adults in the room

En el otro blog, el del periódico, publico hoy un larguísimo artículo/reseña/crítica/análisis sobre Adults in the room, el libro de memorias de Yanis Varoufakis sobre sus cinco meses y poco como ministro de Finanzas de Grecia.

Leí el libro hace unas semanas y escribí una pieza rápida para el diario sobre un aspecto concreto del mismo. Pero me quedé con ganas de sacar algo más en profundidad. Es un libro bastante recomendable… si hace dos años estuviste obsesionado con la crisis griega y la negociación que casi parte el euro. Si no lo viviste o seguiste muy de cerca el texto te puede resultar un tanto lejano. Es cierto que, sobre todo el inicio, puede ser disfrutado de forma casi independiente, como una crítica al eurosistema y a años de rescates que han contribuido a dejar un país muy tocado. Pero llega un momento en el que se centra en viajes, Eurogrupos concretos, reuniones, discusiones internas o las relaciones de fuerza con cargos poco conocidos de la Eurozona.

Yo lo disfruté bastante, al tiempo que me tiraba de los pelos. Es la visión ‘oficial’ de quien protagonizó todo. Con nombres, apellidos, muchas acusaciones y sonrojantes confesiones. Es evidente que el Varoufakis economista y escritor es muy bueno. Se esté o no de acuerdo con él y su cosmovisión, es capaz de hacer un análisis muy completo del pasado e identifica algunos de los principales problemas de los diferentes programas de ayuda puestos en marcha desde 2010 y de las trampas de deuda que se han levantado mientras la UE construía sus defensas anticrisis.  Resulta evidente también que el Varoufakis político no tenía las mismas armas, la misma capacidad y la misma visión.

Es cierto que desde el principio su tarea era casi imposible. Le contrataron para lograr un buen acuerdo para su país, que se quedaba sin dinero y tenía que poner fin al Segundo Programa de Rescate, negociado y aprobado por sus antecesores. Tenía que satisfacer las inflexibles demandas de dos decenas de gobiernos y tres instituciones, preocupadas por la posibilidad de que el discurso y el programa de un Ejecutivo de izquierdas como el de Syriza fuera imitado en otras partes del continente, y en particular España e Italia.Estaban decididos a imponerse, a aplicar una receta política, casi independientemente de lo que el sentido común económico les pudiera decir.

Y debía lograrlo Varoufakis, además, con la presión de millones de votantes que acababan de destrozar el histórico bipartidismo y pedían, exigían, un cambio absoluto, un giro de 180 grados en las políticas económicas y sociales.

Era un desafío titánico y el ministro, el Gobierno de Tsipras, calcularon mal sus fuerzas, su arsenal y la voluntad de sus acreedores y/o socios. Y pasó lo que pasó. Varoufakis no logró ese acuerdo mejor y al final de su mandato el país estaba aislado, quebrado y marcado. Los adultos nunca entraron en la sala. Pero también es cierto que los políticos, los del otro bando, nunca salieron.

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