropping frívolo. Hay capítulos (los iniciales) por países o ciudades que sientan muy bien las bases, cada uno con sus particularidades. Uno termina las casi 550 páginas encantado y con la sensación de que comprende mucho mejor el siglo XX, el XIX y las fracturas de Europa.

L’Historie de la Belgique. Des origines à 1830, pour les nuls“, de Fred Stevens y Axel Tixhon.  Bastante flojo. Quería una vista rápida y sencilla, pero historiográficamente no tiene valor y didácticamente es un pestiño. Sucesión agotadora de nombres, reyes, batallas y sucesiones sin especial cuidado ni buena prosa. A ratos se acuerdan de que son historiadores y meten, como un pegote, algunas páginas de contexto, cultura, etc. No es lo que esperaba.

 

Macron y Europa

14942259553909

En el periódico de hoy escribo sobre el (posible, potencial) impacto de la victoria de Macron para la UE. ‘La remontada de Europa, lo titulo. “Con matices, condiciones y reparos, quizás sin poner mucho de su parte, pero esta vez Europa gana. Y ya era hora”.

Os dejo otros análisis de varios compañeros de Bruselas ( o no), siempre con el ojo puesto en la UE.

En El Confidencial, María Tejero arranca su pieza con la misma idea de remontada (así, en español, es como lo definió el domingo por la noche el portavoz de Juncker.  La victoria de Macron da esperanzas a los partidarios de relanzar Europa.

Miquel Roig, en Expansión, con algo más de escepticismo: Bruselas celebra a Macron… pero solo gana tiempo. Ya con el ojo puesto en los 11 millones de franceses que se han decantado por Le Pen y que “2022 está a la vuelta de la esquina. Y para entonces, el Frente Nacional, y tal vez Le Pen, seguirán estando ahí para capitalizar cualquier decepción”.

Beatriz Navarro en La Vanguardia:  Europa confía en que Macron ayude a pasar página y revitalizar la Unión.

David Carretta en Il Foglio: L‘Ue è più timida dei neoeuropeisti entusiasti organizzati e in marcia– L’elezione di Macron all’Eliseo vista da Bruxelles è la rimonta inattesa e insperata dei globalisti e degli internazionalisti

En El País, Xavier Vidal Folch:  ¿La muerte de Europa? El soberanismo ha quedado desmochado en Francia. A manos del europeísmo: de un “europeísta radical”. Y J. I. Torreblanca:  Además de ganar, Macron tiene que triunfar.

Andrés Ortega en el blog del Real Instituto Elcano: Macron, soberanista europeo.

José María de Areilza en El Correo: Macron entra en escena (europea)

Dídac Gutiérrez Peris en Política Exterior:  La doctrina Macron. “El gran riesgo con cualquier presidente francés es que, una vez electo, tenga la tentación de utilizar ese bagaje histórico para descuidar el multilateralismo y el espíritu comunitario. Con Reino Unido enfangado en su Brexit, Francia será a partir de mañana la única potencia en el Consejo de Seguridad comprometida con el multilateralismo regional. Será el freno frente a una dupla –EEUU y Rusia– que se empeña en violar la legalidad internacional en los próximos cinco años. En ese sentido, la pregunta para Macron es saber si puede al mismo tiempo tener la paciencia suficiente de priorizar la construcción europea como dice, o si se decanta por priorizar su propia doctrina internacional para la República Francesa en su individualidad. Existe una tercera opción, nunca antes asumida por ningún presidente francés, que consiste en tomar el riesgo de liderar y apropiarse de la Unión. Impossible n’est pas français, como decía Bonaparte.

En Le Monde, Cécile Ducourtieux  A Bruxelles, le soulagement après l’élection d’Emmanuel Macron.

Maïa de la Baume y Quentin Ariès en Politico:  Emmanuel Macron won’t mean business as usual in Brussels.

Duncan Robinson en FTWhat does Macron mean for the EU?

Faisal Islam en Sky:  What the Emmanuel Macron presidency will mean for Brexit.

Iré actualizando el post según vaya leyendo más análisis. Cualquier recomendación es bienvenida.

Páginas frescas

¿Qué he estado leyendo?

