Hace un par de años, al empezar el curso, escribí sobre las suscripciones a publicaciones que tenía, iba a renovar o abandonar. Voy a repetir el mismo ejercicio con un poco de perspectiva. Y quizás con algo más de explicación. Las reflexiones de entonces las mantengo: no me da tiempo a leer ni una mínima fracción, pero hay que pagar para que puedan seguir haciéndolo.

The New York Times (online). Llevo ya tres años, si no recuerdo mal, y no puede estar más contento. Es el mejor periódico del mundo, de lejos. Por filosofía, por sus intereses, por enfoque y por los medios. Más de 1.000 periodistas, decenas de corresponsalías con muchas manos, ambición, reflejos, capacidad de reacción, de enviar a un equipo inmenso a cubrir un tema o de liberar a efectivos para meses de trabajo. Cubre todo lo que me interesa, desde política nacional a internacional pasando por ciencia, deportes y obituarios. Pago al mes 19,07 euros por el acceso en ordenador y en tablet, y da acceso a hemeroteca y al Times Machine. Simplemente espectacular. La primera recomendación.

The Economist (papel y online). Están en todo, siempre. Análisis cuidado de la política de Indonesia, las ondas gravitacionales, las razones económicas del color de un iglú o el sistema fiscal de Sri Lanka (de verdad). Muchas veces, leyendo lo que escriben de España, me ha parecido superficial, pero rara vez he visto algo que me pareciera equivocado, exagerado o inaceptablemente parcial. Son 225 euros al año con la entrega semanal en el buzón.

The New York Review of Books. (papel y online)  Llevo años leyendo sus largos ensayos pero todavía no me había suscrito en papel. Está todo. Oliver Sacks, isaiah Berlin, Trevor Rooper, Mark Lila, Buruma, Hitchens, Tony Judt, Arendt, Vidal. Todos. Era de justicia recompensar en la medida de lo posible. 107,39 euros por un año y 20 números.

Financial Times (papel y online). Es la Biblia si estás en Bruselas. Son los que sacan prácticamente todos los scoops, los que se enteran de todo y ponen las manos en los documentos antes que el resto. Y la edición de los fines de semana es estupenda. Hay una oferta de tres meses, con el ejemplar en papel cada mañana en el buzón, por 50 euros.

Ahora (papel y online). Una de las mejores sorpresas de los últimos meses, si es que algo dirigido por Ramón González Ferriz puede sorprendernos que sea bueno. Los últimos números, y apenas llevan dos decenas, son magníficos. Análisis reposado, sin prisa, cuidado. Buscando siempre gente que conozca los temas. Desde los debates en la física moderna al estado de Grecia pasando por las crisis de la UE o el futuro de un gobierno de coalición. Muchísimas firmas nuevas, aportando aire fresco. Apenas 120 euros por el ejemplar cada semana en casa. Llega al kiosko el viernes y a mi casa en Bruselas en lunes por la mañana.

Letras Libres (papel y online). Era estupenda con Ramón al frente y ahora con Daniel Gascón casi mejor, si me permiten. Nivel altísimo, entrevistas largas a historiadores y ensayistas, los análisis de Dudda, artículos de jóvenes académicos españoles y de periodistas atrevidos. Buenísima.

The Browser (online). Un agregador fantástico. Cada día (o semana o cuando prefieras) te envían una newsletter con los mejores artículos (en inglés) que encuentran. De publicaciones de todo el mundo. Ensayos, long features, análisis, reflexiones, columnas literarias. No son noticias, sino artículos cuidados, lecturas de domingo. Son gente de fiar, no piratas. Ponen enlaces a los sitios originales, buscan publicaciones abiertas e incluso han firmado contratos con Financial Times, The Economist o Foreign Affairs para poder compartir el contenido de artículos concretos a sus propios suscriptores. The Browser ha perdido dinero todos y cada uno de los ejercicios desde 2008, pero merece mucho la pena. Y cuesta apenas 20 dólares al año.

The New Yorker (online). No tengo mucho que decir que no sepáis. Me paso el día leyendo sus artículos largos, de ciencia, ajedrez, ping pong. Sobre la Guerra Fría, política americana, poetas de los que nunca habías oído hablar. Perfiles larguísimos. El contenido más trabajado y cuidado que conozco. Esencial. No da tiempo a leer un 5% de lo que publican, pero da completamente igual. Ahora tienen una oferta de 12 euros por 12 semanas.

Le Soir. Bueno, vivo en Bélgica, de algo de lo que pasa aquí me tengo que enterar, y mi flamenco es más bien escaso. No es la mejor suscripción que haya hecho, y cuando acabe creo que voy a probar con La Libre Belgique. Al menos hay acceso a la hemeroteca y puedo buscar antecedentes cuando algo pasa.

Politikon. (online) Vale, no es exactamente un medio, pero para entender nuestro mundo son de ayuda excepcional. Son amigos, así que no soy objetivo del todo. Pero son amigos porque los leo, no al revés. Me interesa lo que aportar y tienen algunas de las contribuciones más frescas e incisivas del panorama nacional. Tienen sus trabajos, pero necesitan recursos para poder seguir escribiendo, publicando, haciendo actos y teniendo libertad. Así que dona.

