Este año he leído poquísimos libros. Ha sido un 2015 fascinante, agotador, estresante, divertido, divertido. Con un ritmo frenético en Bruselas, la carga de trabajo más importante y desbordante de mi vida. La crisis griega, la de los refugiados, la del terrorismo. Expedientes fiscales, unión bancaria, hundimiento político, la amenaza de Schengen, el referéndum británico.

He leído millones de palabras, pero mucha menos novela y ensayo del que me hubiera gustado. No sólo de los libros que me gustaría haber leído, sino de verdad de los que quiero leer. Al mismo tiempo, y por suerte, he encontrado cosas maravillosas.

Como siempre, la lista de obras que he leído está aquí. Es más que probable que alguno  se me haya traspapelado, porque durante semanas, y quizás meses, no sólo dejé de leer, sino que mi cabeza procesaba apenas procesaba otras cosas que asuntos helenos. Son libros leídos en 2015, pero no forzosamente publicados este año que hoy acaba.

En 2015 he cumplido 35 años. Para mí no es una fecha sin más. Está cargada de simbolismo.

Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura
ché la diritta via era smarrita.

Ahi quanto a dir qual era è cosa dura
esta selva selvaggia e aspra e forte
che nel pensier rinova la paura!

Tant’è amara che poco è più morte;
ma per trattar del ben ch’i’ vi trovai,
dirò de l’altre cose ch’i’ v’ho scorte

Así empieza la Commedia, en muchos aspectos el libro de mi vida. Para Dante, Nel mezzo del cammin di nostra vita” es precisamente los 35 años. Nació en 1265 y el viaje arranca en la primavera del año 1300. El año del primer jubileo del odiado Papa Bonifacio VIII. Un momento de esperanza, de catarsis, de búsqueda de renovación. Sobre todo interna.

Soy un lector impulsivo, anárquico, despistado. Compro con apetito voraz y una semana después no entiendo, no me entiendo. Así una y otra vez. Me miran desde la estantería durante días, semanas o años. Los miro durante días, semanas o años. A veces voy, a veces vienen. A veces se quedan inmóviles, conscientes de que el Pablo que una vez fue y los necesitó, los quiso, se ha ido y no volverá.

La de Navidad y la de Año Nuevo son dos de mis mañanas favoritas. En Nochebuena y Fin de Año, con la casa llena de gente, ruido, invitados, comida, es cuando más ganas tengo de recluirme en casa de mis padres, en mi habitación, rodeado de mis libros, los que no me puedo llevar a ningún otro sitio. Quiero leerlos, quiero querer leerlos. Me gusta encender la lámpara, siempre con la luz hacia arriba, y mirarlos, ordenarlos, sentirme arropado.

Es entender, de verdad, lo que decían, escribían y sufrían  Zweig y sus amigos exiliados cuando miraban atrás y pensaban en sus bibliotecas, en su memoria, en mi mundo de ayer.

Cada año que termina y paso en esta habitación me enfado por todo lo que no he leído, por los cientos de volúmenes que debo leer y no leo y por las distracciones que siempre se cruzan. Por pensar que estoy en medio del camino de mi vida y no llegará a todo lo que me encantaría llegar.

Estas semanas, en las que he leído por pura necesidad, con ansia y algo de rabia acumulada, he apreciado más que nunca Libros del Asteroide, Anagrama, Acantilado y Periférica. Son los colores que busco al entrar en una librería, las formas a las que voy sin pensar y que rara vez decepcionan

LUDWING WINDER EL DEBER.cdrEmpecé el año con El deber, de Ludwig Winder. Escrito en 1943, ambientada en la Checoslovaquia de 1939. Un fabuloso y triste grito en voz baja contra la dictadura. Con antihéroes, con un paso lento, casi a cámara lenta, del orden al caos, de la felicidad a los actos más bárbaros. Un estudio sobre la naturaleza  humana, lo poquísimo que separa el honor de la traición, el valor de la cobardía, la infamia del deber. Poco a poco voy apreciando adecuadamente la profundidad de la literatura centroeuropea del periodo de entreguerras. La carga detrás de la sencillez, las pretensiones detrás de la falta de pretensión. El profundo conocimiento que desborda en las últimas generaciones de los imperios caídos.

