– Raymond Aron, los intelectuales y la prosaica democracia parlamentaria:

Nadie es entusiasta de la prosaica democracia parlamentaria que solamente es emocionante cuando ha desaparecido. Solamente hay un argumento a su favor, pero es un argumento con mucha fuerza, es el de Churchill: “Es el peor de los regímenes con la excepción de todos los demás”. Sin embargo, esta resignación a este régimen, que es el menos malo o el mejor comparado con los demás, no estaba en consonancia con el entusiasmo y la esperanza de los combatientes y resistentes que salían de la guerra. Es totalmente comprensible. El régimen estalinista, en cambio, era fascinante. Era horrible, pero era fascinante. Esta disciplina de la palabra a través del mundo entero, la adoración del número 1, el amor por aquel hombre, el todo en nombre del humanismo, de la libertad, de la democracia, todo aquello era al tiempo monstruoso, diabólico y fascinante

– En los años 90, en Nueva York había unos 2.000 homicidios al año. En 2012 hubo 419. En lo que va de 2013, sólo 154. En Freakonomics, Levitt sostiene que la caída del crimen está directamente relacionada… con la legalización del aborto en los años 70.

– A Soldier’s Last Words. Daniel Somers fue a la guerra. Participó en la Operation Iraqi Freedom. Vio e hizo cosas horribles, y no pudo asimilarlo ni soportarlo. El otro día se suicidó.

“This is what brought me to my actual final mission. Not suicide, but a mercy killing. I know how to kill, and I know how to do it so that there is no pain whatsoever. It was quick, and I did not suffer. And above all, now I am free. I feel no more pain. I have no more nightmares or flashbacks or hallucinations. I am no longer constantly depressed or afraid or worried”

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