– “El quinto en discordia“, de Robertson Davies. Extraordinaria novela. Me ha encantado. Era un poco escéptico en las primeras 100 páginas, bien escritas pero sin llevarme a ningún lado. Y, confieso, un poco más aún cuando sale el tema de los santos. Pero la profundidad de los discursos, de las dudas de los personales. La increíble charla entre el santo y el demonio, y las últimas doscientas páginas hacen que merezca absolutamente la pena.

– “The Return“, de Hisham Matar. Un estupendo regalo de María. Lo tenía localizado como uno de los libros favoritos del año pasado del NYT y por un ejército de referencias y reseñas positivas. Pero psa. La historia de un escritor libio criado en Egipto y Londres. Hijo de un ‘opositor’ a Gadafi que desapareció tras ser secuestrado por los servicios secretos. Es el intento de autoexpiación de un hijo que nunca lo ha superado y que tras la caída del dictador intenta encontrarlo. La historia familiar es el marco, el miedo del hijo y su dolor, el fondo. Pero se me hizo un tanto repetitivo y no muy original (el ángulo sentimental y expresivo). No me ha llegado, pese a que lo tiene todo aparentemente para conseguirlo.

– “Le mal européen“, de Guy Verhofstadt. Correcto, sin más. Las ideas de Verhofstad, ex primer ministro liberal de Bélgica jefe de filas de Alde en el Parlamento Europeo, una detrás de otra. Una buena guía para quien no lo conozca o siga de cerca la voz más conocida del federalismo. Bien explicadas, sin épica. Estoy, en la mayoría de las cosas, en su equipo.

– “En el vientre de la yijad. El testimonio de las madres de yijadistas“, de Alexandra Gil. Muy recomendable. Alexandra, periodista española en París, cuenta ocho historias de madres (y padre) de yijadistas franceses y belgas, hombres y mujeres, que dejaron su casa, su familia, y se fueron casi de un día para otro a Siria e Irak. Hay tres historias (la primera, segunda y cuarta) que son dolorosísimas y están maravillosamente escritas. Un reflejo en las palabras de las madres del dolor más profundo, que no desaparece y no lo hará.  Una de ellas la había leído (en parte) en el excelente reportaje publicado en El Español. Aquí, mucho más material. De lectura muy agradable y agradecida.

– “Lesser beasts. A Snout-to-Tall history of the Humble Pig“, de Mark Essig. Una especie de historia e historial cultural del cerdo. Un ensayo original y diferente a lo que estoy acostumbrado. Que pone historia y adjetivos a uno de los animales más (injustamente) denostados y perseguidos. Un animal inteligente, noble, todoterreno. Un gran compañero y colaborador del humano. Soy menos entusiasta que Thiago, que me lo recomendó, pero se aprenden cosas, se lee rápido y no tiene demasiadas pretensiones ni moralina, lo que se agradece.

– “Imperiofobia y leyenda negra. Roma, Rusia, EEUU y el imperio español“, de María Elvira Roca Barea. Empecé con ganas y acabé razonablemente enfadado. He leído muchas cosas sobre leyenda negra, libros que la autora usa cita y a menudo critica. NO me van a encontrar nunca en el vagón de los relativistas ni entre los defensores de la versión whig de la historia. Tampoco en el de la autora. Arranca con espíritu crítico pero poco a poco se van colando las manías, los enemigos, los pet hates de Roca Barea. A ratos, más que una denuncia de la “imperiofobia” y del uso de la leyenda negra por parte de británicos, holandeses o italianos, se convierte en un intento agresivo y forzado de defender las tesis opuestas. Las bondades del catolicismo, de España y su imperio frente a protestantes, ingleses y la izquierda en general (sobre todo Chomsky, que aparece más veces de lo que uno podría imaginar).

– “La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de proximidad“, de Josep María Esquirol. No es un ensayo para mí. Algunas (pocas) ideas que me interesaran, una prosa demasiado espesa y dispersa. Saltos continuos y sin un mapa para orientarme. Línea fina entre la filosofía, la autoayuda y la parodia intelectual. Pese a todo, lo acabé y tomé algunas notas interesantes.

