Ruanda

El 6 de abril de 1994, un misil derribó el avión de Juvenal Habyarimana, el presidente hutu de Ruanda. Ese mismo día comenzó el mayor genocidio desde la Segunda Guerra Mundial. Una obra planeada, deseada, salvaje. .Entre 800.000 y un millón de personas fueron asesinadas. La mayoría tutsis. La mayoría a cuchilladas, con machetes, azadas, palos. Medio millón de mujeres fueron violadas. Cientos de miles, heridos. Los refugiados, incontables.

Lo mínimo que podemos hacer es recordarlo. Honrar la memoria de los olvidados. Con sus palabras, sus testimonios, y los de los que allí estuvieron para contarlo.

Una web de referencia: Rwandan Stories. Vídeos, fotos, historias, recuerdos. Dolor. Completísima. En inglés.

– En El País, una galería de fotos durísimas. Varias de ellas de Gervasio Sánchez. “El genocidio de Ruanda“.

– Y en El Mundo, otra en blanco y negro: “20º aniversario del genocidio de Ruanda“.El 6 de abril de 1994, un misil derribó el avión del presidente de Ruanda, el hutu Juvénal Habyarimana. El asesinato fue la excusa que puso en marcha un genocidio que llevaba 20 años planificándose y que en solo tres meses se cobró 800.000 víctimas, la mayoría tutsis y hutus moderado

Nacho Carretero en Jot Down: Ruanda, los 100 días de la barbarie.” “Llovía, claro. El horror cuida siempre los detalles. Dos mil quinientas personas eran conducidas a pie hacia un descampado por milicianos armados y bebidos…”

– Esta historia de Mark Doyle en la BBC es obligatoria, imprescindible, terrible. “A good man in Rwanda“. Twenty years ago, Rwanda descended into the madness of genocide. UN peacekeepers were stretched to breaking point – but one stood out, taking huge risks to save hundreds of lives. La historia del capitán Mbaye Diagne, un héroe.

– Desgarradora, valiente, dolorosa la tribuna de Alfonso Armada en ABC: “El brazo de una muchacha en Ruanda“. “Era un carrete en blanco y negro. Los muertos posan muy bien. Y había muchos”.

– Para entenderla hay que leer también esto: “Cosecha de sangre en Gikoró“, es la crónica que el propio Alfonso Armada publicó en abril de 1994 en El País. Es acojonante. “Hay una monotonía de la muerte que congela los labios e idiotiza la sonrisa”.

Vicente Romero en El Mundo: “Ruanda, hace 20 años“. “El tufo pegajoso de la muerte impregnaba el aire en cada rincón de Ruanda. La vegetación y las ruinas ocultaban los cuerpos abandonados. Pero el viento extendía la macabra información de que por doquier se encontraban cadáveres sin sepultar. Su hedor se respiraba en todas partes desde el comienzo de las matanzas, extendiéndose a medida que avanzaba una guerra de exterminio, cruel como pocas, en la que no se hacía prisioneros y se ejecutaba a los heridos enemigos”.

Philip Gourevitch ha seleccionado algunos de los artículos que escribió sobre Ruanda en los 90. Y The New Yorker los ha dejado en abierto hasta el 4 de julio. “Letter from the Archive: The Genocide in Rwanda“.

Ramón Lobo en El Periódico: “Ruanda, que nadie grite nunca más“.

John Carlin, en El País, en 2003: “Leopold, el asesino“. “En el noveno aniversario del genocidio de Ruanda, las autoridades municipales de Nyamata dispusieron que uno de los asesinos confesos tuviera un día de permiso en la localidad para que reconociera allí sus crímenes y pidiera perdón. El encuentro se celebró en la iglesia católica local. Leopold, el preso en cuestión, había formado parte de una banda hutu que en 1994 asesinó, entre otras, a 3.000 personas que se refugiaron en esa iglesia”.

