El 11 de agosto de 2011, con el recrudecimiento de la crisis de deuda en Europa y las primas de riesgo de España e Italia volviéndose locas, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), de forma coordinada con Roma, París y Bruselas, y en virtud de la “situación de extrema volatilidad que atraviesan los mercados de valores europeos, en especial las cotizaciones de acciones de entidades financieras”, decidió “prohibir de forma cautelar con efectos inmediatos y con carácter transitorio, al amparo del artículo 85.2 j de la Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores (LMV), la realización por cualquier persona física o jurídica de operaciones sobre valores o instrumentos financieros que supongan la constitución o incremento de posiciones cortas sobre acciones españolas del sector financiero“.

El objetivo era mantener la prohibición “por un periodo de 15 días desde la fecha de hoy, pudiendo prorrogarse si se considerase necesario”.

En realidad, el ban al short-selling duró un poco más. Exactamente, seis meses. La CNMV levantó la prohibición el 15 de febrero de 2012 al considerar que” la situación de extrema volatilidad, continuada inestabilidad e incertidumbre en los mercados de valores europeos y, en particular, en los valores financieros, que fundamentaba la adopción de las restricciones temporales sobre las transacciones que constituyesen o incrementasen posiciones cortas netas sobre el sector financiero español ha remitido durante estas últimas semanas”.

Lo interesante es que, entonces, el regulador reconoció lo que los propios mercados habían advertido durante mucho tiempo: los efectos negativos de la medida: “La prohibición cautelar de realizar operaciones sobre valores o instrumentos financieros que supongan la constitución o incremento de posiciones cortas sobre acciones del sector financiero puede estar generando algunos efectos adversos sobre la actividad, la liquidez y la profundidad del mercado, por lo que resulta preciso limitar en lo posible su periodo de vigencia”, admitía la CNMV.

En febrero de 2010, mucho antes de que los reguladores mediterráneos entraran en pánico, Marco Pagano y Alessandro Beber, de las Universidades de Amsterdam y Nápones, publicaron en Vox un artículo breve titulado: “Short-selling bans in the crisis: A misguided policy“.

En él, y tras analizar 17.000 acciones de 30 países diferentes en el periodo que va de enero de 2008 a junio de 2009 [en septiembre de 2008, tras la caída de Lehman, la SEC norteamericana había prohibido las posiciones cortas sobre compañías financieras], llegaban a unas conclusiones claras:

- El efecto del ban sobre el precio de las acciones era, en el mejor de los casos, neutro.

- El impacto en la liquidez del mercado era claramente perjudicial, y especialmente para las acciones de pequeña capitalización y de alto riesgo.

- Y la prohibición retrasa el ‘price discovery”.

Pese a todo, el 23 de julio de 2012, la CNMV volvió a prohibir las posiciones cortas,  pero esta vez sin el apoyo de Francia y Bélgica y excluyendo algunas operaciones que sí proscribió la primera vez. El plazo previsto era de tres meses.

Una vez más, éste se alargó y han vuelto a ser seis. Ayer, 31 de enero de 2013, la CNMV volvió a enviar un comunicado, pero muy parco en palabras y sin valoraciones:

“La Comisión Nacional del Mercado de Valores ha decidido no prorrogar la prohibición sobre ventas en corto que vencía el 31 enero de 2013, al haber remitido los hechos y circunstancias que motivaron la adopción del acuerdo adoptado el pasado 1 de noviembre, de conformidad con lo previsto en el Reglamento (UE) Nº 236/2012 sobre ventas en corto y con el procedimiento establecido por la ESMA”.

Los efectos de estos meses han sido evidentes. Para empezar, en el volumen de contratación de la Bolsa. (vía Vicente Varo).

CortosBME

 

Y en segundo lugar, en los precios. Hoy, 1 de febrero, el Ibex ha perdido un 1,59%. Acciona se ha dejado un 12,97% y FCC, un 9,14%.

Eso sí, el efecto no debería ser muy largo, o por lo menos no estaría relacionado. Los mercados “saben cuándo tienen que subir y cuándo tienen que bajar”. Y hay muchos mitos sobre ventas a corto y bajadas bursátiles, como explica hoy Hugo Ferrer en InBestia.

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