La invención de la naturaleza. El nuevo mundo de Alexander von Humboldt“, de Andrea Wulf. Magnífico, aunque algo desigual. La primera mitad es buenísima. El relato del viaje de Humboldt por América es excepcional, interesantísimo. Bien contado, enormemente documentado. Un ritmo perfecto que me recordaba pasajes de mi (favorita) Hacia los confines del mundo. Luego se vuelve algo más lento, un tanto disperso y menos sorprendente, seguramente porque ya conocemos mejor al protagonista y sus extravagancias. Un muy buen relato sobre la vida cultural del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, de esa especie de Mundo de Ayer con científicos (naturalistas) viajando libre y constantemente, colaborando entre ellos. Con la capacidad de residir en París con sueldo oficial, incluso estando en guerra los países. Lean, lean.

L’illuminato, Vita e morte di Marco Pannella e i radicali“, de Giovanni Negri. Correcto, pero adecuado sólo para quienes estén muy interesados y ya bastante familiarizados con Pannella. Hagiográfico, escrito por un amigo cercano y miembro de los radicales también.

Lecturas de Domingo

Joseph Goldstein en el NYT: La rehabilitazión de un neonazi. Aquí en inglés, y recomiendo encarecidamente hacerlo en inglés, la versión española…

Domenico Quirico en La Stampa:“Sono diventato jihadista nelle carceri italiane. Ecco come ci reclutano”. Vía Marco Emergi.

Linda Rodríguez MCRobbie en The Guardian: “Total recall: the people who never forget“. An extremely rare condition may transform our understanding of memory. Vía Mariangela Paone.

Lauren Larson en GQ: “The Man Who Cleans Up After Plane Crashes“. Vía Droblo

Ross Andersen en The Atlantic: “Welcome to Pleistocene Park“. In Arctic Siberia, Russian scientists are trying to stave off catastrophic climate change—by resurrecting an Ice Age biome complete with lab-grown woolly mammoths

David Epstein en ProPublica: “The DIY Scientist, the Olympian, and the Mutated Gene“: How a woman whose muscles disappeared discovered she shared a disease with a muscle-bound Olympic medalist.

Amy Ellis Nutt en The Washington Post: “Truth and transgender at age 70“. A couple’s journey through gender-affirmation surgery.

Alex Finley en Politico: “How the CIA Forgot the Art of Spying“. With the war on terror came a new, more militarized way of gathering intelligence. But now, America needs the kind of spooks who can work the cocktail party circuit—more James Bond, less Jason Bourne.

Julian B. Gewirts en The American Scholar: “Milton Friedman’s Misadventures in China” The stubborn advocate of free markets tangles with the ideologues of a state-run economy

Justin Heckert en GQ: “How the World’s Heaviest Man Lost It All“.

Buen domingo a todos

Lecturas de Año Nuevo

The Last Diplomat. As Robin Raphel worked for the State Department in Pakistan, her brand of traditional diplomacy ran into the new realities of covert surveillance. The collision turned her life upside down. Una funcionaria con contactos increíbles y opiniones polémicas o una espía y traidora al servicio de Islamabad?

Graeme Wood en The Atlantic: The American Leader in the Islamic State. John Georgelas was a military brat, a drug enthusiast, a precocious underachiever born in Texas. Now he is a prominent figure within the Islamic State. Here’s the never-before-reported story of his long and troubling journey.

– C. J. Chivers en The New York Times: The Fighter: A U.S. Marine’s long journey, from the war in Afghanistan to an Illinois prison.  The Marine Corps taught Sam Siatta how to shoot. The war in Afghanistan taught him how to kill. Nobody taught him how to come home. Una larga historia de un caso en realidad bastante simple. Un chico introvertido que fue a la guerra y descubrió que disparar se le daba muy bien. Volvió, pero traumatizado. Y un día cometió un error estando borracho. La Justicia fue durísima. El periodista (ex marine como él y claramente implicado) acaba cambiando su vida, con una intervención (y ahora un artículo) que seguramente va más allá de los limites del propio periódico.

Matt Wolfe en The New Republic: The Last Unknown Man. He appeared out of nowhere. He had no name, no memory, no past. He was the only person the FBI ever listed as missing even though they knew where he was. How could B.K. Doe remain anonymous in the modern age’s matrix of observation?