yunqueDescubrí a Augusto Assía y las crónicas de Cuando yunque, yunque. Cuando martillo, martillo. Y encontré puro delite y felicidad en palabras sueltas, en los pequeños detalles sobre los sastres británicos, la actitud ante la guerra, el cuidado de los jardines. Sobre la política de los años 40 a través del espíritu nacional. Palpé la flema, la pompa y circunstancia que también ha entendido Ignacio Peyró, prologuista de la edición de Asteroide. Que está en Wodehouse, los victorianos o los maestros de la cetrería. Son crónicas durante la guerra, que no de guerra. Es, pienso algunas mañanas, lo que me gustaría hacer como corresponsal y, me resigno, es de lo que más lejos estoy. Brillantes, hermosas. Un dominio envidiable del español, de la época, del ritmo. Más que necesario para periodistas.

herculesThe 13th labour of Hercules. Inside the Greek crisis“, de Yannis Palaiologos. Para comprender Grecia y sus desastres, a lo que he dedicado tantos meses y viajes este curso. Las razones de un estado semifallido, el desastre administrativo, la corrupción, la pasividad, en anquilosamiento. Se lee rápido, fácil. No requiere un conocimiento profundo del país o de su historia. Por desgracia, se lee negando todo el tiempo con la cabeza, con incredubilidad. Mientras se entiende perfectamente todo lo que cuenta.

 

sangreEn verano, en la playa, leí Tierras de sangre, de Timothy Snyder. Brutal, salvaje, violento. Sacude en lo más profundo y da bofetadas de realidad. Sobre las atrocidades, prácticamente inconcebibles, en las tierras de sangre, esa zona perfectamente delimitada geográficamente en la que nazis y comunistas asesinaros a millones de personas entre los años 30 y 1945. Uno de los mejores ensayos que he leído nunca. Sistemático, detallado. Crimen a crimen, con precisión de cirujano y enorme sensibilidad. Un libro obligario, por duro que sea. El mejor relato de los exterminios, de las hambrunas, de los planes de aniquilación y los métodos del exterminio. Lloras, sufres de verdad. A mí me afectó físicamente durante un par de días. Por eso es necesario. Hay que leerlo, estudiarlo, difundirlo. Tatuarlo en nuestras mentes para comprender lo que fue y lo que puede volver a ser. Esencial en toda casa, en toda estantería. De verdad, no exagero.

mortalUno de los libros más interesantes y diferentes que he leído estos años es Being mortal de Atul Gawande. Un ensayo fantástico de cómo en las sociedades desarrolladas modernas afrontamos la muerte. O de cómo, de  hecho, no lo hacemos y tratamos de no hacerlo. Un médico con una prosa refinada explica cómo el miedo a la muerte ha hecho que la saquemos de nuestras vidas y nuestros pensamientos. Que todos, como pacientes, familiares, pero también gobiernos y profesionales de la salud, hemos convertido la muerte en un tabú impensable e inaceptable. De cómo en tratar de tener una buena muerte dejamos de tener una buena vida. Un enfoque interesantísimo y un paseo guiado por las diferentes opciones sanitarias, sobre los tratamientos paliativos, sobre la calidad de vida en los últimos meses cuando la muerte es inevitable. Un canto a la vida, hasta el final. Asumiendo que no hay atajos ni engaños. Muy recomendable.

diosaEn ficción, pocos libros me han sorprendido y entusiasmado más que “La diosa de las pequeñas victorias“, de Yannick Grannek. La protagonista de la historia es Adele Gödel, la mujer de uno de los matemáticos más importantes del siglo XX. Es un libro buenísimo, extraordinario. Por el repaso al siglo XX, a la figura del matemático y los exiliados de Princetos, con Einstein a la cabeza. Las matemáticas están siempre de fondo, como la Viena de inicios de siglo, la (mi) Arcadia intelectual. Pero es sobre todo un análisis fascinante de dos personalidades, la de Adele y la otra protagonista, atrapadas. Dos mujeres en un entorno de genios reconocidos, de eminencias en sus campos. Sobre la difícilísima convivencia con el genio y la locura. Sobre las ambiciones personas y las “pequeñas victorias”. Sobre esperanzas, límites, limitaciones y prejuicios. Si os gustan las matemáticas, dais un respingo siempre que se habla de Von Neumann y os dan ganas de discutir las referencias a Schlick y el positivismo, la novela es la idónea.

