Hace unas semanas Puigdemont ya no era candidato y sufría importantes presiones para que dejara de ser incluso diputado. Hoy, tras pasar 12 días en prisión, está en Berlín. Está lejos de su nuevo hogar y se enfrenta a la posibilidad de ser extraditado a España. Pero también ha llevado su causa al cuarto sistema judicial europeo. Ha logrado una victoria, ya veremos si pírrica. Y abierto más dudas en el continente.

En el periódico de hoy escribo sobre El resurgir europeo de Puigdemont y sobre cómo lo ven algunos en las instituciones europeas y las embajadas. Sigue habiendo apoyo a España, y se apela al imperio de la ley. Pero no sólo. Nadie comprende que no haya una vía política. A pesar de lo ocurrido.

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