Bryan Denton en TNYT: ISIS Sent Four Car Bombs. The Last One Hit Me.El relato de un fotógrafo norteamericano que acampañaba a una unidad de élite del ejército iraquí durante la operación para la liberación de Mosul. Una comitiva de vehículos y la tensión de ir los primeros, siendo atacados una y otra vez. El cuarto coche bomba, al final, se acerca lo suficiente. Por suerte, Denton y un soldado iraquí sólo tienen heridas superficiales.

Robert Sapolsky en Nautilus Magazine: My Personal Hero: Robert Sapolsky on Rudolf Virchow. Otra vida extraordinaria: When the 19C German physician Rudolf Virchow was not otherwise engaged leading a radical left-wing political party and sparring with Bismarck in the Reichstag, he “basically founded modern pathology”. He also published a “monumental cell biology text” which first named and described conditions including spina bifida and leukemia; accompanied Heinrich Schliemann on archaeology expeditions; and founded Germany’s first anthropological society. “Plus, he had one great beard”.

Michelle Dean en Buzzfeed: The Murder of Munchausen. Dee Dee Wanted Her Daughter To Be Sick, Gypsy Wanted Her Mom To Be Murdered.  Dee Dee Blancharde was a model parent: a tireless single mom taking care of her gravely ill child. But after Dee Dee was killed, it turned out things weren’t as they appeared — and her daughter Gypsy had never been sick at all.

Daphne Merkin en Bookforum: The Trauma of the Gifted Child.The memoirs of Holocaust survivor Saul Friedländer. Una larga reseña de las memorias y de la vida de Friedländer, nacido en Checoslovaquia, criado y escondido en Francia, separado de sus padres (que murieron en Auschwitz), educado en Harvard y uno de los primeros historiadores del Holocausto.

Christopher de Bellaigue: Eton and the making of a modern elite. The world’s most famous school aspires to become an agent of social change; but, as old boy Christopher de Bellaigue learns when he goes back, it is also an increasingly effective way for the global elite to give its offspring an expensive leg up in life

– Y uno más ligero para terminar. David Coward en el TLS: On the trail of the Man in the Iron Mask. No, la másacara no podía ser de acero. Y no, seguramente no era el hermano gemelo del rey, pese a Dumas.

Mis libros del año

vermeer.jpg

Los últimos 12 meses han sido muy extraños para mí, al menos en lo que a lectura se refiere. Empezó o empecé el año fortísimo, con unas Navidades enfurecidas. Tuve un verano desatado, leyendo cientos de páginas al día durante varias semanas. Una especie de trance, porque no hacía prácticamente nada más en todo el día. Y después, sin ninguna razón concreta, pero varias que supongo que lo explican, no he vuelto a tocar un libro en cuatro meses.

Cero, nada, rien, niente. Desde septiembre hasta hoy, ni un solo libro. No recuerdo algo así que desde los 10 u 11 años. No he tenido ganas, motivación, interés. He leído artículos, cosas online. He seguido leyendo el periódico, The Economist, The New York Review of Books, Ahora (hasta el cierre), Letras Libres o The New Yorker. Pero ningún libro. Ni ensayo, ni novela.

Ni en casa, ni en trens o aviones. No he metido libros en las maletas por primera vez en mi vida. Me preocupa, pero no demasiado, y quizás esto sea un error.

Escoger mis favoritos no me ha resultado fácil. De hecho, había descartado hacerlo, porque me resultaba artificial, una especie de impostura, no sé muy bien por qué. Ahora mismo los libros no me interesan demasiado, así que hacer un post sobre ellos no me sale de forma natural. Anyway, aquí estamos.

Repasando, me salen 53 libros en 2016, básicamente uno por semana. Más que el año anterior, a pesar del blackout de un trimestre entero. La lista completa de lo que he leído la tenéis aquí, con los de los años anteriores (aunque es posible que se me escape alguno). Los que aparecen a continuación están simplemente en orden cronológico, según los fui leyendo, así que no hay jerarquía. Tampoco son libros editados o publicados en 2016. El único requisito ha sido leerlos en los últimos doce meses.

