“Hizo falta un extraño golpe de Estado y una reacción salvaje al mismo tiempo para que la UE reaccionara ante Turquía. Hizo falta que el Gobierno de Varsovia hiciera todo lo que estuvo en su mano para cargarse la independencia del poder judicial para que la UE reaccionara. Pero aunque Viktor Orban ha normalizado un discurso anti-inmigración y anti musulmán, ha guiado una cruzada contra medios, ONG y universidades y desafiado de todas las formas imaginables a sus socios, la UE, aún, no ha reaccionado”.

Orban ha vuelto a ganar las elecciones. En el periódico de hoy analizo El silencio cómplice de Europa ante la deriva de quien hace un cuarto de siglo encarnaba las esperanzas liberales tras la caída del comunismo. Que su partido (a diferencia del Ley y Justicia polaco) forme parte del Partido Popular Europeo, explica mucho.

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