En los peores arrabales de Bombay, Monrovia o Ghana, donde las familias sobreviven con menos de un dólar al día, ha aparecido en los últimos años algo aparentamente impensable: escuelas privadas.

Cansados de un sistema público de ínfima calidad, «los pobres han demandado iniciativa privada», explicaba esta semana en Madrid, en una conferencia en la Fundación Rafael del Pino, James Tooley, profesor de la Universidad de Newcastle y uno de los mayores expertos mundiales en educación low-cost.

Según Tooley, en la India hay unas 300.000 escuelas privadas low-cost, y en el África anglofona, unas 100.000. Pequeños centros que cobran desde un dólar al mes a las familias por escolarizar a los niños, parece que lo hacen aceptablemente bien ¡y ganan dinero con ello!

Él mismo ha creado las Omega Schools, que ya imparten clases a 20.000 niños en Ghana al coste de 40 céntimos de euro al día, una tarifa plana con comidas, libros y uniformes para el curso completo.

pupitre]En un post en The Guardian, Dave Archer explica cómo algunos gobiernos y el Banco Mundial están dedicando fondos a estas iniciativas, que todavía tienen muchas sombras y podrían generar más desigualdad de la que hay. (vía)

Durante la propia charla de Tooley, gente del público criticó abiertamente su discurso y le acusó de ser muy “dañino”, al criticar el sistema escolar público de muchos países africanos, ignorando sus éxitos de las últimas décadas. Lo que podría llevar a un mayor abandono del sistema por parte de las autoridades. La UNESCO y Oxfam son muy escépticos. Dixon cree que más bien, están en un estado de negación. (Vía)

El caso de la India es paradigmático. Es el país en el que más extendida está la cultura de escuelas de bajo coste y con mejores resultados. En este artículo, Justin Sandefur responde a siete preguntas generales sobre el sistema, sus ventajas y debilidades con los datos de la literatura académica.”7 Questions About Low-Cost Private Schools in India That We Can Finally Answer“.

Sugatra Mitra, indio, es el padre de un nuevo y polémico modelo educativo. Convertido en un gurú, propone dar un ordenador a los niños y que aprendan solos, y para ello, nada mejor que crear una «escuela en la Nube». Lo llaman educación mínimamente invasiva.

El 29 de enero de 1999, puso un ordenador en la calle y los críos empezaron a interactuar con él, pese a que nunca habían visto algo parecido. Este año, le han dado el Ted Prize.

En México, un profesor idealista en una escuela pobre, de una ciudad en problemas, ha seguido su ejemplo. Y ha logrado que una niña consiga los mejores resultado en matemáticas de todo el país.

Wired explica la historia entera en un artículo entusiasta que merece la pena leer: “How a Radical New Teaching Method Could Unleash a Generation of Geniuses“.

La niña, Paloma Noyola, se ha convertido en una celebridad.

Vera Rexach explica  aquí cómo fue una visita de Mitra a Argentina para explicar e intentar poner en marcha un sistema tan controvertido.

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Este post es una versión editada y alargada de la Crítica de Ideas publicada hoy domingo en Mercados, el suplemento económico del diario El Mundo.

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