Lo peor de hacerse mayor es que no hay grandes cambios ni novedades en tu vida. Pocas sorpresas y giros de guion en el día a día. La rigidez, los prejuicios, los remolques que inevitablemente arrastras te evitan a veces la exposición a lo peor, pero  también la oportunidad de lo mejor. Es más cómodo, menos doloroso, pero también más aburrido. Te sigues moviendo, pero en perímetros cada vez más pequeños y acotados, donde puedes ser tú mismo, pero siempre el mismo tú.

Miro hacia atrás y veo que lo mismo que escribí hace doce meses sobre 2018 lo podría repetir ahora mismo: más libros, más series y más deporte en mis piernas, pero una sensación amarga de no haber aprovechado, disfrutado y aprendido como podía. También, el mismo patrón y parón de lecturas después de septiembre que ya no me molesto ni en analizar.

Sigo buscando en los libros las conversaciones y la valentía que no tengo en mi vida y mis acciones. La honestidad en la autocrítica, la profundidad en la disección y sobre todo la capacidad de expresar sentimientos. También la belleza, la creatividad, la imaginación. Busco brújulas, morales, éticas y filosóficas. No para que me arrastren, pero sí para que me orienten en momentos de confusión. Que me entrenen para cuando sea necesario, y siempre acaban siéndolo. Busco ejemplos, arietes que se adelanten y se lleven los golpes por mí para que yo pueda entender mejor y sobre todo entenderme mejor.

“Me gusta escuchar. Los desnudos totales, la cirugía a corazón abierto, y eso, claro, no es fácil. Tenemos miedos, inseguridades, traumas, complejos, fantasmas. Nos cuesta decir lo que pensamos, lo que sentimos, lo que queremos. Lo que nos gusta y lo que nos repugna, lo que nos excita y lo que nos atrae, sobre todo si se sale de la norma”.  Los libros siguen llenando un año más ese vacío, esa añoranza y esa necesidad que me come por dentro.

En 2019 no he crecido como en 2018. He aprendido cosas, le he ido dando más importancia a otras que ocupaban quizás lugares  menos destacados. He tenido grandes decepciones y todavía no he acabado de recuperar el ánimo ni las fuerzas. Pero por suerte he llegado a libros magníficos que me han acompañado, guiado y golpeado. Agitando por dentro para que no me acomode ni oxide. Ya saben, “love of beauty is taste. The creation of beauty is art”, pero “beauty and folly are old companions”.

Aquí les dejo algunos de mis favoritos de 2019. Ensayo y ficción sin un orden ni criterio específico. Muy feliz año nuevo.

 

sigo aquiSigo aquí, de Maggie O’Farrell. El talento de esta mujer es exraordinario. En novelas o en relatos desborda literatura, potencia. Literalmente, las página a veces no son capaces de contenerla. Hay algunos cuentos o relatos de este libro (Abdomen- Recién nacida -Pulmones) extraordinarios, de los que hay que leer al menos dos veces seguidas para regordearse. Todos giran alrededor de experiencias cercanas a la muerte, de una forma u otra. De la autora, su familia, sus seres cercanos. Se desnuda de manera increíble, sincera, valiente. La novela que había leído antes, ‘La primera mano que sostuvo la mía’ es brutalmente buena. Aquí, el nivel no baja. Es una de mis escritoras favoritas de la actualidad, sino la que más

 

sueños de einstein.jpgLos sueños de Einstein, de Alan Lightman. Una joya, una maravilla. Delicioso, original, crativo, inesperado. Me ha fascinado. Un experimento originalísimo, de hace 25 años, que no entiendo cómo no conocía. Bellísimo. Un viaje de la mano de los sueños de Einstein, una ficción en la que cada noche imagina un mundo diferente (¡hasta 30!) y en los que el tiempo se rige de maneras diferentes. “En un mundo, el tiempo se congela en el momento en el que somos más felices, en otro, el tiempo transcurre hacia atrás o bien avanza más rápido en un barrio que en otro. Sueña también qué sucedería si conociéramos el fin del mundo de antemano, si no tuviéramos recuerdos o si no tuviéramos futuro”. Lo disfruté como un niño pequeño y no me cansaré de recomendarlo.

no, mama, noNo, mamá, no, de Verity Bargate. Qué barbaridad de libro. Desgarrador, dolorosísimo, magnífico. Una puñalada detrás de otra. Una disección milimétrica de la angustia, de cómo quedar muerto por dentro.  Una madre regresa a casa del hospital tras dar a luz a su segundo hijo, y desde la primera página queda claro que algo se ha roto ya en ella. En su cabeza, su cuerpo, en su matrimonio con un gilipollas despreciable. Es un texto durísimo, que hace daño y te pone nervioso. Justo lo que le pides a la mejor literatura.

 

our manRichard Holbrooke and the End of the American Century, de George Packer. Una historia de diplomacia y política exterior con las formas de una tragedia de Shakespeare. Una visión realista (pero conservando siempre un punto idealista) de décadas de protagonistas brillantes y brutalmente arrogantes, en la estela de Kissinger, Mcnamara o Brzezinski. Sólo Packer, maestro de la narración y el ritmo, podía escribir 600 páginas de biografía de un narcisista a menudo insoportable que nunca llegó a ocupar un puesto más allá de segundo en el Departamento de Estado. Pero también una biografía de la caída de un país y una forma de hacer política y entender el mundo y la historia. I li