Oliver Sacks: “En movimiento. Una vida”. No creo que sea una sorpresa. He hablado muchas veces de Sacks. Lo conocí por primera vez gracias a Jaime, que me regaló El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, en 2002 o 2003. El libro tuvo mucha influencia de varias formas. Primero porque cuando me lo dio, Jaime dijo una frase realmente importante: “Te lo he traído en español porque no sé si lees en inglés”. Él, maldito sea, leía ya en español, catalán, francés, inglés y alemán (y eso si no ha aprendido más ultimamente), e hizo bien. En 2003 yo no leía libros inglés. Y empecé a hacerlo, en buena parte motivado por aquella charla. La segunda, me descubrió a un autor excepcional, sensible, detallista, inteligente. Y humano. Con sus manías, errores, fallos y limitaciones. En movimiento es el recuerdo de una vida plena, complicada, intensa. Llena de problemas y alegrías, de fallos y aciertos. De estudios y halterofilia. De sexo y represión. De amores dolorosos y vergüenza. Disfruté muchísimo, como de toda su obra. Lo echo de menos cada vez que me llegan las publicaciones en las que escribía y sé que nunca más va a estar allí.

Asne Seierstad: “One of us. The story of Anders Breivik and the Massacre in Norway“. Un trabajo periodístico excepcional. Un relato lleno de historias, nombres, detalles. Miles de horas de trabajo, buceando en informes, rastreando amigos y familiares. Un ensayo profundo sobre el asesino, su vida, sus delirios y la concienzuda preparación del brutal atentado. La periodista noruega te lleva durante meses y años de un lado al otro del país, juntando las piezas de un puzzle que apenas hemos llegado a comprender todavía.

Aloma Rodríguez: “Los idiotas prefieren la montaña“. No conozco a Aloma (aunque sí a su hermano, del que también leí este año el estupendo El fumador pasivo y gracias a ambos, casi soy uno más de su familia), jamás había oído hablar de Algora o El niño gusano ni me gustan los bares. La música no tiene importancia en mi vida ni he tenido relaciones de amistad como las que describe. Y a pesar de ello o quizás precisamente por eso disfruté como un niño. No sé escribir así ni abrirme así. Lees las páginas como estuvieras dentro de la habitación o recogiendo el local con ellos al cerrar. No estás dentro, sino al lado. Y sientes, ríes y sufres con ellos.

Joseph Roth: “La marcha Radetzky“. Mi relación con este libro es completamente diferente. Lo había leído hace 20 años, he leído las cartas con Zweig, casi todo Zweig. He leído muchas más cosas de Roth, pero creo que nunca lo había apreciado tan bien como ahora. Será el momento, mí momento, o el de la Europa actual. Roth es un genio. La conexión con el Imperio no es sencilla, hay demasiado tiempo, distancia e idiomas de por medio. Pero es quizás la vez que más cerca he estado.

Angelika Schrobsdorff: “Tú no eres como otras madres“. No es habitual terminar un libro odiando a la protagonista o a las protagonistas. A la madre y a la hija. Destestando su actitud, su egoismo, la frivolidad. Soy cualquier cosa menos un puritano. La parte de la relación especial, o abierta, la convivencia a tres o cuatro, no me escandaliza ni mucho menos, al revés. Me llama la atención y me atrae poderosamente. Mi problema con ellas es más profundo, con su cosmovisión, su comportamiento, su crueldad o maldad disfrazadas de desinterés Y sin embargo, el libro me resultó fascinante, entretenido, sorprendente y brutalmente sincero. La capacidad de la autora de dejarse mal, de presentarse sin tapujos como es, sin remordimientos o pesar, sin miedo a lo que vamos a pensar de ella, es increíble.

Patrick Deville: “Peste & Cólera“. Probablemente el ‘libro del año’ para mí. El que más me ha enganchado, del que más he aprendido, el más diferente y especial. No soy un enorme fan del estilo (de hecho, tras terminarlo compré corriendo otros de Delville, como Ecuatoria, y el resultado no es el mismo). Una biografía novelada como nunca he leído otra. Qué escritura, qué profundidad de análisis, qué maravilla de personaje y de autor. La historia de Alexandre Yersin y los hijos de Pasteur, de un explorador, aventurero y científico que parece de ficción. Bellísima historia, bellísima narración, Salgari, Conrad, Defoe, todos juntos y mejorados. El libro que recomiendo y recomendaré siempre.