John Carlin, también en 2003: “El hombre que mató a su mujer“. Desgarradora historia de Marcelin, que tuvo que asesinar a su mujer para salvar a sus hijos. “Había pensado pedirle que me describiera aquellos últimos momentos de agonía antes de matarla, pero llega un momento -y éste lo es, sin ninguna duda- en el que hay que contener la curiosidad periodística, en el que hay que sopesar el impacto del reportaje que se va a escribir frente a los sentimientos de la persona a la que se está entrevistando”.

Alberto Rojas en El Mundo: “Las 8.000 polaroids de la vida“.

Hernan Zinn está en Ruanda haciendo un documental junto a Jon Sistiaga. En su blog, estos días, lleva seis entradas sobre el genocidio. I, II, III, IV, V y VI.

– “Así contó ABC el genoicidio de Ruanda“. Con enlaces a las crónicas de entonces.

Pamela Chen, en National Geographic, rescata las crónicas de AP de hace 20 años: “Revisiting the Rwandan Genocide: Origin Stories From The Associated Press”.

– Esto, terrible, de Allan Thompson en 2009: “The father and daughter we let down“.

Pieter Hugo y Susan Dominu en el NYT: Portraits of Reconciliation20 years after the genocide in Rwanda, reconciliation still happens one encounter at a time. Una galería de imágenes e historias de perdón y reconciliación 20 años después de lo impensable.

Lauren Wolfe en The Atlantic: “How Rwandans Cope With the Horror of 1994“. La vida destrozada de Consolee Nishimwe. Es difícil imaginar tanto sufrimiento y dolor. Muerte, violación SIDA. Y aún así, su lema vital: “podía haber sido peor”.

Jean-Marie Katamali en The New York Times: “Following Orders in Rwanda“. Ella pudo salir del país en 1994. Abogada, en 1998 regresó. Y habiendo apenas 50 letrados para 140.000 acusados de genocidio, se puso a defender a asesinos. A los que mataron a los suyos. Con ellos reparó en el gran peligro de la ‘cultura’ local, uno que, advierte, no se ha eliminado: el de la cultura de la obediencia.

– Sobre la situación actual escribe Gemma Parellada en El País: “Ruanda, la reconciliación vigilada“.

– Uno de los puntos que trata Gemma es el de las mujeres en la política ruandesa. Las diputadas son casi el 65% del Parlamento. En Foreign Affairs, Swanee Hunt explica precisamente eso. “The Rise of Rwanda’s Women. Rebuilding and Reuniting a Nation“.

Alberto Rojas y Raquél Villaécija: “Luces y sombras en las Mil Colinas” Es el país que más crece en África después de Ghana, con un desarrollo sin precedentes. La reconciliación es un hecho tangible, pero con un grave déficit democrático.

Eduardo S. Molano, en ABC, nos cuenta el “Milagro económico tras el genocidio“, pero también trae la parte pesimista: “La polarización entre hutus y tutsis en Ruanda nunca fue tan seria como ahora“. Y cómo las víctimas llevan 20 años buscando justicia.

– Lean también a Richard Dowden, director de la Royal African Society: “Death and Identity in Rwanda“. “On the 20th anniversary of the Rwandan genocide people are talking again about ‘tribes’ in Africa. The Hutu ‘Tribe’, the Tutsi ‘Tribe’. But Hutus and Tutsis are not different tribes. That was the point. Tribally – ethnically – they are the same. They lived in the same space on the same hills. They speak the same language, have the same religion, and live within the same culture. The only difference is in appearance and, partly, in occupation”.

Dowden, que era el Editor para África de The Independent entonces, no ha olvidado. “Twenty years on, Rwanda still bears the scars of its genocide“.

– Peter Gwin en National Geographic: “Rwanda: The Art of Remembering and Forgetting“. Two decades after the genocide, Rwandans navigate the way forward”.

Los enlaces los he visto a través de mucha gente. Sergio Maydeu Olivares, Agus Morales, Eduardo S. Molano, Alberto Rojas, Bárbara Ayuso y, sobre todo, Beatriz Hoya.

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