comensalLeí hace unas semanas El comensal, de Gabriela Ybarra. Un libro corto, aparentemente sin pretensiones. Brutalmente honesto. Personal. No es el mejor libro que vais a encontrar. No está escrito maravillosamente. No es una historia única. Es el relato de cómo una niña quiere saber qué le pasó a su abuelo, asesinado por ETA. Pero es, más bien, la historia de una mujer y su pelea por entender la vida y la muerte. Por entenderse en mitad del dolor. A distancia. De alguien que se busca y se encuentra junto al lecho de su madre moribunda, sola en su piso en NY o en los brazos de un cretino. Que se busca en los pasillos de los hospitales y se busca en sus propias palabras. Que no sabe dónde va, ni en vida ni en el propio libro, pero que página a página va encontrando un poco de luz. Se aprecia y disfruta la tranquilidad de todo el libro, la ausencia de artificialidad, de complejos. La aceptación. La enorme valentía de quien está tan en paz al final del camino que puede escribir algo así.

chamanesPara entender ahora mismo España ayuda mucho leer “El retorno de los chamanes“, de Víctor Lapuente. Es un ensayo necesario. Hablé de él en La Brújula el mes pasado (aquí, a partir del minuto 1.05.00) Hay partes que cortaría, repeticiones y reiteraciones. Pero la idea, la idea principal del libro, es fundamental de verdad para evitar a los charlatanes que nos amenazan. No exagero, es la pregunta a la que debemos resolver como sociedad, como país, como sociedad civil. En la vida (política) hay exploradores y chamanes.  Unos y otros no son de izquierda o derecha, son un conglomerado. Unos ofrecen teorías del todo y un plan único. Otros, partiendo de la duda y el escepticismo, experimentan para encontrar soluciones. Hay párrafos y páginas que deberíamos tatuarnos y más en estos momentos en los que creemos que necesitamos una revolución en lugar de una política aburrida. Hay que comprender qué necesitamos para prosperar, por qué debemos superar retóricas de naftalista y entender, como han hecho ya otros, qué recetas funcionan y cuáles no. Las políticas públicas son ideología. Sigue habiendo ejes. Hay que verlo y cambiarlo. Ya.

killingSi quieren algo más internacional, “Killing a King. The Assassination of Yitzhak Rabin and the Remaking of Israel“, de Dan Ephron. Fantástico. Divertido, documentado, como un thriller. Un trabajo periodístico excepcional que recrea el último año de vida de Isaac Rabin, desde su punto de vista, el de su equipo, su familia y su gobierno, pero también del de su asesino, su entorno y su radicalización. Un libro que nos devuelve a 1995, a Oslo y sus acuerdos. Que se hace la pregunta clave todo el tiempo, claro (qué hubiera pasado si Rabin hubiese sobrevivido) pero que recrear una época frenética de disputas y atentados. Qué bien estos libros que combinan ensayo, cientos de entrevistas, hemerotecas, divulgación y miles de horas de reporting sobre el terreno, en las calles, los parlamentos, hospitales y las casas de los protagonistas. No está traducido aún, acaba de salir. Pero merece absolutamente la pena. Escrito al modo americano, con periodismo directo, sin muchas florituras y con un control del timing envidiable.

vidaSi quieren una novela para pensar, llorar y reír, prueben “La vida ante sí“, de Romain Gary. No la conocía. No lo conocía o lo había olvidado. Excepcional. Quizás el libro que más he disfrutado en 2015. Tan bonito, íntimo y profundo como triste. La vida de un hijo de puta (literalmente) criado por una ex prostituta judía superviviente del holocausto, cuyo mayor miedo es que vuelvan a buscarla una noche para llevarla de nuevo a los campos y que guarda un retrato de Hitler debajo de la cama para poner perspectiva cuando tiembla. Una mujer buena que cuida a los hijos de las meretrices que no pueden hacerse cargo de ellos. Un chico de mente abierta, observador, asustado, perdido en el mundo. Inocente y espabilado. Novela extraordinaria de verdad, para leer y regalar a todas horas. Con cientos de frases que subrayar, guardar, repetir, tuitear. No puedo recomendarlo lo suficiente.

