homoeconomicusLa economía neoclásica tiene muy presente el concepto de homo economicus, una especie de tipo ideal weberiano según el cual el ser humano se comporta de forma racional, tratando de maximizar su bienestar mediante el uso apropiado de la información disponible.

La idea ha sido criticada (PDF), distorsionada y parodiada con el paso del tiempo.Y a menudo se ha confundido al homo oeconomicus con el homo stramineus por razones como: “malicious intent, ignorance and an attempt to avoid the tautological model of behaviour” (PDF).

Aunque se puede remontar por lo menos hasta a Adam Smith, la primera referencia literal a la expresión aparece en los Principii di Economia Pura de Maffeo Pantaleoni, de 1889. Eso sí, del concepto economicus a secas ya se hablaba 70 años antes, según ha rasteado Edward J. O’Boyl en The Origins of Homo Economicus. A note (PDF).

Hace unos días, Tania Singer, directora del Department of Social Neuroscience del Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences,
afirmó en una tribuna titulada Más allá del Homo Economicus que «aunque la búsqueda del interés personal puede ser ventajosa en ciertos contextos, no es la única, y ni siquiera es la principal motivadora del comportamiento humano, y es más, no propicia la superación de las cuestiones globales más apremiantes».

Y por ello, sigue, “es tiempo de reemplazar el marco conceptual del homo economicus con un modelo que refleje la capacidad del ser humano de demostrar un comportamiento altruista y prosocial. Al poner de manifiesto oportunidades para la cooperación humana, dicho marco conceptual proporcionaría un fundamento útil para que los sistemas políticos y económicos tengan éxito en donde los arreglos existentes han fracasado”.

Fernando Esteve, profesor de Teoría Económica en la Universidad Autónoma de Madrid, escribía también recientemente en El País sobre Hombres (poco) económico, recopilando “auténticas joyas del comportamiento antieconómico que suscitan a la vez reflexión y maravilla por su belleza”.

Samuel Bowles, un economista original y creativo, hace ya más de una década, propuso, dentro del campo de la behavioural science, un término y un approach diferente: homo reciprocans, que “produce y toma decisiones económicas anteponiendo el bien colectivo al interés individual”.

Otros investigadores respaldan sus tesis: Homo Reciprocans: Survey Evidence on Prevalence, Behavior and Success (PDF). Y detallan debilidades y fortalezas (PDF).

Hay quien cree que la evolución va en contra del homo economicus. O que éste es, puede ser, simplemente, un «idiota». Richard Thaler pronosticó hace 15 años, en un texto muy estimulante, que se produciría una curiosa evolución From Homo Economicus to Homo Sapiens (PDF). Levitt y List también hablan de la evolución, pero desde otro punto de vista.

Pero Jason Shogren, de la University of Wyoming, va mucho más allá y sugiere que “trade and specialisation are the reasons Homo sapiens displaced previous members of the genus, such as Homo neanderthalensis (Neanderthal man), and emerged triumphant as the only species of humanity”. Poniendo a la economía y al homo economicus como elemento clave en el proceso evolutivo.

Anatole Kaletsky escribió un célebre artículo sobre el fracaso de la profesión económica titulado Goodbye, homo economicus, en el que decía que bajo los estándares de hoy, ni Smith, ni Ricardo serían considerados economistas ni aceptados en ninguna universidad. También anuncian el fin de la racionalidad ¿individual? en el Derecho. Y el paso From homo economicus to homo corporativus: (A neglected critique of neoclassical economics). O la necesidad de que G.H Mead aporte claridad.

En todo caso, recordemos de la mano de Josep Persky (PDF) que llevamos por lo menos 75 años anunciando la muerte del paradigma la racionalidad, y de una forma u otra, ahí sigue.

homer_simpson_crayonLo mejor, quizás, sea ampliar los enfoques. Un paper de Deutsche Bank se preguntaba a mitad de la crisis si deberíamos hablar de Homo economicus – or more like Homer Simpson?

Ojo que no se trata sólo de una  parodia, el texto está lleno de referencias académicas de lo más interesantes a Pinker, Veblen, Smith, Shiller, Tversy, Khaneman, etc. De hecho, la idea viene del propio Thaler de nuevo (PDF).

Eso sí, la del banco alemán no es ni mucho menos la única analogía con el simpático ser amarillo: Del Homo Economicus al Homer Economicus.

O en Dr Spock or Homer Simpson? O aquí también.

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Este post es una versión alargada y editada de la Crítica de Ideas publicada hoy domingo en Mercados, el suplemento económico del diario El Mundo.