Revista 5W (online y papel) Obviamente aquí, como uno de sus fundadores, soy parte interesada. Pero se puede decir que estoy suscrito y que tengo motivos más que suficientes para recomendarla. En apenas unos días empezaremos la distribución del número de papel. No es exactamente una revista, sino más bien un libro. La edición es absolutamente espectacular. Os va a encantar, os lo aseguro. La idea de Revista 5w es dar salida al tipo de reportajes que nos gusta leer, pero que habitualmente leemos sólo en inglés o francés. Y el tipo de fotos y vídeos que disfrutamos, con fotoperiodistas que están entre los mejores del mundo, pero que sólo vemos en las grandes publicaciones internacionales. 5W es una revista en español, sobre todo con periodistas hispanoparlantes. Con historias, historias, historias. Largas y cortas. De todo el mundo, incluyendo (o casi especialmente) las que quedan más apagadas y perdidas. Pagando lo mejor que podemos y buscando reporteros que nos quieran escribir (lo que está siendo bastante más complicado de lo que pensábamos). Por apenas 60 euros al año te puedes hacer socio, con acceso al contenido de la web, a la newsletter y a la revista en papel, que te mandamos a casa. En buena medida, hacerse socios es hacer una apuesta. Estamos, estoy, de acuerdo en que hay que pagar por el contenido que te gusta, y aquí pedimos que pagues para poder hacer un contenido que esperemos que te guste. En la web ahora mismo hay unas cuantas historias que sirven de brújula sobre lo que queremos y lo que podríamos hacer con los recursos suficientes. Si te gusta, te esperamos con los brazos abiertos.

El Mundo. (papel y online) De nuevo hago una pequeña trampa, por razones más que obvias. Los medios estamos jodidos. No sabemos cómo ganar dinero con nuestro trabajo. Hacer un periódico es brutalmente caro, extremadamente difícil y cada día metemos la pata 100 veces. Pero creo honestamente que somos necesarios. Si esto que vemos y vivimos cada día es malo no puedo imaginar cómo sería sin medios tratando de contarlo. ¿Lo hacemos bien? No lo suficiente, es verdad. Hay muchas explicaciones, mucho contexto y pocas excusas. Pero vuelve a ocurrir con lo que decía para 5W. Si nos sentamos como sociedades a esperar a que de la nada salgan medios con recursos para cubrirlo todo y de manera brillante estamos apañados. Que haya medios (me da igual el formato) más pequeños, centrados en algunos aspectos concretos, es magnífico. Cuantos más, mejor. Más diversidad, más profundidad, más presión y movimiento.  Pero para poder llegar a todo, y creo honestamente que es fundamental llegar a todo lo mejor posible, hacen falta recursos. Muchos. Une quipo de investigación, de datos, reporteros, periodistas de la vieja escuela, SEO, gestores, jefes. Tener un corresponsal en Bruselas, en Washington, en Londres, París, Moscú, Berlín, Jerusalén, El Caido, Pekín o Rabat es o debería ser esencial. Y es carísimo, muchas decenas de miles de euros cada año.

Ahora vamos a un modelo de colaboradores, en casa y fuera. Quizás es inevitable, pero nos arrepentiremos. A mí me gusta El Mundo. No todo lo que hacemos, no todo lo que no hacemos. Cada día discrepo con decenas de páginas, columnas, análisis o reportajes. Pero el conjunto me gusta. Puede ser mucho mejor, pero para eso nos hace falta confianza. Entiendo que es complicado pagar por información, por muchos motivos. Entiendo que es duro pagar por algo que no te gusta al 100%, o por un periódico que tiene a un columnista o un corresponsal que detestas. Pero es necesario. Puedes pensar que es problema nuestro, y llevarás razón. Puedes creer que debemos encontrar la fórmula y entonces llamarte, y probablemente vuelvas a llevar razón. A lo mejor estés pensando que pedimos una confianza que no merecemos y una ayuda que no nos estamos ganando. Quizás. Pero viendo las alternativas, conociendo desde dentro el esfuerzo que lleva este trabajo, no veo mejor opción que pedirte que colabores. Que compres periódicos, pagues suscripciones y hagas una apuesta. No lo leerás todo. No te gustará todo. Pero por poco que hagas, puedes cambiar la forma en la que te contamos el mundo. Exige como lector, como suscriptor, como abonado. Pide más calidad, protesta por lo que no te guste, sugiere lo que te gustaría ver y a quién te gustaría leer. Pero paga

Volviendo al tema, creo que no me olvido de ninguna suscripción, pero no lo puedo descartar. Mis únicas dudas ahora mismo para 2016 son con The London Review of Books y el Times Literary Supplement. Son magníficos, pero no me da la vida para mucho más. Los ensayos de la LRB los estoy ahora leyendo en diferido y lo recomiendo a todo el mundo, pero voy a probar la de Nueva York y en unos meses decido.

Si tienes alguna recomendación concreta es más que bienvenida.

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