Henry Marsh: “Ante todo no hagas daño“. Marsh, médico de enorme prestigio y finísimo escritor, no se esconde. Tiene uno de los trabajos más complicados y delicados del mundo. La vida de miles de personas ha pasado y pasa por sus manos. Como cualquiera, comete errores, pero los suyos matan o dejan en estado vegetal a quienes los sufren. Marsh explica en su libro los límites de la medicima y de los médicos, los problemas básicos de un turno en un quirófano. Y nuestra relación con la vida y la muerte. Con sencillez y honestidad.

Algunos amigos han sido mucho más diligentes que yo.- Aquí tenéis sus recomendaciones:

Ramón González Ferriz

Lara Hermoso

Agus Morales

Bill Gates

The Economist (a diferencia de otros años, sólo he leído ésta y la del FT)

Afortunadamente, Sergio J. Rivas ha hecho una recopilación brutal. Todas las listas posibles, nacionales e internacionales, en su blog.

 

Feliz Navidad y muy feliz Año Nuevo a todos

Lecturas navideñas de domingo

Amanda Gefter en Nautilus: The Man Who Tried to Redeem the World with Logic. Walter Pitts rose from the streets to MIT, but couldn’t escape himself.

Ta-Nehisi Coates en The Atlantic: My President Was Black. A history of the first African American White House—and of what came next. Un largo ensayo. Siempre he tenido muchos problemas para apreciar los artículos de Coates, pese al enorme prestigio que tiene entre gente a la que leo y respeto. Pero éste artículo es fácil de entender y de apreciar. Y la importancia del tema, también.

Reeves Wiedmand en The New York Magazine: “The Sandy Hook Hoax“. Lenny Pozner used to believe in conspiracy theories. Until his son’s death became one. Tristísima historia, dolorosa. La crueldad de los conspiranoicos, los mensajes y acusaciones a familias destrozadas y vulnerables, a las que piden que abran las tumbas para demostrarles que alguna vez tuvieron hijos. Larry era uno de ellos, hasta que si hijo fue asesinado y lo vivió de primera mano.

Cass Sunstein y Richard Thaler: The Two Friends Who Changed How We Think About How We Think. Sobre Amos Tversky, Daniel Kahneman y el libro de Michael Lewis. No entiendo cómo no he leído aún el libro de Lewis. Qué ganas.

Eric Schlosse en The New Yorker con una historia y un montón de datos para no dormir: World War Three, by Mistake. Harsh political rhetoric, combined with the vulnerability of the nuclear command-and-control system, has made the risk of global catastrophe greater than ever. Si tienen problemas de imsomnio quizás no sea la mejor lectura de todas. Y tras lo de ayer de Pakistán e Israel, más.

An 18-year-old said she was attacked at knifepoint. Then she said she made it up. That’s where our story begins. Un historión, un articulazo y una enorme investigación. Brutal .

Alex Spence en Politico Magazine: A split second on Oxford Street.Tom Kearney’s one-man crusade for bus safety is politics at its most personal. En 2009, un ejecutivo de Enron fue golpeando por un autobús en Londres. Casi lo mata. Desde entonces tiene una  cruzada contra los atropellos y su impunidad.

Nobel economist Angus Deaton on a year of political earthquakes. Over trout in Princeton, the laureate says he’s glad the Clinton era is over and it isn’t only Trump voters who feel ‘excluded

William Easterly en Foreing Policy: Democracy Is Dying as Technocrats Watch. Assaults on democracy are working because our current political elites have no idea how to defend it. Wasterly en mi equipo, siempre.

Sergey Ponomarev y Tim Arango en el NYT: For Liberated Iraqi Christians, Still a Bleak Christmas.

Muy Feliz Navidad

La Navidad, para mí, es el dormitorio de casa de mis padres, una luz suave de lámpara y estar rodeado de libros.

Es pensar en mi madrina, la persona que más ha disfrutado las Navidades en la historia, la sonrisa más contagiosa, inocente y sincera del mundo, y llorar un poco.

Es hacer feliz a mamá con un abrazo y cabrear a papá picando la comida y poniéndome siempre en su contra en las discusiones.

Es tener la casa llena de gente y disfrutar estando más solo que nunca.

Son dulces, regalos y canciones.

Es arrancar año nuevo con el Himno de la Alegría.