exileQué les voy a decir sobre “The impossible exile. Stefan Zweig and the end of the world“, de George Prochnik. Es sobre Stefan Zweig. Años y años de estudio sobre él y el fin de su mundo. No es una biografía, no es una novela, no es historia. Es un poco de todas. Es Zweig y su mundo, su entorno, sus cambios, sus dudas, sus miedos. No entiendes por qué se suicidó, ni por qué lo hizo ella. O sí. Vas viendo, de fondo, los ecos de la depresión, del miedo atroz. El dolor del hombre que a miles de km lee noticias atrasadas sobre el avance nazi y no puede soportrlo. Del hombre de éxito, rico, famoso. Aclamado por las calles, recibido por presidentes, adorado por cientos de miles de lectores. Un trabajador formidable, incansable, que lo único que quiso siempre fue convertirse en una autoridad moral. En un referente para hablar de paz, humanismo y Europa. Quizás esperaba más. Quizás es imposible darme más, darme lo que necesito sobre él y la época. Es un trabajo extraordinario de investigación y de documentación. Está muy bien escrito. Pero no me lleva al fondo del alma de Zweig. Es una tarea para un poeta, no para un historiador. El ensayo definitivo está todavía por llegar,afortunadamente.<

judiosLa ciudad sin judíos“, de Hugo Bettauer. Un contrapunto perfecto para un año que empezó con Winder. Una distopía, o algo parecido a ratos, sobre una Viena en los años 20 del siglo pasado en la que el Gobierno decide expulsar a todos los judíos y sus familiares y descencientes. Admitiendo que lo hacen porque son mejores que los arios y éstos no pueden competir. Una parte inicial que pone los pelos como escarpias. Publicada, de forma profética, en 1922. Por un autor (no judío) que fue asesinado en 1935 por un simpatizante nazi. Una segunda parte, más irónica. Lean, lean.

FARINA_PORTADAFariña, de Nacho Carretero, es un libro que me reconcilia con mi pasado, con tantos veranos pasados en Cambados. Una historia del contrabando y del narcotráfico en Galicia. Una historia necesaria de una región, una cultura y una época difícil de entender. De una clanes que convirtieron a Galicia en lo más parecido que puede haber a una mafia sin extrema violencia. Una cronología del paso del tabaco a la cocaina. Del hundimiento y la desaparición de una generación. Una historia y un reportaje largo de narcos, de excesos y riqueza. De mariscadas, BMW’s y lanchas voladoras. De  desembarcos nocturnos y riquezas efímeras. De una sociedad corrupta y comprada. Un libro (que yo hubiera editado un poco más para evitar ciertas reiteraciones y desorden de capítulos) que aporta toneladas de información, de detalles, anécdoras y tragedias. Que habla de corrupción política y policial. De cómo durante décadas todos o casi todos miraron para otro lado.

Hay más, claro, pero ya en un peldaño más bajo. Las lecciones peligrosas“, de Alissa Nutting, me ha atraído muchísimo. La historia de una pederasta fría, calculadora. Sin ningún tipo de remordimiento, complejo o problema. Una cazadora en una sociedad con una clarísima doble moral. Un libro que fue, que es, muy polémico. Por el tema, el tratamiento, el lenguaje, las escenas explícitas y continuas de sexo con menores. “La música en el castillo del cielo. Un retrato de JS Bach“, de John Elliott Gardiner, es un trabajo abrumador, descomunal. Pero que me exigía un conocimiento y una pasión por la música de los que carezco.

Sapiens: A Brief History of Humankind“, de Yuval Noah Harari, tiene partes interesantísimas. El inicio y la parte de la revolución agrícola están muy bien, pero no me ha contado mucho que no supiera. Para ‘no iniciados’ puede ser una oportunidad estupenda de hacer un repaso histórico.

Kissinger. The Idealist, 1923-1968“, de Niall Ferguson, está bien, pero no es lo que yo esperaba. Llevaba, literalmente, años esperando este libro. Emocionado desde que supe que Ferguson (un historiador que me encanta, un polemista que detesto) trabajaba sobre Kissinger (un historiador que me encanta, un estadista que detesto). Es la biografía que más ansiaba leer. Y no me ha convencido. Estoy completamente seguro de que de haber seguido vivo Christopher Hitchens, Ferguson no se hubiera atrevido a publicarla tal y como está. Técnicamente es perfecta. Documentada, trabajada. Millones de referencias desde la adolescencia de Kissinger. Pero le falta algo. Es sumamente positiva, muy poco crítica. Pero no es siquiera eso. Veo el avance del personaje, pero no llego a comprender bien la grandeza de su mente, los mecanismos que llevan a un refugiado brillante a ser la persona de confianza de presidentes. Me ha decepcionado, pese a todo.

Muy Feliz Año nuevo a todos. En 2016, mucho más.

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