 

tiempo de magosTiempo de magos. La gran década de la filosofía 1919-1929, de Wollfram Eilenberger. Qué pedazo de ensayo, Buenísimo. Bien escrito y bien descrito. Las vidas cruzadas de Wittgenstein, Heidegger, Benjamin y Cassirer (el único sensato y por tanto el menos conocido de todos y por todos) en una década prodigiosa y temible para la filosofía. He disfrutado como un niño hasta de las partes más técnicas, que me superaban ampliamente. Logra presentar a los personajes, en lo personal, lo político y lo intelectual, con maestría, pero sobre todo ofrecer una perspectiva de todas las vías que se cruzaban y cómo, al final, todos tenían, tuvieron, la opción de elegir. Librazo.

el final el affaireEl fin del affaire, de Graham Greene. Qué belleza en la tristeza, el dolor, la pena y la búsqueda constante de algo que nunca aparece. Conmovedor y profundísimo. Había leído al Greene de los espías y esto es un registro completamente diferente, de una profundidad espectacular. Una historia de fe y esperanza, de lealtad y destrucción, en la que los sentimientos están en primera y la última línea, y en la que se sompen mitos sobre la sociedad (británica) de hace décadas. Como dice Cuartango, esa lucha de las ideas y el corazón, entre la tierra y el cielo, el deseo y el escepticismo, la impetencia y el Todopoderoso, te deja con una vívida impresión sobre la” frustración por la fragilidad del amor, la fugacidad de los momentos felices y la crueldad del destino”.

 

comimos y bebimosComimos y bebimos, de Ignacio Peyró. Es una gozada. Un lenguaje rico, erudito, fresco. Una alegría contagiosa. Literatura de garbancismo, colmado y mantequerías. Dice mi añorado Borja Martínez en la faja del libro que en un país donde casi todos los escritores menores de cuarenta se parecen, Peyró parece único. Y es verdad. Es el suyo un estilo propio que recuerda al de hace un siglo, con casi todo lo bueno y prácticamente nada de lo malo. Transmite una pasión, un amor enorme no sólo por la comida, la bebida o los puros (hasta eso se le perdona), sino por el ritual, la compañía, la calma. El almuerzo como acto social, familiar y de expresión máxima de la amistad. Creo que nunca había tantas ganas de no ser abstemio. O de que me gustaran los arenques y la casquería. Más que recomendable.

la-vraie-vie-recadreLa vraie vie, de Adeline Dieudonné. Uno de los grandes éxitos del año en el mundo francófono y con razón. Me ha gustado muchísimo, una historia dura, inteligente, muy cercana pese a lo extremo del entorno que narra. Y qué enormes construcción la de los personajes: un padre maltratador, una madre sumisa, aterrorizada y anulada para sobrevivir. Una hija extraordinariamente inteligente y sensible y un hermano psicópata. Logra meterte en la escena, como si estuvieras en el salón siendo testigo de las peleas, los alivios, las emociones. [No tengo ni idea de si se espera traducción].

 

el cielo segun googleEl cielo según Google, de Marta Carnicero. Me ha gustado muchísimo. Triste y dolorosamente cercano. Sobre relaciones, distancia crecientes y rutinas, de matrimonios, de amantes, de madres e hijas. Un tratado fresco sobre la modernidad, la resignación, nuestra cobardía y la soledad. Sobre miedos constantes e impotencia. Sobre mentiras y representaciones, y la cosmovisión que levantamos para seguir adelante a diario. Una novela de errores y sobre todo de falta de soluciones. Una crítica, sin lecciones morales, al comportamiento de una generación que repite e incluso empeora los mismos errores que la de sus padres, pero todavía con más impotencia y menos herramientas que ellos.

 

LimoneroEl País donde florence el limonero. La historia de Italia y sus cítricos, de Helena Attlee. Este ensayo es una joya, un regalo para los sentidos. Un recorrido que apela a la vista y el olfato, un repaso histórico, gastronómico, religioso, cultural a través de las infinitas variedades de cítricos. Un paseo por jardines, campos y palacios con los que se aprende muchisimo del país, sus tradiciones y sus recetas. Usa lo que cultivamos y lo que comemos para ayudar a descifrar quiénes somos y quiénes fuimos, con una erudición cercana y amable. Un libro de viajes, de sociología, de los más sorprendentes de los últimos años.

 

pardo bazanEmilia Pardo Bazán, de Isabel Burdiel. Esta biografía está realmente bien. Hay partes, como las primeras 150 páginas, magníficas. Te haces muy bien a la idea de quién fue, sus orígenes, sus amistades y su visión política.El peso de esa familiar tan peculiar que tuvo, de sus padres, influencias importantes pero tan dispares. Acompaña durante el progresivo descrubrimiento de su talento, sus primeros eecritos, la novela, su lucha con el naturalismo. Sus relaciones con otros escritores, su tensa ambiguedad con los conservadores, los más afines ideológicamente pero quizás por eso mismo sus críticos más fieros. Su independencia, su fortuna, su amor extraño con Galdós. Una mujer con una historia increíble y un papel importante en unas décadas fascinantes de la historia española. Logra no aburrir, que no le sobren demasiadas páginas (aunque algunas sí, diría) y que sitúes razonablemente bien el Madrid y la Galicia de la época. Muy recomendable.

la verdad de la tribuLa verdad de la tribu, de Ricardo Dudda. Buenísimo, buenísimo de verdad. Bien escrito, con ritmo y una barbaridad de referencias (y no sobra ninguna). Delegaría en Ricardo Dudda mi voto si hubiera un referéndum sobre cualquiera de los asunto que aborda el libro. Cómprenlo  porque, de verdad, no cae en lugares comunes ni es un pastiche de obviedades. Hay historia, hay filosofía, hay sociología y hay política. Muy fresco y muy práctico si necesitan armadura o un marco sobre el que construir un discurso en estos tiempos movidos.

 

 

 

Aquí, otras listas estupendas.

Ramón González Ferriz.

Lara Hermoso

David Azcárate

Miguel Ángel Gonzalo

Los amigos de Piedras de Papel

 

Nuria Val