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“Sostiene Ivan Krastev, director del Centro de Estrategias Liberales de Sofía y uno de los analistas más eclécticos de la actualidad, que hay “tres versiones de Europa colapsando al mismo tiempo”. La visión post-1945, la post-1968 y la surgida tras la Caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética. Todas ellas fundamentales, potentes, obsoletas”.

En el periódico de hoy escirbo una larga reflexión sobre este nuevo verano de desasosiego en el continente, recurriendo a lo que el historiador Reinhart Koselleck definía como ‘Sattelzeit’, ese tiempo-bisagra entre un mundo por nacer y otro que va muriendo. Con una UE tocada, pero no hundida. Que se mueve zigzagueante, sin brújula, tras recibir todo tipo de golpes. Tiene una crisis existencial no resuelta tras el ‘Brexit’ y el auge de partidos populistas y euroescépticos, cuando no eurófobos. Tiene un serio problema de liderazgo, de perspectiva y de cortoplacismo. Y tiene además, e innegablemente, una lista de desafíos, problemas y enemigos, internos y externos, difícil de digerir.

El texto completo, aquí.

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