Es escribir a los que quiero y he querido más.

Son villancicos y la mezcla justa de alegría y tristeza, de diversión y pena.

Es recortar periódicos y ordenado lo que no puede ser ordenado.

Es lamentar lo que no hice por pereza y lo que no haré por desidia.

Es la emoción que provoca una niña a capella.

Es saber que estáis ahí.

Muy Feliz Navidad a todos

 

La voz del sommo poeta

sermonti

La semana pasada murió Vittorio Sermonti. Tenía 87 años y fuera de Italia era un gran desconocido. Escritor, director de teatro, actor, narrador, traductor, periodista a ratos y sobre todo profesor, fue el hombre que sacó a Dante de la oscuridad y lo llevó a las casas de millones de personas en unas larguísimas y legendarias lecturas de la Divina Comedia.

Sermonti no era el mayor especialista en al figura del poeta florentino. No era Sapegno, su gran maestro Contini, Segre o Franco Zeffirelli, ni erudito e innacesible como Auberbach, pero entendía y amaba el texto como ellos y acabó siendo el más conocido y seguramente respetado entre el gran público.

Lo escuchó por primera vez de pequeño, en el salón de casa, en verano, cuando su padre se lo leía en voz alta y se lo explicaba a sus hermanos mayores en la sobremesa. “Le cicale concertavano nel fico, Il fumo della Macedonia di mio padre sbandava rampicando per l’aria, le nostre motosiluranti solcavano invitte il golfo della Sirte, e io, praticamente, non capivo nulla”.

Sermonti, amigo de Pasolini, Bassani, Parise, Garboli, Gassman, Carmelo Bene, hizo que Dante fuera atractivo y accesible con unas lecturas himnóticas, una cadencia perfecta  y emocionante.

Su voz se convirtió en la del Sommo Poeta, haciendo realidad su sueño, el de “permitir a cualquier italiano, dotado con una cultura media, inteligencia y un poco de pasión recorrer el libro más grande jamás escrito en italiano sin interrumpir continuamente la aventura” para marearse con las miles de ideas, detalles y teorías que inundan los pies de página de la mayoría de las ediciones.

La Divina Comedia es un libro complicado, duro. Los versos más hermosos que se han escrito, la perfección pura de un lenguaje propio y digno del paraíso, transportan un texto erudito, denso, cargado de nombre, disputas, historia y mito. La Commedia no es un libro fácil, pero Sermonti lideró la Reforma para permitir que la palabra del poeta llegara, sin intermediarios, a los italianos.

En Italia, Dante es Dios. La Divina Comedia se lee, se explica, se interpreta y se estudia. Se escucha hasta en el espacio. En mi colegio teníamos una asignatura específica sobre ella. No era parte de Literatura ni de Lengua. Era la asignatura “Divina Comedia”. Tres cursos completos, desde Seconda a Quarta Liceo. Verso a verso, palabra a palabra. Si tenias la suerte de tener a un genio como profesor, y yo la tuve, aprendías más en esa hora semanal que en el resto de tu vida. Miles de historias, de nombres, de odios y rencores. Amores sin par, como el de Francesa y Paolo. Aprendías sobre la Cábala, sobre imperios, sobre libros y pecados.

Sermonti logró devolver el foco a las palabras y el sonido, al mensaje y su contexto. Y triunfó. Y se lo quiso quedar sólo para él.

Logró la combinación ideal entre divulgación y profundidad, entre un análsis fino e incisivo y una explicación capaz de convencer a los profanos. Con una pasión patente y una voz espectacular. Y fijó un límite, la frontera entre lo admisible y la frivolidad,  uno tan arbitrario como cualquiera, dentro de los cánones y aceptado por los sabios.

“Dante è duro e severo e per affrontarlo e farlo capire bisogna essere duri e severi”. Dante es duro y severo y para enfrentarse a él y hacer que se entiende hace falta ser duros y severos”, afirmaba en los últimos años.

Cuando Roberto Benigni lanzó su espectáculo sobre Dante y la Commedia, Sermonti lo recibió bien, con entusiasmo. En 2002, cuando el cómico llevó el Paraiso a la Raiuno, Sermonti dijo que estaba “totalmente a favor de este tipo de divulgación. Más allá de la extraordinaria fuerza comunictiva, lo que me gusta de Benigni es que su lectura de Dante lo traiciona, lo desnuda. Y esto es algo grandísimo. Porque uno sólo se puede medir con Dante arriesgándose al ridículo. Es igual en mi caso: sé que tengo que arriesgarme al ridíciulo”.

Con el tiempo, el profesor cambió de opinión. Benigni triunfó y se convirtió, para los italianos y las nuevas generaciones, en la voz y el alma del Sommo Poeta. Sus espectáculos, porque eso son, congregaron a más de 10 millones de personas ante la televisión para hablar de una obra de principios del siglo XIV, escrita en un italiano arcaico de difícil comprensión. Sobre un mundo ajeno y antiguo, lleno de teología y disputas medievales.

Benigni triunfó y Sermonti cambió de opinión. Acusó al actor de “banalizar a Dante”, y, tristemente, aseguró que “para leer a Dante hace falta un escritor, no un actor, que por muy inteligente que sea y preparado que esté, tiene la tendencia a leer el texto de la mejor forma posible (…) Benigni es un ejemplo emocionante (…) su forma de abordar a Dante es divertida, pero no se pueden decir bravuconaas y obviedades como señuelo para atraer al público. No es un buen serivicio al Poeta y tampoco para los oyentes. Dante es duro y hace falta dureza para entenderlo. Es una operación delicadísima que no se puede hacer así como así”.

Sermonti rescató al Poeta y lo amó tanto que lo quiso volver a encerrar para que no se estropeara y pervirtiera, para que volviera a las aulas y a los especialistas, a los filólogos y el pequeño círculo de dantistas profesionales.

En Italia la Commedia es un tema sagrado que despierta odios atávicos y furia entre los especialistas. Hay una web dedicada a recoger los testimonios de los puristas contra Benigni.

Yo soy muy partidario de sus espectáculos, recitando a Dante o hablando de los 10 mandamientos o la Constitución. Su puesta en escena, su pasión, su velocidad, son una obra maestra que divierte, toca e invita a la lectura. Benigni ama al Poeta y contagia su pasión y reverencia. Lo traiciona, lo desnuda, lo interpreta, lo estruja. Y saca lo mejor de él.

Yo amo la Commedia. La he leído incontables veces y leo todo lo que cae en mis manos sobre ella y su autor, incluyendo análisis impenetrables como el de Auberbach (disponible alguno en Acantilado) . Y cuando escucho recitar “lo maggior corno della fiamma antica”, con la voz de Benigni o la de Sermonti, cuando pienso en Levi o Mandelstam, cuando leo l’orazione picciola, y recuerdo que fatti non ‘fummo’ a viver come bruti,
ma per seguir virtute e canoscenza, me emociono y se me pone la carne de gallina.

 

 

Lecturas de Domingo

Óscar Martínez, Efrén Lemus, Carlos Martínez y Deborah Sontag para The New York Times y El Faro: “Killers on a Shoestring: Inside the Gangs of El Salvador“. The gangs that make El Salvador the murder capital of the world are not sophisticated global cartels but mafias of the poor.

Leer en español

Jesica Hatcher-Moore en The Guardian: “Murder in Burundi: the man who knew too much” .How the killing of three elderly nuns set the country’s leading human rights activist on a collision course with its most powerful general

– David Remnick habla con el presidente en The New Yorker. “Obama Reckons with a Trump Presidency. Inside a stunned White House, the President considers his legacy and America’s future“.

Jefrrey Goldberg en The Atlantic: “World Chaos and World Order: Conversations With Henry Kissinger“. The former secretary of state reflects on war, peace, and the biggest tests facing the next president.

Goldie Tylor en The Daily Beast: “The Search for My Father’s Killer“.After my father was murdered in 1973, I spent decades looking for the man who killed him. What I found changed everything I’d believed about him and the life he lived.

Andrey Abrahamian en The Interpreter: “Naypidaw: A city looking for a purpose“. Comprendiendo el cambio de capital en Birmania.

Steve Twomey en The Smithsonian: “How (Almost) Everyone Failed to Prepare for Pearl Harbor“.The high-stakes gamble and false assumptions that detonated Pearl Harbor 75 years ago